lunes, 15 de diciembre de 2008

EL DOMINGO COMIENZA JANUCA

El 25 de Kislev los judíos celebramos la festividad de Jánuca, en el calendario común corresponde al 21 de diciembre por la noche donde se encenderá la primera de las velas de una Janukiá, una Menorá de ocho velas y una novena llamada Shamash que enciende las restantes.
Jánuca es una festividad que conmemora la rebelión protagonizada por los macabeos, la familia de los Hashmonaim contra los abusos y las ofensas perpetradas por el rey Antíoco, rey de la dinastía de los seleúcidas, representantes del helenismo que dominaba la tierra de Israel. En ello tenían parte de su responsabilidad los sectores privilegiados del Templo y de Jerusalem que se sentían atraídos por el helenismo, absolutamente opuesto al austero judaísmo. Los Hashmonaím eran una familia que vivía en Modiïm, eran herreros por eso el nombre también de Macabeos, que se levantaron en pie de guerra para recuperar su dignidad y libertad como judíos.
Fue una dura guerra que terminó con la victoria de los judíos, la tradición cuenta que cuando los judíos entraron al templo para restaurarlo luego de todas las afrentas inferidas por los enemigos, hallaron la Menorah con aceite suficiente para solo un día, sin embargo ocurrió el hecho milagroso que ardió durante ocho días consecutivos. Janucá conmemora y celebra el valor de defender las propias creencias y convicciones, el valor de la libertad como un bien supremo a defender por parte de los judíos.
Todas las noches, en una Janukiá junto a una ventana para que pueda ser vista desde afuera, se enciende una vela más hasta completar todas. La tradición dice que se deben comer alimentos cocinados en aceite, por el aceite de la Janukiá, y esos son los sufganiot, una especie de buñuelo relleno de dulce o los riquísimos latkes de papa. También los chicos acostumbran jugar con una perinola, un sesibon, con las iniciales en hebreo de las palabras “un milagro ha ocurrido aquí”