viernes, 3 de octubre de 2008

LA PARASHA DE LA SEMANA

PARASHA VAIELEJ
La vida siempre está cambiando. Cada persona que conocemos, cada lugar al que vamos y cada cosa que hacemos, es una oportunidad para experimentar, aprender y simplemente disfrutar.
Pero la mayoría de las situaciones no duran para siempre. Es posible que experimentemos algunas transiciones en la vida. Algunos cambios serán más fáciles, y algunos pueden ser más difíciles.
El Pueblo Judío tuvo que hacer frente a un gran cambio cuando Moisés, su gran maestro y líder, se reunió con ellos para decirles que dejaría este mundo muy pronto. Él quería compartir su sabiduría con ellos una última vez. A pesar de que el pueblo estaba triste y ansioso por su partida, Moisés trató de animarlos y de ayudarles a darse cuenta de que su tiempo juntos había sido valioso y que lo que habían ganado con esta oportunidad permanecería para siempre con ellos.
Podemos aprender de aquí a lidiar positivamente con las transiciones de la vida y saber que a pesar de que algo bueno llegue a su fin, lo bueno que descubrimos mientras duró, permanecerá con nosotros para siempre.


COMENTARIO DE YEHUDA RIBCO
En Rosh Jodesh Elul, por la misericordia del Eterno para con Su pueblo, dijo H’ a Moshé: "...sube hacia Mí al monte..." (Shemot 24:12), pues deseaba entregarle allí las segundas Lujot HaBrit, Tablas del Pacto. Sabemos que en el día de Iom Kipur descendió Moshé de allí para traerlas nuevamente a nosotros.
Si hacemos la cuenta rápidamente, podemos concluir que por segunda vez en Sinaí Moshé permaneció frente a la presencia divina cuarenta días y sus noches, tal como en la primera entrega de las Lujot que habían sido quebradas.
La pregunta se hace por sí misma: ¿qué necesidad había de permanecer nuevamente cuarenta días y sus noches en la cima del monte Joreb? Si ya el texto había sido escrito con anterioridad, ¿no bastaba con unas pocas horas, a lo sumo unos escasos días, para tener la segunda copia de las Lujot?
Existen dos posiciones para contestar esta pregunta evidente, y que son, asimismo, posturas frente a la vida. La primera la podemos llamar "Nitzavim" (la parashá anterior), mientras que la segunda se puede denominar "Vaielej" (esta parashá).
Desde el punto de vista "Nitzavim", nosotros permanecemos frente a H’, que nos santifica por Su voluntad y decisión, de arriba abajo, es decir, pasivamente nos alumbramos y regocijamos con el Bien emanado de H’, sin acción ni emprendimiento nuestro.
Mientras que en la actitud "Vaielej" nosotros nos aproximamos al Eterno, por nuestros medios, de acuerdo a nuestra libre voluntad, en un movimiento de abajo arriba, bregando por la proximidad, haciendo del esfuerzo nuestra batalla.
Ahora podemos entender la razón que tuvo Rabbí Akiva para decir: "Alégrense Israel, frente a Quien ustedes se purifican, y frente a Quien los purifica" (TB Iomá 85:b). Las dos secciones de la frase parecen idénticas, como si el maestro hubiera caído en redundancia. ¿Qué necesidad tuvo de duplicar sus palabras?
Esto es lo que nos quiere indicar Rabbí Akiva, alégrense Israel que ustedes son amorosamente purificados por duplicado: por vuestra propia voluntad, y por el Amor de H’.
En el caso de las primeras Lujot, Moshé se presentó frente a H’ en la postura de Nitzavim, de expectante frente a la Gloriosa Voluntad del Creador, Quien decidió ofrecer a la humanidad el beneficio de la Torá, representada por los Diez Mandamientos.
En cuanto a las segundas Lujot, luego del Perdón ofrecido desde lo Alto, Moshé está en estado de Vaielej, es decir, se eleva por sus propios medios en busca de la divinidad, en pos de H’, para recuperar la majestad de los Mandamientos regalados por el Santo Bendito Sea. Se acerca a H’ por intermedio de Tefilá, rezos, y de Tajanunim, invocaciones, que intentan iluminar el rostro del Hombre con la Luz Eterna.
Por esto Moshé retornó y permaneció otros cuarenta días en el monte, para aprender y enseñarnos esta opción, la de la propia voluntad que puede ejercer influencias poderosas, casi tanto como la Voluntad de H’.
En estos días intermedios de Aseret Iemei Teshuvá, en el Shabbat Shuva, en los días que reviven la entrega de las segundas Lujot, nosotros podemos acercarnos a H’ en la posición de Vaielej, llamar a los portales Celestiales implorando por la Misericordia y Bondad de H’ que nos está juzgando.
Abundando en tefilá, en teshuvá y en tzedaká podemos estar conscientes de que la mitad de nuestra ascensión en busca de H’ está realizada, y podemos confiar en Su inmensa Bondad para recorrer el resto del camino al Bien.
Quiera el Eterno que nuestras plegarias sean oídas y seamos inscriptos y confirmados para Bien, junto a Israel y toda la Creación. Amén.
Y si aún no empezamos a andar por propia voluntad, estamos a tiempo de hacerlo...