martes, 6 de enero de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAIEJI

DE NUESTRO RABINO
Queridos amigos:
Este Shabat finalizaremos el libro de Bereshit- Génesis- primer libro de la Torá. A lo largo de estas últimas once semanas hemos compartido el comienzo de la historia de nuestro pueblo, sin olvidar el relato de la creación del mundo ni tampoco la historia de Noaj- Noe- para llegar a la historia del Patriarca Abraham, la elección para constituir a partir de él un pueblo grande y numeroso.
Los Patriarcas, Isaac , Iaacov y sus hijos nos enseñaron su historia de vida hasta llegar a la vida del pueblo de Israel en la tierra de Egipto, hecho que marcaría el comienzo de la esclavitud a la muerte del Faraón por espacio de cuatrocientos treinta años y esa experiencia de vida que será relatada en el libro de Shemot- Éxodo.
El vínculo del pueblo de Israel con la Tierra Prometida aparece tan fuerte y esto se señala a lo largo del libro de Bereshit y especialmente en las primeras líneas de la Parashá y en las últimas cuando Iaacov pide a sus hijos de nos ser enterrado en la Tierra de Egipto y Iosef al final de su vida pide lo mismo a sus hermanos.
Vaiejí- Y vivió- es el nombre de la lectura de la Torá. Cuan importante este verbo que indica, no sólo la vida en Egipto como dice el comienzo de la Parashá sino también el sentimiento que4 ha hecho que nuestro pueblo haya sobrevivido tantas catástrofes, persecuciones y ataques.
Estamos atravesando días muy dificiles. La situación en Gaza que ocupa los titulares y las imágenes de los medios de comunicación y que hacen de esa región una de las más conocidas hoy en día. Las muertes, los cohetes, la desesperación y las preguntas que nos hacemos ¿Por qué? Resulta muy dramático ser espectadores de acontecimientos que deseábamos que pudieran haberse superado a través de mesas de diálogo, reuniones ye incesantes intentos de pacificar la región. Hasta el momento de escribir estas líneas es el deseo que la pesadilla termine, aunque sabemos que tardará mucho tiempo en que las cosas puedan volver a un cauce más o menos normal.
Pero de todos modos propongo que la palabra Vaiejí junto a Jaim sean las palabras y acciones que lideren nuestras vidas y pensamientos. En momentos en que la muerte parece ser el leitmotiv de la región pueda D´s iluminar las mentes y corazones de líderes del mundo, ya que el esfuerzo debe ser de todos para que podamos no solamente rezar por la paz sino por sobre todo vivirla y que se cumplan las palabras del profeta Isaías, “no levantará espada nación contra otra ni se ejercitarán mas para la guerra. Parece mentira que a tantos cientos de años que el profeta dijera estas palabras, esta expresión siga siendo un deseo y no una realidad. ¡Que podamos vivir en paz y alejarnos de la muerte! ¡Paz para Israel y todo este mundo!
Shabat Shalom
Rab. Ruben Saferstein


COMENTARIO DE LA PARASHA

Y VIVIO…
Con esta Parashá se cierra el Libro de Bereshit. Hemos asistido al momento de nuestro pueblo que desde entonces ya luchaba por los valores sublimes y genuinos para la vida: un Dios, una ética, un lugar en la tierra.

Esta Parashá tiene la particularidad de ser cerrada: Parashá Setumá, contrario de la Parashá Petujá: abierta. ¿Que quiere decir cerrada?. Técnicamente, en el Sefer Torá no aparece el espacio que separa normalmente una parashá de la otra. Hay un Midrash (citado por Rashí) que cuestiona acerca del porqué este trozo es cerrado y dice: “…a partir del momento del fallecimiento de Iakov -nuestro patriarca-, se cerraron los ojos y los corazones de Israel….”

Si bien el nombre de esta Parashá es Vaiejí (y Iakov vivió), la misma trata sobre la manera en que Iakov murió. Si lo pensamos bien, no es incorrecto, ya que según como encaremos el comienzo inevitable de la muerte, ello marcará profundamente nuestras vidas.

Comienza la Parashá diciendo: “…..y vivió Iakov 17 años en la tierra de Egipto….” Y más adelante dice la Torá: “…..y cuando se aproximaban los días de la muerte de Israel…” . Al hablar de la vida del patriarca, se lo identifica como Iakov y cuando se habla de su muerte, como Israel. Si hacemos un análisis de las Escrituras, vemos que se usa la palabra “aproximar”, con los justos, marcando que sus días literalmente se aproximan a D´os sin impedimentos, por lo tanto cuán afortunados son los justos cuyos días, se dice, se aproximan a D´os.
En el caso de Iakov, al decirse que “…los días de Israel se aproximan a D´os…” vemos que esos días eran dignos de aproximarse a D´os (abundaban en alegría y perfección) Para reforzar esto más aún, la Torá elige entonces usar el nombre de “Israel” como grado de perfección, excediendo así al nombre de Iakov.

Al igual que Iakov nosotros somos criaturas complejas y por momentos asumimos múltiples identidades (lo cual no es malo, si con ello no hacemos mal al otro).

La narración de la muerte de Iakov, llega a ser conmovedora y se describe como lo que muchas veces consideramos como una “…muerte buena…una muerte linda…” se dice: “…tuvo una linda muerte….”. Vemos que Iakov llega al final de su vida en pleno uso de sus facultades mentales y va haciendo los preparativos y arreglos finales: le pide a Iosef que a su muerte lo sepulte en la tierra de sus padres (¿podemos pensar esto como el hecho de que todo judío debe ser enterrado en cementerio judío?. ¿Es porque esa es la tierra de nuestros antepasados?). Esto es volver con su pueblo, con sus orígenes “..de la tierra venimos y a la tierra volvemos….” Dios nos concibió con barro y con su aliento nos dio la vida, al morir regresamos a esa tierra, a Dios.

Por un lado, tenemos en esta Parashá el compromiso de Iakov de ser sepultado en la tierra prometida por Dios a su abuelo y su padre (a Abraham y a Isaac) y por otro, las bendiciones de Iakov a los hijos de Iosef: Efraim y Menashé, diciendo: “…el Dios delante de quien anduvieron mis padres, Abraham e Isak, el Dios que nos ha gobernado desde que existo hasta el día de hoy…en nuestro nombre bendecirán los hijos de Israel a sus hijos diciendo: “haga Dios que seas como Efraín y como Mensahé…” y dijo también Iakov a Iosef: “…He aquí: yo muero, más D´os estará con vosotros y os hará volver a la tierra de nuestros padres” Podemos decir que es esto una gracia. Para merecer una gracia, la persona debe ser agradecida. Iakov fue una persona agradecida a pesar de que su vida no fue lo que podemos “decir” un “lecho de rosas”y quizás tenía derecho a cierto resentimiento, no olvidemos cuando quiso tomar como esposa a Raquel (hija de Laván) debió trabajar para su padre 7 años, y cuando cree que se estaba desposando con esta lo estaba haciendo con Leá y tiene que volver a trabajar otros 7 años. Tampoco olvidemos que iakov es también engañado por sus propios hijos cuando venden como esclavo a Iosef y le dicen que había muerto. A pesar de todos los sinsabores por los que Iakov pasa, es una persona agradecida… ya de por sí es agradecido a D´os por permitirle tener una muerte digna.

Ser agradecidos es una gracia que nos da D¨os. ¿Somos merecedores de esa gracia?. Es este interrogatorio el que me gustaría dejar planteado: ¿agradecemos aquello que nos es dado?. Cuan afortunados son aquellos, que pueden decir como en el Shejeiano: “Bendito eres Tú, Adonai nuestro D´os Rey del Universo, que nos ha concedido vida, nos sostuvo y nos hizo posible llegar a esta ocasión”: Dar gracias por vivir la vida.

Dr. Juan Carlos Lopapa