martes, 2 de junio de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA



PARASHA NASO
פרשת נשא
Ser adjetivo

De acuerdo a nuestros sabios (Sotá 37a) Najshon ben Aminadav fue el primero en saltar a las aguas del mar Rojo a la salida de los hijos de Israel de Egipto. Este midrash es el origen del vocablo hebreo "najshonim" que califica a aquellos pioneros que van a la cabeza de toda misión, por peligrosa que ésta sea.
De acuerdo a nuestros sabios (Sotá 37a) Najshon ben Aminadav fue el primero en saltar a las aguas del mar Rojo a la salida de los hijos de Israel de Egipto. Este midrash es el origen del vocablo hebreo "najshonim" que califica a aquellos pioneros que van a la cabeza de toda misión, por peligrosa que ésta sea.Sin proponérselo, Najshón se transformó en adjetivo lo cual, dadas las circunstancias, resulta ser un enorme halago para su persona y para su valiente actitud.Pasar a ser adjetivo no es poca cosa; es una gran distinción.Cuando escuchamos acerca de un filósofo de razonamiento aristotélico o de un poeta con estilo nerudiano, dichos adjetivos no sólo califican al pensador o al poeta sino que nos ayudan a apreciar la grandeza de aquellos personajes que lograron transformarse en calificativos con el paso de las generaciones.Cuando un nombre propio llega a ser adjetivo, es porque su vida dio que hablar. Su paso por el mundo no generó indiferencia.Najshon ben Aminadav perteneció a esta clase de personas. Pero además de ello, Najshón era el Nasí (jefe) de la tribu de Iehudá.

La Torá nos cuenta en nuestra Parashá acerca de las ofrendas que fueron traídas por los líderes tribales para la inauguración del Mishkán. Esta inauguración duró doce días y en cada uno de ellos era otro el jefe que presentaba su donativo.Sin embargo hay una particularidad muy especial cuando se nombra a Najshon. Todos los jefes tribales son llamados por su título "nasí" (líder, jefe) a excepción de Najshón. Y no es que no lo haya sido...Hay personas que andan por la vida haciendo gala de su título. Doctor Fulano, Ingeniero Mengano, Rabino Sultano. Pero hay gente que no lo necesita. Porque Su titulo es su nombre de pila. Su nombre eclipsa a su titulo. Cuando uno es Najshón, entonces el título no agrega nada.

Algo similar ocurrió con el primer Rabino de la historia: Moshé Rabenu.Moshé Rabenu tiene una particularidad. Todos los Rabinos llevan el título por delante de su nombre de pila: Rabí Akiva, Rabenu Tam, Rabí Moshé ben Maimón, etc.Sin embargo en el caso de Moshé ocurre lo contrario. Ante todo mencionamos su nombre (Moshé) y solo después su título (Rabenu).

¿Por qué?Porque el resto de los Rabinos se ven ennoblecidos por el título, como tantos doctores, o tantos ingenieros…Pero en el caso de Moshé fue distinto: el titulo de Rabino se ennobleció con él. El hombre superó al título.Enseña Rabí Shimón en Pirkei Avot (4, 13).Existen tres coronas: La corona de la Torá, la corona del sacerdocio y la corona del reino. Pero la corona del buen nombre supera a todas.Una persona puede ser reconocida y respetada por ser Rabino, por ser Cohen, o por ser rey. (Y agregaría: por ser médico, ingeniero o abogado).Pero cuando una persona es reconocida por ser gente, no hay grandeza mayor a esa. Cuando uno tiene un buen nombre, el título ya no es necesario.

GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA NASO

פרשת נשא

Comienza la parashá, con la orden el Eterno a Moshé, de censar a los descendientes de Guershon, Merari y Kehat, todos varones de treinta a cincuenta años, aptos para servir en el ejército.
El censo reveló que la descendencia de Guershon sumaba dos mil seiscientos treinta varones, la de Merari tres mil doscientos y los de Kehat dos mil setecientos cincuenta varones.
Hashem asimismo indicó cuáles serían las tareas que debían cumplir, como ser los gersonitas debía transportar las cortinas del Tabernáculo, los velos del atrio, los utensilios para el servicio en el altar. Por su parte, los hijos de Merari, debían portar las tablas, travesaños, columnas y zócalos del Tabernáculo. Los componentes del Kehat, debían transportar las vasijas más sagradas.
El Todopoderoso indicó a Moshé que ordenara a los Hijos de Israel que sacaran de los campamentos a todo leproso o impuro. También ordenó ciertas leyes:
1. Si alguien cometiera un pecado contra su prójimo, confesándolo, debía restituir el valor del daño más un quinto de monto original y llevar ante el Cohén una ofrenda de culpa como expiación.
2. Si un marido sospechaba que su esposa le era infiel, debía presentarse ante el Cohén con su querella y entonces el Sumo Sacerdote tomaba agua santa y la mezclaba con polvo del piso del Santuario. Posteriormente juramentaba a la mujer y debía beber esa agua, y si era culpable sufría daños con deformidades en su cuerpo y su juramento, que estaba escrito en un rollo, era borrado en el agua. En este caso, la mujer debía morir. Si era inocente, se la bendecía con maternidad.
3. Todo aquel, hombre o mujer, que prometiera consagrarse completamente al Todopoderoso por un cierto tiempo, (un nazir), debía abstenerse de beber vino y bebidas fuertes provenientes de la uva. Debía dejar crecer sus cabellos ilimitadamente y no tomar contacto con ningún cadáver. Si lo hiciera accidentalmente, impurificándose de esta manera, debía raparse la cabeza, ofrecer un sacrificio de expiación, y comenzar nuevamente su tiempo de nazareo. Cuando finalizaba sus días de consagración, llevaba un sacrificio, se afeitaba la cabeza, y quemaba sus cabellos en el fuego del sacrificio.
4. Los Cohanim debían bendecir al Pueblo con una alabanza especial: "¡El Señor te bendiga y te guarde! ¡Haga el Señor resplandecer Su rostro sobre ti y tenga de ti compasión! ¡Alce el Señor Su rostro sobre ti y te conceda la paz!”.
El Mishkán fue inaugurado el primero de Nisán, después del primer año de la salida de Egipto. Los dirigentes de las doce tribus acercaron donaciones de carros y bueyes para el traslado del Tabernáculo y sus elementos. También acercaron como regalo, platos, cubiertos y vasos de oro y plata, cada elemento uno por cada tribu, y también animales para sacrificio.
Moshé escuchó la voz del Eterno, que le hablaba desde arriba del Arca del Testimonio, entre los dos querubines


RAB GUSTAVO SURAZSKI