jueves, 29 de mayo de 2008

LA PARASHA DE LA SEMANA Y COMENTARIOS

SHABAT PARASHA BAMIDBAR - DIA 41 DEL OMER
PARASHA:Bamidar (Números) 1,1-4,20
HAFTARA:Hoshea (Oseas) 2,1-22

El libro de Bemidbar comienza con las instrucciones de D´s para censar al pueblo de Israel. Rashi señala que este fue el tercer recuento de población a partir de la salida de Egipto. La primera vez ocurrió en el momento del Éxodo (Éxodo 32:28) y la segunda después del episodio del Becerro de Oro (Éxodo 38:26)
El resultado del tercer censo arrojó la cifra de 603.550 almas. ¿Qué nos dice este número? Si contamos las primeras setenta personas que llegaron a Egipto, podemos apreciar el incremento de la población hacia su salida. Sin embargo nuestros sabios trataron de encontrar alguna explicación que trascendiera lo meramente numérico y así, Rabi Levi Itzjak de Berdishev observó que dicha cifra corresponde nada más ni nada menos que a la cantidad de letras en la Torá.
Vivimos en una época en la que parecería que las personas pasan a ser sólo números y ello es lo que solamente podría importar. Así, contamos cuanta gente participó de un acto, manifestación o cualquier tipo de actividad y de ese modo medimos el éxito de la convocatoria o el fracaso de la misma.
No debería ser así y ya Ramban- Najmanides – en el siglo xiii advirtió que deberíamos tener cuidado de no olvidar lo que hay de único e irrepetible de cada persona y de ese modo no menospreciar el alma humana.
La Parasha menciona las tribus, sus líderes, estandartes y realmente parecían muy diferentes una tribu de otra, pero al ver la formación del campamento vemos que todas las tribus tenían un centro en común y era la reunión alrededor del Mishkan y eso fue, junto al amor a D´s, lo que ayudó a mantener unido al pueblo de Israel durante la travesía hacia la Tierra Prometida.
Hoy, de acuerdo a los estudios demográficos, la tasa de crecimiento de la población judía es negativa y las formas de expresar el judaísmo son muchas. Así como antaño, estamos sumidos en una larga y desafiante travesía y D´s quiera otorgarnos la bendición de seguir compartiendo las enseñanzas entregadas en Sinaí y los numerosos valores que tenemos en común. Ese es nuestro legado y la fuente de nuestra fortaleza.
Shabat Shalom
Rabino Ruben Saferstein

Comunidad DOR JADASH, Buenos Aires, Argentina
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Parasha beMidvar 5768: En singular
Cuentan JaZaL (Bereshit Rabá 1, 10) que durante veintiséis generaciones la letra alef estuvo quejándose delante del sillar del Santo Bendito y le decía: ‘¡Soberano del mundo!, soy la primera de las letras del alfabeto y no has creado Tu mundo conmigo [sino que lo hiciste con la bet, que es la primera letra de la Torá]’. Pero el Santo Bendito la tranquilizó diciendo: ‘El mundo y su contenido no fueron creados sino por la Torá...Por lo tanto comenzaré contigo cuando en el futuro entregue la Torá en Sinaí, y diga "Anoji" ("Yo soy el Eterno, tu Di-s", que comienza con la letra alef). ¿Por qué tanto tiempo tardó Di-s en entregar la Torá? Cuando en el libro de Shemot se relata la reunión de los hijos de Israel al pie del Sinaí, la Torá utiliza un lenguaje bastante peculiar: "Y viajaron de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto, y acampó allí Israel frente al monte" (Shemot 19, 2). El versículo tiene todos los verbos conjugados en plural a excepción del último (VaIján, "Y acampó"). De acuerdo al midrash, esto nos muestra que en ese momento ellos tenían un único corazón, una única voluntad y había paz entre ellos. Di-s retrasó la entrega de la Torá hasta este momento (Tanjuma, Itro). Pareciera que, de acuerdo a este Midrash, Di-s no tenía planificado de un comienzo la fecha de la entrega de la Torá. Fueron los hijos de Israel los que asignaron con su actitud el tiempo de su entrega. En Parashat BeMidvar, también se habla del campamento de Israel, especialmente se habla acerca de la forma en que acampaban y marchaban los hijos de Israel en el desierto. El Ohel Moed estaba en el centro (BeMidbar 2, 17). Y alrededor suyo acampaban las tribus de Israel. Desconozco el valor de los bienes inmobiliarios en el desierto (supongo que no serán muy caros), sin embargo también allí hubieron peleas… Moshé comenzó a lamentarse. Dijo: ‘Ahora habrá disputa entre las tribus. Si le digo a la tribu de Iehudá que acampe en el este, dirá: ‘¡No deseo (hacerlo) sino en el sur!’. Y así (ocurrirá) con Reuvén y así con Efraim; y así con cada una de las tribus. Le dijo el Santo Bendito: ‘¿Qué te interesa Moshé? Ellos no te necesitan para (hacer) esta cosa. Ellos -por sí mismos- conocen su lugar (de campamento). ¿Por qué? Porque de parte de su padre Iaakov tienen la enseñanza de cómo deben acampar con los estandartes. Así como rodearon su último lecho (después de la muerte de Iaakov) y lo trasladaron, así deben rodear al tabernáculo. Por ello dice: ‘según las insignias de la casa paterna, acamparán los hijos de Israel’. Tal como rodearon el lecho de su padre, así acamparán (BeMidbar Rabá 2, 8) La realidad es que no era tan importante cómo acampaban los hijos de Israel. Lo trascendente aquí era que todos tenían en claro que aquello que marchaba en el centro, transformaba a esa masa de hombres, mujeres y niños en un pueblo. Tal vez resulte difícil revivir ese espíritu de corazón, voluntad y paz única que reinó 3300 años atrás durante la entrega de la Torá. Sin embargo, también nosotros, pueblo judío, debemos tener en claro la centralidad de los valores que nos dieron forma como pueblo. Debemos detenernos a pensar si esos valores siguen marchando en el centro de nuestro majané. ¿Qué queremos para Medinat Israel a sesenta años de su creación? ¿Cuáles son los valores que debemos enarbolar para ser una sociedad de la que podamos sentirnos orgullosos? ¿Qué queremos para nuestros hijos y para nuestros nietos? Sin embargo, debemos saber que no es sencillo marchar juntos, con un único corazón y una única voluntad (Tampoco las tribus lo hacían; una miraba al santuario desde la izquierda y otro desde la derecha). Esa es la guerra más dura que enfrenta Israel. Entender que aquel que mira desde la derecha y aquel que mira desde la izquierda están en un mismo barco. Que somos Am Ejad. Que puede haber un Kikar Rabin que grite SI, y a la semana siguiente otra Kikar Rabin que grite NO, y aun somos uno. Que unos pueden escribir BLANCO en los periódicos y otros escribirán NEGRO y aun somos Am Ejad. Que podemos ser uno, no porque tenemos un único corazón (algo único y pareciera que irrepetible) sino A PESAR de tener varios corazones y diferentes voluntades. Asimilar este mensaje nos transformará en una sociedad ejemplar.
Rab. Gustavo Surazski - Keillat Netzach Israel - Ashkelon - ISRAEL
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Una segunda oportunidad.
Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados, y un único hijo, su heredero.Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos.Su padre siempre le advertía que sus amigos solo estarían a su lado mientras él tuviese algo que ofrecerles; después, le abandonarían.
Un día, el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyan un pequeño establo. Dentro de él, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa con algo escrito:“PARA QUE NUNCA DESPRECIES LAS PALABRAS DE TU PADRE “
Mas tarde, llamó a su hijo, lo llevó al establo y le dijo: Hijo mío, yo ya estoy viejo y, cuando yo me vaya, tú te encargarás de todo lo que es mío... Y yo sé cual será tu futuro.Vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos. Venderás todos los bienes para sustentarte y, cuando no tengas mas nada, tus amigos se apartarán de ti.Solo entonces te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado.Fue por esto que construí esta horca.¡ Es para tí !Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te dije, te ahorcarás en ellaEl joven se rió, pensó que era un absurdo, pero, para no contradecir al padre, prometió, pensando que eso jamás podría suceder.
El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo, pero, así como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad.
Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir:Ah, padre mío... Si yo hubiese escuchado tus consejos... Pero ahora es demasiado tarde.
Apesadumbrado, el joven levantó la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá y entrando, vio la horca y la placa llenas de polvo, y entonces pensó:
Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estaba vivo, pero, al menos esta vez, haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa. No me queda nada mas...
Entonces, él subió los escalones y se colocó la cuerda en el cuello, y pensó:Ah, si yo tuviese una nueva oportunidad. ..Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones y, por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta... Era el fin. Pero el brazo de la horca era hueco y se quebró fácilmente y el joven cayó al piso.Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, safiros y brillantes, muchos brillantes.. .La horca estaba llena de piedras preciosas y una nota también cayó en medio de ellas.En ella estaba escrito:Esta es tu nueva oportunidad. ¡Te amo mucho!Con amor, tu viejo padre.
Vivamos cada día como si fuera una nueva oportunidad. Tal vez asi, nos equivoquemos menos y construyamos más.
Shabat Shalom!!!
Graciela de Grynberg
Rabina
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Dos perlas de nuestra parashá
"Seú et rosh col adat bené Israel" Contad las cabezas de toda la congregación de los hijos de Israel (Bamidbar/Números 1:2)
Toda vez que el pueblo judío era censado, tenía que entregar cada integrante una cierta moneda mediante la cual, contándolas, se podía conocer el número de personas que había.
Cierta vez, en tiempos del rey David, la gente procedió a contarse ella misma para un censo y una gran plaga sobrevino. Incluso en la actualidad, cuando contamos individuos para un minián (quórum de 10 varones judíos adultos para rezar) u otra cosa, no decimos "uno, dos, tres...", sino más bien palabras de un versículo, tales como "Hoshía et ameja..." a través del cual sabemos el número total de individuos que hay. ¿Por qué tal énfasis en no contar a las personas por número?
Rabenu Bejaie explica que cuando los individuos están incluidos en un grupo, tienen el mérito de todo el grupo y, por consiguiente, están protegidos. Cuando alguien es separado para ser contarlo, se aísla y está por su propia cuenta debiéndose resguardarse bajo su propia protección. Incluso al rezar por personas enfermas, incluimos al individuo dentro de todo el pueblo diciendo: "...Betoj she'ar jolé Israel", entre todos los enfermos de Israel, de modo que tenga el mérito de toda la nación. Esto debiera enseñarnos que, si bien somos todos individuos únicos y separados, nuestra fuerza reside en ser parte de un todo mucho mayor, el pueblo judío. Debemos tratar de no aislarnos ni desentendernos de los hechos comunitarios. (Basado en Rab Shmuel Choueka)
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"Ish lematé ish lebet abotav" Un hombre por cada tribu, un hombre por [jefe de su] casa paterna (Bamidbar/Números 1:4)
"Un hombre por cada tribu que sea jefe de su casa paterna", muchas personas en posiciones de poder y prominencia aparentan externamente de preocuparse mucho por sus semejantes y tener un sólido nivel moral. Sin embargo, en su vida personal son seres muy bajos. La Torá requiere que aquellos designados como líderes sean respetados y queridos en el seno de sus propias familias, por todos los que los conocen verdaderamente como personas en sus actividades diarias (Al HaTorá).
(Comentarios basados en judaicasite)
¡Shabat Shalom!
Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.
- ¡Qué desgracia, Mi Señor! - exclamó el Sabio - Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.
- ¡Qué insolencia! - gritó el Sultán enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!
Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
- ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.
Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
- ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a tí con cien monedas de oro.
- Recuerda, bien amigo mío - respondió el segundo Sabio - que todo depende de la forma en el decir... Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda. Mas la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas.
La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.

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“UN CENSO QUE TIENE FUERZA”“A causa de Su amor por ellos los cuenta a toda hora”(Comentario de Rashi sobre Bamidbar 1:1)

A lo largo de toda la historia judía, millones de judíos ofrendaron su vida y la de sus hijos para santificar el nombre de Di-s, por Kidush Hashem. Fueron a la hoguera, fueron torturados y asesinados, todo con tal de no traicionar su fe y no renegar de Di-s. También judíos simples e incultos dieron su vida con plena conciencia y sin titubear.
Esta actitud despierta asombro: La propia Torá establece que “no hay cosa que obstruya frente al arrepentimiento, la Teshuvá”1. Por lo tanto, aunque hubieran aceptado, Di-s nos libre, hacer idolatría tan sólo para el ojo del espectador, siempre tendrían la posibilidad de arrepentirse y retornar, y cuando este retorno es íntegro (con una teshuvá por amor a Di-s), “el pecado es erradicado desde su mismo inicio”2.
¿Por qué no se les ocurrió esta idea, en vez de optar naturalmente por ofrendar sus vidas con tal de no cortar, aunque sea por un instante, con el Altísimo?

EL PUNTO JUDÍO
Vemos aquí la relación especial existente entre el alma del judío y el Altísimo. En el corazón de cada judío anida “el punto judío”, que no le permite desconectarse de Hashem aunque sea por un parpadear de ojos. El punto judío’ está encima del tiempo y frente a él no hay diferencia entre un tiempo corto o largo. Desde su perspectiva, el desconectarse de Di-s no es una opción siquiera por el instante más breve, puesto que éste es igual a una desconexión eterna. Por eso este punto ‘judío’ no le permite cortar con Di-s ni por un instante aun a costo de su propia vida.
En nuestra Parshá podemos encontrar expresión de ello en el mandato del Altísimo de contar al pueblo de Israel. Rashi explica3: “a causa de Su amor por ellos los cuenta a toda hora”. No podemos decir que la intención es literal, que Hashem cuenta constantemente a los judíos, puesto que desde la salida de Egipto y hasta al día de hoy se llevaron a cabo sólo nueve censos del pueblo judío (el décimo censo tendrá lugar cuando llegue la redención mesiánica)4. La intención del comentario de Rashi alude al vínculo constante “a toda hora”, existente entre Di-s y Altísimo.

TODOS SON IGUALES
Un censo implica que todos son censados por igual. El más grande entre los grandes no cuenta más que por uno, y el más pequeño entre los pequeños no vale menos de uno. Vemos que un censo no toma en cuenta las virtudes y capacidades específicas de cada persona (en las cuales existen grandes diferencias de uno al otro), sino a la esencia interior profunda que es igual en todos.
Esta esencia en común es el punto ‘judío’ que es la misma en el grande entre los grandes como en el pequeño entre los pequeños. La virtud del acto de contar radica en que revela y pone al descubierto el punto ‘judío’ que hay en cada miembro del pueblo de Israel.

AYUDA A IMPONERSE
Este es el significado más profundo de las palabras de Rashi: “los cuenta a toda hora”. El censo de los judíos, que es una expresión del amor del Altísimo influye sobre los judíos, a toda hora y en cada instante, al punto de que ellos no pueden separarse de Él siquiera por el tiempo más breve, también a sabiendas que luego podrían arreglar esto a través del arrepentimiento.
El censo que Di-s censó a los judíos no se limitó a ese momento, sino que posee una fuerza eterna. A través del mismo, Di-s le da a cada judío, a lo largo de las generaciones, la fuerza para superar todas las seducciones del instinto del mal.
Cuando un judío despierta el punto ‘judío’ que hay dentro de él, siente que toda trasgresión y pecado puede desconectarlo de Di-s, y esto le hará más fácil enfrentar a su instinto y permanecer apegado a la santidad del Altísimo y no pecar aunque fuera por un instante insignificante.
(Likutei Sijot Tomo 8, Pág. 1)

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“ARGUMENTO VALEDERO”
La esposa de Rabí Levi Itzjak de Berdichev, en cierta ocasión, llevó a su esposo ante un Beit Din (tribunal rabínico).
“Mi esposo” -se quejó- “no cumple con las condiciones de la ketuvá (documento de matrimonio). En la ketuvá está claramente escrito que él debe alimentarme y proveerme de vestimenta ‘como es costumbre entre los hombres judíos’. Pero la suma que él gana no es suficiente para cumplir con su obligación”.
“Mi esposa tiene absoluta razón” dijo Rabí Levi Itzjak. “Pero inmediatamente después en la ketuvá, dice: ‘de la manera que los hombres judíos mantienen a sus esposas honestamente’. Y ganar dinero honestamente, sin engañar, o tomar ventaja de alguien es, desafortunadamente, muy dificultoso”
(Words of Wisdom)

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Rab Iosef I. Feigelstock
¡SHAVUOT" (9 y 10 de Junio)
Shavuot es la fiesta en la que festejamos la Entrega de la Torá al pueblo judío en el monte Sinai a los 50 días de la salida de Egipto.
Es costumbre que en el primer día de Shavuot (9 de Junio) comamos comida láctea. Los motivos por los cuales comemos lácteos son: a) El día en que Hashem nos entregó la Torá a todo el pueblo judío, fue Shabat. Ese día aprendimos las leyes relacionadas a la preparación para que la carne sea Kasher y la prohibición de mezclarla con leche. Al ser Shabat resultaron impedidos de preparar la carne, por ese motivo se vieron obligados a preparar comidas lácteas; b) El rey David falleció el día de Shavuot y en este día no pudieron enterrarlo sino hasta el anochecer, por ello todo el pueblo estaba bajo la ley de Onan (duelo que se practica hasta el entierro) en el que está prohibido comer carne y beber vino, por ello todos tuvieron que recurrir a comer comidas lácteas y c) la Torá está comparada a la leche y a la miel (como está escrito en Shir Hashirim IV:11).
Por estos motivos es que hoy en día comemos comidas lácteas en Shavuot.
Es sabido que en Shabat y en Iom Tov es costumbre comer carne y beber vino y especialmente en Shavuot, como está escrito (Devarim XVI: 11) “Y te alegrarás...”, al respecto nuestros Sabios afirman “no hay alegría sino bebiendo vino y comiendo carne”. Esto presenta un problema con respecto a la comida láctea, por eso es que acostumbramos a comer primero la comida láctea y luego recitamos la bendición final correspondiente, hacemos Un breve intervalo y nos disponemos a comer el banquete de carne y vino para alegrarnos con la fiesta de la entrega de la Torá.

“UN CONCEJO PARA AYUDAR A MI NIETA”
Rabí Baruj Halberstam, el Rav de Golitz, se acercó a su padre Rabí Jaim de Sanz para solicitarle ayuda financiera; su primera hija se casaría pronto y él no poseía los medios para preparar la boda. El Sanzer Rav se disculpó, diciéndole que él no podía darle dinero.

Sorprendido, Rabi Baruj preguntó: “Padre, ¿cómo es que tienes dinero por ayudar a cada novia pobre que busca tu ayuda, pero eres incapaz de dar ayuda a tu propia nieta?”

Rabi Jaim sonrió y explicó: “¡Hijo, hay una muy gran diferencia! Las personas infortunadas que vienen a mí por ayuda no tienen ninguna otra manera de obtener el dinero que necesitan para efectuar sus bodas. Tu, sin embargo, puedes viajar a mis jasidim- discípulos- que se alegrarán de ayudar a un hijo mío”.

El Golitzer Rav aceptó la sabiduría de las palabras de su padre y decidió que viajaría a varios pueblos dónde los jasidim de su padre vivían para solicitar sus contribuciones para la boda de su hija. Antes de emprender el viaje, vino a su padre para pedir una bendición.

Rabí Jaim le dijo: “Ya que es la primera vez que buscarás donaciones, me gustaría darte un consejo. Probablemente has decidido que este nombre en tu lista te dará 100 zlotys y ese otro dará 200. ¡Quiero que sepas que ésta es la manera incorrecta de pedir! Las personas no van a menudo a dar lo a que esperas, y esto podría causarte albergar sentimientos contradictorios hacia ellos, el Cielo no lo permita.

“Debes recordar que el Todopoderoso ordenó cuánto dinero recolectarás exactamente. ¡El donante que piensas que dará 100 zlotys puede dar 50, y el que imaginaste que daría 50 puede dar 100 en realidad! Da lo mismo en el total; pues será la cantidad que el Cielo haya decretado lo que recibirás.

Así que mi consejo es que debes acercarte a cada persona con una mente abierta. No asumas nada, y acepta cualquier cosa agradecidamente. De esta manera reunirás los fondos necesarios y todavía retendrás tu amor por cada judío”

[De “Gut Voch” por Avrohom Barash]