viernes, 23 de mayo de 2008

LAG BAOMER


¿Qué es Lag baOmer?
Aunque no se trate de una festividad mencionada en la Torá, Lag Ba'Ómer es un día con gran significación histórica y una fecha de celebración hacia el final de un período algo sombrío en el calendario religioso.
Las siete semanas entre Pesaj y Shabuot son contadas de a un día por vez, llevando los días desde el Éxodo a su punto culminante en Shabuot, cuando los Diez Mandamientos fueron dados en el Monte Sinaí. Lag Ba'Ómer, literalmente "el día 33 en la cuenta del Ómer", era simplemente un día igual a otros hasta que dos sucesos no relacionados tuvieron lugar. Rabi Akiva, quien vivió aproximadamente hace 19 siglos, fue uno de los más grandes sabios en la era dorada de la erudición de la Torá. Tenía el sorprendente número de 24.000 discípulos y casi todos ellos murieron entre Pesaj y Shabuot. ¿La razón? Fallaron en mostrarse el debido respeto el uno hacia el otro. Pero en Lag Ba'Ómer, la plaga que los azotó, llegó a su fin. Aprendiendo la lección de los alumnos de Rabi Akiva, nosotros durante el periodo del Ómer buscamos la mejor forma de tratar a nuestros semejantes, de modo tal de hacer un tikún (corrección espiritual) sobre los errores del pasado.
Uno de los pocos alumnos de Rabi Akiva que sobrevivieron fue el gran Rabi Shimón bar Iojai, autor de la obra cumbre del misticismo judío, el sagrado Zohar. Por ello, aunque las semanas entre Pesaj y Shabuot sean, en efecto, un período sombrío a causa de la tragedia de Rabi Akiva y de los Cruzados que masacraron a innumerables judíos durante esos días, Lag Ba'Ómer es la excepción. Es un día de inmenso regocijo y celebración. Por siglos Lag Ba'Ómer ha sido un día de peregrinaje a la tumba de Rabi Shimón bar Iojai en la ciudad de Merón, en plena Galilea. Muchos acampan allí durante los días previos a esa celebración, y en todo Israel se encienden fogatas para conmemorar la grandiosa iluminación mística revelada por Rabi Shimón. (Fuente: Judaicasite)
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LAG BAOMER Y RABI SHIMON BAR IOJAI
La fecha de Lag Baomer está ligada entre otras cosas al día en el que falleció Rabí Shimón Bar Iojai, un contemporáneo y alumno de Rabí Akiba, y a quien se le adjudica el libro místico Zóhar (“Brillo”), uno de los textos básicos de la mística judía. Rabí Shimón habría enseñado a sus alumnos que el día en que él muriera, no debería ser recordado con llanto y luto, sino evocado con cantos, bailes y alegría.
Conozcamos algo más de Rabí Shimón Bar Iojai:
Abrió Rabí Iehuda y dijo: ¡Qué orgullo dan los hechos de esta nación! Hicieron mercados, construyeron puentes, y baños. Rabí Iosei calló. Contestó Rabí Shimón ben Iojai y dijo: Todo lo que hicieron no lo hicieron sino para sus propias necesidades. Mercados para poner allí prostitutas, los baños para deleitarse solo ellos, y los puentes para cobrar impuestos. Fue Rabí Iehuda ben Guerim y contó sus palabras, que fueron escuchadas en el reino. Iehuda, quien alabó, será elevado, Iosei que calló, será desterrado, Shimón que se reveló, será muerto.
Se fue él y su hijo y se escondieron en el Beit Hamidrash. Todos los días su mujer les traía pan y una jarra de agua. Cuando el decreto se hizo más frecuente, le dijo a su hijo: Las mujeres pueden ser débiles, si las atormentan los gobiernos, pueden descubrirnos.
Se fueron y se escondieron en una cueva. Y sucedió que creció de pronto una algarroba y una fuente de agua. Se sacaban sus ropas. Y se tapaban hasta el cuello con arena. Todo el día estudiaban, y en el tiempo de la oración, se vestían y se cubrían y rezaban y volvían y se desnudaban para no desgastar la ropa.
Estuvieron en la cueva 12 años, vino Eliahu, se paró en la entrada de la cueva y dijo: ¿Quién le avisará a Ben Iojai que el César ha muerto y se anuló el decreto?
Salieron. Vieron hombres arando y sembrando.
Dijo: ¿Dejan de lado la vida eterna y se ocupan de la vida del momento? Cada vez que posaban sus ojos en algo, esto se quemaba.
Salió una “Bat Kol” (una voz) y les dijo: ¿Para destruir al mundo salieron? Vuelvan a su cueva.
Salieron y volvieron a su cueva en la que estuvieron 12 meses. El juicio a los malvados en el infierno, dura 12 meses. Salió una “Bat Kol” y dijo: Salgan de su cueva.
Salieron y todo lugar donde había destruido Rabí Eleazar, sanaba Rabí Shimón…
Talmud Bablí-Maséjet Shabat 33
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Fiesta de Lag Baomer, contando Sefirot
"Hoy es el día trigésimo tercero, que son cuatro semanas y cinco días del Omer''. Este es el conteo tradicional que se realiza durante todos los cuarenta y nueve días que hay entre la fiesta de Pesaj y la de Shavuot (Pentecostés) .A primera vista, pareciera que el origen de esta costumbre antigua se refiere a juntar la cosecha en gavillas en el campo, pero en realidad setrata de una oración que establecieron los cabalistas para corregir el alma, la interioridad del ser humano.El Conteo del Omer se puede encontrar en los libros de rezos, junto al resto de las oraciones que se recitan durante todos los días del año. Y a pesar deque también las demás oraciones se refieren a la corrección del alma, el Conteo del Omer es la oración más destacada y especial entre todas. Es una de las únicas secciones en el libro de oraciones que fue escrita enteramente en el lenguaje de la Cábala, el lenguaje de las Sefirot."Gracias al Conteo del Omer que realicé hoy, se corregirá mi daño en la Sefirá Hod de Hod''. Con estas palabras se concluye la bendición en la nochede Lag Baomer. Los cabalistas nos enseñan que no es suficiente simplemente leer el libro de oraciones, mencionando todos los días una Sefirá particular, sino que para tener éxito en corregir nuestras almas, tenemos que saber el significado interno imbuido en la Cuenta del Omer, entender cómo está compuesta el alma y, encima de todo, llegar a sentirla en nuestro interior. Gavillar las partes del almaEl Conteo del Omer describe el orden gradual de la corrección del alma, la corrección realizada por la Luz Superior. Cada día, simboliza una nueva faseen el proceso de corrección. La palabra Omer -que significa gavilla de trigo, en hebreo- simboliza las partes corregidas del alma que se atan en una gavilla. El hombre debe corregir todas las partes de su alma y así liarlas en el transcurso del Conteo del Omer.La palabra Sefirá tiene dos significados: el común es el de un conteo regular de grados o fases escalonadas. El otro significado de la palabra"Sefirá'' proviene del vocablo "Salir'' (zafiro), que expresa una luz que brilla e ilumina en la distancia.Y ¿qué es el alma? El alma es un deseo dirigido hacia la espiritualidad. Es decir, el deseo de asemejarse al atributo del Creador, el atributo deentrega y amor. Para poder llegar a este estado especial de semejanza al Creador, el hombre tiene que aunar todas las partes de su alma y tornarlassemejantes al atributo del Creador, en un proceso llamado "corrección'' .La matemática del almaEl alma del hombre está compuesta de diez Sefirot: Keter, Jojmá, Biná, Jesed, Gevurá, Tiferet, Netzaj, Hod, Yesod y Maljut. Las primeras tresSefirot constituyen la parte que maneja y activa el alma, por lo que son llamadas la "Cabeza del Alma''. Las siete Sefirot inferiores constituyen la parte que ejecuta las órdenes que se determinan en la Cabeza del Alma, por lo que son llamadas el "Cuerpo del Alma''.El hombre tiene que corregir sólo las siete Sefirot inferiores del alma (el Cuerpo del Alma) en el curso de su progreso espiritual. Esa es también la razón por la que nos encontramos frecuentemente con este número en libros sagrados y en la tradición judía. Por ejemplo: hay siete días en la semana; existen siete cielos; contamos siete semanas entre la fiesta de Pesaj y la de Shavuot. Todos estos son símbolos que tienen como objetivo hacernos recordar sobre la corrección del alma.Sin embargo, éste no es el final de la historia. Cada una de las Sefirot generales se divide en diez sub Sefirot adicionales: tres superiores (cabeza) y siete inferiores (cuerpo). Por ejemplo, la Sefirá de Tiferet, contiene en su parte inferior las siete Sefirot: Jesed de Tiferet, Gevurá de Tiferet, Tiferet de Tiferet, y asísucesivamente, hasta la última, Maljut de Tiferet. Si multiplicamos las siete Sefirot inferiores principales con las siete sub Sefirot inferiores que hay en cada una de las principales, equivaldría a cuarenta y nueve, que es precisamente el número de días del Conteo del Omer.Lag Baomer: Fiesta de la LuzA pesar de todo, no tenemos que esperar el día quincuagésimo para tener asegurada nuestra corrección plena, sino que ya en el día treinta y tres de la Cuenta del Omer, en Lag Baomer (en hebreo: "Lag'' representa el número 33), cuando se alcanza la corrección de la Sefirá Hod de Hod, que es la parte trigésima tercera del alma, el hombre se entera que se le está aguardado para que llegue al final de su corrección. En otras palabras, desde el momento que el hombre alcanzó a corregir la Sefirá Hod de Hod (33), ya le está prometido que logrará alcanzar la corrección del total de su alma, aún sin haber completado la corrección de todas las cuarenta y nueve partes de ella. Por eso, la fiesta de Lag Baomer se llama también Fiesta de la Luz, por la luz garantizada para llenar el alma cuando concluya su corrección.* El rabino
Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y Cábala, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Autor de 40 libros sobre Cábala auténtica. Es fundador y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en ael. Más información en el sitio: http://www.kabbalah .info y http://www.kab. tv
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LAG BAOMER
(Traducido del inglés, del site en Internet “My Jewish Learning”, y adecuado, por Pedro Olschansky)
El aporte de ofrendas de cereales y el conteo de los cincuenta días entre Pesaj y Shavuot, denotan claramente su origen como festival agrícola, una manera de agradecer a D’s durante el período de la cosecha primaveral, por los alimentos que Él nos posibilita recoger de la tierra.
La Torá insinúa que nuestra conducta al respecto no se limite solamente por causa de la cosecha de cereales, sino que la extendamos expresamente para relacionar el período de la cosecha con la dación de gracias por los frutos de la misma.
Los rabinos, por su parte, añadieron a este período de la Cuenta del Omer (“Sefirat Haomer”) otro significado adicional. Si se cuentan cincuenta días desde Pesaj, la fecha en que la nación de Israel salió de Egipto, desembocaremos en Shavuot, cuando la nación de Israel recibió la Torá al pie del Monte Sinaí. De modo que los rabinos enseñaron que Shavuot no es solamente una fiesta importante en la que se peregrinaba al Templo, y que el período de cuarenta y nueve días del Omer no se reduce solamente a un período de festejo agrícola y dación de gracias, sino que además conmemora el lapso de tiempo durante el cual el pueblo judío, luego de haber salido de Egipto, se preparó para arribar al Monte Sinaí y recibir la Torá.
Igualmente, en lo que se refiere a nosotros, se nos pide que durante los días que transcurren entre Pesaj y Shavuot, miremos más allá del momento actual y estemos dispuestos a recibir la Torá cuando venga el día de Shavuot. Ha sido así que la experiencia de estos 50 días fue evolucionando con el transcurso del tiempo, de un festival agrícola de consagración de la naturaleza a otro que además se refiere a la Revelación Divina y la Entrega de la Ley.
Durante siglos esta fue la doble impronta de los cincuenta días entre Pesaj y Shavuot.. Pero en el año 135 de la era general, 65 años después de la destrucción del Segundo Templo,
Los romanos aplastaron la rebelión judía comandada por Shimon Bar Kojba.
En este período, nos relata el Talmud, los alumnos de Rabí Akiva – quien fue uno de los principales seguidores de Bar Kojba – sufrieron una plaga por cuya causa murieron miles de ellos. El motivo de esa plaga fue tradicionalmente atribuido al castigo divino porque los estudiantes no se respetaron los unos a los otros como hubieran debido hacerlo. Algunos han especulado que la muerte de miles de jóvenes alumnos se debió, en realidad, a las bajas sufridas en la revuelta liderada por Bar Kojba. Sea como fuere, estas muertes ocurrieron en el lapso del Cómputo del Omer. Como resultado, el pueblo judío varió una vez más la concepción de la observancia de este período, el cual resultó en un tiempo de duelo, en el cual no se celebran bodas ni fiestas, ni se corta el cabello, en memoria de la desgracia acaecida a los estudiantes de Rabí Akiva. El día 33º del Omer, conocido por su nombre hebreo Lag Baomer, se incorporó al calendario judío como una observancia menor en festejo de la fecha en que la plaga cesó.
Más adelante Lag Baomer se fue transformando en el día en el cual, en muchas comunidades judías diferentes alrededor del mundo, se conmemora el deceso de una cantidad de “tzadikim”, hombres justos. El más conocido de estos tzadikim es Rabi Shimon Bar Iojái, quien es especialmente venerado en la fecha de Lag Baomer en Merón, cerca de la ciudad israelí de Tzfat (Safed), en Galilea, ocasión en la que con tal motivo se reúne una multitud todos los años.
También en honor de Lag Baomer, se encienden en toda Israel fogatas nocturnas, para las cuales los niños se esmeran en colectar trozos de madera.
Otras dos excepciones al período de duelo que coincide con el Omer.
Muchas otras desgracias acaecieron al pueblo judío durante el período luctuoso del Omer, siendo las más notorias de ellas el exterminio infligido por los nazis, que se rememora en Iom Hashoá (11º día del Omer); y Iom Hazikarón, Día de Recordación de los Caídos por Israel y de los judíos en el mundo víctimas del terrorismo, que se observa en el 17º día del Omer, en la víspera de Iom Haatzmaut.
Sin embargo, en tiempos modernos se acepta (salvo sectores ultraortodoxos) quebrar el período de duelo que es el Omer con el festejo de dos excepcionales acontecimientos venturosos de la historia judía contemporánea: Iom Haatzmaut, la Declaración de Independencia del Estado de Israel (día 18º del Omer) y Iom Ierushalaim (liberación de Jerusalem por el Ejército de Defensa de Israel en la Guerra de los Seis Días) en el 43º día del Omer.