jueves, 5 de junio de 2008

SOBRE LA PARASHA NASO Y EL MES DE SIVAN

Sobre "Nasó"
Fueron promulgadas cuatro leyes que involucraban a los Cohaním:
1. Si una persona confesaba tener en su poder incorrectamente una propiedad del vecino, tenía que agregar un quinto al monto original y llevar también una ofrenda de culpa a Di-s como expiación por su pecado, la restitución le era efectuada al Cohén.
2. Un marido que sospechaba que su esposa le era infiel, debía presentar su queja al Cohén con los requerimientos prescritos en el tratado Sotá.
3. El Nazir era alguien que voluntariamente hacía la promesa de consagrarse completamente al servicio de Hashem por un período de tiempo determinado.
4. Se indicaba a los Cohaním que usaran una serie específica de bendiciones para bendecir al pueblo.
El Mishkán había sido erigido e inaugurado el primero de Nisán, en el segundo año posterior al Éxodo.

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SOBRE SHAVUOT

· La primer noche de Shavuot (domingo 8 de junio ) permanecemos despiertos estudiando Torá.
· En Shavuot acostumbramos a comer alimentos lácteos.
· Se acostumbra, además, a decorar las casa y Sinagogas con plantas y flores.
· Shavuot es el Iortzait (aniversario del fallecimiento) del Rey David, siendo esa una de las razones por las cuales leemos Meguilat Rut (que fue bisabuela de David) en Shavuot.
· Rabí Israel Baal Shem Tov, fundador del movimiento Jasídico, falleció el primer día de Shavuot del año 5520 (1760) y está enterrado en la ciudad de Medzibuz
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LA TORÁ POSEE UNA CULTURA"
Adaptado de una nota de Y.Y Jacobson

¿Por qué el desierto era el espacio más conveniente para entregar la Torá?
Tres explicaciones primarias para la relación entre la Torá y el desierto.
1) Sublimidad absoluta
Si la Torá hubiera sido dada en una ciudad o comunidad, sus habitantes la podrían haber definido como producto de una cultura, entorno y ambiente particular. Los académicos explicarían el “género” de la Torá, como si fuera una pieza antigua, moderna o post-moderna de literatura, una épica o letra, un trabajo de historia, ley, tragedia o filosofía. La etiquetarían, clasificarían y calificarían.
Pero la Torá no puede ponerse en una perspectiva cultural o artística. La Torá no es cultura, literatura, arte, historia, ley o ficción. La Torá incluye las verdades eternas sobre la existencia, vida y destino que hablan en cada idioma, cultura, edad, a cada alma. Beneficia todas las artes pero nunca compite con ellas. El Profesor Abraham Ioshua Heschel dijo:
“¿Por qué la Biblia supera todo lo creado por el hombre? ¿Por qué ningún trabajo es digno de comparación con ella? ¿Por qué no hay sustituto para la Biblia? ¿Por qué todos los que buscan al Di-s viviente se vuelven a sus páginas?
“Coloquemos a la Biblia al lado de cualquier gran libro producido por el genio del hombre y veremos cómo éste disminuye de estatura. La Biblia no muestra preocupación por la forma literaria, la belleza verbal, y todavía su sublimidad absoluta se ve a través de sus páginas. Sus líneas son tan monumentales y al mismo tiempo, tan simples que quien intente competir con ellas produce un comentario o una caricatura. Es un trabajo que no sabemos evaluar. Otros libros se pueden estimar, medir, comparar. La Biblia sólo se puede exaltar. Sus visiones superan nuestras normas. No hay nada mayor. En tres mil años no ha envejecido un día. Es un libro que no puede morirse. El olvido huye de sus páginas” “Sublimidad absoluta”. Semejante trabajo debe enseñarse y transmitirse en un desierto. Un desierto es yermo, crudo, llano. No es sofisticado; es real.
2) Sin dueño
Si la Torá se hubiese dado en una ciudad o comunidad, sus habitantes habrían exigido los derechos de propiedad literaria. “Nosotros sabemos interpretar la Torá, evaluarla, y apreciarla. Nos pertenece”.
El desierto, por otro lado, no tiene dueño. Nadie quiere vivir allí: el desierto no pertenece a nadie. La Torá tampoco posee un dueño. Pertenece a cada alma judía. Es la conversación viviente y vibrante de Di-s con cada criatura viviente.
3) La autopista de la vida
Si la Torá se habría dado en un terreno civilizado y magnífico, podríamos creer que su objetivo era guiarnos a la vida bonita y el corazón espléndido.
Pero la Torá no nos dice que la vida es fácil y que la fe es beatitud. Fuimos puestos en un desierto personal y global, y la vida es una batalla. Y precisamente es esta batalla la que Di-s pensó que enfrentáramos, día a día. No se perturbe o desmoralice- enseña la Torá - por sus desafíos, demonios, inconsistencias y debilidades. No se agite cuando no mantiene sus aspiraciones más altas. No se descorazone, porque la Torá precisamente fue dada para pavimentar un camino en el desierto yermo de la psique humana, y crear una carretera en la selva de la historia.
La Torá vino a enseñarnos cómo confrontar nuestro desierto y transformarlo en paraíso.
¿Por qué en una montaña?
Una montaña es tierra elevada. Ése es el mensaje profundo de la Torá: Con tierra, arena gruesa, suciedad y barro debemos luchar. Eso es intrínseco a la condición humana y la realidad de nuestro mundo. Pero debemos recordar que nuestra misión es elevar la tierra, para introducir santidad y Divinidad en un frívolo y escabroso mundo.
Di-s no deseó personas santas que hacen cosas santas; Él quiso personas impías que hacen cosas santas. Él deseó que seres humanos terrenales se vuelvan montañas de dignidad moral y gracia Divina.
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EL MES DE SIVAN

El primer día del mes de Siván los hijos de Israel llegaron al desierto del Sinai y acamparon a los pies del monte homónimo. La Torá empieza el relato de este suceso en plural y de inmediato pasa a hablar en singular: “Y vinieron al desierto del Sinai y acamparon en el desierto, y acampó ahí Israel frente al monte”1. Nuestros Sabios z”l explican al respecto que este acampar fue “cual un hombre, con un corazón” a diferencia de los campamentos anteriores, que fueron con quejas y peleas. Esta unión fue la preparación para recibir la Torá.
Pero ¿cuál fue la novedad de esta unión? ¿Si en el mes de Nisán, en el momento de salir de Egipto, los hijos de Israel ya estaban unidos en una unidad total? El texto así lo dice2: “salieron todos los ejércitos de Hashem”- todos cual un ejército. Un ejército- por su misma definición- expresa unidad, puesto que allí no hay diferencias entre un soldado y su compañero y todos son iguales. ¿Qué se innovó entonces el primer día de Siván?
LA NOVEDAD DE SIVÁN
Sólo que hay una diferencia esencial entre la unidad existente al salir de Egipto con la que alcanzaron los israelitas previo a la entrega de la Torá. Al salir de Egipto, los israelitas aun no estaban divididos en diferentes grupos. Por ejemplo, todavía no se creó la división entre cohanim (sacerdotes), levitas e israelitas. El Altísimo cargó a todos “sobre alas de águilas”3, y cuando no hay diferencias entre unos y otros, tampoco hay novedad en el hecho de que entre ellos impere la unión.
A diferencia de ello, en el primer día de Siván, los israelitas ya estaban divididos en diferentes grupos y ya habían pasado por situaciones de “quejas y peleas”. Y aquí radicaba la gran novedad de esta unión- que a pesar de esto lograron una verdadera y completa unión, “cual un hombre, con un corazón”.
QUE VENGA EL TERCERO
La singularidad de esta unión se refleja en el número del mes de Siván, ‘el tercer mes’, en comparación del mes de Nisán, ‘el primer mes’.
El número uno representa, a simple vista, la unidad perfecta- hay sólo una realidad y no hay otra existencia; pero en verdad ésta no es una unidad verdadera, puesto que cuando no hay divisiones y contradicciones, la unidad no significa nada.
La división comienza con el número dos. Aquí ya tenemos dos elementos, que a veces son contradictorios entre sí. E incluso antagónicos el uno al otro. Y como encontramos en la Torá4- “dos versículos que se contradicen uno con el otro”. Y entonces viene el número tres y crea la verdadera unidad “que venga el tercer versículo y defina entre ellos”
LA FUERZA SE RENUEVA
En esto radica la virtud de la unión generada en “el tercer mes”, luego de que ya apareció la división dentro del pueblo de Israel, y a pesar de ello alcanzaron la unidad, hasta la unidad más perfecta- “cual un hombre, con un corazón”.
Al encontrarnos en estos días, en los que se generó esta extraordinaria unión, se nos da, cada año, la fuerza para renovar esta unidad. Debe recordarse, que la verdadera unión tiene lugar específicamente después de existir diferentes niveles e incluso peleas, y entonces viene la Torá y une a todo el pueblo de Israel. Esta unión es también el recipiente para recibir las bendiciones de Hashem, hasta la bendición principal- la bendición de la verdadera y completa redención.
(Torat Menajem 5742, Tomo 3, Pág. 1491- 1505)
1.Shemot 19:2 y en Rashi 2.Allí 12:11 3.Shemot 19:4 4.Rabi Ishmael dice: “De acuerdo a trece reglas se analiza la Torá” Torat Cohanim.

EXTRAIDO DE LA ENSEÑANZA SEMANAL