martes, 15 de julio de 2008

A 14 AÑOS DEL ATENTADO EN LA A.M.I.A.

1994–18 de julio – 2008: Digamos Presente

Buenos Aires (CJL) - Dentro de pocos días se cumple un nuevo aniversario del atentado a la AMIA. 14 años del ataque terrorista que asesinó a 85 personas, hirió a otras 300, destruyó la sede de la organización central de la Comunidad Judía Argentina y marcó una de las páginas más tristes de la historia del país.

Como en cada oportunidad, la institución, junto a los Familiares y Amigos de las Víctimas, organizan una serie de iniciativas destinadas a mantener vigente el tema, honrar la memoria y fortalecer el reclamo por una justicia que todavía no llega.

El próximo viernes 18 de julio a las 9.53hs, frente al edificio reconstruido de Pasteur 633, Buenos Aires, con el sonido de la sirena y el minuto de silencio, dará comienzo el acto central de homenaje y recordación.

Asimismo, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó un proyecto de ley que dispone la realización, en todas las reparticiones de la administración del Gobierno porteño, de un minuto de silencio por las víctimas del atentado a la AMIA, todos los 18 de julio de cada año, a la hora 9.53. La ley, que fue promovida por el legislador Alejandro Rabinovich, fue sancionada durante la sesión ordinaria del cuerpo legislativo.

Por otra parte, con el objetivo de compartir con toda la sociedad la necesidad de recordar lo sucedido hace 14 y homenajear a quienes fueron asesinados brutalmente por el ataque terrorista, se lleva adelante una campaña de comunicación que busca multiplicar el mensaje.

Gracias al apoyo de numerosas personas y empresas que donan una gran variedad de recursos, dicha campaña podrá verse reflejada en avisos de diarios y revistas, afiches en vía pública, televisión, radio, subtes, cines e internet. Es importante destacar que todos los espacios y la producción son conseguidos en forma gratuita.

Quienes quieran ver “Ausencias” el spot de 30 segundos que se estará emitiendo durante los próximos días en los canales, pueden ingresar en: http://www.youtube.com/watch?v=peQoUT5GaGU

NOSOTROS RECORDAMOS

Por Alicia Benmergui

14 años sin JUSTICIA

Siempre que llegan estos días, mi mente retrocede a ese tiempo tan doloroso y amargo que hubo en los días posteriores del atentado. Tenía la sensación de que una vez más la tragedia se había abatido sobre nosotros. Y la burla y el escarnio por la impunidad existente con respecto al tema de la Embajada de Israel, nos escupían sobre la cara porque no habíamos sido capaces de lograr impedir, con la acción de la justicia, que este vil atentado también se perpetrara.

Mi sueño de la infancia y de la adolescencia había sido vivir en Buenos Aires, que para mi fue como para otros llegar a París o Nueva York, la culminación de mis sueños. Y aquí elegimos vivir en este barrio, un barrio al que quiero, donde he vivido la mayor parte de mi vida. Está muy cerca de la AMIA, el bramido que la destruyó removió los cimientos del edificio donde vivo y sacudió los vidrios de las puertas sin que llegaran a romperse milagrosamente.

Ese barrio que puedo recorrer con los ojos cerrados se convirtió para mi en esos días y por un tiempo bastante prolongado en un lugar siniestro y amenazante, porque había sido recorrido por los que planearon y ejecutaron la destrucción de nuestra vieja mutual de granito negro.

Porque hubiera sido una camioneta o un container, no importa que, los que lo hicieron tuvieron la suficiente tranquilidad y oportunidad para permitirles destrozar tantas vidas, además de las muertes que causó.

Nunca olvidaré el zumbido del helicóptero que esa noche no me dejaba dormir.

Siempre recordaré el cartel con la foto de una hermosa chica rubia que sonriente nos miraba radiante de vida, había sido pegado a la pared por su novio que pedía datos para quien pudiera contar si la había visto, porque en esos trágicos momentos inocentemente, muchos quisimos engañarnos con la creencia de que algunos sobrevivientes shoqueados por la explosión deambulaban perdidos por la ciudad. Nunca me olvidaré de ella, el otro día vi su nombre en unos de las pocas lozas junto a los arbolitos que se mantienen en pie, en homenaje a las víctimas de la explosión.

Recuerdo a muchos de los que conocí, veo a sus familiares que viven con esa herida abierta, con el recuerdo de esas vidas truncadas con tanta perversidad. Nunca me olvidaré de esos muertos, ni de sus familias, cualquiera de nosotros pudo ser uno de ellos. Y tengo mucha vergüenza, por ellos y por todos nosotros, los judíos y por todos los ciudadanos argentinos que no hemos sido capaces de reparar esta injusticia como tantas otras que se han cometido.

Tengo no solo vergüenza, también tengo la convicción de que nadie puede hacerse el distraído y creer que hay un futuro posible con tanta impunidad.

Todas las víctimas merecen al menos el consuelo y la dignidad de la justicia que hasta ahora brilla desvergonzadamente por su ausencia.