viernes, 5 de septiembre de 2008

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA SHOFTIM
Moises instruye a los Hijos de Israel para que elijan jueces y policias en sus ciudades. Se establece la prohibicion de soborno y tambien la de plantar arboles cerca del Altar Divino a la usanza de los pueblos idolatras que habitaban la tierra. Cortes para resolver conflictos seran establecidas en cada ciudad y una Suprema corte, el Sanhedrin, por cada tribu. Tambien comanda la Tora nombrar policias o alguaciles para hacer efectivas las sentencias de los jueces. Aun un estudioso que se niega a acatar sentenciasdel Sanhedrin, debe ser condenado a la maxima pena.
Se establecen los derechos y obligaciones de un rey judio, quien debera escribir dos rollos de Tora, uno de ellos para tenerlo siempre frente a si y con ello evitar la soberbia; tambien se establece un limite para sus posesiones.
Los sacerdotes y los levitas, a cargo del servicio Divino, no tienen parte en la tierra de Israel y su sustento provendra de las ofrendas y los diezmos de todo el pueblo.
Se prohibe toda clase de videncia, astrologia, adivinaciones y espiritismo. Hashem promete enviar profetas a Israel y Moises instruye en como distinguir un verdadero profeta del falso.
Se crean ciudades de refugio destinadas a aquellos que matan accidentalmente para salvarlos de la venganza de los familiares del muerto. Se define la pena de aquel que mata intencionalmente. Se preservaran los limites de las tierras de acuerdo a lo originalmente asignado no traspasando nadie el limite de su vecino.
Cuando dos testigos se confabulan para testimoniar contra un tercero con el fin de provocarle un danio, se les aplicara el mismo castigo que planearon contra su companiero inocente.
Se ungira a un Kohen (Sacerdote) cuando el pueblo vaya a la guerra, para aumentar la confianza en la justicia Divina. Sedetermina quienes no estan calificados para ir a la guerra: aquellos que hayan construido una casa y aun no la hayan habitado, aquellos que hayan plantado un vinedo y no hayan visto sus frutos y aquellos que se hayan comprometido con una mujer sin haberse aun casado. Los temerosos de corazon tampoco iran a la guerra. Se le dara siempre al enemigo la oportunidad de hacer la paz, mas si se niega, se luchara contra el. En caso de sitiar una ciudad, los arboles frutales deberan ser preservados y no cortados innecesariamente. Cuando el cuerpo de una persona muerta es hallado en los lindes de las ciudades, los sabios de aquella ciudad que se encontrare mas cerca del hallazgo, deberan hacer una declaracion de responsabilidad y expiacion por su supuesta negligencia.
Extraido de Jabad


Moshé procedió a repasar las normas necesarias para asegurar las condiciones de una sociedad civilizada. En cada ciudad debían nombrarse jueces y funcionarios locales, y la justicia debía ser administrada correcta e imparcialmente. En consecuencia, un juez tenía prohibido mostrar parcialidad o aceptar sobornos. Si un juez local encontrara un caso muy difícil de resolver, debía derivarlo a una autoridad superior, es decir, a los cohanim y la Suprema Corte, con asiento en el Santuario. Su decisión era definitiva y la negativa a acatarla podía ser castigada con la muerte.
El pecado de idolatría, determinado luego de una amplia investigación, era castigado con la muerte por apedreamiento. El acusado no podía ser condenado por el testimonio de un solo testigo. Se requerían por lo menos dos, los cuales eran los primeros en llevar a cabo la ejecución.
Moshé vaticinó que llegaría el tiempo en quelos judíos desearían que los gobernara un rey, como ocurría con otras naciones. Cuando esto suciediera, el rey debería ser un israelita nativo elegido por D-s. No debería abusar de su poder para acopiar muchos caballos, mantener un harén o acumular grandes riquezas, y tendría que escribir una copia de la Torá, de modo que fuera temeroso de D-s y observante de la Ley.
Después de enumaerar los presentes que debían recibir los sacerdotes para su sostén, Moshé dispuso que si un cohén de otra ciudad llegara al Santuario, se le permitiría oficiar junto con los demás cohanim y obtener parte de los obsequios que estos recibían.
La Torá prohibe todas las formas de superstición y "magia" practicadas por un adivino. Israel no tenía necesidad de recurrir a tales trucos pues el Señor le proveería de inspirados profetas surgidos de entre los propios israelitas. Ellos debían comunicarles la voluntad de D-s. Los falsos profetas que hablaran en nombre de ídolos debían ser castigados con la muerte. El falso vidente podía ser descubierto al no cumplirse sus predicciones.
La remoción de un mojón para ampliar una propiedad era considerada robo. Antes de que alguien pudiera ser convicto de un crimen, su acto criminal debían ser confirmado por dos testigos, por lo menos. Si se descubría que un testigo había levantado falso testimonio, debía recibir el castigo destinado a la víctima inocente.
Los israelitas no debían atemorizarse antes de entrar en batalla contra un enemigo poderoso, pues el Señor los protegería. Tres categorías de hombres estaban exceptuados del servicio militar: el que recién habían construido una casa y aún no la había inaugurado; el que habían plantado un viñedo pero no había alcanzado a disfrutar de su producción, y el recién casado.
Antes de atacar una ciudad hostil, Israel debía tratar de negociar una entrada pacífica, en cuyo caso los habitantes se convertirían en sus subordinados. Sólo si este intento pacífico fracasara, podía emprenderse la guerra. Si Israel venciese, todos los hombres del ejército enemigo serían ejectuados, pero sus mujeres e hijos serían dejados con vida. No debían destruirse los árboles frutales durante un asedio si había otros alimentos disponibles, a fin de que continuaran beneficiando a los nuevos habitantes de la ciudad conquistada.
Si se encontraba en el campo el cuerpo de una persona asesinada y no se podía descubrir al asesino, la responsabilidad por el asesinato recaía sobre la ciudad más cercana a la escena del crimen. Como expiación, los jueces y ancianos de la ciudad, actuando en nombre de los demás habitantes, debían sacrificar una vaquilona joven en un valle no cultivado po rel que pasaba una corriente de agua. Entonces debían lavarse las manos en presencia de cohanim, atestiguar que de ningún modo eran responsables por el asesinato y rezar solicitando el perdón del Señor.
(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)