jueves, 12 de junio de 2008

LA PARASHA DE LA SEMANA Y COMENTARIO

Shabat Parashat Behaalotjá
Torá: Bamidar (Números) 8,1-12,16
Haftará: Zejariá (Zacarías) 2,14-4,7


La festividad más importante
Después de tres meses de haber tratado aspectos técnicos y rituales de la Halajá, la Torá regresa esta semana al legendario estilo del Sefer Bereshit y el comienzo de Sefer Shemot. Parashat BeHaalotjá incluye los relatos del man, la historia de Eldad y Meidad, y el célebre pasaje de la mujer cushita con la que se había casado Moshé.
Mi intención, no obstante, es regresar a un aspecto ritual que es mencionado en nuestra sección semanal. Parashat BeHaalotjá presenta el caso del Pesaj Sheni (La Segunda Pascua). Un grupo de judíos impuros se acercaron a Moshé y a Aarón y les pidieron una segunda oportunidad para ofrecer el sacrificio de Pesaj. Sabían ellos que los impuros estaban impedidos de ofrendar el cordero y pidieron permiso para hacerlo luego de la debida purificación. Dijeron entonces a Moshé y a Aarón: "Nosotros estamos impuros por el cadáver de hombre... ¿por qué seremos disminuidos al no ofrecer la ofrenda del Eterno, en su término, entre los hijos de Israel?" (Números 9, 7).
Prácticamente no existen precedentes en la Halajá de situaciones semejantes (aunque tal vez esta norma se podría comparar con la "Tefilat Tashlumim" para aquellas personas que se vieron impedidas de rezar una tefilá determinada). Pero aun así, este caso es completamente diferente. La segunda oportunidad que ellos estaban pidiendo no estaba contemplada por la Torá. ¡Pesaj hay uno sólo! Esta segunda oportunidad fue posteriormente concedida, simplemente porque un grupo de judíos llegó y dijo "¿por qué seremos disminuidos?". ¡Exigieron una nueva oportunidad para ofrecer esta ofrenda!
Si bien es cierto que en todo calendario hebreo aparece mencionado el Pesaj Shení, nada muy especial se realiza en esta fecha. Sabemos que ese día no se dice el Tajanún durante la Tefilá. También existe una costumbre en algunos grupos jasídicos de comer Matzá en este día. Pero eso es todo…No mucho más.
Y sin embargo, no tenemos ningún otro precepto positivo en la Torá que fuera instituido por la incitativa popular. A pesar de estar eximidos para el cumplimiento del precepto... ¡exigieron una segunda oportunidad!
Esta vez, a diferencia de otras circunstancia, los hijos de Israel llegaron a un nivel muy elevado de piedad y devoción. Muchas cosas se puede decir acerca de aquella generación. Supieron ser ingratos. Tuvieron memoria breve. Pero aquí, en lo que respecta al Pesaj Shení, demostraron que también eran virtuosos. "¿Por qué seremos disminuidos?", preguntaron. "¿Por qué debemos perder la posibilidad de cumplir una Mitzvá?".
Quizás esta es la razón por la que Pesaj Shení, una fecha que pasa prácticamente desapercibida en el calendario judío es, en realidad, la festividad más importante de todo el año. No fue Di-s quien la instituyó, sino la voluntad de los hijos de Israel.
Fuente: Rab. Gustavo Surazski - Keillat Netzach Israel - Ashkelon - ISRAEL
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Aprendiendo a encender la luz

Aquél que esté habituado a leer los periódicos, interiorizándose con regularidad en las problemáticas de nuestro país, no se habrá sorprendido de que – una vez más ante la llegada del invierno – las noticias en los diarios giren alrededor de los gasoductos.
Y en verano, la crisis energética también se desata pero, obviamente, relacionado con la luz. Y allí comienza una larga lista de reproches entre los gobernantes por la falta de energía eléctrica. Es cierto, muchos problemas se generan cuando falta luz.
Pero lamentablemente pocas veces nos detenemos a pensar cuánto más compleja se vuelve la forma de ver la vida, cuando nos falta “el otro tipo” de luz.
¿A qué luz me estoy refiriendo?
A esa luz que no se enciende con interruptores ni enchufes. Esa luz que cada uno de nosotros puede irradiar, sin necesidad de una lámpara eléctrica. Es tu propia luz, la luz de tu alma. La luz que es fuente de energía para que puedas vivir tu propia vida. No la ves todos los días pero ahí está.
De acuerdo con la filosofía bíblica, esa luz comenzó a brillar el primer día de la Creación: “Vaiomer Elokim, Iehí or - vaiehí or” - dice la Torá - “¡Que haya luz!... y hubo luz”.
Una lectura superficial nos podría hacer pensar que ese día fueron creados el sol y la luna para iluminar. Pero si seguimos leyendo, ambos fueron creados el cuarto día y no el primero, como “luminarias para regir el día y la noche”. Y Luminaria no es lo mismo que luz. Es por ello que de acuerdo a nuestros sabios, el primer día de la Creación de D’s, comenzó a brillar la luz de tu alma, que no es otra cosa que la llama de D’s según el libro de Proverbios.
Y al respecto, la parashá de esta semana (porción semanal de la Torá), llamada Beahalotjá, nos introduce en el mundo de las luminarias por medio de la Menorá, el candelabro de 7 brazos construido especialmente para el Mishkán, el tabernáculo. Te invito a que tomes un TaNa”J o una Biblia en español y leas el comienzo del capítulo 8, donde se le prescribe a Aharón, hermano de Moshé y sacerdote de Am Israel en el desierto, que encienda la menorá, las siete luminarias.
Es decir, que el mishkán debía estar iluminado.
Sin embargo, según el jumash Torat Emet, éste constaba de dos partes: “el Santuario Terrenal, que era el espacio físico donde se desarrollaban los rituales, y el Santuario Espiritual que cada uno hace de si mismo con sus actos de bien. De modo que también tú tienes un Santuario personal, y en ese Santuario tienes tu propio candelabro que brilla bien dentro tuyo – es la luz de tu alma, a la cual debes alimentar y mantener encendida. Pero así como la luz de un candelabro se expande iluminando todo a tu alrededor, también tú debes hacer lo mismo. No te contentes con iluminar tu mundo, sino procura iluminar el mundo de los que te rodean”.
¡Shabat Shalom!
Sem. Sebastián Grimberg, Comunidad El Jai-Bialik Devoto, Buenos Aires, ARGENTINA


¿Qué Aprendemos esta Semana de la Parshá?
“Humildad y la Presencia de Di-s”“Y el hombre Moshé era muy humilde, más que todo hombre que estaba sobre la faz de la tierra” (Bamidbar 12,3)

Cuando Aharón y Miriam hablaron sobre Moshé, la Torá da testimonio que1: “el hombre Moshé era muy humilde, más que todo hombre que estaba sobre la faz de la tierra”. De inmediato el Altísimo pasó a amonestar a Aharón y a Miriam, destacando el extraordinario nivel de la profecía de Moshé2: “no así mi siervo Moshé…de boca a boca habló con él…y él observa la imagen de Di-s”.
De aquí aprendemos, que Moshé se hizo meritorio al nivel tan alto de su profecía, como consecuencia de su alto nivel de humildad. En la Guemará3 se enumera a la humildad entre las cualidades que llevan a que se pose la Presencia Divina- profecía- “el Altísimo no hace posar Su Presencia, la Shejiná, sino sólo sobre un fuerte, un rico, un sabio y un humilde”. Sin embargo, del hecho de que la Torá destaca en relación con la profecía de Moshé sólo la cualidad de la humildad, se entiende que la relación entre humildad y profecía es superior a la de las otras virtudes.
HACE LA CUENTA
Humildad no significa que la persona no sepa de sus virtudes. El humilde es conciente de su alto nivel, y conjuntamente con ello siente humildad ¿Cómo puede alguien conciente de sus virtudes ser “más humilde que todo hombre”?
En ello hay tres niveles4:
En el primer nivel la persona hace la cuenta que sus virtudes no deben causarle orgullo, puesto que sus capacidades y cualidades le fueron dadas por el Altísimo, y si las mismas fuerzas y capacidades hubiesen sido entregadas a otra persona, es posible que el otro hubiera alcanzado un nivel superior al suyo.
DESCENDER
Un segundo nivel: esta percepción- que si le hubieran sido dadas al otro sus virtudes, el hubiera llegado más lejos- no es consecuencia de un cálculo racional y no es sólo una posibilidad, sino que tratándose de un verdadero humilde, está absolutamente seguro que si el Altísimo hubiera conferido al prójimo las fuerzas y facultades que le dio a él, es seguro que el otro hubiera alcanzado un nivel más alto.
Un nivel superior de humildad es el que genera que alguien que se encuentra en una categoría de lo más alta puede descender y ocuparse también de un hombre bajo, incluso tratándose de alguien de quien tiene la certeza total de que es de lo más bajo. Este tipo de humildad es el que encontramos con relación a Hashem: “en el lugar de la grandeza de Di-s ahí se encuentra Su humildad”5.
La humildad se manifiesta en el hecho de que Hashem ‘desciende’ y se ‘rebaja’ hacia los mundos y criaturas inferiores y los supervisa.
UNIÓN TOTAL
Siendo que la humildad genera que se pose la Presencia de Di-s sobre la persona, el nivel de Presencia Divina es de acuerdo a estos tres niveles de humildad. La humildad del primer nivel consiste en la condición elemental y básica para que more la Shejiná, y si la persona carece de esta humildad básica no es posible que sobre el se pose la Presencia Divina.
Superior a ello es el nivel de humildad sobre el cual está dicho6 “la humildad lleva al Espíritu Sagrado de la Divinidad” (ruaj Hakodesh). El nivel de `Espíritu Sagrado de Divinidad´, ruaj hakodesh, es superior de una simple `Presencia Divina´ y por ello se accede a él sólo por medio de un nivel de humildad más profundo. El tercer nivel de humildad lleva a la Presencia Divina más perfecta, donde el hombre se une totalmente con la Luz Divina, anulando frente a Él su propia entidad de manera total.
(Likutei Sijot, Tomo 38, Pág. 40).
NOTAS: 1. Behaalotja 12:3. 2.Ahí 7:1. 3.Nedarim 38,a. 4.Sobre esto ver in extenso Torat Jaim Shemot 102,b Explicaciones del Zohar del Admur HaEmtzaí y el Tzemaj Tzedek. Sefer HaMaamarim 5665, pág. 219. Likutei Sijot Tomo 13, Pág. 30. 5.Meguilá 31,a Ver Tania Cap. 4. 6.Jidushei Agadot Maharshá Sanhedrín 11,a.


“RENDIMIENTO TRIPLE"
En el año 5712 (1952), la Agencia Judía decidió plantar huertos en establecimientos a lo largo de Israel. Una de las granjas designadas en lista de los huertos fue el Moshav Komemiut (localizado en el sur, cerca de la ciudad de Kirat Gat).
Los residentes del moshav estipularon una condición: Ningún trabajo sería hecho en el huerto durante la Shemitá (Año Sabático). La Agencia judía rechazó la condición, y el plantado del huerto fue retrasado. Aunque se realizaron esfuerzos durante mucho tiempo para llegar a un acuerdo, el problema de Shemitá estaba firme como una piedra en el camino de los negociadores. No se llegó a ningún convenio.
En 5718 (1958), el año antes de un año de Shemitá, el rabino del moshav, Rabí Biniamin Mendelson, mantuvo una larga discusión con el administrador de la Agencia Judía a cargo de los plantados del huerto. Elocuentemente, el rabino explicó la importancia y santidad de Shemitá, cuán querido es al Creador, y qué indisolublemente se une a la venida del Mashíaj. El oficial de la Agencia Judía, se unió al entusiasmo del Rabino Mendelson, autorizando el plantado de un huerto en Komemiut en que se observarían fielmente todas las leyes de Shemitá, de acuerdo con las instrucciones del rabino.
El huerto costó a la Agencia judía más de medio millón de liras. La Shemitá vino en el segundo año después de su plantado, cuando los arbolillos jóvenes requerían cuidado constante. Este cuidado sólo se enterneció con el permiso del Rabino Mendelson. Los responsables en la Agencia Judía advirtieron al rabino que estaba poniendo en peligro el huerto y que la inversión entera probablemente sería perdida, pero el Rabino Mendelson estaba firme en su fe en el Todopoderoso, y en el mérito del Mitzvá del Año de Sabático.
En el mes de Av, cerca del fin del año de Shemitá, el administrador de la Agencia judía a cargo de los huertos vino a ver al Rabino Mendelson, muy excitado. Le dijo que acababa de visitar los doce huertos a su cuidado, y el único de ellos - el que se plantó en Moshav Komemiut - observó las leyes del Año de Sabático. ¡Y este mismo huerto había florecido más que todos los otros!
“¿Cómo puede explicar esto?” el hombre preguntó maravillado.
Rabí Mendelson simple y fervorosamente contestó. “Yo creo con fe completa que el Santo-Bendito sea Él- creó, crea, y creará todas las creaciones - incluso la granja. ¡Porque estamos cumpliendo con la Voluntad Divina, Di-s volcó Su bendición en el huerto!”
Los años de orlá (los tres años iniciales cuando la fruta no puede comerse) pasaron. Los árboles se cuidaron como los árboles de otros huertos. El rendimiento medio anual era aproximadamente 700 recipientes de fruta cítrica.
Entonces, el año anterior a Shemitá llegó una vez más. El personal de la Agencia Judía no podía creer el informe que recibió: ¡Ese año, el huerto de Moshav Komemiut había rendido más de 2,000 recipientes de fruta cítrica! Al principio, sospecharon que se había cometido un serio error en el arqueado. Las cifras fueron verificadas y se re-verificaron - y demostraban que era exacto. ¡El rendimiento de ese año era triple que todos los años!
Una vez más, vinieron al Rabino Mendelson para hallar una explicación. El rabino sonrió, abrió un Jumash (Libro de la Torá) Vaikra, y leyó (Levitico. 25:20-21): “Si ustedes dirán: ¿Qué comeremos en el séptimo año? ¡- miren! ¡No sembraremos y no recogeremos nuestra cosecha! Yo ordenaré Mi bendición para ustedes en el sexto año y rendirá una cosecha suficiente para tres años”
Los oficiales de la Agencia judía, aunque distantes de la observancia de la Torá, no necesitaron ninguna explicación extensa. ¡Con sus propios ojos, habían dado testimonio del cumplimiento de las palabras de la Torá!
[Adaptado de las Historias de “Mi Abuelo me Dijo” (Mesora) por Libby Lazewnik]

"RESPETAR EL NOMBRE DE DI-S"
La Torá nos ordena (Devarim. 12:2-3-4), destruir todos los ídolos que los paganos sirven en las alturas de las montañas o a la sombra de los árboles y concluye, no harás lo mismo con Di-s tu creador.
Dado que destruir a Di-s es imposible, debemos interpretar la orden Divina aplicada a Su nombre escrito. Por este motivo no debemos borrar el nombre de Di-s, sea cual fuere el idioma en el que esté escrito y sin depender sobre que superficie.
¿Cuándo se aplica esta Mitzvá? Cuando ésta palabra (el nombre de Di-s) fue escrita o impresa para nombrar al Todopoderoso que creó el universo en seis días y descansó en el séptimo, adquiere santidad y por lo tanto está prohibido borrarla o destruirla. No obstante si aquel que escribió esta palabra, la aplica con la intensión de nombrar a un ser superior o un dios de un culto idólatra, no adquiere santidad y por lo tanto no merece respeto.
Por este motivo, todo escrito de Torá, debe ser respetado y conservardo en un lugar honroso, como la mesa un armario, pero no en el piso o en el baño. Así demostramos nuestro respeto por la palabra de Di-s.
Cualquier texto sagrado que se encuentra fuera de uso ya sea por que se deterioró o está viejo, no debe ser arrojado a la basura ni quemado ya que de este modo estaríamos destruyéndolo, transgrediendo entonces el precepto de: “No borrar el nombre de Di-s”.
En los casos en los que no podemos o no queremos conservarlos debemos enviarlos a la Guenizá.
Lo mismo se aplica para Tefilín, Mezuzot (pesulim - descalificados, ya sea que les falta una letra o una parte de la misma) o un Sefer Torá que está fuera de uso por encontrarse deteriorado. Al no poder ser destruidos, también debemos mandarlos a la Guenizá.
¿Que es la Guenizá?
Es un lugar en la que cada comunidad debe disponer para la finalidad de guardar estos elementos que perdieron su utilidad. Una ves que se acumula una cantidad suficiente, se colocan todos los Tefilín, Mezuzot y Sifrei Torá que se hicieron pasul y los guardamos en un recipiente cerrado de cerámica. Luego se manda a enterrar, preferentemente junto a la tumba de un hombre sabio de la Torá (en un cementerio judío).
“EL SHABAT”
La idea venía a mí desde hace bastante tiempo, siempre para esta época del año. Pero éste fue diferente. Estaba enseñando acerca de Shabat en la escuela dominical, como siempre. Estudiamos acerca del encedido de las velas, del Kidush(santificación del Shabat), el comer Jalá (pan trenzado especial para Shabat) y una comida especial, cantar canciones sabáticas, etc.
Sólo que esta vez mis sentimientos fueron distintos: en mi propia casa la noche del viernes era como cualquier otra. Los chicos entrando y saliendo de una actividad a otra, una cena rápida (normalmente, comprada). Me di cuenta que estaba enseñando algo que nunca había experimentado. Decidí hacer algo al respecto: debía coordinar todo y por eso comencé temprano en la semana. El domingo lo hablé con mi esposo. Lo convencí rápido pues le prometí hacer sopa de pollo como la que su madre hace. Con mis hijos, ambos adolescentes, debía ser más convincente, pues como lo suponía, la idea de una cena familiar sabática no era para ellos el plan ideal. Acudí, lo reconozco, al soborno. Mi hijo de 16 ama dos cosas: puré de papas y conducir el auto. Prometí preparar el puré y prestarle el auto el sábado de noche. A mi hija de 14 le autoricé usar mi suéter con piedritas (que estaba fuera de todo alcance para ella) en alguna ocasión especial. No soy una mujer de una agenda despejada. Trabajo full time todos los días y enseño el domingo. Por eso no preparé nada extravagante. Compré la Jalá y el postre. Sólo horneé la comida. Sin embargo era hermoso planear el Shabat. Finalmente llegó el gran día. Lustré temprano los candelabros de plata de mi abuela y busqué el horario en el calendario hebreo. Invité a mi hija a encender las velas conmigo. Pienso que también ella sintió algo especial al recitar juntas la bendición. Más tarde nuestro hijo recitó el Kidush sobre la copa que le regalaron para su Bar Mitzvá y después de lavarnos las manos tradicionalmente, mi esposo recitó la bendición de Hamotzí y comimos la Jalá. Sentí una calma especial. Normalmente nuestras comidas son apresuradas, otras veces debido al trabajo, deportes, etc, no participamos todos de ella. Pero esta noche todos mis seres queridos estaban allí sentados. La cena estaba deliciosa, pero lo mejor fue la conversación. Hablamos acerca de lo sucedido en la semana, el trabajo, la escuela...
Después pasamos al salón. Pero no hicimos lo que ustedes creen. No encendimos la televisión. En lugar de ello, mi esposo dijo: “¿Quién se anota para un juego de mesa?” No podía recordar la última vez que compartimos un juego todos juntos. ¿Qué estuve haciendo todos estos años? ¡Enseñaba a mis alumnos algo que nunca había experimentado! Hace ya varios meses que continuamos con nuestras cenas de Shabat. Ya no necesito sobornar a mis hijos para que participen. Es más, supe lo lejos que llegué cuando mi hija me preguntó: “Ma, ¿puedo invitar a una amiga para Shabat?” Me sentí orgullosa. Di-s nos entregó el más bello regalo. No importa qué difícil sea la semana, siempre tenemos el Shabat esperándonos, para olvidar los problemas de la rutina y pensar sólo en Di-s y la familia.
Sara Zeitlan (del The Jewish Spark)


Los decretos
Encontramos a primera vista una contradicción entre nuestra Parashá y la Parashá Ki-Tavo.
por Rav Eran Tamir

Encontramos a primera vista una contradicción entre nuestra Parashá y la Parashá Ki-Tavo. En nuestra Parashá está escrito: "Si andaréis en Mis decretos, y preservaréis Mis mandamientos…" (Vaikra 26:3). Comenta Sforno: "Los llamados 'decretos', son las leyes que dictamina el Rey". Por un lado, todas las bendiciones que son mencionadas en nuestra Parashá se cumplen cuando gozamos de la gracia de la Providencia Divina, por mérito del cumplimiento de la Torá y marchar según Sus decretos. Pero por otro lado, todas las terribles desgracias que son mencionadas en la Parashá Ki-Tavo recaen sobre el pueblo no por dejar de cumplir los decretos de la Torá, sino que "porque no serviste al Eterno, tu D's, con alegría y buen corazón…" (Bamidvar 28:47). Es decir: Le rindieron culto a D's, y cumplieron con Sus decretos - pero no lo hicieron con alegría y buen corazón. En otras palabras: Nuestra actitud frente a la Torá debe ser como un sistema de leyes religiosas, decretos del Rey – y de acuerdo a ello dirigir nuestra
vida espiritual y general?. O quizás eso no alcanza? - o incluso está prohibido!.
Nuestros sabios a lo largo de todas las generaciones respondieron a esa antigua pregunta. Intentaré resumir las conclusiones, en forma puntual y breve: La actitud frente al judaísmo como un sistema de decretos religiosos, debe ser doble. Por un lado, somos siervos del Rey, y como tales debemos entender que "Mis
pensamientos no son los vuestros, y Mis caminos no son los vuestros" (Ishaya 55:8). Nos anulamos - en el plano mental, emocional, y en todos los otros - frente a la inmensidad Divina, por nuestra parcialidad y carencias frente a Él. Esa es la base de toda la Torá: "Temor a D's". Y de acuerdo a ello, cumplimos con la voluntad del Rey en toda situación, ya sea cuando nos resulta fácil y comprensible, o ya sea cuando no. Es más: Esa regla nos enseña que también cuando nos parece que logramos comprender algo en relación a la Dirección Divina del mundo y el sentido de las mitzvot, en realidad esa es una comprensión parcial y falta, ya que el Señor del Mundo está muy por encima de nuestro entendimiento y concepción. Y como dice el Rav Kuk (Olat Reaya Bet 61), debemos "elevar todos nuestros valores en relación a la sabiduría y bondad a su máxima altura… de forma que no se puede diferenciar entre lo que llamamos sabiduría, y lo que llamamos lo contrario. Y de la misma forma, no hay ninguna diferencia entre lo que nosotros podemos llamar bueno, y lo que llamamos lo contrario. Porque todo es bueno y para bien" (ver allí todo el párrafo).
Y por otro lado, somos los Hijos del Padre, y como hijos deseamos identificarnos, sentirnos partícipes – y por ello, debemos estudiar y comprender cómo dirige Él Su mundo, y cuál es el sentido de Sus decretos. Sólo una comprensión cabal logrará generar la identificación y participación deseadas, y de esa forma podremos alegrarnos con la palabra de D's y el cumplimiento de Sus mitzvot. Como dijo Rav Bejaiei (Dvarim 29:48): "El versículo nos culpa por haberle rendido culto, cuando ese culto no fue con alegría. Porque la
persona fue ordenada alegrarse cuando se ocupa del cumplimiento de las mitzvot, y la alegría en su cumplimiento es una mitzva de por sí misma. Aparte de la recompensa que recibirá por el cumplimiento de la mitzva, recibirá recompensa por la alegría en su cumplimiento. Y por ello, la persona debe cumplir las mitzvot con alegría e intención plenas". Más aún, la actitud frente al judaísmo como un sistema de leyes religiosas, como un conjunto de pautas técnicas que debemos cumplir, arranca de cuajo la esencia de la vida Divina que D's plantó en la Torá, en Sus mitzvot y dentro nuestro, dentro de Am Israel (el Pueblo de Israel). Hasta tal punto que el Rav Kuk nos enseña que en realidad el judaísmo no merecerse llamarse "religión", porque es mucho más que eso. Y esa es la diferencia central con las otras religiones, que no son más que un conjunto de decretos prácticos técnicos. Y así dice (Iguerot Alef, Pág. 164): "Si no saldremos a alumbrar las tinieblas, explicar cuál es la diferencia entre cada religión, es decir, entre la religión que no merecerse llamarse de esa forma en esencia – por su altura y su origen – y la religión copiada y borroneada (el cristianismo), que sólo incluye muchos incisos técnicos, que contiene lo que pudo robar y captar de su origen. Sin esa gran acción espiritual, todo eso quedará oculto, y la esclavización interna se unirá con el judaísmo interno…".
Que seamos merecedores de ser siervos del Rey, y al mismo tiempo Hijos del Padre, "nuestro Padre y Rey". Y de esa forma, cantar "y ahora, hijos, canten al Rey". No sólo siervos del Rey, ni Hijos del Padre, sino que… Hijos del Rey!.
Majon Meir

Presión social
Una de las metas de la educación es que el muchacho o muchacha logre desarrollar su independencia
personal, que no se rinda frente a las exigencias de la sociedad.
por Rav Elishá Aviner

Una de las metas de la educación es que el muchacho o muchacha logre desarrollar su independencia personal, que no se rinda frente a las exigencias de la sociedad. La tarea educativa, es permitirles adquirir la capacidad de ser fieles a sí mismos, a su concepción y cualidades, y no dejarse llevar por el entorno. Descubrir su "yo", y no ser una "oveja" más del "rebaño". Esa cualidad fue notoria en Kalev Ben Ifune y Ioshua Bin Nun – que se apartaron del resto de los espías, y no se rindieron también cuando los amenazaron con apedrearlos. La Torá recalca que "un espíritu distinto" estaba con ellos, una forma de ser distinta de lo que era aceptado en la sociedad. El primero que nadó en contra de la corriente fue nuestro patriarca Avraham, que fue llamado "Ivri", ya que toda la humanidad se encontraba en una orilla, y él en la otra [en hebreo, "ever" es también orilla. N. del T.]. Ese es el ideal educativo.
El
punto de partida se encuentra muy lejos del ideal. Por ello, el muchacho hará un largo camino hasta que logre alcanzar su independencia y liberarse de la influencia del entorno. Poco a poco, cristalizará su identidad y logrará separarse a sí mismo de la amalgama social. Y lo logrará sólo hasta cierto punto: También los adultos son influenciados por el entorno. Como escribió el Ramba"m: "La persona, por naturaleza, se deja llevar en su pensamiento y sus acciones por sus amigos y compañeros, y se comporta como la gente de su país" (Hiljot Deot 6:1). Los antiguos pensadores definieron al hombre como una criatura "social": Necesita de la sociedad y es influido por ella. Es arrastrado por la corriente, y marcha junto con todo el "rebaño". Todo eso es cierto respecto a los adultos, y mucho más tratándose de adolescentes. La dimensión social tiene un papel central entre los adolescentes, más aún que entre los adultos. Y por ello, la influencia del entorno cercano (los amigos íntimos) es crucial. El fenómeno del "rebaño", es mucho más común entre los adolescentes.


El adolescente tiende a imitar su entorno – para bien, y para mal. Se deja llevar por la forma de vestirse de su entorno, por su tamaño de kipa e incluso tipo de zapatos. Imita los entretenimientos de su entorno, desde los paseos a lo largo y a lo ancho del país hasta las películas que ve. Si sus amigos piensan mucho en las relaciones de pareja, él también se interesará por ello. Él es llevado por su entorno no sólo en su conducta, sino que también en su forma de pensar: Fe (entusiasmo, o indiferencia), ideología, política (derecha o izquierda), etc. Le es cómodo ser parte del "rebaño", y no ser un "lobo" solitario. No sólo que le resulta difícil separarse del "rebaño", sino que busca ser parte de él.
Toda marcha con el "rebaño" es problemática, toda imitación superficial no es completa. También una imitación superficial de normas positivas no es plena. Preferimos que el muchacho elija el bien porque es bueno, y la verdad porque es cierta – y no porque así se comporta o cree su entorno. Pero tenemos prohibido negar o desentendernos de la naturaleza humana: "La persona, por naturaleza, se deja llevar en su pensamiento y sus acciones por sus amigos y compañeros". Y por ello, el Ramba"m escribe que la persona debe esforzarse por ser parte de una sociedad buena, cuya influencia sea para bien. Y no ser parte de una mala sociedad, que influirá para mal. Por qué?. Porque todos están de acuerdo que es preferible que imite normas positivas, y no negativas. Es preferible que el muchacho imite conductas de piadosos – a pesar que no son adecuadas a su nivel actual – a que imite normas depravadas, por debajo de su nivel. Es preferible que se pelee con sus padres por las "locuras" buenas que asimiló de su entorno, y no por las corrupciones que adoptó de sus amigos. Por ejemplo: Es preferible que el muchacho se pelee con sus padres porque quiere
comprar un hilo celeste para su Tzitzit – para parecerse a sus amigos – y no porque no quiere vestir Tzitzit, como sus amigos.
Los padres deben partir de la base que el fenómeno del "rebaño" no salteará a su hijo. Lo deben tomar en cuenta, y de acuerdo a ello elegir los marcos
sociales y educativos en los que se encontrarán sus hijos. De todas formas, los muchachos imitarán a su entorno y adoptarán su forma de conducta. Ellos asimilarán todo tipo de costumbres y formas de pensar, parte de ellas sólo en forma superficial, y parte de ellas muy extrañas. También en los institutos que se definen a sí mismos como "abiertos", existe el fenómeno del "rebaño": Los alumnos adoptan una forma de pensar, de comportamiento y forma de vestir típicas de personas que se llaman a sí mismas "abiertas"!.
Por lo tanto, si las críticas de los padres a la conducta de sus hijos es que imitan personas piadosas y de gran nivel espiritual – como largos rezos, todo tipo de exigencias estrictas y vestimentas religiosas – los padres pueden alegrarse, y no deben quejarse porque sus hijos marchan tras el "rebaño". La alternativa – imitación de normas depravadas – es mucho peor!. Los muchachos crecerán, y llegará el día en que serán capaces de nadar en contra de la corriente y descubrir su independencia espiritual. Mientras tanto, los padres deben ser pacientes y deben prestar atención a qué tipo de "rebaño" pertenece su hijo…