miércoles, 1 de julio de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


Parashat Jukat-Balak
פרשת חקת־בלק

Golpe a golpe, verso a verso
Parashat Jukat, habla acerca de la muerte de Miriam, la hermana mayor de Moshé.‘Y llegaron los hijos de Israel...al desierto de Tzin...y allí murió Miriam, y allí fue enterrada. Y no había agua para la comunidad, y congregáronse contra Moshé y contra Aharón’ (BeMidvar 20, 1-2).No debiera llamarnos la atención que el pueblo quede sediento al morir Miriam. La figura de Miriam estuvo siempre íntimamente ligada al agua: Ella fue quien coloco al pequeño Moshé en las aguas del Nilo para salvarlo del decreto del faraón; ella fue la primera en tomar el pandero y cantar a Di-s luego del milagroso cruce de las aguas del Mar de los Juncos y, finalmente -durante la travesía del desierto- el pueblo de Israel iba acompañado por un milagroso pozo de agua que acampaba junto a ellos cada vez que acampaban y abastecía de agua a todo Israel.Nuestros Sabios de bendita memoria nos enseñan que dicho pozo de agua le fue concedido a los hijos de Israel por mérito de Miriam (Taanit 9a). La Tosefta (Suká 3, 3) nos cuenta que el pozo "se detenía" junto a los hijos de Israel en cada uno de sus campamentos y se ubicaba frente a la Tienda del Plazo. Los jefes de las tribus lo rodeaban con sus varas y extraían agua de él por medio de cantos (véase BeMidvar 21, 17-18).La muerte de Miriam marca entonces la muerte de una forma de extraer agua.A la luz de estos comentarios rabínicos podemos entender mejor el episodio de Mei Merivá que sucede a la muerte de Miriam y que marcará el punto de inflexión en la vida de Moshé (BeMidvar 20, 1-13). La historia de Mei Merivá nos muestra que las palabras y el canto dejaron de ser efectivos a la hora de extraer agua de la rocas. Luego de la muerte de Miriam, solo los golpes podían hacer aflorar agua. Moshé golpeará la roca y se jamás podrá ingresar a la Tierra con la que tanto soñó.La Torá no sólo nos ubica frente a dos modelos pedagógicos diametralmente opuestos (la palabra vs. los golpes), sino también frente a dos vías diferentes para la resolución de conflictos: todo desacuerdo se puede resolver por medio de la voz, o –Di-s no lo permita- por medio de la violencia.El pozo de Miriam se cuenta entre las diez creaciones milagrosas que Di-s creara en la víspera del primer Shabat (Avot 5, 6). Sin embargo, dicho pozo no sólo se define como milagroso por haber vagado en el desierto junto al campamento de Israel. El milagro se hacía aun más visible cuando las multitudes de nuestro pueblo veían que el canto y la voz –¡no los golpes!- eran la auténtica fuente de bendición.
Quiera Di-s iluminar a la humanidad toda, pueda recuperar dicha percepción.

El Síndrome Balak

Hace algunos años, recién llegado a Israel, pregunté a un olé vatik acerca del proceso de klita y de aclimatación al país.Recordaré siempre lo que me dijo: "El proceso es simple; tiene tres etapas"."La primera etapa es cuando –recién llegado- te enojas con la Sojnut"."La segunda etapa, comienza alrededor del tercer año: es cuando comienzas a enojarte con el gobierno"."La tercera etapa, es la última. Es cuando comienzas a enojarte con los vicios de los olim jadashim, que van llegando al país". Y entonces finalizó y me dijo: "Cuando llegues a esa etapa, es porque tu klitá terminó".Aun cuando no estoy seguro que los plazos mencionados en esta parábola sean del todo correctos, lo que sin duda es cierto es que tenemos una formidable capacidad para quejarnos y mostrar insatisfacción por las cosas que ocurren en nuestra sociedad.Que la gente aquí es muy ruidosa.Que la Sojnut no cumple lo prometido.Que la gente no conoce los buenos modales.Que el gobierno de aquí se parece al gobierno de allí.Son todos argumentos que tienen una pizca de verdad, pero que están empapados de un síndrome muy israelí, al que me gusta llamar el "Síndrome Balak".¿Qué es el "Síndrome Balak"?Balak ben Tzipor era rey de Moab y había contratado a Bilam ben Beor, a fin de maldecir a Israel. Balak sabía que Bilam tenía un poder muy especial: aquel a quien bendecía era bendito y aquel a quién maldecía era maldito.La Torá nos cuenta que Balak lleva a Bilam a la punta de un cerro para que pronuncie la esperada maldición que acabe con la gracia de los hijos de Israel. Pero ocurrió lo inesperado; cuando de boca de Bilam debían salir palabras de maldición, sólo salieron perlas, elogios y bendiciones para los hijos de Israel.Desorientado Balak por la ‘falta de oficio’ de su contratado decide subirlo a otro cerro para que vea desde allí a Israel.‘Y le dijo Balak: Ven conmigo a otro lugar del cual podrás verlo. Pero sólo su extremo verás y maldícelo para mí desde allí’ (BeMidvar 23, 13).Balak, que seguramente conocía perfectamente la topografía del lugar, decide subir al brujo a un lugar desde el cual sólo puede observar un extremo del pueblo.¿Por qué?Ese es el Síndrome Balak. Si algo es malo, TODO es malo.Los defectos de una parte se transforman en defectos del conjunto.Balak necesitaba conseguir la maldición de Bilam. Para hacerlo, lo mejor era que Bilam viera sólo una sección del pueblo. Que invalide a un pueblo entero por tener aspectos defectuosos.El "Síndrome Balak" nos envenena.Nosotros tenemos ese mismo síndrome cuando miramos solo aquellos aspectos de esta sociedad que nos lastiman y nos duelen.Pero además del "Síndrome Balak" existe el "Síndrome Bilam", no menos peligroso. Bilam, de acuerdo a nuestros sabios, era ciego de un ojo. Ese síndrome también nos envenena.Nada mejor –para maldecir- que ver solo una parte del pueblo con el único ojo del que disponemos.Di-s nos regaló dos ojos no sólo porque es estético. Lo hizo porque sólo con dos ojos, podemos tener una mirada profunda de tres dimensiones.Es peligroso ver el mundo "a la Bilam". Es peligroso mirarlo desde donde lo mira Balak.Y es cierto que la gente aquí a menudo es muy ruidosa.Que la Sojnut alguna promesa no cumplió.Que algunos no conocen los buenos modales.Que el gobierno de aquí por momentos se parece al gobierno de allí.Pero eso es solo una parte de la historia. Esa es la mirada de un solo ojo.Si abrimos el otro ojo y miramos el cuadro completo nos habremos curado del "Síndrome Balak" y del "Síndrome Bilam".
RAB GUSTAVO SURAZSKI