miércoles 18 de noviembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA TOLDOT
פרשת תולדות

Cada Cosa en su Lugar

Cuando analizamos la personalidad de Esav, el hijo mayor de nuestro patriarca Itzjak, nos encontraremos con un personaje que pasó sus días privilegiando los aspectos accesorios de su vida.Fue él quien antepuso siempre su trabajo como cazador al cuidado de su familia. Vivía en el campo, afuera de su casa, mientras que su hermano Iaakov era un Ish Tam Ioshev Ohalim (Un hombre simple, morador de tiendas) (Bereshit 25, 27). Fue Esav quien antepuso lo inmediato y accesorio a lo principal e imperecedero cuando cambio un plato de lentejas por su derecho de primogenitura.Solemos pensar que Itzjak bendice a Iaakov en lugar de Esav porque Iaakov birló la bendición a su hermano. Es cierto. Pero también es cierto que la bendición difícilmente pueda caer sobre aquel que sistemáticamente antepone aspectos secundarios de su vida a lo central y fundamental.Es cierto que a menudo ciertas bendiciones recaen sobre nosotros sin que lo busquemos. (También -vale decir- que a menudo hay maldiciones que vienen sobre nosotros sin que lo merezcamos).Pero no menos cierto es que somos nosotros, con nuestra capacidad de amar y nuestra forma de encarar la vida, quienes nos acercamos a las bendiciones...o nos alejamos de ellas.En la Ley Judía hay un caso gráfico al respecto, vinculado al universo de las bendiciones.Cuando uno come bananas, por ejemplo, dice la berajá Boré Prí HaAdamá.Cuando uno come crema, dice la berajá SheHaKol Nihié BiDvaró.Ahora...¿Qué ocurre si nosotros comemos banana con crema? ¿Qué bendición decimos? ¿Boré Prí HaAdamá o SheHakol?
La respuesta es Boré Prí HaAdamá, porque la bendición debe recaer sobre el Ikar (sobre lo principal) y no sobre lo Tafel (lo secundario). La crema acompaña a la banana, y no al revés.Igualmente, podríamos decir que aquellas personas que privilegian en sus vidas el Ikar (lo principal) sobre lo Tafel (lo accesorio) son más propensas a la bendición.Pensemos entonces: ¿Cuál es el Ikar de nuestra vida?
¿Nuestros hijos, nuestra familia, nuestros amigos, nuestros sueños, nuestra salud, nuestra pareja?Pues entonces que vayan primero, si es que no queremos ser como Esav. El resto siempre encontrará su lugar...

RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA TOLEDOT - GENEALOGIA
Libro Bereshit / Génesis (25:19 a 28:9)

Resumen de la Parashá

La parashá de esta semana inicia su relato recordando que en los primeros veinte años de casados, Itzjak y Ribká no habían tenido hijos. Luego de rezarle al Todopoderoso, Él los bendijo, concibiendo Ribká a los mellizos Esav y Yaacob. El nacimiento es extremadamente doloroso para Ribká, y Di-s le revela que su sufrimiento es un preludio microcósmico del conflicto que habrá en el mundo entre las dos grandes naciones: Edom-Roma e Israel, descendientes de sus mellizos. Esav nace primero, y trata de prevenir el nacimiento de Yaacob, pero Yaacob se agarra del talón de Esav y emerge al mundo.
A medida que fueron creciendo el contraste entre los mellizos fue cada vez más aparente. Esav fue el mayor, y se dedicó a tareas de campo, siendo cazador, un hombre de campo, del mundo físico, mientras que Yaacob fue un gran estudioso de Torá, desarrollando su espíritu. Esav fue el hijo preferido de Itzjak, mientras que Yaacob lo fue de su madre.
En el día del funeral de su abuelo Abraham, Yaacob estaba cocinando sopa de lentejas, la comida tradicional de duelo. Esav entró bruscamente, hambriento, después de un día de caza, y vio que Yaacob estaba cocinando lentejas rojas, y le pidió a su hermano que le diera rápidamente de comer de ese guisado. Entonces Yaacob le dijo que a cambio de esa comida, le vendiera su primogenitura (y sus responsabilidades espirituales correspondientes), ya que Esav no mostraba interés en ella y así, comiendo y bebiendo menospreció sus derechos de primer hijo.
Comenzó una época de hambruna e Itzjak trató de escapar a Egipto cuando el hambre llegó a Canaán, pero Di-s le recuerda que la Akedá - ofrecida como un sacrificio - lo santificó, y debía quedarse en la Tierra Santa. Entonces, se traslada a Guerar, en la tierra de los Plishtim, tierras del Rey Abimélej. Fue que se le apareció el Eterno para afirmarle la promesa que le hiciera a Abraham, su padre, que su descendencia sería tan numerosa como las estrellas del Cielo y que recibirían como herencia la tierra de Canaán.
Así como lo hizo su padre, Itzjak dijo a los habitantes de Guerar que Ribká era su hermana, hasta que el propio Abimélej descubrió que no lo era, y ordenó que nadie causara daño alguno a Itzjak o a su esposa. Itzjak prosperó y fue envidiado por la gente de Guerar, por lo que Abimélej le pidió que abandonara esa región.
Itzjak vuelve a cavar los tres pozos cavados por su padre, proféticamente aludiendo a los tres Batei Mikdash (Templos) que serán construidos en el futuro.
Itzjak se desplazó a Beer Sheva donde fue visitado por Abimélej y viendo que Itzjak era una persona agraciada por el Eterno, acordó firmar con él un tratado de paz. Entretanto Esav se casó con dos mujeres hititas.
Itzjak ya era anciano y había perdido la vista y sentía que debía bendecir a su hijo mayor. Por ello le pidió a Esav que fuera al campo a cazar y que luego le cocinara una comida sabrosa y luego procedería a bendecirle. Ribká oyó la conversación y decidió que Yaacob vistiera con ropas de Esav, cubriendo sus manos y su cuello con piel de cabra para que aparentara el vello de su hermano. Preparó una comida y así envió a Itzjak hacia su padre Yaacob. En un principio Yaacob dudó si quien se presentaba era su hijo Esav o no, pero luego al sentir sus manos aparentemente velludas, se tranquilizó. Luego Itzjak le pidió a su hijo que se acercara, y Yaacob lo hizo y le besó. Itzjak lo bendijo.
Llegó Esav de su caza y preparó comida para su padre y se acercó a éste para recibir la bendición. Pero Itzjak descubrió que fue Yaacob quien recibió de él la bendición. Igualmente bendijo a Esav, prediciendo que sus descendientes vivirían por la espada y servirían a los descendientes de Yaacob. Esav odió a Yaacob y planeó matarle cuando muriera su padre. Ribká, enterada de esto, envió a Yaacob hacia Jarán, a lo de su hermano Labán hasta que la ira de Esav se supere. Itzjak bendijo nuevamente a Yaacob para que las bendiciones de Abraham se cumplieran entre él y sus descendientes y heredasen la tierra de Canaán. Asimismo le ordenó no tomar esposa de las hijas de Canaán y que sólo lo hiciera de Padán Aram, entre las hijas de Labán. Esav comprendió que las hijas de Canaán eran malas a los ojos de Itzjak y decidió tomar otra mujer, Majalat hija de Ishmael, hijo de Abraham.

miércoles 11 de noviembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA JAIEI SARA
(VIDA DE SARA)
פרשת חיי שרה

Mira quién corre.....
El capítulo veinticuatro de Sefer Bereshit nos relata el viaje de Eliezer hacia la tierra de Abraham en busca de una mujer para Itzjak.
Dijo Abraham a Eliezer, su siervo: ‘No tomes mujer para mi hijo, de las hijas del cananita...sino que a mi tierra y a mi parentela irás y tomarás mujer para mi hijo’ (Bereshit 24, 3-4).
Al llegar Eliezer al final de su camino, la Torá nos muestra a tres personajes diferentes que corren para cumplir con su cometido.
El primero de ellos es el propio Eliezer, quien corre al encuentro de Rivka para asegurarse de haber encontrado a la mujer indicada para el hijo de su señor (Bereshit 24, 17). La segunda que corre en este capítulo es nuestra matriarca Rivka quien se apresura para anunciar en casa de su madre la llegada de Eliezer y su pedido de hospedaje (Bereshit 24, 28). El tercero es Laban, hermano de Rivká, quien corre hacia Eliezer obnubilado por el aro y las alhajas que este estaba trayendo (Bereshit 24, 29).
Todos tuvieron idéntica reacción; sin embargo podemos ver que el móvil fue diferente en cada uno de los casos. Están quienes corren -como Eliezer- cuando advierten que la descendencia de Abraham corre peligro; cuando observan que la promesa divina de multiplicar a Su pueblo está condicionada por factores externos. Son los que corren y ‘se juegan’ por el destino del pueblo judío.
Están quienes corren -como Rivká- para cumplir una ‘mitzvá’; para transformar a su vida en entrega y compromiso por la suerte de aquellos que no tienen dónde dormir o qué comer. Por último, están quienes sólo corren -como Labán- trás el dinero y el brillo del oro; quienes llevan adelante una existencia mediocre y vacía de toda espiritualidad. Si ves a alguno corriendo por la vida no des importancia a la rapidez de sus piernas; miralo a los ojos y sabrás el por qué de su apuro.
Sabrás si su urgencia tiene que ver con la entrega de Eliezer y Rivká o con la miseria de Laván.
RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


Parashá JAIE SARA - Vida de Sará

Resumen de la Parashá

Comienza la parashá de esta semana relatando la muerte de Sará quien tenía ciento veintisiete años de edad. Sará murió en Kiryat Arba, Hebrón y en ese lugar Abraham compró un campo y la cueva de Majpelá para sepultarla allí. Abraham guardó duelo por su esposa.
Abraham ansiaba casar a Itzjak, su hijo, y para ello encargó a su sirviente Eliézer encontrar la mujer apropiada para Itzjak. Abraham hizo prometer a Eliézer que no elegiría esposa entre las hijas de los cananitas. Tenía que ir a la tierra natal de Abraham y encontrar allí a la compañera para Itzjak.
Eliézer se aprestó para llevar a cabo la orden de su amo y así preparó diez camellos cargándolos con muchos regalos que Abraham le dio, y comenzó su viaje hacia Aram Naharaim, la tierra de nacimiento de Abraham. Llegó por la noche y junto a un pozo fuera de la ciudad, rogó a Hashem para que pudiera encontrar la persona adecuada para Itzjak. Así en su oración al Eterno, dijo que pediría agua a una joven que estuviera junto al pozo, y sería aquella que le respondiera que daría agua a él y sus camellos. Esa sería la mujer elegida por el Todopoderoso.
Pero antes de finalizar Eliézer con su plegaria al Eterno, llegó al pozo Ribká a llenar su cántaro y Eliézer corrió hacia ella para pedirle agua. Ribká le dio de beber y prontamente sacó agua para dar a los camellos. Eliézer entendió que ella era la mujer designada por Hashem y le dio regalos. Eliézer se inclinó y se prosternó ante el Eterno, bendiciéndolo por Su bondad hacia Abraham. Ribká era nieta de Najor, hermano de Abraham.
Luego Ribká llevó a Eliézer hacia su casa y él contó todo lo acontecido hasta ese momento. Un hermano de Ribká, Labán salió al encuentro del visitante. Toda la familia estuvo de acuerdo con su unión con Itzjak y así es que permitieron que Ribká viajara a la tierra de Canaán para su casamiento.
Ribká conoció a Itzjak y éste la desposó.
Abraham tomó como esposa a Keturá y tuvo con ella otros seis hijos. Dio regalos a todos sus hijos, pero dejó toda su herencia a su querido hijo Itzjak. Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años y fue enterrado por sus hijos Itzjak e Ishmael en la cueva de Majpelá junto a Sará.

miércoles 4 de noviembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAIERA

Espejismos de Justicia

Esta semana leemos en la Torá acerca de la destrucción de Sedom y Amorá. Al hablar de estas ciudades, solemos pensar que en estos lugares la justicia estaba ausente. Y no es cierto. Eran ciudades con muchas leyes, y la gente no le daba la espalda a SU LEY....
.¿Qué es entonces lo que enojaba tanto a Di-s? ¿Por qué destruir dos ciudades con gente tan obediente?
Se nos cuenta, por ejemplo, que había una ley en Sedom que prohibía darle pan a la gente pobre. Aquel que diera pan a los pobres sería quemado en el fuego. Cuando un pobre se allegaba a ellos, no le daban pan sino tan sólo monedas...y cada uno escribía su nombre sobre ella. Cuando el pobre moría, cada uno venía y recuperaba su moneda.
Sedom era un lugar muy "civilizado"…pero faltaba el temor a Di-s. Y sin temor a Di-s, poco sentido tenían las leyes...
El Rabino Yissocher Frand explica esta idea a través de un ejemplo bien gráfico. El respeto a las leyes no siempre asegura armonía social. En plena Noche de los Cristales Rotos en la Alemania nazi, un niño ingresó corriendo a su jeder y a los gritos informó al Rabino que su casa se estaba incendiando. El Rabino salió corriendo del aula y telefoneó al Departamento de Bomberos para informar del incendio. ‘No podemos hacer nada’, le dijo el Jefe de Bomberos. ‘Apagar ESE incendio es ilegal’.
Alemania seguía siendo un país de leyes, como siempre. Ocurría que por entonces era ILEGAL apagar incendios en casas de judíos.
Bajo ese aspecto, en la Alemania de Hitler ocurría lo mismo que en Sedom: La gente respetaba las leyes a rajatabla. Pero sin temor a Di-s, las leyes no sirven para nada.
Tal vez sea por eso que Di-s dice a Abraham después del episodio de la Akeidá (Bereshit 22, 12): ‘Ahora sé que eres temeroso de Di-s’. ¿Por qué Di-s elige esa expresión? ¿Por que no decirle: ‘Ahora se que eres obediente’ o ‘Ahora conozco tu sumisión’?
Porque hay mucha gente obediente y sumisa en el mundo, pero obedece y se somete ante estos espejismos de justicia.
La gente de Sedom era obediente, la gente de Hitler era sumisa...
Pero lo de Abraham era diferente. Abraham fue el primero en ser temeroso del Cielo.


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


Parashá Vaierá - Y apareció

Libro Bereshit / Génesis (18:1 a 22:24)

Resumen de la Parashá

La parashá de esta semana relata el momento en que Abraham estaba sentado, luego de su circuncisión (Brit Milá) frente a su tienda y a la espera de algún visitante con quien cumplir la mitzvá de guemilat Jésed. Aparecieron tres visitantes a los que Abraham les dio la bienvenida y agasajó. Abraham se apresuró a atenderlos con gran hospitalidad, a pesar de que en el tercer día es cuando la circuncisión causa mas dolor.
Pero en realidad éstos eran ángeles enviados por el Eterno, corporizados como seres humanos, y que venían a cumplir ciertas misiones en este mundo. Así es como un ángel informó a Abraham al cabo de un año Sará, su esposa, le daría un hijo. Sará rió en su interior, ya que a sus noventa años de edad, esa noticia le parecía increíble. Hashem criticó a Sará por su duda, por no haber confiado con su corazón en la promesa del Todopoderoso. Luego otro ángel curó a Abraham el malestar que aún sentía por su circuncisión. El tercer ángel debía cumplir con su misión que era la destruir las ciudades de Sedom y Amorá (Sodoma y Gomorra). Pero previamente Hashem informó a Abraham sobre este asunto y él pidió al Eterno que tuviera misericordia con los habitantes de esas ciudades, argumentando que los hombres justos no debían ser eliminados junto con los perversos.
Abraham Avinu dijo en su alegato, "Si se encontrara en esa ciudad 50 hombres justos ¡sería lógico salvar a la ciudad por ellos! ¿Acaso Tú no harás justicia e impedirás que mueran esos 50 piadosos por causa del resto?". Y Di-s le contesta que no destruiría la ciudad si realmente hubiesen 50 hombres justos. Abraham "negocia" con Di-s bajando el número a 10 hombres justos. Luego, Hashem le prometió que no los destruiría si encontraba por lo menos diez tzadikim. De todas maneras, ni siquiera 10 hombres encuentra.
Los malajim fueron a casa de Lot en Sedom, y allí los habitantes enterados de sus presencias, trataron de molestar a los visitantes y Hashem los castigó produciéndoles ceguera. Los ángeles informaron a Lot que debía inmediatamente abandonar la ciudad junto con su familia. Lot dudó pero los malajim lo tomaron con su esposa y sus dos hijas, y lo llevaron fuera de la ciudad. El Eterno derramó azufre y fuego sobre las ciudades de Sedom y Amorá destruyendo así toda el área. Los ángeles advirtieron sobre no observar el castigo que cayó sobre esos habitantes, pero la esposa de Lot desobedeció esa orden mirando la destrucción y por ello fue convertida en una estatua de sal.
Luego Lot se trasladó hacia una cueva en la montaña. Las hijas de Lot temiendo que como resultado de la destrucción no hubieran hombres para casarse, deciden embriagar a su padre y y tener descendencia a través de él, y hacer perpetuar a la humanidad. En ese lugar sus hijas dieron a luz a quienes serían luego los fundadores de las naciones de Moab y Amón. De la hija mayor nació Moab y de la menor Amón.
Abraham se trasladó con su esposa hacia el Neguev, a la ciudad de Guerar en Beer Sheva. Declaró que Sará era su hermana y esta fue llevada al palacio de Abimélej, rey de Guerar, y Hashem le castigó con enfermedades y en un sueño se le apareció señalándole que debía devolver a Sará a su esposo, caso contrario moriría. Abimélej presuroso la devolvió a Abraham y a su vez le dio muchos regalos.
Transcurrido un año, tal como les fue prometido, Abraham y Sara tienen un hijo, al que Abraham llamó Yitzjak. Por orden de Dios, en el octavo día después del nacimiento, Abraham lo circuncida. Abraham hace una fiesta cuando Yitzjak es destetado.
Yitzjak crecía y Sará sentía que Ishmael ejercía una mala influencia sobre él. Entonces pidió a Abraham que alejara a Hagar y su hijo; Abraham se angustia al pensar que tiene que desterrar a su hijo, pero Dios le dice que escuche a Sará. Abraham aceptó el consejo luego de que Hashem le indicara hacerlo y también le aseguró que Ishmael sería el padre de una gran nación.
Hagar y su hijo, deambularon por el desierto, y allí Ishmael estaba sediento a punto de morir. Apareció un ángel que le indicó a Hagar un lugar donde había milagrosamente agua. Di-s le promete que va a ser el progenitor de una gran nación. Ishmael vivió en Parán y se casó con una mujer de Mitzraim.
Cuando Abimélej ve que Di-s está con Abraham, entra en una alianza con él.
Abraham fue siempre un servidor del Todopoderoso, habiendo sobrepasado nueve difíciles pruebas gracias a su fidelidad y devoción por Hashem. Pero fue la prueba número diez la más difícil de todas, ya que Hashem le ordenó tomar a su único hijo Yitzjak, quien tiene 37 años, y lo ofrendara como sacrificio. Abraham acepta, aunque esto iría a anular a la nación judía y al mismo tiempo contradice su enseñanza en contra del sacrificio humano. Abraham llevó a cabo esa orden a la mañana siguiente, bien temprano partiendo al lugar indicado por el Eterno, en una montaña de Moriá. Allí construyó un altar y ató a Yitzjak a la madera y en el momento de tomar el cuchillo para sacrificarlo la voz de un ángel lo detuvo indicándole no hacer daño a su hijo. Luego Abraham encontró un carnero enredado en los arbustos, sacrificándolo. Por su obediencia incuestionable, Di-s le promete que aunque el Pueblo Judío peque, nunca estará completamente dominado por sus enemigos. El Todopoderoso lo bendijo señalando que sus hijos (los Bnei Israel) serían numerosos y que heredarían las ciudades enemigas.
La parashá finaliza con una genealogía y con el nacimiento de Ribká.

miércoles 28 de octubre de 2009


PARASHA LEJ LEJA
פרשת לך־לך

No hay edad para el cambio

Setenta y cinco años tenía Abraham al salir de casa de su padre. Setenta y cinco años vivió Abraham equivocado. Escuchó el llamado de Di-s y partió. ‘Y dijo el Eterno a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa paterna, a la tierra que te señalaré’..
¿Qué sabemos de los setenta y cinco primeros años de Abraham?
Poco y nada. El Midrash nos cuenta que era comerciante. Teraj, su papá, moldeaba ídolos para cultos paganos. En una ocasión salió su papá, y dejó a Abraham a cargo del negocio. Abraham tomó un palo y destrozó todas la estatuas de su padre. Todas, menos una; y en sus manos puso el palo.
Su padre regresó, y al ver el desastre en su comercio, preguntó horrorizado a su hijo: ‘¿Quién hizo ésto?’.
"¡No sabes lo que pasó cuando saliste!", dijo Abraham. "Las estatuas comenzaron a pelearse. Todas querían comer primero de las ofrendas. Una decía ‘¡Primera, yo!’ otra ‘¡No, primero yo!’. La más grande de todas, tomó un palo en la mano y destrozó a todas sus compañeras".
"¿Crees que soy tonto?", dijo Teraj a su hijo. "¿Cómo voy a creer éso?".
"No escuchen tus oídos lo que está diciendo tu boca", dijo Abraham (Bereshit Rabá 38, 13).Abraham comprende que setenta y cinco años son muchos, pero que eso no lo inhibe para actuar.
De hecho, los grandes sucesos de la vida de Abraham ocurrieron después de los setenta y cinco años. A los setenta y cinco años se va de su casa y se establece en la Tierra de Israel. A los ochenta y seis años, nace su primer hijo (Ishmael). A los noventa y nueve años, cambia su nombre, y abraza la fe judía practicándose el brit milá. Y a los cien años, nace su hijo Itzjak..¿Qué hizo Abraham antes de los setenta y cinco? Sabemos poco. Lo que sí sabemos es que la vida -la auténtica y provechosa vida de Abraham- comenzó allí, en ese punto en el que mucha gente dice ‘Ya no tengo más fuerzas’.
En ese punto, Di-s llama a Abraham y le dice: ‘Si creías no tener más fuerzas, Yo te llamo, te confío la formación de un pueblo de quien serás su padre, y te demostraré que tenes muchas más fuerzas de las que creías tener. Mañana a la mañana no te vas a levantar para ir al negocio de tu papá a vender ídolos de barro en los que no crees...Lej, Lejá...¡Vete de aquí!. Junta fuerzas y sal de tu vida en busca de un nuevo rumbo. Yo estoy contigo’.Leí en una oportunidad, acerca de los premios Nobel y de su orígenes. Alfred Nobel, un químico sueco, amasó fortunas fabricando explosivos y vendiendo la fórmula a diferentes gobiernos para fabricar armamentos.
Ya de grande, el hermano de Nobel murió, y por un error periodístico se público la necrólogica de Alfred, que por la mañana tomó el diario y se enteró que...¡había muerto! Sin embargo, tuvo una oportunidad única; logró leer aquello por lo que sería recordado a la hora de su muerte.
Fue tal su costernación al ver que pasaría a la historia y sería recordaddo por ser un mercader de la muerte, que tomó toda su fortuna y la usó para crear la fundación que premia los mayores logros en diversos campos útiles para la humanidad.
Y en realidad, es por eso –por los premios- y no por los explosivos que se lo recuerda al día de hoy. Fue en los últimos años de su vida, que Nobel le imprimió un nuevo rumbo a la existencia.No seamos ingenuos. Hay ciertas veces en la vida que es difícil volver a empezar. La edad nos limita para ciertas cosas, a todos, niños, jóvenes y ancianos. Uno va creciendo y ciertas cosas ya son difíciles de cambiar. Para convivir con ello, también es necesario ser fuerte.
Quiera Di-s darnos la fuerza para cambiar lo modificable, y para aprender a convivir con aquello que no lo es.


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA LEJ LEJA - VE PARA TI
Libro Bereshit / Génesis (12:1 a 17:27)

Resumen de la Parashá
Comienza la parashá de esta semana con el relato del momento en que Hashem llama a Abram para que abandone Jarán y se dirigiera a la tierra que Él indicaría. Así es que se dirigió a Kenaán junto con su esposa Sarai y su sobrino Lot y con todos los bienes que poseía. Muchos seguidores de Abram, también abandonaron Jarán, emigrando con ellos.
Llegaron a la tierra de Kenaán, a la ciudad de Shjem lugar donde una visión del Todopoderoso se le apareció a Abram para afirmar Su promesa de que cierto día esa tierra de Kenaán le pertenecería a su descendencia. Como agradecimiento por el mensaje recibido, Abram construyó un altar en ese lugar.
Comenzó en Kenaán una época de escasez de alimentos lo que motivó a Abram vivir temporalmente en Egipto. Ante el temor de que los egipcios sintieran atracción por la belleza de su esposa Sarai, dijo que ella era su hermana evitando así ser asesinado. Sarai fue llevada al palacio del Faraón y Abram recibió como regalo rebaños y sirvientes. Pero Faraón y su familia fueron afligidos con enfermedades. Entonces el Faraón entendió que ese era el castigo por haber secuestrado a Sarai. Así, Faraón pidió a Abram y a su familia que se fueran de Egipto.
Con todas sus posesiones, Abram y su familia llegó a Bet El, en Kenaán. Tanto Abram como su sobrino Lot ya eran muy ricos, con grandes rebaños y no alcanzaban los pastos para los ganados de ambos. Ante altercados entre los pastores de ambos, Abram sugirió a Lot separarse y dio a este la posibilidad de elegir primero la tierra donde quisiera habitar. Lot eligió las llanuras del Jordán, tierra fértil habiéndose establecido hasta la ciudad de Sedom, donde sus habitantes eran muy perversos. En cambio Abram se estableció en las planicies de Mamré, cercana a Jevrón. En ese lugar recibió de nuevo la promesa del Eterno sobre la futura posesión de esa tierra por parte de sus descendientes.
En ese entonces, cinco reyes de Kenaán, incluidos los de Sedom y Amorá, se envolvieron en una contienda contra Kedarlaomer, rey de Elam. Esto terminó en un combate en el que triunfó Kedarlaomer, y éste tomó posesión de Sedom y Amorá, tomando cautivos a parte del pueblo y dentro de él, a Lot y todas sus posesiones. Ante esta situación Abram enterado de lo sucedido, presentó batalla con el fin de rescatar a Lot y sus familiares y al resto de los habitantes de Sedom, saliendo victorioso.
A pesar de la fortuna económica que poseía, Abram sentía tristeza por el hecho de aún no tener un hijo. Hashem le pidió mirar al cielo y contar las estrellas, lo que era imposible hacer, y así le hizo saber que su descendencia sería tan numerosa como las estrellas.
Sarai sugirió a Abram que tomara a la sierva Hagar como segunda esposa. Hagar comenzó a faltarle el respeto a Sarai y ésta se quejó ante Abram, y luego Hagar huyó. Un ángel del Eterno se le apareció a Hagar, diciéndole que regresara ya que pronto tendría un hijo de Abram, Ishmael que sería el fundador de una gran nación. Sobre él dice la Torá: “Y él será hombre salvaje: sus manos en todos, y las manos de todos en él, y sobre la faz de todos sus hermanos morará”.
Abram tenía la edad de noventa y nueve años, y Hashem renovó Su pacto con él, ordenándole cambiar su nombre por el de Abraham, cuyo significado es “padre de una multitud de naciones”. También le ordenó realizarse, él y todos los demás varones, la circuncisión, el Brit Milá. Asimismo el Eterno ordenó cambiar el nombre de Sarai por el de Sará, cuyo significado es “princesa”.

jueves 22 de octubre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA NOAJ

פרשת נח

Pensando en el Vino

Al leer los primeros versículos de Parashat Noaj, llama poderosamente la atención que tratándose Noaj de un hombre probo e íntegro no haya sido desigando como padre del pueblo de Israel."Noaj, hombre justo e íntegro era en sus generaciones", nos dice la Torá al inicio de la Parashá (Bereshit 6, 9) ¿Acaso se necesita más que eso?Los comentaristas se han encargado de responder a este interrogante sugiriendo que Noaj encaró el diluvio con una gran cuota de egoísmo. Se cuenta en el Zohar que al salir Noaj del arca y ver al mundo en ruinas comenzó a llorar y a implorar a Di-s:¡Soberano del mundo! ¿Acaso no eres llamado piadoso? ¡Tendrías que haberte apiadado de tus criaturas!Le dijo el Santo Bendito: ¿¡Ahora me lo dices!? ¡Por qué no lo hiciste cuando advertí que traería el diluvio!? Seguramente, al saberte a salvo en el arca no se te ocurrió pensar en el funesto destino del mundo... (Midrash HaNeelam, Noaj).Sin embargo deseo hoy proponer otra respuesta para este interrogante, que está relacionada con la actitud de Naoj al finalizar el diluvio.Al salir Noaj del arca, nos cuenta la Parashá: "Y empezó Noaj, (ser) hombre de la tierra (labrador), y a plantar una viña. Y bebió del vino y emborrachóse" (9:20-21)Los sabios de Israel interpretan que la palabra "VaIajel" no proviene del verbo "LeHatjil" (Empezar) sino de la palabra Jol (Ordinario). De esta manera sugieren que Noaj se transformó en un ser ordinario al decidir comenzar esta nueva etapa de su vida plantando una viña. Podría haber plantado un higuera o un olivo y sin embargo comenzó plantando algo que terminó siendo su perdición y lo ubicó (a él y a sus tres hijos) frente a un complejo cuadro familiar de impredecibles consecuencias (véase Bereshit 9, 20-27).
.¿Qué haríamos nosotros en su lugar? Si ante nuestros ojos viéramos al mundo en ruinas y debiéramos comenzar de cero...¿por dónde empezaríamos?
Algunos comenzarían construyendo una casa, otros tal vez una escuela... ¿En qué pensó Noaj? ¡En el vino!Vemos que ese orden de prioridades dista de coincidir con la escala de valores de nuestros patriarcas.¿En qué pensaban ellos?En encontrar -por ejemplo- una pareja adecuada para sus hijos, no sea que vayan a tomar mujer de entre las hijas de Cnaan (ver Bereshit 24,3; Bereshit 28, 8 donde se habla acerca de Abraham y de Itzjak).

Otro ejemplo interesante tiene que ver con el tercero de nuestros patriarcas. Cuando Iaakov descendió con sus hijos a la tierra de Egipto -inaugurando una nueva etapa en la vida de su familia- se nos cuenta que envió a Iehudá adelante de todos ellos (Bereshit 46, 28). RaSHI nos enseña que Iehudá fue enviado en primer término a fin de establecer un Beit Talmud (una escuela) para los recién llegados (véase RaSHi a Bereshit 46, 28).Abraam e Itzjak pensaban en la continuidad. Iaakov pensaba en la educación de sus hijos. ¿En qué pensaba Noaj? En los placeres de la bebida.Un amigo me contó hace un tiempo que visitó la ciudad de Las Vegas en el Estado de Nevada de EEUU y se alojó en un hotel de la zona. Como es sabido, Las Vegas es la capital mundial del juego. Sin embargo, su visita a la ciudad nada tenía que ver con el mundo de la apuestas.Mi amigo, que había llegado al lugar en viaje de negocios, regresó a su habitación después de una larga jornada de trabajo y quiso abrir la ventana para tomar un poco de aire fresco. Empujó la ventana con fuerza y notó que ésta estaba trabada a punto tal que resultaba imposible abrirla. Llamó entonces a la recepción del hotel y allí se le dijo que en la ciudad de Las Vegas las ventanas de los hoteles permanecen bloquedas por ley. La razón de semejante regla está relacionada -desde ya- con las apuestas. Se le dijo que mucha gente, al haber perdido grandes cantidades de dinero, puede verse tentada a saltar por la ventana al regresar a su habitación.
.Resulta insólito pensar que alguien puede poner su dinero en un orden de prioridad superior al de su propia vida. ¿Acaso la gente no sabe que esto es un absurdo? ¿Es realmente necesario que un municipio o un hotel establezca una política tal a fin de salvar la vida de sus clientes?Algo similar ocurre con las multas a los conductores ebrios. Todos saben que el conducir ebrio resulta peligroso. Y aun así el Estado amenaza a los conductores con fuertes multas en caso de ser atrapados en estado de ebriedad. ¿Por qué? ¿Acaso en peligro a perder la vida no representa suficiente escarmiento? Evidentemente no. Muchos son los que a la hora de subirse al volante piensan más en el "alcohol" que en la "vida".La elección de un orden de prioridades correcto resulta uno de los más grandes desafíos que enfrenta todo hombre y mujer en su paso por este mundo. Y es la clave para el desarrollo de la vida de hombres, sociedades y naciones.Desde un punto de vista racional, la ecuación siempre resultará sencilla. Pero a la hora de la verdad, la abrumadora absoluta del genero humano suele encarar la vida pensando en "tiempo presente" en lugar de hacerlo en "tiempo futuro".Noaj estableció un orden de prioridades errado. Pensó en el vino y olvidó como repercutiría esto en sus hijos, convirtiendo a lo secundario en principal y a lo principal en secundario. Nadie puede ser el padre de una nación de valores eternos en base a semejante orden de prioridades.


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA NOAJ

Libro Bereshit / Génesis (6:9 a 11:32)


Resumen de la Parashá

La parashá de esta semana nos relata sobre la personalidad de Nóaj, quien era un hombre justo, un tzadik, dentro de una generación de malvados.
El Todopoderoso observó que el mundo estaba inmerso en un estado de gran perversidad y por ello decidió destruir a todos sus habitantes, excepto Nóaj (el único hombre recto de su generación) y su familia, y la destrucción la llevaría a cabo mediante un diluvio. Así el Eterno le informó a Nóaj y le ordenó construir un arca de tres pisos, donde él y su familia habitarían durante el tiempo que durara el diluvio.
Nóaj hizo caso a las instrucciones de Hashem, construyendo el arca y al finalizarla su mujer y sus hijos Shem, Jam y Iafet y sus respectivas esposas, entraron al arca. Junto a ellos, Nóaj llevó siete parejas de las diferentes especies de animales y aves. Asimismo, almacenaron alimentos para todos, suficientes para el tiempo en que habitarían en el arca. El día 17 del segundo mes comenzaron a caer poderosas lluvias sobre el Mundo y también surgieron aguas desde el interior de la Tierra, arrasando todo lo existente sobre su faz, como a todos los seres vivientes, ahogándolos. Las aguas cubrieron toda la tierra, incluso las cimas de las más altas montañas Este diluvio duró cuarenta días. Luego de transcurridos seis meses, las aguas descendieron y el arca quedó asentada sobre el monte Ararat. Después de otros tres meses, Nóaj envió a un cuervo para que comprobara si la tierra estaba seca. El cuervo voló de un lado a otro y las aguas no habían descendido. Pasado siete días, Nóaj envió una paloma y ésta volvió al no encontrar lugar seco donde posar. Siete días más tarde volvió a enviarla y ésta volvió con una hoja de olivo, lo que indicó que las aguas estaban bajando. Al cabo de otros siete días, Nóaj nuevamente envió a la paloma, y en esta oportunidad no volvió, lo que señaló que la tierra había comenzado a secarse.
Entonces, el Eterno indicó a Nóaj salir del arca con su familia y todos los animales y aves. Nóaj ofrece sacrificios al Todopoderoso usando los animales del Arca que tenía reservados con ese propósito. Hashem prometió no volver a destruir el mundo por medio de un diluvio, signándolo como pacto por medio del arco iris.
A Nóaj se le permite comer carne, cosa prohibida para Adam. Hashem nos da las siete leyes universales, las llamadas Leyes de Nóaj que son:
Creer en Hashem.
No matar.
La prohibición de adorar ídolos.
Las distintas categorías de relaciones sexuales prohibidas.
No comer carne de un animal vivo.
La obligación de instituir un Código Legal.
No robar.
El clima cambia y es establecido tal como lo conocemos hoy en día. Nóaj planta una viña y se embriaga con su producto, Jam ,uno de sus hijos se ríe al ver el estado en el que se encuentra su padre, desnudo y borracho, sin embargo, Shem y Iafet sus otros hijos, le tapan y le dan la espalda para no verle desnudo y así no faltarle al respeto. A causa de este incidente cae sobre Jam la maldición de que sus hijos serán esclavos para siempre.
Nuevamente fue creciendo la humanidad y también volvieron las conductas perversas. Las diferentes naciones que formaban parte de la Tierra hablaban un solo idioma, y decidieron construir una ciudad con una torre que llegaría hasta el cielo para también habitar allí, y llamaron a la ciudad Babel. Pero el Todopoderoso, ante esa actitud de la gente, los confundió mezclándoles los idiomas.
Después de la generación de Nóaj, le sucedieron diez generaciones hasta Abraham, quien entendió que Hashem era único, y así despreció todo tipo de idolatría.

miércoles 14 de octubre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA BERESHIT
פרשת בראשית

Bajos instintos

Mi padre suele decir que todos los conflictos existentes en nuestro mundo comenzaron aquel día en el que un hombre se levantó por la mañana y dijo: "¡Ésto es mío!".
Esta aseveración no es una declaración comunista en contra de la propiedad privada, sino –mas bien- una referencia a uno de los instintos fundamentales inherentes a la raza humana. Un niño alcanza este conocimiento en una edad cercana al año y medio, cuando es capaz de defender sus juguetes y su "propiedad privada" con sudor y -sobre todo- con muchas lágrimas.

En la Torá, este fenómeno ve la luz en el contexto de la fascinante historia de Caín y Abel. Este relato, ubicado en el cuarto capítulo de Sefer Bereshit, adolece de detalles fundamentales que dificultan su entera comprensión. Allí no se nos cuenta lo ocurrido entre Caín y Abel en los instantes previos al crimen, ni tampoco la motivación que tuvo Caín a la hora de asesinar a su hermano. Tampoco se nos explica la forma en la que los hermanos comprendieron que sólo la ofrenda de Abel había sido grata a los ojos de Di-s.
Entre los detalles faltantes en el relato, quisiera mencionar uno muy llamativo. El asesinato propiamente dicho ocure en el versículo octavo de dicho capítulo: "Y dijo Caín a Abel, su hermano; y fue estando en el campo que levantóse Caín contra Abel su hermano, y lo mató" (Bereshit 4, 8).
Este versículo ha intrigado a los Sabios de Israel, ya que en ningún momento se explicita el contenido del diálogo entre los hermanos. El Midrash completa lo que el relato bíblico calla, y ofrece el detalle de la conversación entre Caín y Abel en los minutos previos al crimen.¿Por qué se estaban peleando? [¿Por qué razón se inició el incidente?]. Dijeron: ‘Ven y dividámosnos el mundo’. Uno tomó las tierras y el otro tomó los bienes muebles [Y acordaron que ninguno de ellos reclamaría los bienes del otro].Uno dijo: ‘¡La tierra sobre la que estás parado me pertenece!’. El otro dijo: ‘¡Lo que estás vistiendo, me pertenece!’.Uno dijo: ‘¡Sácate la ropa!’. El otro dijo: ‘¡Elévate por el aire [para no pisar su tierra]!’.Por ello, ‘levantóse Caín contra Hevel su hermano, y lo mató’ (Bereshit Raba 22:7).
Los Sabios de Israel nos enseñan que el contexto del incidente está relacionado con el apego a la propiedad privada. Aquella fue la primera vez en la que un hombre se levantó y dijo implícitamente: "¡Ésto es mío!".
Esta declaración implícita abrió la puerta a un sinnúmero de conflictos fraternales a lo largo de la historia de la humanidad. ¿Acaso ésto podría haberse evitado?
Creo que la respuesta es negativa. Este incidente, como ya he dicho, es sólo una expresión de uno de los más básicos instintos inherentes al ser humano. Y este instinto no podrá jamás ser neutralizado en su totalidad. De no haber ocurrido con Caín y Abel, hubiera ocurrido tiempo después (posiblemente, no mucho tiempo después) y en el seno de alguna otra familia.
Pero aun cuando la Torá no pretende neutralizar este instinto, nos enseña a convivir con él de manera armónica.
Nuestros sabios en Pirkei Avot (5, 13) nos enseñan que existen cuatro categorías entre los hombres. El que dice lo mío es mío, y lo tuyo es tuyo, es el hombre de caracter mediocre (algunos creen que este fue el defecto de los habitantes de Sedom). El que dice: lo mío es tuyo y lo tuyo es mío, es el ignorante. El que dice: lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo, es el piadoso. Finalmente, el que dice lo tuyo es mío y lo mío es mío, es el malvado.La primera categoría es descrita como propia de los hombres mediocres. A primera vista, pareciera ser ésta una declaración políticamente correcta. Yo me ocupo de lo mío, tú te ocupas de lo tuyo. Ni lo mío es de tu incumbencia, ni lo tuyo es de la mía. En apariencia, quien diga ésto, no está pecando ni de envidia ni de codicia. Sin embargo –tal como dijera alguna vez el Rab. Abraham Twerski- sería impropio creer que este rezonamiento es legítimo, por no codiciar el hombre los bienes de su prójimo (lo tuyo es tuyo). Por el contrario: su falta de estímulo por pensar en el prójimo (lo mío es mío), puede terminar destruyendo su alma, erosionando también seriamente el tejido social.Es por ello que la Mishná agrega que éste fue el defecto de los habitantes de Sedom (y muy posiblemente, también haya sido el defecto del propio Caín quien acuñaría una frase que se trasnformaría con las generaciones en el lema de la indiferencia social: "¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?").La segunda categoría (lo mío es tuyo y lo tuyo es mío), es la de los hombres ignorantes. Ésta es la categoría de los necios que creen poder neutralizar este instinto humano con frases rimbombantes y ostentosas. Para quienes pertenecen a esta segunda categoría la propiedad privada no existe. Todo pertenece a todos (lo mio es tuyo, y lo tuyo es mío) y posiblemente –al final- nada pertenezca a nadie. Un niño de un año y medio, ya sabe que este razonamiento es impracticable.
En cuanto a la cuarta categoría, no es necesario abundar en palabras. La persona que dice "lo tuyo es mío y lo mío es mío" bien merecido tiene el mote de malvado. Sólo una persona con corazón de piedra, puede manifestar semejante desprecio por los bienes ajenos.De acuerdo a Pikei Avot, la persona piadosa es aquella que pertenece a la tercera categoría (lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo).JaZaL no quieren enseñarnos con ésto que el hombre debe entregar todo su patrimonio a los demás. Lo que nos enseñan es que aquel que lleva adelante una vida de entrega se elevará por encima de aquel instinto. Es cierto que un niño de un año y medio ya sabe delimitar su territorio y comprende cuál es su propiedad privada. Pero no menos cierto, es que ese mismo niño sabe sonreír cuando decide dar de lo suyo a los demás.JaZaL nos enseñan que –aun cuando el instinto nos empuje hacia otra dirección- bien vale conservar siempre esta virtud de entrega. Quien lo logre será fuente de luz y habrá de desparramarla por el mundo.


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DELA PARASHA SEMANAL


Parashá Bereshit - En el principio

Libro Bereshit / Génesis (1:1 a 6:8)

Resumen de la Parashá

Comienza la lectura de la Torá con el relato del Todopoderoso sobre el principio de la Creación, creando el cielo y la tierra, de la nada. Pero el mundo era vacío, y dentro del universo, no tenía forma ni orden y durante los primeros seis días, Hashem creó y ordenó cada cosa para que funcionaran correctamente. Creó el universo en su totalidad, incluyendo el concepto de tiempo, de la nada.
Así el primer día creó la luz y la oscuridad; el segundo día separó las aguas del cielo y la tierra; el tercer día juntó las aguas en un lugar; el cuarto día creó el sol y la luna ubicándolos en el Cielo; el quinto día creó a los seres del mar y a las aves; el sexto día creó reptiles, animales y por último al hombre, Adam. El Séptimo Día, Hashem “descansó de toda Su obra” y lo santificó como “Shabat”, que lo experimentamos cada semana, con su universo espiritual.
Luego, el Eterno consideró que no era bueno que el hombre estuviera solo. Así fue que durmió al hombre y de una costilla suya dio forma a una mujer, Javá, la cual llevó frente a Adam. El Todopoderoso ubicó a ambos en le Jardín del Edén, lugar donde podían comer todo tipo de fruto, pero no así del "Árbol de la Sabiduría del Bien y el Mal".
Sin embargo, Javá se dejó convencer por la astuta serpiente para que comiera del fruto prohibido y diera de comer del mismo a Adam. Por este hecho Hashem los castigó expulsándolos del Jardín del Edén y a partir de entonces debieron sustentarse con su propio trabajo y a la mujer con los sufrimientos de la parición. La serpiente también fue castigada debiendo movilizarse en el futuro, arrastrándose sobre la tierra y comiendo polvo. Una lucha interna para corregir la equivocación que cometieron Adam y Javá . Esta lucha ser á el tema central de la Historia Universal.
Adam y Javá tuvieron dos hijos, Caín y Hével. El primero fue agricultor y el segundo, pastor. Los dos llevaron ofrendas de su producción ante el Eterno y Hével llevó lo mejor de sus productos mientras que Caín lo m á s inferior de sus cosechas. Fue que Hashem aceptó la ofrenda de Hével, no así la de Caín, hecho que lo enojó grandemente y que provocó su decisión de matar a su hermano Hével. Posteriormente el Todopoderoso inquirió a Caín sobre dónde se encontraba su hermano, habiéndole respondido que “él no era el guardián de su hermano”. Hashem lo castigó y fue forzado a deambular por el mundo.
Adam y Javá tuvieron más hijos, y cada generación fue aumentando más y más. En la décima generación apareció Noaj. Después de la muerte de Shet la humanidad se sumerge en maldad, violencia, inmoralidad. Peca y desciende a un nivel tal de bajeza que Hashem decide acabar con el Mundo y el Hombre en un diluvio. Así, Hashem empezó a reconsiderar Su deseos de poblar la Tierra con seres humanos, lamentando haber creado al hombre. Sin embargo, un hombre, Nóaj, encuentra gracia en los ojos de Di-s, y son los únicos que se salvan.

lunes 5 de octubre de 2009

QUE ESTAMOS CELEBRANDO?


FESTIVIDADES SUCOT - SIMJÁ TORÁ


Sucot La Fiesta de las Cabañas.
Sucot es una de las fiestas más antiguas y más alegres del calendario judío y se celebra el 15 de Tishrei (septiembre-octubre). La palabra "sucot" significa "tabernáculos" o "cabañas" y se refiere a los lugares de residencia temporarios que utilizaron los hijos de Israel en el desierto durante el periodo de cuarenta años que duro su peregrinación después del éxodo de Egipto hasta su llegada a la tierra prometida. "En cabañas hice Yo habitar a los hijos de Israel cuando los saque de la tierra de Egipto" (Levítico 23:42). Pero también representa la Fiesta de la Cosecha de fin de año. Cada elemento de la cosecha es un ejemplo de virtudes para que los hombres-tipos que componen desde la familia hasta una nación.

SIMJAT TORA:
Desde tiempos muy antiguos, existe la costumbre de leer en nuestras sinagogas cada sábado por la mañana, un fragmento de la Torá o Pentateuco, texto que se denomina Parashat Hashavúa, el "Párrafo de la Semana", y cuyo nombre generalmente está tomado de la primera palabra de ese párrafo. Los días lunes y jueves por la mañana - mientras sean días hábiles - también se lee en la sinagoga el fragmento inicial de la Parashá del sábado que les seguirá. Y el mismo sábado por la tarde también se lee un párrafo corto, el comienzo de la Parashá de la próxima semana.
A los efectos de esta lectura semanal, la Torá se halla dividida en 54 párrafos semanales o Parashot
La Torá se inicia en Bereshit - Génesis Cap. 1 , con el relato de la Creación del mundo, y termina en Devarim - Deuteronomio Cap. 34, en el que se cuenta la muerte de Moises.
Ahora bien: ¿cuándo se empieza esta serie de lecturas bíblicas, y cuándo se la concluye? Ello ocurre en Simjat Torá, entre los judíos de la Diáspora, y en Sheminí Atzéret, en el Estado de Israel.
Llegada la hora de la lectura bíblica, se extraen del Arca Sagrada todos los rollos de la Torá que la sinagoga tiene guardados allí, y se celebran con ellos siete Hacafot o "rondas" por el recinto (análogas a las que ya se vieron al hablar de Hoshaná Rabá en la fiesta de Sucot). Después de esta ceremonia se los vuelve a guardar a todos en su lugar. menos tres que quedan afuera para leer de ellos los fragmentos bíblicos de la fecha: el primero, que contiene la bendición de despedida de Moisés y el relato de su muerte en el monte de Nebó; el segundo, para leer el comienzo, la narración de cómo Dios creó el Universo; y el tercero, para leer del libro Bamidbar o Números el detalle de los sacrificios festivos de la fecha.
Se considera un gran honor entre los judíos acabar la lectura de la Torá o iniciarla de nuevo, y aquellos fieles a quienes les toca esta distinción, se los llama, respectivamente, Jatán Torá, el "novio de la Torá" (que la concluye), y Jatán Bereshit, el "novio del libro de Bereshit (o Génesis)" con que vuelve a comenzarse su lectura.
Además, en Simjat Torá también suelen ser llamados a la Torá los niños menores de 13 años - todos juntos, en un solo grupo cuando el resto del año sólo pueden ser invitados a ese honor los varones mayores de esa edad. Y en muchas comunidades, los niños reciben caramelos y bombones, como también unos banderines especiales.
En el Estado de Israel, donde con la conclusión de Sheminí Atzéret prácticamente ya se acaba también la Fiesta de la Torá, se suele prolongar las celebraciones mediante las Hacafot Sheniot, las "segundas rondas" con los rollos de la Torá, al comenzar la noche siguiente.
Estas nuevas rondas generalmente ya rebasan los límites geográficos de la sinagoga: en Jerusalén, por ejemplo, miles de judíos suelen reunirse delante del Cótel Hamaaraví o Muro Occidental (mal llamado "de los Lamentos") para seguir cantando y bailando allí, con los rollos de la Torá en brazos.