domingo, 17 de agosto de 2008

MISTICISMO JUDAICO

MOSHE IDEL
"En la Cábala, la familia divina incluye padre, madre, hijo e hija"
El estudioso israelí explora cómo se desarrolla el concepto de "Hijo de Dios" en el judaísmo. Para comprender al cristianismo es fundamental entender el concepto de Hijo de Dios, representado en Jesús, el hijo encarnado de Dios. ¿Pero esta idea aparece sólo en el cristianismo?
Por Carlos Subosky.
Uno de los mayores especialistas en misticismo judío y Cábala, el rumano-israelí Moshe Idel, ha realizado una minuciosa investigación, para rastrear el concepto Hijo de Dios en el misticismo judaico. El resultado es su libro Ben: filiación y misticismo judío, editado en castellano, este año, por ediciones Lilmod. Allí, Idel dice que la idea de filiación en la concepción mística judía debe entenderse como el "logro de alguien que a través de su rectitud, de su intelección o de un ritual se acerca todo lo posible al mundo divino, representado a veces como un hijo ".De visita en Buenos Aires, Idel dialogó con Clarín¿Por qué se interesó en el concepto de filiación en la mística judía?El concepto de filiación en el misticismo judío se encuentra en muchísimos textos. Refleja una relación muy fuerte entre el místico como un hijo de Dios y Dios. Además, la filiación del modo que la veían los pensadores místicos judíos fue una alternativa, en respuesta a los místicos cristianos.En el cristianismo la filiación esta referida a la encarnación, es decir a la presencia de Dios en su hijo humano Jesús ¿Cómo aparece la filiación en el misticismo judaico?Es cierto que la forma específica de filiación en la cristiandad, relacionada con Jesús, se realiza a través de la encarnación. Este término, que significa carne y el sufrimiento de la carne, es esencial en esta religión. En el judaísmo hay otras formas de filiación que solo existen en la mente. En las palabras y en los textos místicos judíos no se habla de una encarnación como en el cristianismo, sino que se habla de representaciones del poder de Dios. Los místicos judíos no requerían un término como encarnación y recurrieron a términos no carnales para expresar sus ideas, como "morada de lo divino".¿Cómo aparece el término "Hijo de Dios" en la Cábala judía?El Hijo de Dios es comprendido por diferentes cabalistas de distintas maneras. Para algunos de ellos, volverse el Hijo de Dios, es volverse el hijo de un poder cósmico de nominado "Hijo". El místico, al estar en contacto con el Hijo de Dios, se vuelve él mismo un hijo. Ahí hay una triple relación: el Padre, el Hijo y el hijo del Hijo. Esto se encuentra también en fuentes bíblicas donde alguien es responsable no solo por sus hijos, sino por sus nietos.¿Esta concepción de la filiación estuvo influida por otras religiones?Este concepto fue afectado por maneras de pensar no propias de la tradición judía. Por ejemplo, el concepto de "intelecto cósmico" como Hijo de Dios reflejaba influencias de la filosofía árabe. Algunos otros conceptos acerca del Hijo reflejan puntos de vista panteístas. Así que podemos asumir que los cabalistas estaban abiertos a distintas maneras de pensar, y las aplicaron también al concepto de Hijo de Dios.Usted dice que la Cábala incluye conceptos femeninos...Para el cabalista, en paralelo con su vida familiar, estaba la familia divina que también incluía padre y madre, hijo e hija. Esto significa que la relación regular en una familia era proyectada hacia lo alto y la madre era considerada superior al hijo. ¿Por qué algunas tradiciones judías dejaron de lado el misticismo judío?Hasta el siglo XVIII esas tradiciones místicas fueron el foco de la atención de la elite judía. Cuando los judíos de Europa Central se asimilaron al iluminismo de las elites europeas, presentaron al judaísmo como armoniosamente consonante con lo que pasaba alrededor. Por eso desplazaron elementos que en el Este de Europa y en el Norte de África seguían vigentes. De algún modo , las visiones más modernas del judaísmo son el resultado de una pequeña elite judía de Europa, mientras que otras elites judías, incluso en el siglo XIX o el XX no aceptaron un monoteísmo simplificante.