miércoles, 28 de mayo de 2008

DECLARACION DE LA LISTA 1 EN ELECCIONES DE A.M.I.A.

AMIA ES DE TODOS
A nuestros votantes, a los socios de AMIA, y a la comunidad judía en general:

Una nueva conducción ha sido designada para la AMIA. Quienes formamos parte de la LISTA 1 “AMIA ES DE TODOS” queremos compartir los nuevos desafíos que nos proponemos asumir. Los representantes de la agrupación en plenario conformado por las instituciones fundantes, sus principales referentes y adherentes, resolvieron que el mandato delegado debía ser traducido en participación activa dentro de la conducción para consolidar los cambios en un proceso de construcción tanto de nuestro movimiento como por una nueva cultura de gestión en AMIA.

Se decidió trabajar juntos los próximos años y lograr en esta gestión todo lo posible para que AMIA sea definitivamente de todos, aprendiendo, explorando, conociendo y dialogando con todos los actores de la realidad institucional de la mutual. Y trabajar, claro, para lograr en la próxima oportunidad un triunfo electoral que garantice plenamente los principios ideológicos de nuestra cosmovisión judía.

Alcanzamos gracias a cada uno de ustedes a ser la tercera fuerza, pero entendemos que en las reglas de la democracia debemos sostener principios básicos como respetar que la primera minoría forme gobierno, tal como ha sido la tradición en AMIA. Acordar entre las otras minorías para vencer a la primera rompe este principio histórico. De habernos tocado a nosotros hubiéramos esperado que se respete ese derecho aún a riesgo de que otros no lo hicieren. No deseamos ganar de cualquier forma sino ser diferentes en cuanto a una ética y principios de hacer política en valores.

Para armar coaliciones electorales se deben tener interlocutores validos y acuerdos ideológicos consolidados y no socios que vulneren su palabra y compromiso solo para obtener cargos que satisfacen sus ambiciones personales. No supimos, pudimos o fuimos capaces de consolidar una sola lista para las elecciones. Y ese tal vez fue nuestro mayor fracaso. Sin embargo, la cultura de hablar a espaldas de otros, prometiéndole a cada uno lo que quiere para luego asumir y no cumplir con nadie más que con la propia ambición de hacerse de los cargos, fue erradicada en esta última elección.

Las propuestas programáticas con la segunda minoría eran renovadas promesas de plazos para resolver nuestros derechos como así también la imposición inflexible de nombres a los cargos sin posibilidad de anteponer las ideas a las personas. Otra práctica que quedó erradicada fue la de dilatar todo hasta último momento especulando con el vencimiento de los plazos en una guerra de nervios e incertidumbres con el afán de que se queden los de siempre para que nada cambie. A riesgo de equivocarnos y lamentarlo en los próximos años, optamos por no ganar en el armado coalicionario a cualquier precio sino afrontar íntegramente el desafío de sostener una confrontación de ideas y principios respetando al otro en su diferencia, a imponer la traición, la mediocridad y el acuerdo entre dirigentes sin dar cuenta a sus dirigidos.

Así, asumimos que si bien hoy perdimos, ganamos con estas reglas de juego basada en valores y principios con las que confiamos en el mediano plazo podremos triunfar. Para la LISTA 1 “AMIA ES DE TODOS” ganar es arribar a un triunfo que no humille a los otros sino que incluya a todos por igual. No desarrollamos las ideas de nuestra agrupación para enarbolar un movimiento fundamentalista anti-ortodoxo, sino como siempre propusimos, una AMIA donde todos estemos y seamos respetados en nuestra diversidad tan propia del pueblo judío, asumiendo no solo reclamos por los derechos sino también las obligaciones de trabajar y sostener a la mutual como institución central de la vida judía.
Ganamos un espacio de participación donde mantendremos nuestros principios de plataforma ideológica sin tener promesas de solución sino una mesa de dialogo para su tratamiento. No hemos pactado con la ortodoxia sino que hemos aceptado la invitación a participar en el próximo gobierno de la AMIA sosteniendo un espacio de conversación de Tora y Halajá para que ambos grupos como referentes religiosos, ya sean ortodoxos o conservadores, encontremos soluciones a las necesidades de todos. No tenemos garantías del resultado pero si de la gestión y el mutuo respeto para dialogar. Hemos planteado claramente que haremos valer nuestros derechos.
Fieles a los principios de nuestra tradición y en función de nuestra observancia religiosa no vamos a dirimir estas diferencias, aun cuando vulneren nuestros derechos halajicos, judaicos y cívicos en un tribunal de la Nación sin antes agotar todas las instancias dentro de la comunidad. Para quienes sospechan que nuestra ingenuidad es no solo ridícula sino también traiciona el mandato de nuestra plataforma, volvemos a convocarlos a que busquemos soluciones alternativas que no sean mas de lo mismo de aquella política comunitaria que dentro y fuera de nuestro movimiento han demostrado perpetuar nuestros problemas sin solución y asumir cargos con el solo fin de gobernar mas que de servir.
Entendemos que la AMIA debe ser nuevamente la institución de la Kehila de Buenos Aires que responda a sus objetos estatutarios. No es una institución religiosa pero al mismo tiempo debe dar servicios y propuestas religiosas, espirituales, educativas y sociales a todos sus asociados por igual. No tiene atribución de autoridad religiosa para dictaminar como viven los judíos argentinos, pero para el ciclo de vida judía debe fijar regulaciones halajicas para dar sus servicios a una comunidad diversa pero unida. La Tora y la Halaja fue dada a todo el judaísmo y no a un solo sector por lo que debemos estudiar y ser fieles a sus principios para encontrar dentro de su marco y no fuera de ellos cómo responder a toda expresión judía.
Tampoco AMIA es el partido político judío para dedicarse a la política nacional. Tenemos otras instituciones centrales dedicadas a esta misión. No somos pocos los que tendremos participación en la sociedad argentina como referentes sociales, religiosos o políticos. Pero no es la AMIA la plataforma para sostener este protagonismo. AMIA no debe ser ni partidaria ni políticamente activa en la realidad nacional, como tampoco fijar como prioridad ser una ONG para la sociedad argentina sin antes atender y cumplir con su objeto estatutario de brindar educación judía sionista, asistencia social y espiritual a la comunidad judía.
Nos hemos convocado para asumir que habiendo perdido las elecciones no perdemos la convicción de trabajar por nuestros ideales dentro de las instituciones y no fuera de ellas. Los convocamos a que estemos juntos trabajando y no solo reclamando. Construyendo y no confrontando. Dialogando y no combatiendo. Somos nosotros que por tener una mirada más plural e inclusiva los que somos llamados a administrar el cisma comunitario dentro de la kehila y no afuera hasta agotar toda posibilidad. Convencidos de la autenticidad y legitimidad de nuestros derechos los queremos dirimir mirando al otro, que siendo ideológicamente diferente en su convicción judía, es nuestro hermano.
Sabemos bien que no hemos sido considerados de la misma forma por nuestros interlocutores. Quizás por ser más creyentes que políticos esperamos con la ayuda de D´s, que en esta oportunidad de cambio podamos evitar fracturar aun más a la comunidad y sostener una kehila plural, diversa, tan judía como unida. Somos nosotros los que hacer y decir que AMIA ES DE TODOS.