lunes, 28 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAYEJI

פרשת ויחי
LOS HIJOS DE ZEBULUN
Zebulún, en costa de mar morará (Bereshit 49, 13)
Parashat VaIejí contiene la bendición de Iaakov Avinu a sus hijos, los fundadores de las tribus de Israel. Los hijos de Lea son bendecidos en primer término y de acuerdo al orden de su nacimiento. Sin embargo luego de mencionar a los primeros cuatro hijos de Iaakov con Lea, la Torá invierte el orden de nacimiento y menciona en quinto término a Zebulún y en sexto lugar a Isajar.¿Por qué razón anticipó Iaakov la bendición de Zebulún a la bendición de su hermano mayor? ¿Por qué no mencionarlos según el orden de su nacimiento tal como se lo hizo con los primeros cuatro hijos?RaSHI nos explica que la tribu de Zebulún era la encargada del comercio y de traer comida a los hijos de Isajar quienes permanecían en sus tiendas ocupándose de la Torá. Parafraseando a Pirkei Avot (3, 21) diríamos que Isajar se ocupaba de la Torá, mientras Zebulún se ocupaba de la harina. Zebulún atendía el cuerpo; Isajar atendía el alma.RaSHI nos hace notar que también Moshé elige este orden a la hora de bendecir a las tribus de Israel: ‘Alégrate Zebulún, en tu salir; e Isajar, en tus tiendas’ (Devarim 33, 18). Nuevamente Moshé mencionará primero al más joven.¿Qué es lo que está ocurriendo aquí?El sabio español Rabí Itzjak Caro explica en su libro Toldot Itzjak que la recompensa de aquellos que sustentan a los estudiosos de la Torá es superior a la recompensa de aquellos que se ocupan directamente de ella. Esto evidentemente se puede inferir del orden en que son mencionados Zebulún e Isajar: ante todo la bendición para aquel que trae sustento; luego la bendición para el que estudia. La erudición siempre ha sido reverenciada por nuestra tradición. Pero la erudición por sí sóla no puede sustentarse…En el mundo de la televisión ocurre algo similar. Ciertamente, las caras conocidas de la TV son pocas. Pero detrás de ellas hay un grupo de productores, peinadores, maquilladores, cameramans y asistentes varios que hacen brillar al producto final.El orden de las bendiciones a Zebulún e Isajar nos enseña algo similar: no existe Torá sin harina. Y finalmente, termina siendo un merecido reconocimiento para todos aquellos Parnasim y Askanim que se desvelan por mantener viva la llama de la Torá aun cuando nunca hayan escrito un libro de Jidushim…Ellos son los auténticos hijos de Zebulún.

Parashá Vayejí - Y vivió
Libro Bereshit / Génesis (47:28 a 50:26)

Resumen de la Parashá

Después de vivir 17 años en Egipto, se aproximaba el final de los días de Yaacob y llamó a su hijo Yosef a quien pidió que le prometiera que lo sepultaría en la tierra de Canaán, junto a sus padres en la Cueva de Majpelá, el lugar donde estan Adam y Java, Abraham y Sara, Itzjak y Ribká. Yaacob se encontraba enfermo y Yosef junto a sus hijos Efráim y Menashé, fue hacia él. Yaacob expresó que ellos serían cabezas de tribus, al igual que sus propios hijos.
Mientras, recordó a su hijo Yosef sobre cuándo murió su esposa Rajel y que la sepultó en Bet Lejem. Luego, bendijo a sus nietos Efráim y Menashé. Yaacob eleva a Efráim y a Menashé al estatus de sus propios hijos, dándole así a Yosef una doble porción, lo que le saca el estatus de primogénito a Reubén. Como Yaacob es ciego por su edad, Yosef pone a sus hijos cerca del abuelo. Yaacob los besa y abraza. Yaacob colocó su mano derecha sobre la cabeza de Efráim (el más joven), y su mano izquierda sobre Menashé. Yosef creyó que su padre estaba equivocando al colocar la mano derecha sobre el menor y la izquierda sobre el mayor, cuando en realidad debía ser a la inversa, a lo que Yaacob sostuvo no estar equivocado ya que Menashé se convertiría en una gran nación, mientras que Efráim sería aún mayor. Yaacob le explica que su intención es bendecir a Efráim con su mano fuerte porque Yehoshúa descenderá de él, y también porque Yehoshúa será tanto el conquistador de Eretz Israel como el maestro de Torá del Pueblo Judío.
Cercano a su muerte, Yaacob llamó a todos sus hijos, quienes junto a su cama, fueron recibiendo uno a uno, las bendiciones. Profetizó sobre cada una de las tribus y describió las características de cada hijo suyo. Yaacob ordenó a sus hijos ser sepultado en la cueva de Majpelá, frente a Mamré, en el campo de Efrón en la tierra de Canaán. Allí estaban sepultados Abraham, Sará, Itzjak, Ribká y Leá.
Yaacob se va de este mundo a la edad de 147 años. Al fallecer Yaacob, Yosef se echó sobre él y llorando lo besó. Luego ordenó a los médicos egipcios que lo embalsamaran. Los egipcios lloraron a Yaacob durante sesenta días. Al cabo de ese tiempo, Yosef recibió el permiso del Faraón de subir a la tierra de Canaán para dar sepultura a su padre y así junto a sus hermanos y familiares cumplieron lo juramentado, inhumarlo en la cueva de Majpelá.
Al regresar todos a Egipto, los hermanos temieron que Yosef se vengara de todo lo que le habían hecho en el pasado, a lo que les contestó que no temieran y que los apoyaría a ellos y sus familias. Y residieron en Egipto y Yosef vivió ciento diez años.
Cercano a su muerte, Yosef hizo jurar a los hijos de Israel que sus restos serían conducidos a la tierra que el Eterno prometió a Abraham. Al morir su cuerpo fue embalsamado y colocado en un ataúd en Egipto.

LA HAFTARA DE LA SEMANA


REYES I (MELAJIM I)

RESUMEN DE LA HAFTARA

Así como en la Parashá leemos la última voluntad y el testamento de Iaacob Avinu, la Haftará trata sobre las palabras finales de uno de las figuras más grandiosas en la Historia, David HaMelej (el Rey David). David le ordena a su hijo de 12 años, Shelomó, que actúe como un hombre sabio y piadoso a pesar de sus jóvenes años, y que cuide y cumpla la Torá. Si Shelomó va a servir a D-os verdaderamente, con todo su corazón y alma, merecerá que todos los reyes de Israel desciendan de él. De la misma manera que Iaacob Avinu iluminó el paso para hacer de sus hijos un pueblo, David HaMelej ilumina el paso para hacer de Shelomó el padre de Reyes.

lunes, 21 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAIGASH
פרשת ויגש

Abominables Pastores

En el centro de la mesa del seder de Pesaj, se encuentra el maror (la lechuga)..La lechuga, además de ser amarga y recordarnos la amargura de la esclavitud en Mitzraim, tiene una particularidad: si palpamos el borde de las veremos que es blanda, pero luego se endurece al llegar al tallo..El camino de los hijos de Israel en Mitzraim siguió el mismo camino de la lechuga. Los hijos de Iaakov fueron recibidos en Egipto como huéspedes de estado. VeEtná Lajem Et Tuv Eretz Mitzraim VeIjlu Et Jelev HaAretz (Bereshit 45, 18) "Daré a vosotros la mejor tierra de Egipto para que comáis la gordura de la tierra". Unas cuantas décadas después, esos "huéspedes de estado" se transformarían en esclavos del faraón..De igual forma que ocurre con la lechuga, en un principio se trató de una realidad "blanda" que condujo finalmente a la "dureza" de la servidumbre..Esa tierra –‘la mejor tierra’ al decir del faraón- fue la tierra de Goshen. Aquella tierra era sin duda un buen lugar, un sitio fértil en donde no faltaría la comida. Pero también es cierto que la tierra de Goshen estaba algo alejada de la ‘acción’. Ese territorio se alojaba en ‘los suburbios’ del imperio y estaba alejada de la mayoría de las ciudades egipcias..¿Por qué les fue asignado a los hebreos un lugar tan alejado?.La Torá nos dice: Ki Toavat Mitzraim Kol Roé Tzon (Bereshit 46, 34). Los pastores de ovejas eran una abominación para los egipcios.
Abraham Ibn Ezra explica que los egipcios eran por entonces vegetarianos y no iban a permitir de ninguna manera que un hombre coma productos animales en su entorno..Los hijos de Israel eran apreciados en Egipto, pero su ocupación no lo era tanto..Unas cuantas décadas después, esos mismos egipcios que se desvelaban por la integridad de las bestias estaban arrojando a los niños hebreos al Nilo..Aquello no era abominable….Al leer el comentario de Ibn Ezra vino a mi mente la imagen del nazismo..Una de las más grande paradojas de la historia es que el régimen nazi fue uno de los precursores de las políticas de estado a favor de la ecología y del medio ambiente..En 1933 el nazismo aprueba la Ley de Protección de los Animales. Un año después se aprueba la Ley del Reich de la Caza y en 1935 entrará en vigor la Ley de Protección de la Naturaleza..Por entonces, aun nadie imaginaba que debía aprobarse una "Ley de Protección contra el Nazismo". A mediados de los años 30, el mundo ignoraba que ese régimen tan proclive al amor por la naturaleza protagonizaría el capítulo más funesto en la historia de la humanidad..Lastimar la naturaleza era abominable (¡y sin duda lo es!)…El problema es que para el nezismo, los crematorios no lo eran...Y el mismo Hitler –Imaj Shemó- era vegetariano..Muchas veces esta clase de desvelo, posee un lado oscuro..Eso es lo que ocurría con los egipcios y su "sensibilidad" y "humanismo". Los pastores eran abominable, pero una vida humana valía centavos


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA DE LA SEMANA


Parashá Vayigash - Y acercóse
Libro Bereshit / Génesis (44:18 a 47:27)

Resumen de la Parashá

Con posterioridad a que Binyamín fuera señalado como quien robó la copa de Iosef, Yehudá se acercó a éste y le dijo sobre el afecto especial que su padre Yaacob tenía sobre el único hijo que quedaba de su fallecida esposa Rajel y que si su padre al ver que Binyamín no regresaría, seguramente muriese. Yehudá le transmitió a Iosef que él había garantizado a su padre, que su hermano regresaría con ellos y así fue que le imploró dejara en libertad a Binyamín y que lo retuviera a él, en reemplazo.
Iosef no pudo contener la emoción que sentía y ordenó que salieran todos de la habitación, salvo a sus hermanos. Entonces rompió en llanto y les dijo: “Yo soy Iosef. ¿Vive aún mi padre? Los hermanos no pudieron responderle pues estaban sumamente asombrados y avergonzados por el trato que habían tenido con Iosef, en el pasado. Les pidió que se acercaran y los consoló pidiéndoles que no estuvieran tristes por todo lo ocurrido entonces, ya que el Todopoderoso lo envió a él, a Egipto, para que pudiera mantenerlos durante los años de hambruna. Luego les pidió que regresaran a la tierra da Canaán y dijeran a su padre que se traslade con toda su familia y bienes, a Egipto y que habitarían en la tierra de Goshen, donde tendrían alimento suficiente para el resto de los años de hambre.
El Faraón se enteró de la presencia en Egipto de los hermanos de Iosef y le pidió a éste que trajeran a Yaacob. Iosef les dio ropas y alimentos.
Cuando los hermanos llegaron a su casa y le informaron a su padre que Iosef estaba vivo y que era virrey en Egipto, no les creyó. Los hijos contaron todo lo sucedido y mostraron los carros que Iosef envió, entonces Yaacob entendió que todo era cierto. Decidió ir rápidamente a Egipto, para verlo antes de morir. En el camino hacia Egipto, Yaacob y sus familiares pasaron por Beer Sheva, lugar donde ofreció un sacrificio al Eterno.
El Todopoderoso se le apareció diciéndole que no tuviera temor por descender a Egipto, ya que de su descendencia nacería un gran pueblo. También le aseguró que lo traería de vuelta a la tierra de Israel, en referencia al momento de su muerte.
Fueron setenta personas las que llegaron a Egipto junto a Yaacob.
Iosef fue al encuentro de su padre. El encuentro fue de gran emoción y Iosef lloró al abrazarse con su padre. Yaacob le dijo: “Ahora sí puedo morir después de haber visto tu rostro, pues sé que vives”.
Luego Iosef informó al Faraón sobre la llegada de su familia. Así le presentó a su padre y a cinco de sus hermanos. Iosef les había indicado que dijeran que su profesión era la de pastores para así poder vivir en Goshen, tierra de buenos pastos. Yaacob bendijo al Faraón.
Iosef había recaudado, para las arcas del Faraón, grandes sumas de dinero por la venta de alimento. Pero el hambre continuaba aumentando y ante la falta de moneda, Iosef exigió a los egipcios que pagaran con su ganado y posteriormente sus tierras.
En Goshen, fue creciendo el número de israelitas y sus pertenencias.

LA HAFTARA DE LA SEMANA


HAFTARÁH: VAIGÁSH
IEHEZKEL 37:15—28

CAPÍTULO 37
El profeta Iehezkel que era hijo de Buzí, el sacerdote, fué exiliado, junto con los primeros exiliados, en los días del rey Iehoiajín en el año 597 a..e.c.
La primera profecía de él, que figura en el capítulo primero de su libro, fué pronunciada en el año quinto de ese exilio.
Iehezkel era sacerdote; seguramente, de los descendientes de Tsadok que eran los sacerdotes que estaban en actividad en el templo de Jerushalaim.
Iehezkel, el profeta, residía en Babel, en el seno de los exiliados, en un lugar llamado Tel Aviv, a orillas del río Kebar.
Este profeta, es llamado también, con el nombre de Ben-Adam — hijo del hombre — o mortal. A él le tocó vivir la difícil época de exilio y la destrucción de Ierushalaim.
A él pertenecen profecías como Maháseh Mercaváh — la profecía de la carroza celestial, que ha servido de base para el Misticismo Talmúdico, así como la profecía denominada Hahatsamot Haieveshot — los huesos secos — que habla de la resurrección y del renacimiento del pueblo de Israel.
En ese renacimiento del pueblo de Israel el profeta ve la reunificación de todas las tribus de Israel bajo un rey de la dinastía de David y observando la Toráh que D’s nos había otorgado.
La analogía entre la Haftaráh y la Parasháh “Vaigásh” es evidente, pues mientras que en la Parasháh “Vaigásh” somos testigos de la reconciliación entre Iosef y sus hermanos, como individuos, en la Haftaráh, Iehezkel vaticina la reunificación de las tribus de Israel, descendientes de Iahacov.

16 “...TOMA PARA TÍ UNA VARA DE MADERA...” Esta acción simbólica del profeta representa a las tribus de Israel.
Una de las varas representa al reino de Iehudáh, compuesto por dos tribus, mientras que la otra vara representa al reino de Israel, destruído a la sazón y compuesto por diez tribus.
El reino de Israel es llamado generalmente reino de Efraim ya que Efraim era uno de los dos hijos de Iosef.
El patriarca Iahacov, en su bendición a Iosef, le dice que Efraim y Menashéh son considerados para él como dos de sus propios hijos, y de allí que estos dos nietos de Iahacov formarán sendas tribus, llamadas Efraim y Menashéh.
El profeta recalca, enfáticamente, que la unión entre las tribus de Israel no será una mera reunión política sino que involucrará un renacimiento espiritual.
Hay una constante bíblica de tres elementos intervinientes en la historia de Israel que son: la tierra de Israel, la Toráh de Israel y la dinastía de David.
Es así como los profetas de Israel, en general, y Iehezkel en particular, vaticinan el renacimiento del pueblo de Israel.
Todo intento de separar estos elementos es tergiversar las palabras del Tanaj y sus claros enunciados.

25-28 El renacimiento de Israel está basado, no solamente en un retorno a la tierra, sino en el Pacto concertado por nuestros patriarcas con D’s. El profeta dice que D’s concertará con su pueblo un pacto de paz, un pacto eterno será.
El santuario de D’s volverá a estar en el seno del pueblo de Israel y eso será la evidencia para los pueblos, que D’s ha consagrado a Israel.

lunes, 14 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA MIKETZ
פרשת מקץ

Soñadores, Intérpretes y Realizadores
Cada mañana, al colocarnos los Tefilin, atendemos tres puntos neurálgicos de nuestro cuerpo humano. Comenzamos ubicando la Tefilá Shel Iad en el brazo y la orientamos de cara al corazón. Luego, colocamos la segunda Tefilá alrededor de nuestra cabeza y, por último, enrollamos la primera en nuestra mano.Cuando analizamos la historia de Iosef, vemos cómo su vida siguió ese mismo trayecto.
La Parashá pasada, fue la sección del Corazón. Iosef, era una soñador de sueños de grandeza alojados en un rincón de su alma.Al inicio de esta Parashá entra en juego la Cabeza. Iosef deja de soñar y pasa a interpretar. Es el propio faraón el que sueña e Iosef analiza sus sueños y asume al cargo de virrey de Egipto.Iosef estaba ‘hecho’ con eso; pero no se contentó. La economía más importante del mundo estaba tambaleando e Iosef propone y ejecuta un plan de ‘ajuste’ para sacar a flote la dramática situación...Allí entró en escena la Mano.Corazón, Cabeza y Mano.
Están quienes se contentan con soñar. Viven recostados sobre esos sueños y alimentan su alma con ilusiones. Otros gustan de interpretar, y allí se quedan. Aman la dialéctica, el ejercicio intelectual y la charlatanería. Por último, están los realizadores. Los que logran volcar todos esos sueños y esa dialéctica en acción.Por mucho tiempo Iosef fue recordado. A tal punto fue así, que la esclavitud de Egipto se inicia cuando asume un nuevo faraón Asher Lo Iadá Et Iosef. Un faraón que no recordaba ni sabía todo lo que había significado Iosef para Egipto.Pero Iosef no fue recordado por lo que soñó...Tampoco por lo que interpretó...Iosef fue recordado por ser un realizador.
Algo similar ocurrió con la familia de los makabim, que recordamos en estos días de Januká. No los recordamos por sus sueños ni por su ilusión por restablecer el Reino de Di-s en una Tierra de Israel azotada por el paganismo y la asimilación. Los recordamos por haber tomado ‘el toro por las astas’ y transformar el mundo que los rodeaba.Un abismo salvaje separa a la palabra de la acción. Iosef es quien nos enseña que el corazón (lo que se sueña), la cabeza (lo que se piensa) y la mano (lo que se hace) deben estar tan cerca en nuestro quehacer cotidiano como lo están en nuestro cuerpo humano.Cada mañana, al colocarnos los Tefilín, lo recordamos.
RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA MIKETZ / AL CABO
Libro Bereshit / Génesis (41:1 a 44:17)

Resumen de la Parashá

Al cabo de dos años de que el jefe de las bebidas fuera liberado, el faraón soñó haber visto junto al río, siete vacas flacas que devoraban a siete vacas robustas. El faraón despertó de su sueño y volvió a soñar, esta vez siete espigas flacas comieron a siete espigas llenas de granos. El faraón estaba perturbado y llamó a sus consejeros, pero no pudieron interpretárselos. En ese momento el jefe de los coperos recordó que Iosef, quien estaba en prisión, podía interpretar sueños. Así fue que traído frente al faraón, quien le contó sobre lo acontecido y que había oído acerca de él y su poder de comprensión de los sueños. Iosef aclaró al faraón que no era su sabiduría la que interpretaba los sueños, sino que era el Creador quien lo hacía por su intermedio. Entonces Iosef le explicó que los dos sueños señalaban lo mismo y representaban siete años de prosperidad para la economía egipcia, al principio, y posteriormente siete años de hambruna.
Iosef recomendó al faraón que nombrara un funcionario sabio como administrador de la tierra de Egipto, explicándole que debían almacenar alimentos durante los siete años de abundancia para luego ser consumidos durante los siete años de pobreza. El faraón aceptó la sugerencia y nombró al propio Iosef como administrador y le dio el puesto de virrey de Egipto. Para ello le vistió con finas ropas, le puso el anillo real, un collar de oro y le entregó la carroza del virrey. Le dio por esposa a Asnat hija de Potifera. Nacieron de ella dos hijos Menashé y Efráim.
Iosef acumuló en todo Egipto grandes cantidades de granos, y luego comenzaron los siete años de hambre y así es que ordenó abrir los depósitos y vender a los egipcios los alimentos.
También en Canaán había una terrible hambruna, lo que motivó a Yaacob a enviar a sus hijos a Egipto para comprar provisiones, pero retuvo a su hijo menor Binyamín quien quedó en su casa por temor a que le ocurriera alguna desgracia.
Llegaron a Egipto e Iosef los reconoció, aunque los consideró como extraños y no se dio a conocer como su hermano. Los trató duramente acusándolos de ser espías a lo que negaron ser. Así ellos se presentaron señalando que todos eran una familia de la tierra de Canaán, de doce hermanos de los que había desaparecido uno de ellos y que el más pequeño había quedado con su padre, y que sus presencias en Egipto, eran para adquirir alimentos. Iosef insistió en que eran espías y que solamente les creería si alguno de ellos viajara a traer al hermano menor.
Primero puso a todos los hermanos en prisión durante tres días y, posteriormente, los liberó. Entre los hermanos se lamentaban por lo hecho en su momento con Iosef, y consideraron que todo lo que estaban padeciendo era un castigo Divino por la angustia que le hicieron padecer. Los hermanos hablaban en hebreo, y desconocían que Iosef lo entendía, ya que a éste le traducían al egipcio lo que ellos expresaban. Iosef a oír lo que decían sus hermanos, no pudo contenerse y se alejó y lloró.
Iosef regresó ante sus hermanos e hizo encarcelar a Shimón. Ordenó Iosef a sus sirvientes que en secreto llenaran con cereales los costales de sus hermanos junto a dinero que trajeron.
Al regresar a su casa, los hermanos descubrieron que no sólo traían consigo alimentos, sino también el dinero. Luego relataron a su padre Yaacob todo lo ocurrido y éste se negaba a enviar a su hijo Binyamín a Egipto. El hambre continuaba y Yehudá consiguió convencer a su padre de les que permitiera llevar con ellos a Binyamín, en su regreso a Egipto.
Llegaron nuevamente a Egipto y fueron recibidos por Iosef, quien liberó a Shimón y nuevamente ordenó llenar con provisiones los costales de sus hermanos, devolviendo el dinero. Pero en esta ocasión ordenó que, además, pusieran en la bolsa de Binyamín una copa de plata. Al intentar partir de regreso, fueron acusados de haber robado la copa de Iosef, ante lo que protestaron clamando inocencia y fueron revisados. Al encontrarse la copa en el costal de Binyamín, rasgaron sus vestimentas e Iosef ordenó retenerlo y dejar al resto en libertad para volver a casa de su padre.
Al cabo de dos años de que el jefe de las bebidas fuera liberado, el faraón soñó haber visto junto al río, siete vacas flacas que devoraban a siete vacas robustas. El faraón despertó de su sueño y volvió a soñar, esta vez siete espigas flacas comieron a siete espigas llenas de granos. El faraón estaba perturbado y llamó a sus consejeros, pero no pudieron interpretárselos. En ese momento el jefe de los coperos recordó que Iosef, quien estaba en prisión, podía interpretar sueños. Así fue que traído frente al faraón, quien le contó sobre lo acontecido y que había oído acerca de él y su poder de comprensión de los sueños. Iosef aclaró al faraón que no era su sabiduría la que interpretaba los sueños, sino que era el Creador quien lo hacía por su intermedio. Entonces Iosef le explicó que los dos sueños señalaban lo mismo y representaban siete años de prosperidad para la economía egipcia, al principio, y posteriormente siete años de hambruna.
Iosef recomendó al faraón que nombrara un funcionario sabio como administrador de la tierra de Egipto, explicándole que debían almacenar alimentos durante los siete años de abundancia para luego ser consumidos durante los siete años de pobreza. El faraón aceptó la sugerencia y nombró al propio Iosef como administrador y le dio el puesto de virrey de Egipto. Para ello le vistió con finas ropas, le puso el anillo real, un collar de oro y le entregó la carroza del virrey. Le dio por esposa a Asnat hija de Potifera. Nacieron de ella dos hijos Menashé y Efráim.
Iosef acumuló en todo Egipto grandes cantidades de granos, y luego comenzaron los siete años de hambre y así es que ordenó abrir los depósitos y vender a los egipcios los alimentos.
También en Canaán había una terrible hambruna, lo que motivó a Yaacob a enviar a sus hijos a Egipto para comprar provisiones, pero retuvo a su hijo menor Binyamín quien quedó en su casa por temor a que le ocurriera alguna desgracia.
Llegaron a Egipto e Iosef los reconoció, aunque los consideró como extraños y no se dio a conocer como su hermano. Los trató duramente acusándolos de ser espías a lo que negaron ser. Así ellos se presentaron señalando que todos eran una familia de la tierra de Canaán, de doce hermanos de los que había desaparecido uno de ellos y que el más pequeño había quedado con su padre, y que sus presencias en Egipto, eran para adquirir alimentos. Iosef insistió en que eran espías y que solamente les creería si alguno de ellos viajara a traer al hermano menor.
Primero puso a todos los hermanos en prisión durante tres días y, posteriormente, los liberó. Entre los hermanos se lamentaban por lo hecho en su momento con Iosef, y consideraron que todo lo que estaban padeciendo era un castigo Divino por la angustia que le hicieron padecer. Los hermanos hablaban en hebreo, y desconocían que Iosef lo entendía, ya que a éste le traducían al egipcio lo que ellos expresaban. Iosef a oír lo que decían sus hermanos, no pudo contenerse y se alejó y lloró.
Iosef regresó ante sus hermanos e hizo encarcelar a Shimón. Ordenó Iosef a sus sirvientes que en secreto llenaran con cereales los costales de sus hermanos junto a dinero que trajeron.
Al regresar a su casa, los hermanos descubrieron que no sólo traían consigo alimentos, sino también el dinero. Luego relataron a su padre Yaacob todo lo ocurrido y éste se negaba a enviar a su hijo Binyamín a Egipto. El hambre continuaba y Yehudá consiguió convencer a su padre de les que permitiera llevar con ellos a Binyamín, en su regreso a Egipto.
Llegaron nuevamente a Egipto y fueron recibidos por Iosef, quien liberó a Shimón y nuevamente ordenó llenar con provisiones los costales de sus hermanos, devolviendo el dinero. Pero en esta ocasión ordenó que, además, pusieran en la bolsa de Binyamín una copa de plata. Al intentar partir de regreso, fueron acusados de haber robado la copa de Iosef, ante lo que protestaron clamando inocencia y fueron revisados. Al encontrarse la copa en el costal de Binyamín, rasgaron sus vestimentas e Iosef ordenó retenerlo y dejar al resto en libertad para volver a casa de su padre.

jueves, 10 de diciembre de 2009

CELEBRANDO JANUCA


¡ JANUCA !

"No por la fuerza ni por el poder, sino por Mi espíritu, dice D-s de los ejércitos."

Zejariá (Zacarías) 4:6

LA CELEBRACION DE JANUCA
¡QUE SIGNIFICA LA PA LABRA JANUCÁ?
La palabra significa “inauguración”, y alude a la re-inauguración del Templo de Jerusalem luego de una lucha de tres años contra el imperio Sirio.

¿QUÉ CELEBRAMOS EN JANUCÁ?

Celebramos la victoria de los macabeos sobre los sirios a mediados del siglo II antes de la era común. El rey Sirio Antíoco Epifanes quería que todo su imperio sea culturalmente homogéneo. Así fue que prohibió que fuese profesada la fe judía. El Templo de Jerusalem fue profanado, se instaló un altar al dios Zeus, y los judíos fueron obligados a adorar a los dioses helenos. Un grupo de judíos liderado por Iehuda Macabi inició la resistencia, ante un ejército mucho más numeroso y fuerte. Luego de tres años de lucha, la resistencia judía doblegó al poderoso imperio, reconquistando el Templo. Pero al llegar al mismo lo encontraron profanado, exceptuando una vasija de aceite con una cantidad suficiente para dar luz al Templo durante sólo un día. Este tiempo no alcanzaría para poder reponer el aceite puro. Sin embargo, milagrosamente, el mismo duró ocho días, permitiendo producir aceite para que pueda alumbrar al Templo de Jerusalem en forma permanente. Esto es lo que celebramos en Januca y la razón por la que la fiesta dura ocho días.

¿CÓMO LA FESTEJAMOS?

Encendiendo una Janukiá, que es un candelabro con nueve brazos. De los mismos, uno sobresale por sobre los demás, que recibe el nombre de Shamash (servidor); allí irá la vela que encenderá al resto de las que componen a la Janukiá. Cada día se enciende una vela más que en el día anterior, lo que indica a su vez la cantidad de días de la fiesta; así, la primera noche se comienza a encender la vela que está más a la derecha de la Janukiá, y en la segunda noche -cuando se agrega otra vela al lado- se comienza a encender de ella, y se continúa encendiendo de izquierda a derecha. Así también en las noches sucesivas: se comienza por la vela agregada y se sigue encendiendo de izquierda a derecha, agregándose las velas de derecha a izquierda.

Una vez más, Janucá nos demuestra que cuando todo parece imposible, en tus manos está la capacidad de cambiar el rumbo de las cosas.

ALGUNAS COSTUMBRES DE JÁNUCA
El Sevivón (trompo): Bajo dominio griego, regía la prohibición de estudiar Torá. Por esa razón, mientras estudiaban en secreto, tenían a mano un trompo para sacar y jugar en el caso de que los griegos entrasen en las casas de estudio. Sobre las caras del sevivón, están escritas las iniciales en hebreo de la frase “Nes Gadol haiá sham” (Un gran milagro ocurrió allí).
Sufganiot (buñuelos): Dado que el aceite es el protagonista en el milagro de jánuca, se suelen comer alimentos fritos; en especial sufganiot, que son una especie de buñuelos o bolas de fraile. También se comen latkes de papa fritos.
Jánuque Guelt (regalos de Jánuca): Se acostumbra entregar regalos y dinero a los niños, para alegrar también sus corazones, y que tengan la posibilidad de hacer tzedaká.

¡ILUMINÁ TU PROPIO HOGAR!

Podés encender las velas de Janucá en tu casa, iluminando tu hogar y el corazón de tu familia, como símbolo del milagro del pueblo judío.

¿CUÁNDO ENCENDEMOS LA JANUQUIÁ?

La encendemos, de ser posible, ni bien salen las estrellas. Pero como es muy importante vivenciar y celebrar juntos el milagro de la salvación de Janucá, es importante hacerlo cuando todos los que viven en la casa estén presentes (por ejemplo, antes de cenar), aunque para ello se deban encender las velas más tarde.

¿QUIÉN PUEDE ENCENDERLA?

Cualquier miembro de la familia, pequeño o grande, mujer u hombre. Hay incluso casas en las que cada miembro de la familia tiene su propia Januquiá.

¿DONDE SE LA ENCIENDE?

Se acostumbra ponerla en un lugar cercano a una ventana (cerrada, para que el viento no apague las velas), para cumplir la Mitzvá de difundir el milagro de Janucá.

¿COMO ENCENDEMOS LA JANUQUIA?

Disponé de una vela por día, durante los ocho días que será utilizada como Shamash (vela piloto), más 36 velitas en total para encender, comenzando por una y adicionando una más cada día. Así, se enciende una vela el primer día, dos el segundo, y así hasta el octavo día. Se disponen de derecha a izquierda, encendiendo primero la vela que se agrega a la izquierda. Se dejan arder hasta que se consuman.

Viernes 11/12 por la noche. Se pronuncian las tres bendiciones y “Estas velas…”

Sábado 12 /12 por la noche, pronunciando de aquí hasta el final de Janucá, solo las primeras dos bendiciones y “Estas velas…”

Todas las noches, antes de encender las velas, se dicen las siguientes brajot:


Baruj atá Ad-nai El-heinu melej haolam asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu lehadlik ner Janucá

(Bendito eres Tú, Ad-nai, D-s nuestro, Rey del Universo, que nos ha santificado con Sus preceptos y nos ha ordenado encender la Vela de Janucá).


Baruj atá Ad-nai Elo-heinu melej haolam sheasá nisím laavotenu baiamim hahem bazmán hazé.

(Bendito eres Tú, Ad-nai, D-s nuestro, Rey del Universo, que hizo milagros a nuestros antepasados, en aquellos días, en este tiempo)


Y solo la primera noche, se agradece a D-s con la brajá Shehejeianu por haber llegado a ese maravilloso momento:

Baruj atá Ad-nai El-heinu melej haolam shehejeianu vekiemanu vehiguianu lazman hazé.
(Bendito eres Tú, Ad-nai, D-s nuestro, Rey del Universo, que nos concedió la vida, nos sostuvo y nos hizo llegar hasta este momento).


“Estas velas las encendemos por los milagros, las maravillas, los actos salvadores y las luchas que has hecho por nuestros padres en aquellos días, en aquél tiempo, por medio de tus santos sacerdotes. Estos ocho días son sagrados, y no tenemos permitido usar las velas, sino tan solo observarlas, para agradecerte y alabarte por tu gran nombre, tus milagros, tus maravillas y tus actos salvadores”.

¡A COCINAR SUFGANIOT!

Ingredientes

1 kg. de harina
4 huevos
100 gr. de margarina o aceite
1 cucharadita de levadura fresca
2/3 taza de azúcar
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de ralladura de limón
1 cucharadita de escencia de vainilla
3 cucharadas de brandy o similar
Agua tibia, cantidad necesaria

Elaboración

Colocá el azúcar, harina, levadura, brandy, ralladura de limón, aceite (o margarina) y sal en un bowl, y mezclá bien incorporando los huevos batidos y la vainilla. Para formar la masa, andá agregando agua tibia en forma gradual, amasando bien y dejando leudar en un lugar libre de corriente de viento (por ejemplo adentro del horno o microondas, obviamente apagados) hasta que duplique su tamaño.
Luego se vuelve a amasar y se forman bollitos, los cuales tenés que freir en abundante aceite caliente hasta que queden dorados. Luego colocalos en un papel de cocina absorbente y espolvoreá con azúcar impalpable.

Y lo más importante… ¡ Disfrutalos con tu familia en un verdadero espíritu de fiesta!

JAG SAMEAJ!!!
¡Feliz fiesta de las luminarias!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAIESHEV

פרשת וישב

¿ELIMINAR O ILUMINAR?

Todos sabemos que el fuego posee dos características: la capacidad de iluminar y la capacidad de eliminar.Además de ser contagioso, el fuego tiene la extraña cualidad de quemar y dar luz al mismo tiempo y en el mismo lugar y eso lo transforma en un elemento misterioso, casi mágico...El poder de quemar, comienza con mucho y termina con nada, en cenizas. El poder de dar luz, por el contrario, es lo opuesto. Es algo que crece: más velas, mayor luz.En tiempos de Januká, los Jashmonaim utilizaron ambos poderes: eliminaron e iluminaron. Estamos hablando de una gesta en la que hubo sangre y muerte y que finalizó con la reinaguración del Templo y el milagroso encendido de su Menorá. Se eliminó y se iluminó.¿Con qué nos quedamos nosotros?Existe en el Talmud, una disputa entre la Escuela de Shamai y la Escuela de Hilel acerca de cómo debían encenderse las velas en Januká.Para la escuela de Shamai, el encendido de las velas era en escala descendente: el primer día de la festividad se encendían ocho velas, el segundo se encendían siete y así sucesivamente hasta encender una vela en el último día de la festividad.Para la escuela de Hilel, costumbre que seguimos nosotros, las velas se encendían en sentido ascendente: una vela el primer día, y ocho velas en la última jornada.Supongo que en el transfondo de esta disputa también se halla sugerida la doble capacidad del fuego.Al igual que el fuego cuando quema, el mensaje de Beit Shamai es que el aspecto fundamental de la festividad radica en hacer extinguir el mal del mundo hasta que quede reducido a cenizas. Por ello las velas se encienden en escala descendente.Para la Escuela de Hilel, el mensaje es otro. No hay mejor manera de derrotar la osuridad, que encendiendo luz. No se puede matar a la oscuridad, pero cuando se enciende luz, la oscuridad huye...Por ello las velas se encienden en escala ascendente.El mensaje de Januká, es que aun cuando ciertos problemas deben ser solucionados por la fuerza, el problema no estará enteramente resuelto si luego no se arroja luz sobre él.El mensaje de Januká, es que más vale iluminar que eliminar y que las tragedias siempre son una ocasión para elaborar respuestas creativas, respuestas que arrojen luz sobre las sombras.
RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA VAIESHEV - Y RESIDIO

Libro Bereshit / Génesis (37:1 a 40:23)

Resumen de la Parashá

Esta semana la parashá comienza su relato señalando que Yaacob le hizo confeccionar para Yosef, su hijo más querido, una túnica de seda diferente a las de sus hermanos. Este hecho dio lugar a que éstos celaran de Iosef hasta odiarlo al punto de no hablarle amablemente.
Iosef tuvo dos sueños, que al darlos a conocer a sus hermanos, encendieron un odio aún mayor. El primer sueño mostraba que los manojos de las espigas de sus hermanos se inclinaban ante el de Iosef. El segundo sueño, indicaba que tanto el sol, la luna como once estrellas, se prosternaban ante Iosef. Se deducía de estos sueños que toda su familia se inclinaría ante él. Su padre, le reprendió ya que había despertado mayor enemistad de sus hermanos, pero Yaacob en su interior, sabía que esos sueños se harían realidad.
En momentos en que los hermanos de Iosef vigilaban los rebaños de su padre Yaacob, éste lo envió para observarlos. Fue al valle de Hebrón y llegó hasta sus hermanos. Pero cuando lo vieron llegar decidieron que ése era el momento oportuno para matarlo, arrojándolo luego a un pozo y después dirían que fue comido por una bestia salvaje.
Pero Reubén convenció a sus otros hermanos de que no mataran a Iosef ni derramaran sangre y que solamente lo arrojaran a un pozo. Su intención era salvarlo posteriormente. Así lo arrojaron y le sacaron su túnica de seda.
Reubén se había alejado del lugar, cuando se acercó una caravana de ismaelitas que llevaban especias a Egipto y a Yehudá se le ocurrió la idea de venderles a su hermano Iosef como esclavo. Así, junto a sus otros hermanos lo hicieron y luego tomaron la vestimenta de Iosef y la empaparon en sangre de una cabra para llevarla a su padre Yaacob, quien se creyó que su hijo menor, Iosef, realmente había sido devorado por un animal salvaje y lo lloró.
Yehudá tuvo tres hijos, y el primero de ellos se casó con una mujer cuyo nombre era Tamar. Al poco tiempo murió su esposo y ella se casó con el segundo hijo de Yehudá. También el segundo esposo murió y ante el temor de Yehudá de que su tercer hijo también muriera al casarse con Tamar, le pidió a ella que esperara hasta que ese hijo tuviera mayor edad para poder casarse.
Tamar sabía que de la descendencia de Yehudá vendrían los reyes de Israel y disfrazándose engañó a Yehudá y logró tener un hijo de él. Yehudá, mientras ella estaba en gravidez, ordenó que fuera quemada, pues no sabía que ese futuro hijo era de él. Pero Tamar pudo salvarse de esta condena, pues con elementos personales de Yehudá, pudo demostrar que él era el padre de su futuro hijo. Así le perdonó la vida.
Iosef fue vendido varias veces hasta por último llegar a manos de Potifar, un oficial del faraón de Egipto. No obstante, Iosef tuvo éxito en todo aquello que emprendía ya que el Todopoderoso lo hacía prosperar. En tanto, Potifar lo nombró administrador de su casa. La mujer de su amo intentó seducirlo a lo que él se negaba por temor a pecar ante el Eterno. En una ocasión ella reaccionó malamente y lo acusó de haber intentado seducirla y lo acusó ante su marido Potifar y éste lo encarceló.
Estando en prisión, Iosef fue nombrado encargado de los demás prisioneros. Allí también estaban prisioneros el jefe de los panaderos y el jefe de las bebidas, quienes debían ser sentenciados. Una noche ambos tuvieron un sueño, que fueron develados por Iosef y así el jefe de las bebidas sería liberado mientras que el de los panaderos sería ejecutado. Así ocurrió y Iosef pidió a este último que intercediera ante el faraón, pero aquel lo olvidó.

sábado, 5 de diciembre de 2009

RENOVACION DE AUTORIDADES EN DOR JADASH


De acuerdo a lo dispuesto por los Estatutos Sociales de nuestra Institución SINAGOGA Y ESCUELA HEBREA DR.MAX NORDAU - COMUNIDAD DOR JADASH convocamos a nuestros asociados a la ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA para el día 10 de Diciembre de 2009 a las 19:00 hs., en su sede de Murillo 649, Ciudad de Buenos Aires para tratar el siguiente
ORDEN DEL DIA
  1. Elección de Presidente de Asamblea.
  2. Elección de dos socios para suscribir el acta.
  3. Lectura y aprobación del acta de la Asamblea anterior.
  4. Aprobación de Memoria y Balance, cuentas, gastos y recursos e informes de Revisores de Cuentas correspondientes al ejercicio iniciado el 1.10.2009 y cerrado el 30.9.2009.
  5. Elección de los siguientes cargos : Presidente (por dos años), Vicepresidente (por dos años), Prosecretario (por dos años), Protesorero (por dos años), vocal 2do. (por dos años), vocal 3ro. (por dos años), vocal 5to. (por dos años), dos Revisores de Cuentas (por dos años).

De conformidad con lo dispuesto por los arts. 23 y 43 de los Estatutos Sociales, en caso de no haber quorum legal la asmablea se celebrará con el número de asistentes que hubiere en segunda convocatoria a realizarse una hora después.

ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA

Para el día 10 de diciembre de 2009 a las 23:30 hs.en primera convocatoria y a las 21:30 hs. en segunda convocatoria de acuerdo a los artículos 23 y 43 de los Estatutos Sociales, para tratar el siguiente

ODEN DEL DIA

  1. Elección de Presidente de Asamblea.
  2. Elección de dos socios para suscribir el acta.
  3. Elección de Secretario General (por un año)por renuncia.
  4. Tesorero (por un año)por renuncia.

Se recuerda que para participar de la Asamblea y tener derecho a voto el asociado deberá acreditar no adeudar mas de tres cuotas sociales (art.24).En Secretaría está a disposición de los asociados copia de la Memoria y Balance correspondiente a la presente Asamblea.

Esperando contar desde ya con vuestra presencia los saludamos con nuestro más cordial Shalom

CITA MACHABANSKI MANUEL BEIGUEL

Secretaria e.e. Presidente

miércoles, 2 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAISHLAJ

פרשת וישלח


LUCHAR ES TRIUNFAR

La Parashá de esta semana registra uno de los primeros combates en la historia de la humanidad. Una lucha desigual, desde los papeles. Por un lado, Iaakov, nuestro tercer patriarca. Un hombre delicado, de vida tranquila, morador de tiendas y con pocas ganas de buscar pelea. Su oponente, del otro lado del ring, un ángel venido del cielo, con todo lo que esto significa.La pelea dura toda una noche. No hay pausas comerciales ni bellas señoritas anunciando el inicio de los rounds. No hay juez siquiera en este combate; pareciera que todo vale.La crónica de la pelea es bastante escueta. Sólo queda registrado un golpe. Viendo el ángel que no podía con Iaakov, golpea su muslo con fuerza y lo deja rengo.Cuando despunta el alba, la pelea finaliza. No hay juez en esta lucha, pero el ángel da por vencedor a Iaakov por medio de una frase que lo dejará marcado por el resto de su vida:
VaIomer, Lo Iaakov Ieamer Od Shimja Ki Im Israel, Ki Sarita Im Elohim VeIm Anashim VaTujal. (Y le dijo el ángel: ‘No será llamado más tu nombre Iaakov, sino Israel; pues luchaste con Di-s y con hombres y venciste’ (Bereshit 32, 29).Es llamativo y paradójico también. El vencedor es Iaakov, según el veredicto de su contrincante. Pero el que se va rengo del escenario de la pelea...¡también es Iaakov!¿Cómo es posible? ¿De qué clase de victoria estamos hablando? ¿Cómo puede ser que el vencedor se vaya cojo y el perdedor se vuelva al cielo volando?
Seguramente, la victoria de Iaakov pasa por otro lado. Evidentemente, en esta pelea no gana el que el pega más; si fuese así, Iaakov hubiera perdido.
La victoria de Iaakov reside en que luchó. En la vida real, luchar es triunfar...Se nos cuenta que un pequeño gusanito caminaba en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un grillito. ‘¿A dónde vas?’, le preguntó.Sin dejar de caminar, la oruga contestó: ‘Tuve un sueño anoche, soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo’.Sorprendido, el grillito dijo mientras su amigo se alejaba: ‘¡Debes estar loco! ¿Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? ¡Tú, una simple oruga! Una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar, y cualquier tronco una barrera infranqueable’.Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó; sus diminutos pies no dejaron de moverse. De pronto se oyó la voz de una langosta: ‘¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño?’. Sudando, el gusanito le dijo jadeante: ‘Tuve un sueño y deseo realizarlo: subir a esa montaña y desde ahí contemplar todo nuestro mundo’.La langosta no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo: ‘Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa’.La langosta se quedó en el suelo tumbada de la risa mientras la oruga continuaba su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.Del mismo modo ocurrió con la araña, con el topo, con la rana y con la flor...Todos aconsejaron a nuestro amigo a desistir.‘¡No lo lograrás jamás!, le decían. Pero en el interior de aquel gusano había un impulso que lo obligaba a seguir.Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pasar la noche. Fue lo último que hizo; allí quedó tendido sobre las piedras...Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos; ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos.Pero de pronto todos quedaron atónitos. Aquella caparazón dura comenzó a quebrarse y, con asombro, vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: aquella mariposa se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado...Menos él...También nosotros debemos poner nuestra vida en luchar por aquello que amamos y por aquello en lo que creemos y, si nos damos cuenta que no podemos, quizá también necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas.Iaakov triunfó porque luchó, no porque pegó...Iaakov triunfó porque cambió.
Iaakov el oportunista, aquel que había birlado la bendición de su hermano, regresa a su tierra con veinte abriles más a cuestas, habiéndose dedicado a un trabajo honesto, habiendo amasado una pequeña fortuna y habiendo criado una familia.¡Si hasta el nombre que llevará por el resto de su vida será testimonio de ello! El ángel lo llama 'Israel'...Ki Sarita, 'Porque luchaste'...(no le dice 'Porque venciste'). El ángel privilegia el don de lucha del patriarca.Porque en el salvajismo del boxeo, triunfa el que más pega. En la vida real, el auténtico vencedor no es quien golpea certeramente a su compañero, sino el que sabe luchar.

RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA VAISHLAJ - Y ENVIO

Libro Bereshit / Génesis (32:4 a 36:43)

Resumen de la Parashá

La parashá de esta semana comienza relatando el regreso de Yaacob a su hogar quien temiendo a su hermano Esav, decidió enviar emisarios para lograr una conciliación con él. Pero volvieron con la noticia de que Esav se aproximaba con cuatrocientos hombres armados. Esto hizo temer a Yaacob de que viniera a matarlo y por ello tomó una precaución estratégica dividiendo los campamentos en dos, por si uno fuera atacado el otro podría escapar. No obstante Yaacob rezó al Todopoderoso para que evitara cualquier intento de muerte y asimismo envió regalos a su hermano para aquietarlo.No obstante, toda su gente comenzó a movilizarse y cruzaron el vado de Yaboc llevando todos sus bienes. En su andar Yaacob quedó solo y se le apareció un extraño que comenzó a luchar con él hasta la madrugada. Ese “individuo” no pudo vencer a Yaacob y lo único que logró hacerle fue herirlo en un muslo. Yaacob lo retuvo hasta lograr que lo bendijera y en su bendición le hizo saber que en adelante su nombre sería Israel (luchó con Hashem). Yaacob vio que había luchado con un ángel del Eterno, significando que él ha prevalecido en contra del hombre (Labán) y del reino sobrenatural (el ángel). Al alejarse, Yaacob cojeaba de su muslo y es por ello que hasta nuestros días no comemos del tendón del muslo (nervio ciático) de animal alguno.Luego Yaacob vio acercarse a Esav con su gente, y decidió ubicar a cada hijo junto a su respectiva madre. Yaacob se acercó a Esav inclinándose siete veces en su camino. Milagrosamente, Esav al ver la actitud de su hermano se conmovió y corrió hacia Yaacob y lo besó. Ambos lloraron. Los hermanos se encontraron y se reconciliaron, pero Yaacob, aún temeroso de su hermano, no aceptó la proposición de Esav de vivir juntos.Luego se separaron y Yaacob se dirigió a Shejem, Canaán, donde compró tierra para habitar y erigió allí un altar en agradecimiento al Todopoderoso.Ocurrió que el príncipe de Shejem secuestró a Diná, hija de Yaacob, y la obligó a yacer con él. A cambio de la mano de Dina para casarse, el príncipe y su padre sugirieron que Yaacob y toda su familia se casen con los de ese pueblo y desfruten de los frutos de la prosperidad canaanita. Los hijos de Yaacob engañan a Shejem y a su padre fingiendo estar de acuerdo, pero estipulan que todos los hombres de la ciudad deben hacerse el Brit Milá. Mientras que estaban débiles por la circuncisión, Shimón y Leví, dos de los hermanos de Diná, la rescataron y lograron matar al príncipe y a todos los demás varones entran a la ciudad y ejecutan a todos los hombres. Esta acción es justificada por la complicidad tácita de toda la ciudad en el secuestro de la hermana de ellos.El Eterno ordenó a Yaacob volver a Bet El y vivir allí. Levantó un altar en agradecimiento al Todopoderoso, El que le renovó Su promesa de entregarle a él y su descendencia esa tierra.Cuando salieron de Bet El hacia Bet Lejem, su esposa Rajel tuvo un niño, el decimo segundo de las Tribus de Israel, al que llamó Binyamín, y luego falleció. Ella fue enterrada en ese sitio. Yaacob le construye un monumento, el cual perdura hasta nuestros días, como predice la Torá. Posteriormente Yaacob se encontró en Hebrón con su padre Itzjak falleciendo éste a la edad de 180 años, y allí fue sepultado por sus dos hijos, Yaacob y Esav.Como no había suficiente espacio en Canaán para apacentar los rebaños de Esav y de Yaacob, Esav y su familia se trasladaron con todos sus bienes al monte Seír en Edom. Esav tuvo una amplia descendencia.

martes, 24 de noviembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAIETZE
פרשת ויצא

AGRADECIENDO

La Torá nos cuenta esta semana acerca del nacimiento de las doce tribus de Israel.
La historia es más o menos conocida. Iaakov tuvo dos mujeres (Lea y Rajel) y dos concubinas (Zilpá y Bilá) que lo agraciaron con trece hijos. La primera en dar a luz fue Leá y al parir su cuarto hijo nos cuenta la Parashá: "Y concibió más, y parió un hijo, y dijo: ‘Esta vez agradeceré (Odé) al Eterno’, y llamó su nombre Iehudá" (Bereshit 29, 35).Lea se muestra como una mujer agradecida, y dicha cualidad es digna de destacarse; su cuarto hijo –Iehudá- lleva en su nombre la raíz de la palabra Todá (Gracias).
Sin embargo cabe preguntarse...¿por qué esperó a que nazca su cuarto hijo para agradecer a Di-s? ¿Por qué no le agradeció cuando nació Reuvén, Shimón y Leví (sus primeros tres hijos)?El Midrash nos cuenta que que Leá hizo un inteligente cálculo. ‘Doce tribus saldrán de Iaakov’, pensó. ‘Si Iaakov tiene cuatro mujeres, a cada una le corresponderán tres tribus...’. Cuando vio Leá que Di-s agregó un cuarto hijo a la porción de tres tribus que le correspondía, entonces dijo: ‘Esta vez agradeceré a Di-s’ (Tanjuma, VeIetzé).Lea no es aquí sólo una mujer agradecida; es una mujer que sabe hace una lectura correcta de las bendiciones que llegan a su vida y dice ‘Gracias’ por ello.La tradición judía nos enseña a ser agradecidos. La primer palabra que el judío debe decir al momento de levantarse es Modé Aní...(Te agradezco, Di-s viviente, que piadosamente has hecho regresar el alma a mi cuerpo).La tradición judía nos impone que ante todo, antes de lavarnos las manos, cepillarnos los dientes, digamos ‘Gracias’. Nos impone que la palabra ‘Gracias’ sea la primera en salir de nuestra boca por las mañanas. Incluso, si me pidieran que resumiera en una frase la esencia del judaísmo, diría que el judaísmo es el ejercicio permanente de la gratitud y el reconocimiento de que tal vez no seamos tan merecedores de las muchas bendiciones que llegan a nuestras vidas.Tal vez sea por eso que nos dice el Midrash: LeAtid Lavo, Kol HaKorbanot Betelin, VeKorban Toda Einó Vatel; Kol HaTefilot Betelot, HaHodaá Einá Betela (En la postrimería de los días todos los sacrificios habrán de ser cancelados, menos el sacrificio de acción de gracias (el Korván Todá); todas las oraciones van a ser canceladas, menos la oración de gracias (la Hodaá) (VaIkrá Rabá 9, 7).Algo muy parecido ocurre con la Tefilá. Cuando en la repetición de la Tefilá de Shajarit, el oficiante llega a la decimoséptima bendición (la Hodaá, la bendición de agradecimiento), la congregación lee en voz baja el Modim DeRabanán, una versión diferente de dicha bendición reservada sólo para la comunidad.¿Por qué? ¿Por qué no puede el oficiante representar a la congregación en esta bendición de la misma forma que lo hace en las demás?
Nos enseña Rabí David Abudarham que se puede nombrar un representante para cualquier oración. Puede buscar siempre un emisario para que rece por su salud, por su8 bienestar o por su fortuna..
Pero no se puede nombrar a un representante para decir ‘Gracias’. Cada uno debe agradecer por por su cuenta.


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA VAIETZE - Y SALIO

Libro Bereshit / Génesis (28:10 a 32:3)

Resumen de la Parashá

Nos relata esta parashá el momento en que Yaacob escapándose de Esav, camino de Beer Sheva a Jarán a la casa de la familia de su madre, estuvo en el Monte Moriá, el lugar donde su padre Itzjak fue llevado como una ofrenda, y el futuro sitio del Bet Hamikdash (Templo), donde durmió una noche. Tuvo un sueño profético en el que por una escalera que llegaba hasta el cielo, ángeles ascendían y descendían. Entonces se le apareció el Todopoderoso prometiéndole la Tierra de Israel, que entregaría a su descendencia, la cual sería como el polvo de la tierra y que él sería el padre de una gran nación, cuidada por la protección Divina. Al despertarse, Yaacob tomó la piedra que le sirvió de almohada y la puso como un altar al Eterno. Llamó a ese lugar Bet El. Asimismo prometió que al regresar a la casa de su padre, daría a Hashem el diezmo de todos sus bienes.
Yaacob en su camino a Jarán encontró un pozo de agua, y observó tres rebaños de ovejas alrededor del pozo junto a sus pastores. A ellos les preguntó de dónde eran y si conocían a Labán. Y ellos dijeron conocerlo y le señalaron que también ahí se encontraba su hija Rajel con sus ovejas. Se acercó Rajel al ser vista por Yaacob y él le dio de beber a sus ovejas y se presentó como familiar que era. Ella fue corriendo a avisar a su padre, y le dio la bienvenida a Yaacob y como éste se había enamorado de Rajel, Labán le impuso que trabajara para él durante siete años para posteriormente casarse con Rajel. Yaacob después de esos siete años de labores, fue engañado por Labán pues al momento de casarse le cambió a Rajel por su hermana Leá. Yaacob no obstante se casó con Leá y después otros siete años de trabajos para Labán, se casó con Rajel.
Leá dio a luz a Reuvén, Shimón, Leví y Yehudá, las cuatro primeras tribus de Israel. Dado que Rajel era estéril y le da a Yaacob su dama de compañía Bilha, y ésta concibe a Dan y a Naftali. También tuvo hijos con la sirvienta de Leá, Zilpá, y así nacieron Gad y Asher. Posteriormente Leá volvió a tener hijos, naciendo Isajar, Zebulún y Dina. El Eterno escuchó las plegarias de Rajel y la bendijo con el nacimiento de Yosef.
Yaacob se convirtió en una persona muy rica. Y decidió que ya era tiempo de alejarse de Labán y así, en su ausencia, tomó a sus esposas, hijos y todos sus bienes y volvió a su hogar, a la tierra de Israel. Pero al enterarse, Labán lo persiguió alcanzándolo en las montañas de Guilad. Pero Hashem se le apareció en un sueño durante la noche y le advirtió que no intentara hacer regresar a Yaacob a Jarán. No obstante Labán le inquirió sobre el haber partido tan rápidamente y también lo acusó por haberle robado sus idolatrías, asunto sobre el que Yaacob no sabía pues fue Rajel quien lo hizo para evitar que su padre continuara con esas prácticas. Labán a pesar de haber tratado de encontrarlas, no lo logró.
Yaacob y Labán acordaron pacíficamente, y se separaron. Yaacob continuó su viaje hacia el enfrentamiento con su hermano Esav y en su camino encontró ángeles del Todopoderoso y a ese lugar lo llamó Majanaim.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA TOLDOT
פרשת תולדות

Cada Cosa en su Lugar

Cuando analizamos la personalidad de Esav, el hijo mayor de nuestro patriarca Itzjak, nos encontraremos con un personaje que pasó sus días privilegiando los aspectos accesorios de su vida.Fue él quien antepuso siempre su trabajo como cazador al cuidado de su familia. Vivía en el campo, afuera de su casa, mientras que su hermano Iaakov era un Ish Tam Ioshev Ohalim (Un hombre simple, morador de tiendas) (Bereshit 25, 27). Fue Esav quien antepuso lo inmediato y accesorio a lo principal e imperecedero cuando cambio un plato de lentejas por su derecho de primogenitura.Solemos pensar que Itzjak bendice a Iaakov en lugar de Esav porque Iaakov birló la bendición a su hermano. Es cierto. Pero también es cierto que la bendición difícilmente pueda caer sobre aquel que sistemáticamente antepone aspectos secundarios de su vida a lo central y fundamental.Es cierto que a menudo ciertas bendiciones recaen sobre nosotros sin que lo busquemos. (También -vale decir- que a menudo hay maldiciones que vienen sobre nosotros sin que lo merezcamos).Pero no menos cierto es que somos nosotros, con nuestra capacidad de amar y nuestra forma de encarar la vida, quienes nos acercamos a las bendiciones...o nos alejamos de ellas.En la Ley Judía hay un caso gráfico al respecto, vinculado al universo de las bendiciones.Cuando uno come bananas, por ejemplo, dice la berajá Boré Prí HaAdamá.Cuando uno come crema, dice la berajá SheHaKol Nihié BiDvaró.Ahora...¿Qué ocurre si nosotros comemos banana con crema? ¿Qué bendición decimos? ¿Boré Prí HaAdamá o SheHakol?
La respuesta es Boré Prí HaAdamá, porque la bendición debe recaer sobre el Ikar (sobre lo principal) y no sobre lo Tafel (lo secundario). La crema acompaña a la banana, y no al revés.Igualmente, podríamos decir que aquellas personas que privilegian en sus vidas el Ikar (lo principal) sobre lo Tafel (lo accesorio) son más propensas a la bendición.Pensemos entonces: ¿Cuál es el Ikar de nuestra vida?
¿Nuestros hijos, nuestra familia, nuestros amigos, nuestros sueños, nuestra salud, nuestra pareja?Pues entonces que vayan primero, si es que no queremos ser como Esav. El resto siempre encontrará su lugar...

RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA TOLEDOT - GENEALOGIA
Libro Bereshit / Génesis (25:19 a 28:9)

Resumen de la Parashá

La parashá de esta semana inicia su relato recordando que en los primeros veinte años de casados, Itzjak y Ribká no habían tenido hijos. Luego de rezarle al Todopoderoso, Él los bendijo, concibiendo Ribká a los mellizos Esav y Yaacob. El nacimiento es extremadamente doloroso para Ribká, y Di-s le revela que su sufrimiento es un preludio microcósmico del conflicto que habrá en el mundo entre las dos grandes naciones: Edom-Roma e Israel, descendientes de sus mellizos. Esav nace primero, y trata de prevenir el nacimiento de Yaacob, pero Yaacob se agarra del talón de Esav y emerge al mundo.
A medida que fueron creciendo el contraste entre los mellizos fue cada vez más aparente. Esav fue el mayor, y se dedicó a tareas de campo, siendo cazador, un hombre de campo, del mundo físico, mientras que Yaacob fue un gran estudioso de Torá, desarrollando su espíritu. Esav fue el hijo preferido de Itzjak, mientras que Yaacob lo fue de su madre.
En el día del funeral de su abuelo Abraham, Yaacob estaba cocinando sopa de lentejas, la comida tradicional de duelo. Esav entró bruscamente, hambriento, después de un día de caza, y vio que Yaacob estaba cocinando lentejas rojas, y le pidió a su hermano que le diera rápidamente de comer de ese guisado. Entonces Yaacob le dijo que a cambio de esa comida, le vendiera su primogenitura (y sus responsabilidades espirituales correspondientes), ya que Esav no mostraba interés en ella y así, comiendo y bebiendo menospreció sus derechos de primer hijo.
Comenzó una época de hambruna e Itzjak trató de escapar a Egipto cuando el hambre llegó a Canaán, pero Di-s le recuerda que la Akedá - ofrecida como un sacrificio - lo santificó, y debía quedarse en la Tierra Santa. Entonces, se traslada a Guerar, en la tierra de los Plishtim, tierras del Rey Abimélej. Fue que se le apareció el Eterno para afirmarle la promesa que le hiciera a Abraham, su padre, que su descendencia sería tan numerosa como las estrellas del Cielo y que recibirían como herencia la tierra de Canaán.
Así como lo hizo su padre, Itzjak dijo a los habitantes de Guerar que Ribká era su hermana, hasta que el propio Abimélej descubrió que no lo era, y ordenó que nadie causara daño alguno a Itzjak o a su esposa. Itzjak prosperó y fue envidiado por la gente de Guerar, por lo que Abimélej le pidió que abandonara esa región.
Itzjak vuelve a cavar los tres pozos cavados por su padre, proféticamente aludiendo a los tres Batei Mikdash (Templos) que serán construidos en el futuro.
Itzjak se desplazó a Beer Sheva donde fue visitado por Abimélej y viendo que Itzjak era una persona agraciada por el Eterno, acordó firmar con él un tratado de paz. Entretanto Esav se casó con dos mujeres hititas.
Itzjak ya era anciano y había perdido la vista y sentía que debía bendecir a su hijo mayor. Por ello le pidió a Esav que fuera al campo a cazar y que luego le cocinara una comida sabrosa y luego procedería a bendecirle. Ribká oyó la conversación y decidió que Yaacob vistiera con ropas de Esav, cubriendo sus manos y su cuello con piel de cabra para que aparentara el vello de su hermano. Preparó una comida y así envió a Itzjak hacia su padre Yaacob. En un principio Yaacob dudó si quien se presentaba era su hijo Esav o no, pero luego al sentir sus manos aparentemente velludas, se tranquilizó. Luego Itzjak le pidió a su hijo que se acercara, y Yaacob lo hizo y le besó. Itzjak lo bendijo.
Llegó Esav de su caza y preparó comida para su padre y se acercó a éste para recibir la bendición. Pero Itzjak descubrió que fue Yaacob quien recibió de él la bendición. Igualmente bendijo a Esav, prediciendo que sus descendientes vivirían por la espada y servirían a los descendientes de Yaacob. Esav odió a Yaacob y planeó matarle cuando muriera su padre. Ribká, enterada de esto, envió a Yaacob hacia Jarán, a lo de su hermano Labán hasta que la ira de Esav se supere. Itzjak bendijo nuevamente a Yaacob para que las bendiciones de Abraham se cumplieran entre él y sus descendientes y heredasen la tierra de Canaán. Asimismo le ordenó no tomar esposa de las hijas de Canaán y que sólo lo hiciera de Padán Aram, entre las hijas de Labán. Esav comprendió que las hijas de Canaán eran malas a los ojos de Itzjak y decidió tomar otra mujer, Majalat hija de Ishmael, hijo de Abraham.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA JAIEI SARA
(VIDA DE SARA)
פרשת חיי שרה

Mira quién corre.....
El capítulo veinticuatro de Sefer Bereshit nos relata el viaje de Eliezer hacia la tierra de Abraham en busca de una mujer para Itzjak.
Dijo Abraham a Eliezer, su siervo: ‘No tomes mujer para mi hijo, de las hijas del cananita...sino que a mi tierra y a mi parentela irás y tomarás mujer para mi hijo’ (Bereshit 24, 3-4).
Al llegar Eliezer al final de su camino, la Torá nos muestra a tres personajes diferentes que corren para cumplir con su cometido.
El primero de ellos es el propio Eliezer, quien corre al encuentro de Rivka para asegurarse de haber encontrado a la mujer indicada para el hijo de su señor (Bereshit 24, 17). La segunda que corre en este capítulo es nuestra matriarca Rivka quien se apresura para anunciar en casa de su madre la llegada de Eliezer y su pedido de hospedaje (Bereshit 24, 28). El tercero es Laban, hermano de Rivká, quien corre hacia Eliezer obnubilado por el aro y las alhajas que este estaba trayendo (Bereshit 24, 29).
Todos tuvieron idéntica reacción; sin embargo podemos ver que el móvil fue diferente en cada uno de los casos. Están quienes corren -como Eliezer- cuando advierten que la descendencia de Abraham corre peligro; cuando observan que la promesa divina de multiplicar a Su pueblo está condicionada por factores externos. Son los que corren y ‘se juegan’ por el destino del pueblo judío.
Están quienes corren -como Rivká- para cumplir una ‘mitzvá’; para transformar a su vida en entrega y compromiso por la suerte de aquellos que no tienen dónde dormir o qué comer. Por último, están quienes sólo corren -como Labán- trás el dinero y el brillo del oro; quienes llevan adelante una existencia mediocre y vacía de toda espiritualidad. Si ves a alguno corriendo por la vida no des importancia a la rapidez de sus piernas; miralo a los ojos y sabrás el por qué de su apuro.
Sabrás si su urgencia tiene que ver con la entrega de Eliezer y Rivká o con la miseria de Laván.
RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


Parashá JAIE SARA - Vida de Sará

Resumen de la Parashá

Comienza la parashá de esta semana relatando la muerte de Sará quien tenía ciento veintisiete años de edad. Sará murió en Kiryat Arba, Hebrón y en ese lugar Abraham compró un campo y la cueva de Majpelá para sepultarla allí. Abraham guardó duelo por su esposa.
Abraham ansiaba casar a Itzjak, su hijo, y para ello encargó a su sirviente Eliézer encontrar la mujer apropiada para Itzjak. Abraham hizo prometer a Eliézer que no elegiría esposa entre las hijas de los cananitas. Tenía que ir a la tierra natal de Abraham y encontrar allí a la compañera para Itzjak.
Eliézer se aprestó para llevar a cabo la orden de su amo y así preparó diez camellos cargándolos con muchos regalos que Abraham le dio, y comenzó su viaje hacia Aram Naharaim, la tierra de nacimiento de Abraham. Llegó por la noche y junto a un pozo fuera de la ciudad, rogó a Hashem para que pudiera encontrar la persona adecuada para Itzjak. Así en su oración al Eterno, dijo que pediría agua a una joven que estuviera junto al pozo, y sería aquella que le respondiera que daría agua a él y sus camellos. Esa sería la mujer elegida por el Todopoderoso.
Pero antes de finalizar Eliézer con su plegaria al Eterno, llegó al pozo Ribká a llenar su cántaro y Eliézer corrió hacia ella para pedirle agua. Ribká le dio de beber y prontamente sacó agua para dar a los camellos. Eliézer entendió que ella era la mujer designada por Hashem y le dio regalos. Eliézer se inclinó y se prosternó ante el Eterno, bendiciéndolo por Su bondad hacia Abraham. Ribká era nieta de Najor, hermano de Abraham.
Luego Ribká llevó a Eliézer hacia su casa y él contó todo lo acontecido hasta ese momento. Un hermano de Ribká, Labán salió al encuentro del visitante. Toda la familia estuvo de acuerdo con su unión con Itzjak y así es que permitieron que Ribká viajara a la tierra de Canaán para su casamiento.
Ribká conoció a Itzjak y éste la desposó.
Abraham tomó como esposa a Keturá y tuvo con ella otros seis hijos. Dio regalos a todos sus hijos, pero dejó toda su herencia a su querido hijo Itzjak. Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años y fue enterrado por sus hijos Itzjak e Ishmael en la cueva de Majpelá junto a Sará.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAIERA

Espejismos de Justicia

Esta semana leemos en la Torá acerca de la destrucción de Sedom y Amorá. Al hablar de estas ciudades, solemos pensar que en estos lugares la justicia estaba ausente. Y no es cierto. Eran ciudades con muchas leyes, y la gente no le daba la espalda a SU LEY....
.¿Qué es entonces lo que enojaba tanto a Di-s? ¿Por qué destruir dos ciudades con gente tan obediente?
Se nos cuenta, por ejemplo, que había una ley en Sedom que prohibía darle pan a la gente pobre. Aquel que diera pan a los pobres sería quemado en el fuego. Cuando un pobre se allegaba a ellos, no le daban pan sino tan sólo monedas...y cada uno escribía su nombre sobre ella. Cuando el pobre moría, cada uno venía y recuperaba su moneda.
Sedom era un lugar muy "civilizado"…pero faltaba el temor a Di-s. Y sin temor a Di-s, poco sentido tenían las leyes...
El Rabino Yissocher Frand explica esta idea a través de un ejemplo bien gráfico. El respeto a las leyes no siempre asegura armonía social. En plena Noche de los Cristales Rotos en la Alemania nazi, un niño ingresó corriendo a su jeder y a los gritos informó al Rabino que su casa se estaba incendiando. El Rabino salió corriendo del aula y telefoneó al Departamento de Bomberos para informar del incendio. ‘No podemos hacer nada’, le dijo el Jefe de Bomberos. ‘Apagar ESE incendio es ilegal’.
Alemania seguía siendo un país de leyes, como siempre. Ocurría que por entonces era ILEGAL apagar incendios en casas de judíos.
Bajo ese aspecto, en la Alemania de Hitler ocurría lo mismo que en Sedom: La gente respetaba las leyes a rajatabla. Pero sin temor a Di-s, las leyes no sirven para nada.
Tal vez sea por eso que Di-s dice a Abraham después del episodio de la Akeidá (Bereshit 22, 12): ‘Ahora sé que eres temeroso de Di-s’. ¿Por qué Di-s elige esa expresión? ¿Por que no decirle: ‘Ahora se que eres obediente’ o ‘Ahora conozco tu sumisión’?
Porque hay mucha gente obediente y sumisa en el mundo, pero obedece y se somete ante estos espejismos de justicia.
La gente de Sedom era obediente, la gente de Hitler era sumisa...
Pero lo de Abraham era diferente. Abraham fue el primero en ser temeroso del Cielo.


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


Parashá Vaierá - Y apareció

Libro Bereshit / Génesis (18:1 a 22:24)

Resumen de la Parashá

La parashá de esta semana relata el momento en que Abraham estaba sentado, luego de su circuncisión (Brit Milá) frente a su tienda y a la espera de algún visitante con quien cumplir la mitzvá de guemilat Jésed. Aparecieron tres visitantes a los que Abraham les dio la bienvenida y agasajó. Abraham se apresuró a atenderlos con gran hospitalidad, a pesar de que en el tercer día es cuando la circuncisión causa mas dolor.
Pero en realidad éstos eran ángeles enviados por el Eterno, corporizados como seres humanos, y que venían a cumplir ciertas misiones en este mundo. Así es como un ángel informó a Abraham al cabo de un año Sará, su esposa, le daría un hijo. Sará rió en su interior, ya que a sus noventa años de edad, esa noticia le parecía increíble. Hashem criticó a Sará por su duda, por no haber confiado con su corazón en la promesa del Todopoderoso. Luego otro ángel curó a Abraham el malestar que aún sentía por su circuncisión. El tercer ángel debía cumplir con su misión que era la destruir las ciudades de Sedom y Amorá (Sodoma y Gomorra). Pero previamente Hashem informó a Abraham sobre este asunto y él pidió al Eterno que tuviera misericordia con los habitantes de esas ciudades, argumentando que los hombres justos no debían ser eliminados junto con los perversos.
Abraham Avinu dijo en su alegato, "Si se encontrara en esa ciudad 50 hombres justos ¡sería lógico salvar a la ciudad por ellos! ¿Acaso Tú no harás justicia e impedirás que mueran esos 50 piadosos por causa del resto?". Y Di-s le contesta que no destruiría la ciudad si realmente hubiesen 50 hombres justos. Abraham "negocia" con Di-s bajando el número a 10 hombres justos. Luego, Hashem le prometió que no los destruiría si encontraba por lo menos diez tzadikim. De todas maneras, ni siquiera 10 hombres encuentra.
Los malajim fueron a casa de Lot en Sedom, y allí los habitantes enterados de sus presencias, trataron de molestar a los visitantes y Hashem los castigó produciéndoles ceguera. Los ángeles informaron a Lot que debía inmediatamente abandonar la ciudad junto con su familia. Lot dudó pero los malajim lo tomaron con su esposa y sus dos hijas, y lo llevaron fuera de la ciudad. El Eterno derramó azufre y fuego sobre las ciudades de Sedom y Amorá destruyendo así toda el área. Los ángeles advirtieron sobre no observar el castigo que cayó sobre esos habitantes, pero la esposa de Lot desobedeció esa orden mirando la destrucción y por ello fue convertida en una estatua de sal.
Luego Lot se trasladó hacia una cueva en la montaña. Las hijas de Lot temiendo que como resultado de la destrucción no hubieran hombres para casarse, deciden embriagar a su padre y y tener descendencia a través de él, y hacer perpetuar a la humanidad. En ese lugar sus hijas dieron a luz a quienes serían luego los fundadores de las naciones de Moab y Amón. De la hija mayor nació Moab y de la menor Amón.
Abraham se trasladó con su esposa hacia el Neguev, a la ciudad de Guerar en Beer Sheva. Declaró que Sará era su hermana y esta fue llevada al palacio de Abimélej, rey de Guerar, y Hashem le castigó con enfermedades y en un sueño se le apareció señalándole que debía devolver a Sará a su esposo, caso contrario moriría. Abimélej presuroso la devolvió a Abraham y a su vez le dio muchos regalos.
Transcurrido un año, tal como les fue prometido, Abraham y Sara tienen un hijo, al que Abraham llamó Yitzjak. Por orden de Dios, en el octavo día después del nacimiento, Abraham lo circuncida. Abraham hace una fiesta cuando Yitzjak es destetado.
Yitzjak crecía y Sará sentía que Ishmael ejercía una mala influencia sobre él. Entonces pidió a Abraham que alejara a Hagar y su hijo; Abraham se angustia al pensar que tiene que desterrar a su hijo, pero Dios le dice que escuche a Sará. Abraham aceptó el consejo luego de que Hashem le indicara hacerlo y también le aseguró que Ishmael sería el padre de una gran nación.
Hagar y su hijo, deambularon por el desierto, y allí Ishmael estaba sediento a punto de morir. Apareció un ángel que le indicó a Hagar un lugar donde había milagrosamente agua. Di-s le promete que va a ser el progenitor de una gran nación. Ishmael vivió en Parán y se casó con una mujer de Mitzraim.
Cuando Abimélej ve que Di-s está con Abraham, entra en una alianza con él.
Abraham fue siempre un servidor del Todopoderoso, habiendo sobrepasado nueve difíciles pruebas gracias a su fidelidad y devoción por Hashem. Pero fue la prueba número diez la más difícil de todas, ya que Hashem le ordenó tomar a su único hijo Yitzjak, quien tiene 37 años, y lo ofrendara como sacrificio. Abraham acepta, aunque esto iría a anular a la nación judía y al mismo tiempo contradice su enseñanza en contra del sacrificio humano. Abraham llevó a cabo esa orden a la mañana siguiente, bien temprano partiendo al lugar indicado por el Eterno, en una montaña de Moriá. Allí construyó un altar y ató a Yitzjak a la madera y en el momento de tomar el cuchillo para sacrificarlo la voz de un ángel lo detuvo indicándole no hacer daño a su hijo. Luego Abraham encontró un carnero enredado en los arbustos, sacrificándolo. Por su obediencia incuestionable, Di-s le promete que aunque el Pueblo Judío peque, nunca estará completamente dominado por sus enemigos. El Todopoderoso lo bendijo señalando que sus hijos (los Bnei Israel) serían numerosos y que heredarían las ciudades enemigas.
La parashá finaliza con una genealogía y con el nacimiento de Ribká.

miércoles, 28 de octubre de 2009


PARASHA LEJ LEJA
פרשת לך־לך

No hay edad para el cambio

Setenta y cinco años tenía Abraham al salir de casa de su padre. Setenta y cinco años vivió Abraham equivocado. Escuchó el llamado de Di-s y partió. ‘Y dijo el Eterno a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa paterna, a la tierra que te señalaré’..
¿Qué sabemos de los setenta y cinco primeros años de Abraham?
Poco y nada. El Midrash nos cuenta que era comerciante. Teraj, su papá, moldeaba ídolos para cultos paganos. En una ocasión salió su papá, y dejó a Abraham a cargo del negocio. Abraham tomó un palo y destrozó todas la estatuas de su padre. Todas, menos una; y en sus manos puso el palo.
Su padre regresó, y al ver el desastre en su comercio, preguntó horrorizado a su hijo: ‘¿Quién hizo ésto?’.
"¡No sabes lo que pasó cuando saliste!", dijo Abraham. "Las estatuas comenzaron a pelearse. Todas querían comer primero de las ofrendas. Una decía ‘¡Primera, yo!’ otra ‘¡No, primero yo!’. La más grande de todas, tomó un palo en la mano y destrozó a todas sus compañeras".
"¿Crees que soy tonto?", dijo Teraj a su hijo. "¿Cómo voy a creer éso?".
"No escuchen tus oídos lo que está diciendo tu boca", dijo Abraham (Bereshit Rabá 38, 13).Abraham comprende que setenta y cinco años son muchos, pero que eso no lo inhibe para actuar.
De hecho, los grandes sucesos de la vida de Abraham ocurrieron después de los setenta y cinco años. A los setenta y cinco años se va de su casa y se establece en la Tierra de Israel. A los ochenta y seis años, nace su primer hijo (Ishmael). A los noventa y nueve años, cambia su nombre, y abraza la fe judía practicándose el brit milá. Y a los cien años, nace su hijo Itzjak..¿Qué hizo Abraham antes de los setenta y cinco? Sabemos poco. Lo que sí sabemos es que la vida -la auténtica y provechosa vida de Abraham- comenzó allí, en ese punto en el que mucha gente dice ‘Ya no tengo más fuerzas’.
En ese punto, Di-s llama a Abraham y le dice: ‘Si creías no tener más fuerzas, Yo te llamo, te confío la formación de un pueblo de quien serás su padre, y te demostraré que tenes muchas más fuerzas de las que creías tener. Mañana a la mañana no te vas a levantar para ir al negocio de tu papá a vender ídolos de barro en los que no crees...Lej, Lejá...¡Vete de aquí!. Junta fuerzas y sal de tu vida en busca de un nuevo rumbo. Yo estoy contigo’.Leí en una oportunidad, acerca de los premios Nobel y de su orígenes. Alfred Nobel, un químico sueco, amasó fortunas fabricando explosivos y vendiendo la fórmula a diferentes gobiernos para fabricar armamentos.
Ya de grande, el hermano de Nobel murió, y por un error periodístico se público la necrólogica de Alfred, que por la mañana tomó el diario y se enteró que...¡había muerto! Sin embargo, tuvo una oportunidad única; logró leer aquello por lo que sería recordado a la hora de su muerte.
Fue tal su costernación al ver que pasaría a la historia y sería recordaddo por ser un mercader de la muerte, que tomó toda su fortuna y la usó para crear la fundación que premia los mayores logros en diversos campos útiles para la humanidad.
Y en realidad, es por eso –por los premios- y no por los explosivos que se lo recuerda al día de hoy. Fue en los últimos años de su vida, que Nobel le imprimió un nuevo rumbo a la existencia.No seamos ingenuos. Hay ciertas veces en la vida que es difícil volver a empezar. La edad nos limita para ciertas cosas, a todos, niños, jóvenes y ancianos. Uno va creciendo y ciertas cosas ya son difíciles de cambiar. Para convivir con ello, también es necesario ser fuerte.
Quiera Di-s darnos la fuerza para cambiar lo modificable, y para aprender a convivir con aquello que no lo es.


RAB GUSTAVO SURAZSKI