lunes, 22 de septiembre de 2008

ENTRE LAS VOCES DEL SHOFAR


Podemos aprender mucho en cuanto al orden de las voces del Shofar analizando el episodio de las trompetas que se encuentra en el libro "Bamidvar" (Números).
por Rab Azriel Ariel

Tkia, Trua y Tkia – ese es el orden básico de las voces del Shofar (cuerno). Voces de Tkia a ambos lados, y una voz de Trua – o Shvarim, que también es un tipo de Trua – en el medio. Qué nos dicen ellas?. Tenemos que prestar oídos, y escuchar la voz Divina que nos llega a través de esas voces del Shofar.
Podemos aprender mucho en cuanto al orden de las voces del Shofar analizando el episodio de las trompetas que se encuentra en el libro "Bamidvar" (Números). Hay dos voces básicas: Tkia y Trua. La Tkia es señal para el agrupado y reunión: "Y si hacen sonar una, se reunirán ante ti los líderes" (Bamidvar 10:4). [Tkia – es una sola voz continua. N. del T.]. Y si hacen sonar las dos trompetas – "se reunirá ante ti toda la asamblea" (Bamidvar 10:3). La Trua, en contraste, expresa el pasaje de una situación de reunión a una situación de dispersión. [Trua – son 9 voces, una tras otra. N. del T.]. La primera voz de Trua, es la señal para que comiencen a andar los campamentos que marchan al frente. Y la segunda voz de Trua, es la señal para que comiencen a andar los demás campamentos. Pero cuando hay que reunir nuevamente a todos – "y al reunirse la congregación, tocarán un sonido prolongado" (Bamidvar 10:7) – nuevamente, Tkia. Cuando se sale a la guerra – Trua. Y cuando se reúnen para agradecer a D's y alegrarse – Tkia.
Ese es el orden del mundo. Al principio – todo era una unión integral. "Señor del Mundo, que reinó antes que nada fuese creado". No hay dos: Sólo D's es único en Su mundo. Esa es la primer Tkia, sencilla – una sola voz entera, que no tiene ningún cambio. En Rosh HaShaná (comienzo del año) terminó el idilio, y dejo de existir la unidad: "Este es el día del comienzo de Tus obras" (rezo de Rosh HaShaná). En ese día fue creado el mundo - en el que hay un sin fin de criaturas y muchas fuerzas que chocan unas contra otras. La voz festiva de la Tkia fue quebrada, y se transformó en una voz de llanto y suspiros – la voz de la Trua. Las criaturas fueron dispersadas a todos lados. Las fuerzas se desunieron. Hay una voz de Trua de combate en el ambiente. En el segundo día de la creación no se pudo decir "era bueno" - porque en él fue creada la dualidad, y por ello también la disputa.
Ese quebrantamiento – con toda la pena y el dolor que hay en él – esconde una gran bendición. La unión borronea las
diferencias. La disputa – agudiza y aclara la singularidad de cada uno. Justamente a través de la lucha y la competencia, la enemistad y el odio, la disputa y el combate – cada criatura y cada fuerza se edifica como una realidad plena, con existencia propia independiente. Sólo ahora, después que cada fuerza y cada criatura se edificó a sí misma – llega el momento adecuado para la unión. No una unión que uniforma, sino que una plenitud que se logra a través de la combinación de muchos elementos, cuando cada uno cuida de su independencia singular. Esa es la última Tkia – el Shalom (plenitud) que no llega a través del borroneo, sino que a través de la unión de todos los antagonismos, en una sola y gran integridad.
Todos los rezos del día giran entorno a ese eje. Al principio santificamos el Nombre de D's, "porque sólo Él es elevado y kadosh (santo)" – en una unidad maravillosa. Luego, expresamos nuestro deseo que Su Nombre sea santificado por todas las obras y todas las criaturas – separadas unas de otras – hasta tal punto que "harán todos una sola agrupación, para hacer Tu voluntad, con todo el corazón".
Entre las dos Tkiot sencillas - expresión de la unidad Divina - marcha toda la historia mundial y humana. Vivimos en el medio, acompañados de las voces de Shvarim y Trua - entre voces de quebrantamiento y explosión, entre esperanzas de paz, unión, y voces de combate - anhelando dirigir a todo el mundo a esa Tkia sencilla final. Esa gran Tkia – que llega al final – es ella misma el Shofar del Meshiaj (Mesías), por el que rogamos en nuestro rezo diario: "Haz sonar el gran Shofar para nuestra libertad, iza el estandarte para la reunión de nuestros exiliados. Y reúnenos juntos pronto, desde los confines a nuestra tierra".
Majon Meir