miércoles, 7 de mayo de 2008

ANIVERSARIOS

Resistencia

Resistió quien consiguió un trozo de pan,
resistió quien dio clases a escondidas.

Resistió quien escribió y distribuyó un diario clandestino poniendo fin a falsas ilusiones,
resistió quien introdujo secretamente un Sefer Torá.

Resistió quien falsificó documentos "arios" que salvaron vidas,
resistió quien condujo a los perseguidos de una tierra a otra.

Resistió quien describió los acontecimientos enterrándolos en papel,

resistió quien ayudó a los más necesitados.

Resistió quien pronunció aquellas palabras que lo llevaron a su propio fin,
resistió quien levantó el puño contra los asesinos.

Resistió quien transmitió mensajes entre los sitiados, y consiguió traer provisiones y algunas armas.

Resistió quien sobrevivió

Resistió quien combatió armado en las calles de ciudades, montañas y bosques,
resistió quien se rebeló en los campos de exterminio.

Resistió quien se rebeló en los ghettos, entre muros caídos, en la revuelta más destituida de esperanzas que supo alguna vez el ser humano.


Recordar el Levantamiento del Ghetto de Varsovia nos presenta un escenario que debemos repensar. Durante años esta jornada nos daba la oportunidad de recordar a aquellos que con valentía decidieron enfrentar al ejército nazi. Grandes nombres de grandes protagonistas inundaban nuestros recuerdos.

Con el transcurrir de los años y la reflexión producida tras las investigaciones históricas, la memoria del Levantamiento nos sitúa en otro lugar, nos invita a recordar también a todos aquellos que, anónimamente, resistían día a día el proceso de deshumanización
inaugurado por el régimen nazi-alemán en 1933.


Hombres, mujeres y niños que desde una experiencia progresivamente cruel redescubrían la dignidad en hábitos simples de la vida cotidiana.

Fuente: Argentina.co.il

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La Fundación Wallenberg encontró a un salvador polaco

La Fundación Wallenberg encontró a un salvador polaco. Se trata de Roman (Romek) Slawinski, de la ciudad de Grodzisk Mazowiecki, Polonia.

La tía de Roman, Stanislava (Stacha) Slawinska, dio refugio en su propia casa a alrededor de diez judíos que habían escapado del gueto de Varsovia. Roman participó activamente en las tareas de protección y asistencia.

La historia fue comunicada a la Fundación Wallenberg por una de las personas rescatadas, Esfira Maiman, de 94 años, hoy residente en Israel. La señora Maiman se refugio en la casa de Slawinska entre 1942 y 1945.

Después de la guerra, Maiman emigró a Perú y desde allí continuó manteniendo contacto con Stacha y con su sobrino Roman, quien a pesar de ser un niño no sólo ayudó a su tía sino que colaboró con las fuerzas polacas de resistencia.

Maiman contó que brindó ayuda económica a tía y sobrino durante varios años. Emocionada por la noticia del descubrimiento Maiman prometió invitar a Roman a Israel.

Esfira Maiman es prima del famoso caricaturista Robert Hans Olschwanger, sobre quien se inaugurará una muestra en Berlín el próximo 5 de mayo. La exhibición es organizada por la Fundación Wallenberg y la Iglesia Vaterunser-Gemeinde.

Fuente: Fundación Wallenberg

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Se cumplen 65 años del levantamiento del Gueto de Varsovia

Por Mariano Man

El levantamiento del Gueto de Varsovia fue la sublevación de los judíos de ese lugar cuando las tropas alemanas comenzaron la segunda deportación masiva hacia los campos de concentración y exterminio durante la Segunda Guerra Mundial.

Ocurrió entre el 19 de abril y el 16 de mayo de 1943, siendo finalmente aplastada por las tropas de las SS, bajo el mando de Jürgen Stroop. Anteriormente se había lanzado un ataque contra los ocupantes alemanes el 18 de enero, donde los judíos polacos salieron bien parados.

Inicio del Levantamiento
El 18 de enero, las autoridades alemanas del gueto intentaron deportar a la población judía restante, pero las organizaciones judías clandestinas Żydowska Organizacja Bojowa (ŻOB) y Żydowski Związek Wojskowy (ŻZW) expulsaron a los opresores y tomaron el control del gueto.

Se instalaron puestos de vigilancia en cada esquina y todo judío acusado de haber colaborado con los alemanes fue ejecutado, incluyendo a los miembros de la policía judía. Los sublevados no disponían de muchas armas, la mayoría cargaba pistolas y revolveres, y contaban con unas docenas de rifles viejos, así como una ametralladora. Tenían muchos explosivos caseros, así como granadas proporcionadas por el Armia Krajowa, el Ejército Territorial Polaco.

Cuatro días después de iniciarse la lucha, los alemanes se retiraron del gueto, e inmediatamente iniciaron la solicitud de refuerzos para recuperar el control del mismo. Por su parte los judíos empezaron a cavar cientos de búnkers, incluyendo 618 refugios anti-aéreos.
Estos refugios subterraneos fueron camuflados, y se comunicaban unos con otros a través del desagüe, además contaban con electricidad y agua.

Por su parte, los alemanes reunieron un promedio de 2.054 soldados y 36 oficiales alrededor del gueto, incluyendo a 821 panzergranaderos de las Waffen-SS.

Además se les ordenó a unos 363 miembros de la colaboracionista Policía Azul polaca que rodearan el gueto. Se juntaron tanques, vehículos armados, armas de gas, lanzallamas y artillería para el eventual asalto.

La resistencia polaca vio una oportunidad de actuar en el levantamiento, y empezó a intentar pasar armas dentro del gueto. Entre el 19 y el 23 de abril el Ejército Territorial y la comunista Guardia del Pueblo intentaron entrar al gueto desde distintas partes, sin éxito. Una brigada polaca, al mando de Henryk Iwański, incluso entró al gueto y logró establecer un enlace con la resistencia judía, ayudando a unos pocos a escapar. La resistencia polaca también transmitió mensajes de radio informando a las potencias aliadas de la desesperada situación dentro del gueto de Varsovia. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos polacos y judíos para mantener la resistencia, era cada vez más evidente que cuando los alemanes atacaran con toda su fuerza, el gueto caería.

El contraataque alemán
En la noche de Pésaj, el 19 de abril de 1943, insurgentes judíos lanzaron bombas molotov y granadas de mano, cuando los soldados alemanes empezaron a avanzar hacia el gueto. Dos tanques franceses, capturados por Alemania, fueron destruidos por los hombres de la OB y la ZZW. Los soldados de las SS empezaron entonces a quemar casa por casa, demoler sótanos y desagües, y a asesinar a todo judío que capturaban.

Cuatro días después, la lucha organizada acabó. Desde entonces los judíos se escondieron en los refugios que habían construido, aunque centenares fueron capturados. Muchos se suicidaron, y algunas mujeres detonaron granadas que tenían escondidas bajo su ropa cuando fueron arrestadas.

Conociendo que el final del levantamiento se acercaba, la población civil se aglomeró en las puertas del gueto, más que todo por curiosidad, porque el anti-semitismo y el miedo a los nazis habían ahogado cualquier simpatía hacia la causa judía. El gueto continuaba siendo arrasado diariamente, el general Jürgen Stroop relataba en su diario como "familias enteras se arrojan por las ventanas de los edificios incendiados".

El 6 de mayo, el jerarca nazi apuntaba que había capturado a mil quinientos judíos y han asesinado a 365 combatientes, a los que calificó como bandidos.

Debido a las tácticas de guerrilla de las que hicieron uso los judíos, los alemanes dejaron de atacar por la noche. Los insurgentes judíos y polacos aprovecharon para intentar romper el cerco alrededor del gueto, pero fracasan.

Para el 8 de mayo se totalizaban 20 días de combates continuos. En este punto los edificios del gueto eran unas ruinas humeantes, y en sus sótanos se encontraban escondidos los supervivientes, que compartían el refugio con los cadáveres de los caídos, que a su vez eran devorados por las ratas.

En paralelo, los alemanes capturaron el cuartel general del ZOB, siendo ejecutados inmediatamente todos los que se encontraban allí. Mordechai Anielewicz y su novia se suicidaron antes de la llegada de los alemanes, también lo hizo la mayoría de los líderes.

Otro dirigente, Marek Edelman, logró escapar gracias a un camión de la Armia Krajowa, que esperaba camuflado en una alcantarilla a las afueras del gueto. Los alemanes decidieron que ya era hora de acabar con la lucha y empezaron a quemar el gueto. Los sobrevivientes se escondieron en las alcantarillas, padeciendo un hambre y una sed atroces.

Sin municiones, no podían suicidarse, por lo que pidieron a sus compañeros que los matasen. Para evitar que el incendio pasara los límites del gueto, los bomberos de Varsovia fueron desplegados afuera.

Para el 16 de mayo, Stroop declarÓ que la batalla había terminado y la sinagoga de la calle Tlomacka era demolida como símbolo del fin de la existencia judía en Varsovia. Los colaboracionistas polacos iniciaron la persecución de los supervivientes del gueto, y le pusieron un nombre a la misma: la caza del judío.

Sin embargo, muchos lograron escapar, viviendo escondidos hasta el alzamiento de 1944, donde las fuerzas alemanas también triunfaron.

En total, unos 7.000 judíos murieron en el ataque alemán. Otros 6.000 adicionales se quemaron o asfixiaron en los búnkeres que ellos construyeron. El resto, unos 50.000, fueron enviados a campos de exterminio, principalmente al de Treblinka. En el informe del 13 mayo de 1943, Jürgen Stroop decía: "180 judíos, bandidos y subhumanos han sido destruidos. El sector judío de Varsovia ya no existe. Las operaciones a gran escala finalizaron a las 2015 horas al hacer estallar la sinagoga de Varsovia. El número total de judíos con lo que se actuó fue: 56.065, incluyendo judíos capturados y judíos cuya exterminación puede ser probada".

La mayoría de los edificios del gueto fueron barridos a ras del suelo. En el sitio se estableció el campo de concentración de Varsovia, oficialmente Konzentrationslager Warschau, que se utilizó para encerrar a polacos y funcionó también como campo de fusilamiento.

La fecha exacta de fundación es disputada, ya que gracias a una carta de Heinrich Himmler, se conoce que un campo de este tipo funcionaba en el gueto o a sus alrededores antes del levantamiento judío.

Durante el levantamiento de Varsovia, el Armia Krajowa liberó a unos 380 judíos del gueto, que estaban en la cárcel alemana ubicada en la calle Gęsia, hoy en día rebautizada Anielewicz, en honor al comandante del ZOB.

Muchos de estos judíos inmediatamente se unieron al Armia Krajowa, al igual que unos pocos judíos que habían estado subsistiendo en las alcantarillas de Varsovia desde el año anterior.

Los líderes del ŻOB, Itzjak Cukierman y Zivia Lubetkin sobrevivieron al exterminio del gueto y años después testificaron en el juicio contra Adolf Eichmann en Israel. Ambos murieron en el país.

Fuente: Wikipedia y Argentina.co.il