viernes, 10 de octubre de 2008

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA HAAZINU
Esta semana nos encontramos con una parashá un poco distinta de lo acostumbrado ya que en ella figura la "shirat haazinu" - una poesía de reprimenda de Moshé hacia el pueblo de Israel.
Mediante las fuertes palabras de esta shirá, nuestro maestro Moshé quiso acercar hacia el corazón y el cerebro de los hijos de Israel, toda clase de enseñanzas que a ellos les serían de gran utilidad para comprender la profundidad que encierra toda la creación de D'os, y también para que ellos sepan cómo comportarse en el futuro.
Muchas veces, las personas pueden llegar a pensar que algo no es significativo para ellos simplemente porque eso está alejado de la realidad que los envuelve. Pero otras veces, inentendiblemente, nosotros vemos cómo las personas dejan incluso hasta su propia vida (o la de su familia), para tratar de alcanzar algo que para ellos es casi una ilusión y una fantasía, por la gran desesperación que tienen por esa cosa.
Esto se ve frecuentemente cuando se habla sobre el dinero, pues en ese campo la fantasía y la desesperación de la mayoría de las personas casi no tienen límites, sin embargo, curiosamente, en el campo de lo espiritual las personas pierden su paciencia mucho más rápido. Veamos ahora lo que nuestra Sagrada Torá tiene para decirnos al respecto:"Presten oídos cielos y hablaré,escucha tierra los dichos de mi boca"(32:1)
Con estas palabras de convocatoria comienza Moshé su alocución al pueblo de Israel. Toda la creación de D'os debía estar presente mientras él intentaría inculcar algunas buenas ideas en ellos. Realmente estas palabras introductorias son muy bonitas y el estilo poético muy conmovedor.
Es más, encontramos que no sólo Moshé comenzó a hablar con el pueblo acompañado de estos "testigos", sino que también el profeta Isaías comenzó su libro utilizando términos similares. Sin embargo, al leer las palabras del profeta Ieshaiahu nos damos cuenta de una pequeña diferencia, ya que Ieshaiahu invirtió las palabras de su antecesor Moshé al decir:"Escuchen cielos y presta oídos tierrapues D'os ha hablado"(Isaías 1:2).
¿A qué se debe este cambio?
Muchos de los comentaristas de la Torá intentaron ofrecer una respuesta, pero en esta oportunidad expondremos delante de ustedes, estimados lectores, una bonita interpretación que ha sido ofrecida por Rabí Iosef Bejor Shor (1140 - 1190) en sus explicaciones de la Torá.
Dice nuestro autor que la diferencia entre estos dos versículos está basada en el lugar geográfico en el cual se encontraba cada uno de los dos profetas: Moshé e Ieshaiahu. El verbo lehaazín (que traducimos como: "prestar oídos") denota la idea de escuchar algo que se está diciendo desde un lugar lejano, y por lo tanto el oyente debe esforzarse para escuchar claramente el contenido del mensaje (como alguien que necesita colocar su mano sobre su oreja para concentrar mejor los sonidos). Pero el verbo lishmoa (que traducimos como: "escuchar"), denota la acción simple de oír lo que se está diciendo, sin ningún esfuerzo especial por parte del oyente.
Moshé Rabenu le dijo a los cielos: "presten oídos", pues en ese momento él estaba hablando desde la tierra, y los cielos se encontraban lejanos a él. Sin embargo, cuando le habló a la tierra no necesitó utilizar este verbo, y alcanzó con que le diga a ella: "escucha", pues ella estaba cercana a él.
Pero el profeta Ieshaiahu no estaba profetizando por sí mismo, sino que él estaba hablando en nombre de D'os, que Su Divinidad reside en los cielos, y es por eso que a los cielos les dijo: "escuchen", porque estaban cerca de él, mas a la tierra - que estaba lejos - necesitó decirle: "presta oídos".
Dice el Bejor Shor que de aquí nosotros podemos aprender una importante norma de buena conducta, pues quien escucha algo de alguien que está lejano a él, no debe contentarse simplemente con escuchar, sino que a causa de su distanciamiento, él tendrá que esforzarse para escuchar bien y claro el mensaje.
Y esto también nos sirve a nosotros respecto de lo que hablábamos al comienzo, pues a pesar de que a muchas personas les pueda resultar extraña y lejana a su entendimiento y a su forma de pensar toda la rica herencia que tiene guardado para ellos el judaísmo, precisamente por esa razón es que ellos deben "prestar oídos" y hacer el más grande de los esfuerzos para entender claramente el mensaje que ellos deben y necesitan recibir, pues nadie que está alejado podrá percibir nítidamente el contenido de nuestra Sagrada Torá si no pone todo de sí para hacerlo.