jueves, 5 de junio de 2008

LA PARASHA DE LA SEMANA

Shabat Parashat Nasó – Día 48 del Omer
Torá: Bamidar (Números) 4,21-7,89

Haftará: Shoftim (Jueces) 13,2-25

Queridos amigos:
Este Shabat nos encuentra comenzando el mes de Sivan en el que , si D´s quiere, estaremos festejando Shavuot el próximo domingo 8 de Junio.
El nombre mas conocido de esta celebración es Zman Matan Toratenu, la fiesta de entrega de la Torá, recordando el momento en el que Moisés bajo del Monte Sinaí con los Diez Mandamientos. El pueblo recibió la Torá con gran emoción y prometió cumplir las leyes.
La fiesta celebra la entrega de la Torá, pero lleva consigo el desafío de que cada uno de nosotros la acepte. Eso no es un acto de un solo día, sino que cada momento es indicado para que afirmemos nuestro compromiso con la tradición del pueblo de Israel.
Existe una costumbre en este día que es la de llevar a cabo un Tikun de Shavuot, una jornada de estudio en las horas de la noche. Tikun significa reparar y es precisamente durante esta fiesta cuando podemos reflexionar acerca de nuestra identidad y compromiso con la tradición.
El pueblo en el desierto dijo “Naase ve Nishma”, haremos y escucharemos. Desde ese momento nuestros antepasados nos mostraron que el judaísmo es una forma de vida, “haremos”, llevar adelante el cumplimiento de los preceptos bíblicos y por supuesto estudiar y entender lo que hacemos. Pero ese es el significado principal, la religión judía que no nos debe ver en forma pasiva sino que en cada lugar y a cada momento nos pide ser parte del pueblo.
Shavuot es decir no a la indiferencia y sobre todo la oportunidad de ser participes de nuestra historia. Asi como nuestros antepasados aceptaron la Torá, preguntarnos nosotros si estamos dispuestos a hacer lo mismo y seguir este legado.
Cuando en el Tikun nos encontremos con el texto bíblico, tratemos de entender el mensaje para nuestros días y de que modo podemos ayudar a “Letaken Olam” reparar el mundo. Que tarea tan gigantesca, la de pretender corregir errores y cosas en el mundo que vivimos. Pero es asi, debemos comenzar nosotros con la responsabilidad de ser el pueblo elegido, a resignificar este mundo empezar a apreciar nuestro judaísmo.
La validez de la enseñanza de la Torá es universal, no distingue entre razas y pueblos, ni entre lugares geográficos. Todos somos hijos de D´s y como esta escrito en el libro de Ruth, la primera conversa al judaísmo, que podamos amar al pueblo de Israel y seguir celebrando este y tantos legados, no solo un día sino cada día.
Shabat Shalom y Jag Sameaj
Rab. Rubén Saferstein, Comunidad Dor Jadash, Buenos Aires, ARGENTINA
Parashat Nasó
Ser adjetivo
De acuerdo a nuestros sabios (Sotá 37a) Najshon ben Aminadav fue el primero en saltar a las aguas del mar Rojo a la salida de los hijos de Israel de Egipto. Este midrash es el origen del vocablo hebreo "najshonim" que califica a aquellos pioneros que van a la cabeza de toda misión, por peligrosa que ésta sea.
Sin proponérselo, Najshón se transformó en adjetivo lo cual, dadas las circunstancias, resulta ser un enorme halago para su persona y para su valiente actitud.
Pasar a ser adjetivo no es poca cosa; es una gran distinción.
Cuando escuchamos acerca de un filósofo de razonamiento aristotélico o de un poeta con estilo nerudiano, dichos adjetivos no sólo califican al pensador o al poeta sino que nos ayudan a apreciar la grandeza de aquellos personajes que lograron transformarse en calificativos con el paso de las generaciones.
Cuando un nombre propio llega a ser adjetivo, es porque su vida dio que hablar. Su paso por el mundo no generó indiferencia.
Najshon ben Aminadav perteneció a esta clase de personas. Pero además de ello, Najshón era el Nasí (jefe) de la tribu de Iehudá.
La Torá nos cuenta en nuestra Parashá acerca de las ofrendas que fueron traídas por los líderes tribales para la inauguración del Mishkán. Esta inauguración duró doce días y en cada uno de ellos era otro el jefe que presentaba su donativo.
Sin embargo hay una particularidad muy especial cuando se nombra a Najshon. Todos los jefes tribales son llamados por su título "nasí" (líder, jefe) a excepción de Najshón. Y no es que no lo haya sido...
Hay personas que andan por la vida haciendo gala de su título. Doctor Fulano, Ingeniero Mengano, Rabino Zutano. Pero hay gente que no lo necesita. Porque Su titulo es su nombre de pila. Su nombre eclipsa a su titulo. Cuando uno es Najshón, entonces el título no agrega nada.
Algo similar ocurrió con el primer Rabino de la historia: Moshé Rabenu.
Moshé Rabenu tiene una particularidad. Todos los Rabinos llevan el título por delante de su nombre de pila: Rabí Akiva, Rabenu Tam, Rabí Moshé ben Maimón, etc.
Sin embargo en el caso de Moshé ocurre lo contrario. Ante todo mencionamos su nombre (Moshé) y solo después su título (Rabenu).
¿Por qué? Porque el resto de los Rabinos se ven ennoblecidos por el título, como tantos doctores, o tantos ingenieros…
Pero en el caso de Moshé fue distinto: el titulo de Rabino se ennobleció con él. El hombre superó al título.
Enseña Rabí Shimón en Pirkei Avot (4, 13).
Existen tres coronas: La corona de la Torá, la corona del sacerdocio y la corona del reino. Pero la corona del buen nombre supera a todas.
Una persona puede ser reconocida y respetada por ser Rabino, por ser Cohen, o por ser rey. (Y agregaría: por ser médico, ingeniero o abogado).
Pero cuando una persona es reconocida por ser gente, no hay grandeza mayor a esa. Cuando uno tiene un buen nombre, el título ya no es necesario.
Rab. Gustavo Surazski - Keillat Netzach Israel - Ashkelon-ISRAEL