jueves, 17 de abril de 2008

PESAJ Y NOSOTROS

LOS DOS GUSTOS DE LA MATZÁ
“Ha lajmá aniá...” - Este es el pan de la pobreza que comieron nuestros padres en la tierra de Egipto”.
Así comienza la Hagadá. Afirmando que nuestros ancestros, esclavizados por el Faraón egipcio, sufrieron las penurias de un cautiverio indescriptible por su crueldad. En la Hagadá se relata que en Egipto nos obligaban a realizar los trabajos más pesados e indignos: separaban a los esposos de sus mujeres, condenaban a nuestros hijos a la muerte, la aflicción no podía ser mayor.
Doscientos diez años vivimos en nuestro primer exilio, amenazados por esa primera versión antisemita del exterminio de nuestro pueblo.
Durante todo ese período, la Matzá, un alimento barato, de sencilla preparación y lenta digestión, fue la comida ideal concebida por los egipcios para sus esclavos judíos.
La Matzá nos recuerda la condición humillante de nuestro cautiverio.
Los egipcios no nos brindaban los breves minutos (dieciocho, como ya se explicó) de descanso de nuestra tarea, que hubieran sido suficiente para que la masa fermentara y comiéramos pan.
Nuestra memoria colectiva es muy fiel. No nos embriagamos con la victoria del éxodo. Y a través de la Matzá recordamos la amargura de cautiverio y el sufrimiento de nuestro pueblo en Egipto.
Pero la Matzá también simboliza nuestra libertad.
Dios recordó a Su pueblo Israel y envío a Moshé y Aharón ante el Faraón. El cruel tirano les negó la libertad y Egipto, entonces, fue azotado por las diez plagas. La última, finalmente venció la arrogancia del Faraón y así, la noche del 15 de Nisán, hace tres mil quinientos años, los judíos abandonamos apresuradamente Egipto. “Y hornearon la masa que habían sacado de Egipto, tortas de Matzá, pues no alcanzó a fermentar... y no pudieron esperar...” (Shemot 12,39)
Nuestra primera comida al abandonar Egipto, ya como hombres libres, también fue la Matzá, el pan de pobres. Esta vez el tiempo no alcanzó porque el desenlace de la redención final fue precipitado. Esa misma noche debíamos abandonar Egipto...
También entonces comimos Matzá, pero que ahora tenía otro gusto: El de la libertad.
Pensemos en la experiencia de sentirnos libres, aún cuando los faraones modernos no construyen pirámides.
Aún, cuando transcurrieron tantos siglos, y nosotros decidimos sentirnos parte de un mismo pueblo.
(Basado en masuah.org)
Si querés leer más acerca de Pesaj, te sugerimos a entrar en la página:
http://www.masuah.org/pesaj.htm
Allí encontrarás mensajes, símbolos, historia, canciones, etc.
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CUANDO EL SEDER DE PESAJ CAE EN MOTZAEI SHABAT (El sábado por la noche)
Por Rab. Guillermo Bronstein (Lima, Perú)

Nuestros sabios de Bendita Memoria (JAZAL) establecieron que (el 1er día) de Rosh Ha Shaná nunca cae ni domingo, ni miércoles ni viernes. Esta sincronía del Luaj (Calendario hebreo) se sintetiza con la frase LO AD”U ROSH. Las razones para esta ocurrencia son de orden práctico y rebasan el cometido de esta breve publicación. Pero lo cierto es que al decidir LO AD"U ROSH, se da otra como causalidad que también LO BED"U PESAJ, es decir, el 1er día de Pesaj (no la noche del Séder sino el día siguiente) no cae nunca ni lunes ni miércoles ni viernes.
Pero hay un sentido práctico que Jazal no tuvieron en cuenta; y pido disculpas si a alguien le parece que este comentario es desatinado. El día más complicado para celebrar el Séder de Pésaj es el sábado a la noche, es decir, cuando el 15 de Nisán cae domingo y la víspera, el 14 del mes es Shabat. Las dificultades son varias, enumeraremos sólo las más comunes.
1- Durante Shabat está prohibido preparar cualquier cosa que se vaya a realizar después de Shabat. Por lo tanto, la mesa sabática debe quedar intacta hasta después de la hora de Havdalá, y recién ahí se pueden colocar en la mesa los elementos del Séder.
2- No debe haber nada de jametz en la casa desde la víspera de Pésaj a la mañana. Pero por ser Shabat, el jametz y las ceremonias relacionadas con él (Bedikat jametz, Beur jametz, Bitul jametz; ver en las páginas iniciales de cualquier edición de la Hagadá de Pésaj) deben ser llevadas a cabo antes de la víspera de Shabat. Por eso la Bedikat jametz se realiza el jueves a la noche; y el Beur (quema) y Bitul jametz (nulificación), se hacen el viernes a la mañana.
3- La víspera de Pésaj NO debe comerse matzá, ya que esta está reservada para ser gustada como símbolo de la salida de Egipto en el momento del Séder. Pero si el viernes por la mañana YA hemos eliminado el jametz, tampoco podemos hacer Hamotzí con pan leudado. Recordemos que el jametz en Pésaj está prohibido por dos mitzvot en la Torá:a) Bal Ieraé u Bal Imatzé: No se verá, ni se hallará jametz en tus casas.b) Bal Ieajel: No comer jametz (obvio) durante todos los días de Pésaj.¿Cómo hacemos en Shabat entonces para consagrar las 3 comidas festivas del día de descanso previo a la fiesta; si con jametz no se puede y con matzá tampoco? Si Jazal hubiesen establecido LO ABD”U PESAJ este problema no existiría… (que el 1er día de Pésaj no pueda caer en domingo, es decir que no haya Séder en Motzaei Shabat…).
Texto completo y responsa en el blog de la comunidad:
http://www.eljai-bialikdevoto.blogspot.com/
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"¿QUIÉN NO ESTUVO EN EGIPTO?"
¿Quién estuvo en Egipto? No creo que muchos, más allá de los arrojados turistas que fueron a visitar las monumentales obras de nuestros antepasados esclavizados ahí.
Sin embargo, la noche del Seder, al promediar la Hagadá, recitamos a viva voz que “En cada generación debe uno verse…salido de Egipto”. Obvio que nos referimos al Seder y al momento de celebrarlo. ¿De qué Egipto hablamos, cómodos en Buenos Aires, New York o Tel Aviv?
El jasidismo explica, que Mitzraim (Egipto en hebreo) deriva del término “Metzar” que significa angustia, estrechez y limitación.
Salir de Egipto implica “la salida del alma Divina de la estrechez y limitación del cuerpo y del alma animal” (Tania Cap. 47). El proceso de salida de Egipto es constante, siendo Pesaj, y especialmente las noches del Seder, el momento donde se nos da, desde Arriba, la fuerza para salir cada vez de nuestras propias limitaciones.
Cada generación tiene sus limitaciones. Me encuentro todos los días con buenos judíos, gente de corazón, honesta, trabajadora, de buenas intenciones. Pero cuando uno intenta motivarlos a un “upgrade”, a profundizar “un poco” la práctica de los preceptos, o la educación judía de Torá de los hijos, se encuentra que hay barreras que parecerían infranqueables.
“Lo fundamental es la acción”, dicta un principio del judaísmo.
1.Está aquel que argumenta “no soy religioso”. Como consecuencia se siente liberado de las obligaciones que tienen quienes sí se asumen como religiosos.
El error de base radica aquí en que Di-s no dio la ley para los religiosos. Di-s dio la Torá a todos los judíos. Punto. Sos judío- no importa cuál es tu estilo de vida, cuál fue tu educación, tu grupo familiar, a tí se te dieron todas las leyes de la Torá. Puede que por diferentes factores debas aprender, acostumbrarte, necesitás algo de paciencia, avanzar paso a paso. Sería como un niño que, por supuesto, a la edad de jardín, normalmente, no puede estudiar lo que se enseña en primaria. Así también en la Torá se va creciendo.Pero el objetivo final nunca es permanecer en jardín toda la vida.
2.Frente a eso argumenta un judío: pero si yo soy un buen judío tal cual como soy ¿Por qué debo avanzar más en mi judaísmo?
Nadie niega que seas buena persona y buen judío pero lo bueno no implica que no seas mejor. Por el contrario, el logro alcanzado, sos bueno, te debe catapultar a ser cada día mejor.
3.¿Pero qué es lo mejor?
La Torá es Torat Emet y Torat Jaim. Torá de la Verdad y Torá para la vida. Y Di-s, Quien Es la fuente de la Verdad y la Bondad, y Quien nos da la vida cada instante nos la dio para beneficiarnos. Y como fue claro en sus palabras: “ He colocado frente a ti, la vida y la bendición…y elegirás la vida, para que vivas tú y tu descendencia” y el texto prosigue inmediatamente qué es elegir la vida para que no tengamos duda alguna: “Amar a Hashem tu Di-s, escuchar Su voz y apegarse a El” Escuchar Su voz es hacer caso- cumplir Sus mandatos.
4.¿Pero acaso si no cumplo no soy judío? Sos judío 100%. Nadie puede quitártelo. Cada judío, sea quien sea, lleva el título honorífico de “Israel”, que significa príncipe de Di-s! ¡Pero justamente por eso debes conducirte como judío! Conducirte de acuerdo a lo que Di-s encomendó y ordenó a todo judío.
5.¿Se puede? Sí. ¿Requiere esfuerzo y determinación? Sí. ¿Vale la pena? No hay duda. En todos los aspectos: personal, familiar, social. 3000 años de historia lo avalan, y más hoy en la confusión imperante. Y lo fundamental: así lo quiere Di-s
6- ¿Y cuál es el próximo paso? Estudiar y aprender la Torá y ante todo aunque sea sólo “La síntesis del Código de Práctica Judía” (Kitzur Shulján Aruj) y luego hacerlo. Paso a paso, pero a sabiendas que el “jardín de infantes” es sólo el piso y no el techo.
Todo esto es el mini- mitzraim personal. Pero luego tenemos el gigantesco Mitzraim- angustia, estrechez y limitación que constituye este Galut- exilio.
Por más bendición que haya. Por más despertar espiritual y retorno a las fuentes que exista. Estamos en un gran Galut. La verdadera amplitud, liberación, superación de las limitaciones, tendrá lugar con la llegada del Mashiaj. Y también Pesaj es el tiempo para ello- “en Nisan fueron liberados nuestros antepasados de Egipto y en Nisan serán liberados con el Mashiaj”
Pesaj Kasher y jubiloso
Rabino Tzvi Grunblatt
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"UNA FE QUE PENETRA EN LA SANGRE"

“Se reveló a ellos el Rey de Reyes, el Santo Bendito Sea, y los liberó” (Hagadá de Pesaj)
Nuestros Sabios enumeraron varias cosas en cuyo mérito los hijos de Israel fueron liberados de Egipto. Entre ellos: La fe1 (en la redención), la sangre del sacrificio pascual y la sangre de la circuncisión2. A simple vista se trata de dos elementos diferentes y desconectados entre sí, sin embargo, profundizando en el tema vemos que todos conforman una unidad perfecta.
La salida de Egipto constituía un suceso imposible. Se trataba de una super- potencia, que dominaba de manera absoluta, al punto que nuestros Sabios dijeron que “incluso un solo esclavo no podía escapar de Egipto”. También desde la óptica espiritual del tema, no había posibilidad para el éxodo de Egipto, puesto que los israelitas estaban inmersos en los 49 pórticos de impureza, como dicen nuestros Sabios4: “Estos son idólatras y estos son idólatras”. Siendo así, ¿en mérito a qué merecían ser liberados?
AMOR SIN CUESTIONAMIENTOS
Lo que ocurrió fue que aquí se reveló el amor interno de Hashem, que fluye de Su Esencia, Bendito Sea. Este es un amor como el amor de un padre para con su hijo, que no requiere de causas especiales, y frente al cual ningún interrogante o pregunta puede obstruir. Cuando se reveló este amor, el hecho que los israelitas se encontraban en el nivel más bajo no generó perturbación ni interferencia. “El Santo, Bendito Sea, en Su Gloria y Esencia” (que se refiere a la Divinidad como se encuentra por encima de la estructura de los mundos) se reveló para liberarlos”5
ELEVARSE POR ENCIMA DE LOS CÁLCULOS
La fe gestó la base para la redención, pero aun era necesario expresarla en los hechos y no relegarla sólo al plano de una fe en el corazón. La expresión práctica de esta fe supra racional tuco lugar por medio de la ofrenda del sacrificio pascual y la sangre de la circuncisión.
También la ofrenda del Pesaj requería sobreponerse a los cálculos lógicos racionales. La oveja era la deidad egipcia y su ofrenda podía ser malinterpretada, y con justicia, como una incitación a los egipcios y un ataque a su fe. Sin embargo, los israelitas actuaron con entrega y auto sacrificio (una propiedad del alma superior a la lógica), y cumplieron con el precepto sin tomar en cuenta ningún cálculo racional.
UNA UNIDAD
Asimismo el pacto de la circuncisión es fundamentalmente un precepto superior a la lógica. ¿Qué vínculo racional puede generarse entre un pequeño bebé y el Altísimo? Sólo que la circuncisión expresa el pacto esencial existente entre la propia esencia del judío y Hashem, un vínculo que es de raíz supra- racional.
Estos tres elementos que expresan todos una dimensión superior a la lógica, conforman en su conjunto una unidad: la fe representa la supra racionalidad del alma; la circuncisión simboliza la penetración de la fe en el cuerpo; y el sacrificio pascual- la integración de la fe al ámbito que rodea al hombre. En mérito a todos ellos, los judíos se hicieron acreedores de ser liberados de Egipto, y es éste, también, el camino para llegar a la verdadera y completa redención, a través de nuestro justo Mashíaj.
(Likutei Sijot tomo III, pág. 864)
NOTAS:º1. Mejilta Shemot 14:31 2. Pirkei DeRabi Eliezer Cáp. 29 Mejilta Shemot 12:6 y también lo explica Rashi 3. Mejilta Shemot 18:11 y Rashi allí 4. Ialkut Reuveni Shemot 14:27, Zohar Parte II pág. 172,b 5. Hagadá de Pesaj
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“UN SOLDADO SOLITARIO”
La Federación de Comunidades judías del CIS está a la vanguardia del renacimiento de la vida judía que tiene lugar actualmente en la ex Unión Soviética. Más de 1,000 emisarios del Lubavitcher Rebe sirven como rabinos en 454 ciudades a lo largo de quince países en la ex Unión Soviética.
Yuri era un solitario soldado judío en una aislada base del ejército en la República de Bashkiria, Rusia. Una noche, estaba sentado en el cuarto de recreación con sus compañeros, relajándose y mirando la televisión, después de un largo día de entrenamiento y maniobras.
El show que estaban viendo fue interrumpido por una propaganda. Yuri reconoció la melodía de “Daieinu”. Para su sorpresa, vio un anuncio del Seder público de Pasja - Pesaj. El Rabino Dan Krichevsky, emisario del Lubavitcher Rebe y representante de FJC en Ufa, informaba a los judíos de la próxima fiesta de Pesaj y hacerles saber que la matzá estaba disponible para cualquiera que lo necesitara.
Yuri memorizó el número de teléfono que apareció en la pantalla y llamó al Centro de la Comunidad judía en Ufa, la capital de Bashkiria. Yuri le dijo al rabino que él deseaba recibir una caja de matzá. El rabino estuvo de acuerdo. Y aunque esto implicaba que la matzá fuera enviada con un mensajero especial del ejército, el Rabino Krichevsky se aseguró de que fuera correctamente enviada.
Yuri estaba encantado. Pero su alegría se volvió aprehensión cuando se preguntó sobre cuál sería la reacción de sus compañeros- soldados, que eran rusos Ortodoxos o musulmanes, cuando lo vieran comer matzá. En particular, Yuri se preocupó por su comandante, un pendenciero oficial de carrera que le había hecho vivir momentos duros a Yuri desde que había puesto el pie en la base.
Pesaj llegó. Aunque cenaba normalmente junto con sus compañeros en el salón, esa noche se sentó apartado. El comandante se acercó a Yuri con una mirada llena de preguntas. Yuri estaba seguro que recibiría su “porción” - por comer separadamente o por comer matzá, o por ambas. Pero lo que recibió del comandante fue algo que Yuri jamás hubiera esperado.
“¿Por qué estás comiendo esto?” empezó. Y entonces, en voz baja, el comandante continuó casi en un cuchicheo: “Mi abuela comía esto... realmente no debo decírtelo, pero también soy judío”
Yuri estaba sorprendido con la revelación del comandante. Le ofreció compartir su preciada matzá, pero el comandante rechazó la oferta educadamente y salió. El resto de la noche pasó tranquilamente. El comandante nunca mencionó nuevamente a Yuri sobre su ser judío. Pero tampoco volvió a hacerle pasar un mal momento.
Yuri ya ha completado su gira obligatoria en el ejército. Ha vuelto a casa a Vladikavkaz, la capital de la República de Ossetia-Alania al Norte de Rusia. ¡Éstaba tan emocionado por la atención del Rabino Krichevksy y el envío de la caja de matzá que se dedicó a ayudar y organizar el Seder de Pesaj en Vladikavkas! Y Yuri siguió enviando una caja de matzá a su ex comandante, un judío solitario en una aislada base del ejército en la República de Bashkiria, Rusia.
Rav Iosef I. Feigelstock
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"JAMETZ DESPUES DE PESAJ"
Como ya explicáramos anteriormente, en Pesaj el judío tiene prohibido poseer productos que sean Jametz. Por lo tanto deberá deshacerse de ellos o venderlos (a un no judío) antes de la fiesta. A tal efecto Jabad distribuyó tiempo antes de las fiestas, poderes para que el público en general pudiera efectuar tal venta. Cabe aclarar que el que haya realizado la venta a través de cualquier rabinato, su Jametz (aunque estuvo en su hogar) no le perteneció, sino al no judío que lo compró.
El Jametz que por cualquier motivo quedó en posesión de un judío durante Pesaj (por no haber sido efectuada la venta), se llama “Jametz sheavar alav haPesaj” (Jametz que pasó la fiesta de Pesaj) y por lo tanto está prohibido su provecho.
Esta ley debe ser tenida en cuenta a la hora en que compramos productos Jametz (luego de Pesaj) de un comercio cuyo dueño sea judío. Debemos estar seguros que los propietarios hayan realizado correctamente la venta de sus productos Jametz. Esta precaución es valida generalmente para los treinta días posteriores a Pesaj ya que luego de ese lapso suponemos que los comercios rotaron la mercadería que se encuentra a la venta. Existen ciertas excepciones como el vodka u otros artículos con vida en las estanterías más prolongados.
En la noche del Seder (este año los días 19 y 20 de abril por la noche) debemos cumplir con seis mandamientos positivos. Narrar a nuestros hijos y demás miembros de la familia la historia de la salida de Egipto y el motivo por el que comemos en esta noche el korbán Pesaj - Matzá - Maror. Esto lo cumplimos mediante la lectura de la Hagadá, por eso es muy importante que la leamos en el idioma en el que la familia la entienda. Comer el korbán Pesaj. Cuando el Gran Templo de Jerusalén estaba construido (y pronto se construirá con la llegada del Mashíaj) se ofrendaba el 14 de Nisán el korbán Pesaj. Consistía en el sacrificio de un cordero que luego se debía asar y comer en la noche del Seder. El motivo por el que se comía, era para agradecer a Di-s que salteó (pasaj) la casa de nuestros padres en Egipto en la plaga de los primogénitos. Comer Matzá. Cada uno y uno aún los niños deben comer por lo menos 27 cm3 de Matzá, que equivalen a 15 gr. aprox. de la Matzá echa a mano. El ideal es conseguir Matzot echas a mano para cumplir con el mandamiento de comer Matzá en los dos Sedarim. El motivo por el que comemos Matzá, es por que la masa que llevaron consigo nuestros padres de Egipto no alcanzó a fermentar hasta que el Todopoderoso se reveló y los redimió. Comer Maror. Cada uno y uno aun los niños deben comer hiervas amargas (lechuga criolla y Jrein). Debemos comer 17 grs. El motivo por el que lo comemos, es para recordar que los egipcios amargaron la vida de nuestros padres con trabajo difícil. Las cuatro copas. Debemos, de acuerdo al orden de la Hagadá, tomar cuatro copas de vino o jugo de uva. Aun los niños deben tomar en vasos de 87 cm3 de capacidad (permitiéndoles tomar la cantidad que deseen). La Matzá y las cuatro copas de vino deben ser ingeridas mientras nos encontramos reclinados hacia la izquierda. El Jueves por la noche comenzamos con la cuenta del Omer, como será explicado en el próximo número. Las leyes y el texto se pueden encontrar en el Sidur Tehilat Hashem Pág. 290
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SHEVIÍ SHEL PESAJ
El séptimo día de Pesaj (26 de Abril) conmemoramos el milagro de la división del mar de los Juncos (Iam Suf), que completa la liberación de Egipto. Grandes milagros fueron realizados ese día a los judíos.
En este mismo día, 81 años antes, Moshé fue puesto en una canastita en el río, como consecuencia del decreto del Faraón. Se acostumbra a permanecer despiertos durante toda esta noche, estudiando Torá. Es un momento propicio para fortalecer nuestra fe en Hashem y la Torá.

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MATZERÍA EN MAUTHAUSEN
Por Avrohom M. Alter

Abraham Krakowski estaba en el campo de concentración en Mauthausen, Alemania. La comida era imposible. Una hogaza de pan racionada para ocho hombres. La sopa era incomible, y a pesar del hambre, no podía tolerarla. Siempre la vomitaba.
En el viaje a Mauthausen, su tren había realizado una parada. Vio un vagón cargado con granos de trigo. Se llevó varios manojos antes que el tren empezara a moverse de nuevo. “Estamos a treinta días a Pesaj“ les dijo a sus compañeros. “Debemos guardar estos granos. ¡Quizá nos liberaremos antes de Pesaj, y usaremos esto para amasar matzot!”
Dos semanas antes de Pesaj, todavía eran prisioneros.
Tres amigos se aproximaron a Krakowski. Querían que él solicitara a los responsables de la barraca permiso para hornear las matzot. Se cuidarían usando el lavadero por la noche, para que los SS no los descubrieran. El único problema sería calentar el horno para que la cocción pudiera hacerse rápidamente.
Krakowski no compartía su excitación. Estaban en una prisión, rodeados por SS. No deseaba que arriesgaran sus vidas para hornear matzot. ¿Y los prisioneros que dormían al lado del horno? No tolerarían el calor. ¿Qué pasaría si un SS aparecía súbitamente? ¿Y cómo molerían los granos? El plan estaba cargado con dudas y peligro.
Consultaron con R’ Avigdor Glanzer, un estudioso respetado, y estuvo de acuerdo con Krakowski. Los otros, sin embargo, no se convencieron. “Después de todo, ¿los granos - no eran una señal del Cielo?”
“Si Di-s quiere que comamos matzot, que las envie” Krakowski insistió, “fue mi idea, y ahora digo que se olviden“.
Su réplica los sosegó, pero él no se sintió a gusto. Esa noche, en su sueño, su difunto padre y él estaban visitando al Rebe de Radomsk, el Shivjei Kohen. A su lado, estaba su yerno, Reb Moshe, (Ambos fueron asesinados en el Ghetto de Varsovia en 1942, junto con sus esposas.). Le contó la historia de los granos. Sobre su discusión y su réplica mordaz. Le preguntó qué pensaba acerca del tema. El Rebe contestó: “Te diré. Como principio tienes razón, pero debes recordar cómo tu estimado padre trabajaba para hornear matzot. Y está escrito: “¡Vejen TaAsu Ledorot!” – “Y así harán para todas sus generaciones”
El sueño terminó. Abe Krakowski despertó lleno de esperanza. Las palabras estaban haciendo eco en sus oídos: ¡V’een TaAsu Ledorot! “ ¡Habría más generaciones!
Corrió rápidamente a R’ Avigdor Glanzer y gritó: “¡Glanzer, haremos matzot!”
Fue a sus amigos, y también les contó la historia. Ahora ningún arma podía asustarlos.
Consiguieron de los responsables el permiso para amasar y hornear las matzot. Les aseguraron que todo el tema tomaría sólo media hora. Estuvieron de acuerdo, y agregaron: “Por favor piensen en nosotros“
Lavaron cuatro toallas y las colgaron a secar en la pared. Después envolvieron los granos en las toallas y tomaron cuatro martillos y golpearon los granos por largo rato. Los guardias no entendían qué pasaba. Después de varias horas, habían juntado doscientos gramos de harina.
Durante el curso del día encontraron una lata de estaño que calentaron para hacerla kasher para Pesaj. A la hora de acostarse, el horno estaba caliente. Cuando la luz se apagó, algunos empezaron a quejarse del calor. Uno levantó su voz: “¡No molesten a Krakowski en su trabajo!” Fue suficiente para imponer silencio.
Entraron al lavadero. Prepararon la masa en un cuenco, y susurrando, con lágrimas cantaban las alabanzas del Halel. Tardaron diez minutos. Tenían una tabla para amasar, y usaron una botella como palo de amasar. Abe Krakowski se paró al lado del horno. La estufa estaba tan caliente que tomó dos minutos el horneado.
¡Acabaron en menos de dieciocho minutos! Habían cocido dieciséis matzot, del tamaño de la palma de una mano. Por primera vez en años se acostaron felices.
A la mañana empezaron a escribir la Hagadá- lo que podían recordar.
A la noche empezó el Seder. Fueron al lavadero. ¡Eran quince! Empezaron recitando la Hagadá muy calladamente. Algunos no podían contener los sollozos. ¡Abe Krakowski, no podía proferir una sola palabra! Después se lavaron las manos y cada uno comió un pedazo de matzá. Krakowski guardó un pedazo del tamaño de una uña, como segulá (augurio próspero).”
A la conclusión del Seder, después del tradicional “el Próximo año en Jerusalém” dijeron, como si fuera parte del texto:
“Si Di-s nos liberará, tendremos que hacer una Hagadá más grande”