viernes, 22 de febrero de 2008

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KI TISA
CUARENTA DÍAS EN EL MONTE SINAI
"Pan no comió y agua no bebió"(Shemot 34:28).
Cuando Moshé subió a los Cielos para recibir la Torá, estuvo allí cuarenta días y cuarenta noches. La Torá atestigua sobre ello: "pan no comió y agua no bebió". Se plantea la pregunta: ¿Es posible semejante cosa? ¡El mismo Maimónides dictamina en Leyes de Juramentos que, debido a que es imposible subsistir más de siete días sin comer, si la persona jura que no comerá por siete días, debe considerarse esto un juramento en vano!. ALEGRÍA INMENSA Existen tres explicaciones sobre el tema: 1) Inclusive mientras Moshé se encontraba en el Cielo, se seguía comportando como un ser humano normal. Su cuerpo requería de alimento, líquido y descanso. Sólo que Hashem produjo un milagro diario y constante, que hacía que, a pesar de la condición humana de Moshé, pueda vencer su naturaleza y permanecer con vida y totalmente activo, sin necesidad de beber o comer. 2) No tuvo lugar aquí ningún milagro, sino que se trataba de una situación que aunque excepcional, estaba dentro de las leyes de la naturaleza. Cuando Moshé subió al Monte Sinaí, lo embargaba, por un lado, una inmensa alegría y simultáneamente, su mente estaba totalmente concentrada en la captación de la Divinidad y la Torá abstraída de todo tema ajeno. Su extraordinaria dedicación mental y el regocijo por lo que recibía y percibía, robustecieron tanto a su mente y a sus fuerzas espirituales, a punto tal que vencieron y anularon sus necesidades terrenales. Su cuerpo estaba hambriento y fatigado, pero Moshé no sintió en absoluto las exigencias del mismo. 3) Al subir Moshé al Monte Sinaí, su naturaleza humana se cambió por la de los ángeles. Así como estos no necesitan de alimento ni bebida, de la misma forma, Moshé podía prescindir de los mismos. Su cuerpo se elevó al nivel de un ángel celestial. De acuerdo a esta interpretación, no sentía hambre, sed ni cansancio. En el nivel espiritual en el que se encontraba no existen semejantes sensaciones. MILAGRO CONSTANTE Podemos explicar entonces, que cada uno de estos conceptos se puede aplicar a cada una de las tres oportunidades en las que Moshé subió al Monte Sinai Cuando ascendió por primera vez, para recibir las primeras Tablas de la Ley, fue objeto de un milagro constante, que impedía que necesitara de elementos materiales para subsistir. Las Tablas eran de origen Divino, y también lo era "la escritura de Di-s", y ese manejo milagroso se extendió también a Moshé. La segunda oportunidad en la que subió, era para pedir perdón por el pecado del becerro de oro. Se encontraba entregado a sus rezos y súplicas por el pueblo de Israel, y sus necesidades físicas quedaban totalmente relegadas pudiendo subsistir sin ellas. COMO UN ANGEL La tercera vez, cuando subió a recibir las segundas Tablas, llegó a una elevación espiritual tan grande, que logró que su cuerpo se transformara al nivel de un ángel. Por eso mismo, sólo luego del tercer ascenso tuvo el privilegio de recibir los "karnei or" (rayos de luz) que irradiaban de su rostro. Ellos testifican el refinamiento de la propia materia de su cuerpo. El mismo semblante de Moshé irradiaba la luz de su alma.
Likutei Sijot, tomo 36, Pág. 172.
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TODO LO QUERÍA SABER SOBRE LAS 7 LEYES UNIVERSALES

Las siete leyes de los hijos de Noé:
1. Con respecto a los mandamientos de Di-s, la humanidad está dividida en dos grupos: los Hijos de Israel y los Hijos de Noaj.
2. Los Hijos de Israel son los judíos, descendientes del Patriarca Iaakov. Ellos tienen el deber de cumplir con los 613 Mandamientos de la Torá.
3. Los Hijos de Noaj comprenden las setenta naciones originales del mundo y sus ramificaciones. Ellos tienen el deber de cumplir las Siete Leyes Universales, también conocidas como las Siete Leyes de los Hijos de Noaj o las Siete Leyes Noájidas.Estas Siete Leyes Universales tienen que ver con idolatría, blasfemia, asesinato, robo, relaciones íntimas incestuosas, comer la carne de un animal vivo o hacerlos sufrir y el establecimiento de cortes de justicia.
4. Todas las Siete Leyes Universales son prohibiciones. No hay que sorprenderse: los mandamientos negativos (o prohibitivos) son de un orden superior a los positivos; y, su cumplimiento, conlleva una mayor recompensa.
5. Hombres y mujeres son iguales en su responsabilidad por observar los Siete Mandamientos.
6. Es materia de disputa la edad a partir de la cual un individuo es responsable por sus acciones bajo estas leyes. Una opinión sostiene que depende del desarrollo mental del individuo. Conforme a esta opinión, tan pronto como un muchacho ha alcanzado la madurez que le permite entender el significado e importancia de las Siete Leyes Universales, está en la obligación de cumplir con la ley en su plenitud. La otra opinión sostiene que un muchacho alcanza la edad de responsabilidad legal a los trece años (doce años en caso de las chicas).
7. Los Hijos de Noaj están permanentemente advertidos en lo concerniente a las Siete Leyes Universales. Esto quiere decir que no es defensa válida la ignorancia de la ley. Por tanto, uno tiene el deber de ocuparse en el estudio de las Siete Leyes Universales a lo máximo de su capacidad y enseñar el conocimiento de estas a sus propios hijos.
8. Cuando uno de los Hijos de Noaj resuelve cumplir a cabalidad los Siete Mandamientos Universales, su alma se eleva. Esta persona se constituye en uno de los Justos entre las Naciones, y recibe un lugar en el Mundo Eterno
9. A pesar de que los Hijos de Noaj tienen como obligación sólo el cumplimiento de las Siete Leyes Universales, les está permitido observar cualquiera de los 613 Mandamientos de la Torá con el propósito de recibir recompensa Divina. Las excepciones a esto son: a. Observar el Shabat a la manera de los Judíos (descansando de las acciones que fueron necesarias para la construcción del Tabernáculo durante el Éxodo de Egipto). b. Observar las festividades Judías a la manera de los judíos (descansando de forma similar al Shabat). c. Estudiar aquellas partes de la Torá que no se aplican al servicio Noájida para con Di-s. d. Escribir un rollo de Torá (los Cinco Libros de Moisés) o recibir una aliá a la Torá e. Hacer, escribir o vestir tefilín, las filacterias que se usan durante el rezo (judío) y que contienen porciones de la Torá. f. Escribir una mezuzá, un pergamino particular que contiene porciones de la Torá, o instalarla en el marco de la puerta de acceso al hogar de uno.
Nota.- Es el propósito primario de las Siete Leyes Universales el enseñar a los Hijos de Noaj acerca de la Unicidad de Di.s y, por tanto, les es permisible el estudio de aquellas partes de la Torá que corresponden a este conocimiento. Esto incluye los veinticuatro libros de las Escrituras Hebreas; y, del mismo modo, el estudio de cualquier parte de la Torá que conlleve un mayor conocimiento en lo concerniente al cumplimiento de los Siete Mandamientos por parte del Noájida, es permisible. El Noájida que estudia porciones de la Torá que no le corresponden, daña su alma.
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¿Qué es la Riqueza?
A dos grupos de personas se les hizo esa pregunta

El primer grupo contestó de la siguiente manera:

*Arquitecto: Tener proyectos que me permitan ganar mucho dinero.
*Ingeniero : Desarrollar sistemas que sean útiles y muy bien pagados.
*Abogado: Tener muchos casos que dejen buenas ganancias y tener un BMW.
*Médico: Tener muchos pacientes y poder comprar una casa grande y bonita.
*Gerente: Tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes.
*Atleta: Ganar fama y reconocimiento mundial, para estar bien pagado.

El segundo grupo contestó lo siguiente :

*Preso de por vida : Caminar libre por las calles.
*Ciego: Ver la luz del sol y a la gente que quiero.
*Sordo Mudo : Escuchar el sonido del viento y poder decir a las personas cuánto las AMO
*Inválido: Correr en una mañana soleada.
*Persona con una enfermedad terminal: Poder vivir un día más.
*Huérfano : Poder tener a mi mamá, mi papá, mis hermanos, y mi familia.

"No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero".