jueves, 20 de noviembre de 2008

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA JAIEI SARA
La parashá de esta semana nos muestra dos características de la vida de los patriarcas que constituyen un ejemplo para sus descendientes. En la primera parte de la parashá se nos relata la forma en que Abraham compró un terreno para enterrar a su esposa, Sará, sin aceptar la oferta de los lugareños de enterrarla en una de sus tumbas. La segunda parte de la parashá nos relata acerca del juramento que Abraham obligó a prometer a su esclavo de que no tomaría esposa para su hijo Itzjak de entre las jóvenes cananitas. De este modo, Abraham estableció en
forma práctica dos leyes para las generaciones que le siguieron: el entierro en una tumba de Israel y evitar el casamiento con los habitantes del país que pertenecen a otra cultura o religión, es decir, el matrimonio mixto. Él abona la suma de 400 shekalim de plata, para que Sará pueda yacer en una tumba que pertenezca a su familia. Rechaza el regalo de una tumba para Sará y ruega a los pobladores que acepten el pago completo. Con respecto al matrimonio mixto, podríamos decir que las estadísticas de los últimos años dan un 50% de matrimonios de ese tipo. Abraham en su época, comprendió que para mantener la brasa ardiente del judaísmo es necesario cuidar la especificidad de los muertos y de los vivos. En caso contrario las puertas a la asimilación y la extinción de nuestro pueblo llegará tarde o temprano Resulta curioso, cada vez que estudiamos esta parashá, el hecho de que la misma comience hablando de la muerte de Sará, a pesar de que el nombre Jaiei Sará haga referencia al transcurso de su vida. Y más curioso aún, que Jaiei Sará signifique literalmente "las vidas" de Sará, en plural.Nuestro relato nos cuenta que llega el fin de los días de nuestra matriarca: "Y fue la vida de Sará cien años, y veinte años y siete años, años de vida de Sará......Y murió Sará". Este deceso se produce inmediatamente después del episodio de la atadura de Itzjak, el sacrificio fallido.Y con respecto a este episodio, nuestros sabios nos comentan que Itzjak pasó los tres siguientes años (al episodio en cuestión) en el Paraíso; o - según dicen algunos - en la casa de Shem y Eber (descendientes de Noaj), donde estudió la Ley de Di-s. Pero antes asistió al entierro de su madre, Sará, quien cuando se dirigía a Hebrón para tener noticias de él, oyó que se había salvado y murió de alegría, pues Samuel le había asegurado que su hijo ya había sido sacrificado.La vida de Sará, de esta manera, quedó dividida en dos partes; las "Jaiei Sará": sus primeros noventa años, dedicados a implorar por descendencia; y los últimos treinta y siete, con su hijo a su lado, delimitados por la risa: tanto al momento de su nacimiento como al de su muerte.Y la risa delimitó el conjunto de mejores momentos de la madre de todo el Pueblo Judío. A partir de ahí, es ese, este Pueblo Judío, quien deberá delimitar su vida por la risa, a pesar de los sufrimientos a través de las generaciones.
MAXI SHALOM
Seminarista