viernes, 29 de febrero de 2008

LA PARASHA DE LA SEMANA


LIBRO: SHMOT 35:1-38:20
HAFTARA: I REYES 7:40-50
VAIAKHEL Tiempos para nuestros espacios

Estas últimas semanas hemos estudiado acerca del minucioso detalle con el que Dios le prescribe a Moshé la construcción del Tabernáculo. Antes de que Moshé pueda transferir esta información al pueblo de Israel, sucede el episodio del becerro de oro, que en apariencia “suspende” la historia, aunque, a mi criterio, la potencia, porque incorpora retrocesos e incertidumbres que son señales de avance en el asentamiento de la fe. No sé si le hubiera podido creer a un relato “perfecto” sin dudas ni reclamos.
Ahora bien, estamos en la etapa en la que Moshé va a transmitir todo la información que Dios le ha dado acerca de la construcción del Mishkán. Así empieza Parashat Vaiakhel.
“Y Moisés congregó a los hijos de Israel, y les dijo: Estas son las cosas que Adonai ha mandado que hagan.Seis días trabajarás, mas el día séptimo será santo para Uds., sábado de reposo a Adonai…” Shemot-Exodo 35:1-2
Primera observación para hacernos es el verbo que aparece acá, poco frecuente en nuestra Torá. En general Moshé “habla”, directamente, porque se entiende que la gente se va a juntar para escucharlo. En estas circunstancias mucho más, porque todos querían escuchar lo que traía del monte. Pero por algún motivo, que no creo arbitrario, primero los congrega y luego les habla. Quizás acá haya un mensaje en la esencia del espacio que van a construir. La santidad del Tabernáculo está anticipada por la congregación, por la comunidad, por el estar juntos, con una meta común. Las dimensiones de la santidad no van a medirse en calidad de materiales ni metros cuadrados, sino en lo que suceda con la gente dentro de ese espacio, o alrededor de ese lugar.
Pero entre las indicaciones de la Tienda de Reunión y la primera frase de la Parashá nos encontramos con un versículo que vuelve a la observancia del Shabat. Seis días se trabajarán y el séptimo, Shabat para Dios. Varios comentaristas ligan estos dos temas diciendo que el Shabat no puede ser profanado ni para la construcción del lugar más sagrado. Y otros lo asocian con la igualdad del concepto de trabajo. Cualquiera sea la labor que se desempeñe, tanto lo pequeño como lo más poderoso se frena con la llegada del séptimo día por igual.
Yo los invito en esta oportunidad a pensar en algo más cercano a nosotros.El Mishkán es el símbolo de nuestros espacios sagrados. Elija cada uno de Uds. los santuarios que los identifican. Para algunos será la familia, para otros haber logrado un cometido difícil, haber alcanzado un sueño, otros lo ubicarán en un espacio físico anhelado y conseguido; una casa de descanso, una vivienda confortable…Ahora que hemos ubicado nuestros propios tabernáculos volvamos a leer el texto de Parashat Vaiakhel con nuestras palabras:“Antes de la construcción de sus Santuarios, decidan con quiénes los van a compartir, con quiénes se van a juntar para disfrutar, emocionarse, profundizar esto que es para Uds. tan importante. Porque no habrá santidad en soledad.”Y cuando estemos a punto de recibir las indicaciones para la construcción, una voz nos sorprenderá diciéndonos:“Antes de poner manos a la obra deberán fijar de antemano sus tiempos de pausa, de conexión con el espíritu que los aleje de tantos materiales, su tiempo para Uds. para que su proyecto no los fagocite, su Shabat de las ataduras a las construcciones del mundo terrenal, porque hay que dedicar otros tiempos, a la construcción de espacios en el mundo del alma… ellos serán los que los sostendrán para reiniciar la tarea los próximos seis días de la semana.”¿Cómo les impacta este orden?En general, cuando nos abocamos a un proyecto importante, quemamos todas nuestras fuerzas y cuando estamos por desfallecer, casi sin disfrutar de lo que estamos produciendo, nos damos cuenta de que no nos ocupamos de nuestras compañías y no nos respetamos nuestros tiempos de respiro, de contacto con lo trascendente, de nutrientes para recomenzar la tarea. No hay santuarios en soledad.No hay santuarios sólo en la tierra. Tiempos de eternidad son imprescindibles para volver a los tiempos de trabajo con sentido y a conciencia.
Esta Parashá nos pide que repactemos con nuestros tiempos.Que revisemos con quiénes contamos.Y que construyamos con amoroso detalle y dedicación santuarios que sostengan nuestras existencias, tanto en la tierra como en el cielo.
¡Shabat Shalom uMevoraj!

Silvina Chemen
Rabina de la Comunidad Bet El - Buenos Aires, Argentina

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DAVENEN

Davenen es una palabra en idish que significa rezar. Pero, ¿cuál es su origen?Los lingüistas no se ponen de acuerdo:Algunos creen que proviene de la palabra hebrea “daf”, la hoja de un libro, producto de la acción de pasar las páginas del libro de oraciones.Para otros proviene del lituano, davana que significa regalo, o quizás del árabe, dîwân, colección de poemas, porque el libro de plegarias es una colección de himnos, poesías y rezos.Por último alguno creen que deriva del hebreo “Deavinu”, de nuestro padre, dado que las tres tefilot diarias están atribuidas a cada uno de nuestros patriarcas.

Extraido del Kol Bet El