miércoles, 18 de febrero de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA MISHPATIM
פרשת משפטים

LA LETRA MAS IMPORTANTE

La falta de una letra en cualquier libro de cuentos, resulta ser un simple problema de tipeo. Sin embargo, cuando nos adentramos en el universo de la Torá, no ocurre lo mismo. Cada letra allí es imprescindible. Si alguna no está, la Torá se desploma y pierde su carácter sagrado (Salvando las distancias, ocurre lo mismo con los e-mails: si les falta una letra, se pierden por el camino).Hoy quiero referirme a esa minúscula letra vav que da inicio a nuestra Parashá y que, si faltase, posiblemente alteraría el significado de toda la Torá.
VeEle HaMishpatim Asher Tasim Lifneihem.Y esta son las leyes que habrás de poner ante ellos (Shemot 21, 1).'Ve' significa en hebreo ‘Y’.RaSHI se pregunta por qué la Parashá comienza diciendo ‘VeEle HaMishpatim’ (Y estas son la leyes). ¿Por qué no dice directamente ‘Ele HaMishpatim’ (‘Estas son las leyes’ sin la letra ‘Y’)? Y dice: Ma HaRishonim MiSinai Af Elu MiSinai.Asi como las primeras leyes, aquellas que leímos la semana pasada y que trataban del vínculo del hombre con Di-s provienen del Cielo, así también las leyes de esta Parashá, que hablan del vínculo entre el hombre y su prójimo, provienen del Cielo.Esta semana hablamos de cuestiones mucho más terrenales. Nos ocupamos de ver cuál es la visión judía acerca de los huérfanos, las viudas, los extranjeros. Hablamos de robos y delitos económicos. Hablamos del respeto hacia los padres, hacia los maestros y hacia los líderes del pueblo.Esa letra vav es un puente entre ambas Parashiot. A quien le falte esa vav en su vida estará fallando severamente en su observancia.Muchos son los judíos que dicen: ‘Yo no necesito creer en Di-s para ser buena persona. Yo no robo, yo no miento...Con eso alcanza...¿O no?’. Y la verdad es que no es poca cosa…Pero no es eso de lo que se trata la Torá. Las leyes entre el hombre y Di-s provienen del Cielo. Pero también provienen del Cielo las leyes de justicia social, correcta ciudadanía y Derej Eretz. El judaísmo no hace distinción alguna entre ética y religión. Di-s es la fuente de toda ética. La ética es hija de Di-s, no un pariente lejano...Por otro lado, otros judíos –tal como hablábamos la semana pasada- agotan su judaísmo en Di-s y en el Cielo y se olvidan de mirar hacia abajo. El judaísmo es un cóctel perfecto entre Cielo y Tierra. Por momentos se nos pide mirar hacia arriba, pensar en Di-s, rezar, cuidar Su Shabat. Pero por momentos se nos pide mirar hacia abajo: visitar enfermos, ayudar al hambriento, consolar al doliente.De eso se trata –casi nada- esa minúscula letra vav que da inicio a nuestra Parashá. Si ella faltara, también la Torá se perdería por el camino

RAB GUSTAVO SURAZKI

SHABAT SHEKALIM
Esta semana se lee la primera de las cuatro perashiot especiales del período anterior a Pésaj. Se llama Perashat Shekalim porque el maftir (regularmente la repetición de los últimos versículos de la sección o perashá leída), es un párrafo de Perashat Ki Tisá, que trata sobre la obligación de todo varón de Israel de ofrendar medio shekel para el Santuario. Cuando el Sagrado Templo estaba en pie, tanto el Primer Templo como el Segundo, y también el Santuario o Mishkán construido en el desierto, existió la mitzvá positiva por parte de cada judío, de contribuir con medio shekel una vez por año para la compra de las ofrendas comunitarias que debían traerse al Templo, con fecha límite hasta Rosh Jódesh Nisán (comienzo del mes de Nisan). Por lo tanto en Rosh Jódesh Nisán se hacía una proclama pública ante todo el pueblo, para que trajeran su medio shekel en término. No obstante eso, quince días antes, o sea el 15 de Adar (Purim en las ciudades amuralladas), los recolectores solían sentarse en cada ciudad solicitando el adelanto voluntario del medio shekel. Los rabinos fueron aún más lejos, y establecieron la lectura pública de Perashat Shekalim en el Shabat anterior a Rosh Jódesh Adar, a modo de llamado a fin de recordarles que trajeran el medio shekel a tiempo. Hoy día, aun cuando el Templo no haya sido (todavía) reconstruido ni se colecte para las ofrendas comunitarias, el concepto del medio shekel sigue siendo relevante para nosotros. Dicen nuestros Sabios que es la barrera para defendernos del Amalek que amenaza en cada época, barrera que Hamán trató de vencer en el reino medo-persa de 2300 años atrás, cuando intentó exterminar al pueblo judío. Este perverso ministro le ofreció al rey Ajashverosh (Asuero) la suma de diez mil kikar kesef (monedas de plata) para ser autorizado a matar a los judíos. ¿Y a cuanto dinero esto equivalía? Pues al medio shekel por varón mayor de veinte años aportado por todos los judíos, allí en su travesía por el desierto (y luego en Jerusalem). Eso los hizo acreedores a la salvación Divina. Pero Hamán no lo sabía; no contaba con ese medio shekel que cada judío había dado y al cual el Talmud se refiere como "la cura antes de la enfermedad". A medida que aprendemos la historia de Purim, es posible para cada uno de nosotros encontrar fuerzas para vencer a Amalek, la personificación de la negación y de la falta de fe en el Todopoderoso, y así rescatar la luz Divina que disipa la aparente oscuridad de un mundo en el que D-s oculta Su rostro. Fue por el mérito de ese medio shekel que se revirtió el edicto de Hamán contra los judíos; porque la naturaleza inherente del medio shekel es capacitarnos y darnos la comprensión necesaria para contraatacar a Hamán... También simboliza la unidad de "Ish Ejad Belev Ejad" (expresión usada para describir la unidad del pueblo de Israel cuando acampó en el Monte Sinai: "como un solo hombre con un solo corazón"); ese mismo pueblo al cual tanto trató Hamán de desunir y destruir. Como afirman nuestros Sabios, cuando cada judío, rico o pobre, aporta su medio shekel (contribuye al erario de su comunidad), su acto sirve para enfatizar el hecho de que él forma parte de un todo"..