miércoles, 10 de junio de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA BE HAALOTJA
פרשת בהעלתך
La Festividad más importante
Después de tres meses de haber tratado aspectos técnicos y rituales de la Halajá, la Torá regresa esta semana al legendario estilo del Sefer Bereshit y el comienzo de Sefer Shemot. Parashat BeHaalotjá incluye los relatos del man, la historia de Eldad y Meidad, y el célebre pasaje de la mujer cushita con la que se había casado Moshé.
Mi intención, no obstante, es regresar a un aspecto ritual que es mencionado en nuestra sección semanal. Parashat BeHaalotjá presenta el caso del Pesaj Sheni (La Segunda Pascua). Un grupo de judíos impuros se acercaron a Moshé y a Aharon y les pidieron una segunda oportunidad para ofrecer el sacrificio de Pesaj. Sabían ellos que los impuros estaban impedidos de ofrendar el cordero y pidieron permiso para hacerlo luego de la debida purificación.
Dijeron entonces a Moshé y a Aharon: "Nosotros estamos impuros por el cadaver de hombre...¿por qué seremos disminuidos al no ofrecer la ofrenda del Eterno, en su término, entre los hijos de Israel?" (Números 9, 7).

Prácticamente no existen precedentes en la Halajá de situaciones semejantes (aunque tal vez esta norma se podría comparar con la "Tefilat Tashlumim" para aquellas personas que se vieron impedidas de rezar una tefilá determinada).Pero aun así, este caso es completamente diferente. La segunda oportunidad que ellos estaban pidiendo no estaba contemplada por la la Torá. ¡Pesaj hay uno sólo! Esta segunda oportunidad fue posteriormente concedida, simplemente porque un grupo de judíos llegó y dijo "¿por qué seremos disminuídos?". ¡Exigieron una nueva oportunidad para ofrecer esta ofrenda!
Si bien es cierto que en todo calendario hebreo aparece mencionado el Pesaj Shení, nada muy especial se realiza en esta fecha. Sabemos que ese día no se dice el Tajanún durante la Tefilá. También existe una costumbre en algunos grupos jasídicos de comer Matzá en este día. Pero eso es todo…No mucho más.
Y sin embargo, no tenemos ningún otro precepto positivo en la Torá que fuera instituído por la inicitiativa popular. A pesar de estar eximidos para el cumplimiento del precepto...¡exigieron una segunda oportunidad!

Esta vez, a diferencia de otras circunstancia, los hijos de Israel llegaron a un nivel muy elevado de piedad y devoción. Muchas cosas se puede decir acerca de aquella generación. Supieron ser ingratos. Tuvieron memoria breve. Pero aquí, en lo que respecta al Pesaj Shení, demostraron que también eran virtuosos. "¿Por qué seremos disminuídos?", preguntaron. "¿Por qué debemos perder la posibilidad de cumplir una Mitzvá?".
Quizás esta es la razón por la que Pesaj Shení, una fecha que pasa prácticamente desapercibida en el calendario judío es, en realidad, la festividad más importante de todo el año. No fue Di-s quien la instituyó, sino la voluntad de los hijos de Israel.
RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


Parashá Behaalotejá (Cuando enciendas)
Libro Bamidbar / Números (8:1 a 12:16)

Resumen de la Parashá
El Eterno dijo a Moshé que le confiera a Aharón la tarea de situar las luces del candelabro (Menorá), de manera que alumbraran hacia delante.
Ordenó Hashem que los levitas se prepararan para su servicio en el Mishkán, debiendo Moshé purificarlos mediante rocío de agua pura sobre ellos, pasando navaja sobre todo su cuerpo y lavando sus ropas. También debían presentar sacrificios.
Moshé debía acercar a los levitas frente al Tabernáculo, y también reunir a la congregación de los Hijos de Israel, para luego Aharón presentarlos ante el Pueblo. Así, serían los representantes de los Bnei Israel ante el Eterno, y Aharón los debía consagrar ante Hashem. Únicamente servirían los levitas de edad de treinta a cincuenta años, mientras que los de veinticinco a treinta años, debían prepararse para sus futuras tareas en el servicio religioso.
El día 14 de Nisán del siguiente año luego de la salida de Egipto, se celebró el primer Pésaj. Hubo quienes no pudieron observarlo en esa fecha por estar impuros, y por ello solicitaron se les permitiera participar de las ofrendas pascuales. Y Moshé consultó al Eterno, Quien respondió que al siguiente mes. o sea, el día 14 de Iyar (Pésaj Shení), aquellos impuros o quienes hubieran estado lejos del Tabernáculo, debían presentar el Korbán de Pésaj y comer pan ázimo (matzá) y hierbas amargas.
Cuando se inauguró el Mishkán, la nube divina de día cubría el lugar y de noche tenía apariencia de fuego. Esta nube era una señal para que la congregación continuara su viaje. Cuando la nube se alzaba, los Bnei Israel partían y en el lugar donde se detenía, acampaban.
Hashem ordenó a Moshé hacer dos trompetas de plata, para poder anunciar con ellas el comienzo de la marcha, como para convocar al pueblo frente al Santuario, o para avisar cuando fueran a la guerra, o proclamar días de gran alegría, festividades, el nuevo mes (Rosh Jodesh).
Comenzó el Pueblo su trayectoria a través del desierto, bajo la guía de la nube divina, siendo su primer parada en el desierto de Parán, lugar donde la nube se posó.
Moshé pidió a su suegro, Itró, que se sumara acompañándolos en esta travesía, pero éste decidió volver a Midián.
En tanto, durante la travesía el pueblo comenzó a quejarse por el liderazgo de Moshé. La ira del Eterno no se hizo esperar, y produjo un incendio en el campamento haciendo estragos hasta que Moshé oró al Todopoderoso y el fuego se extinguió. Un grupo de no hebreos que vinieron desde el éxodo de Egipto, se quejó nuevamente, por la falta de carne para comer. También reclamaron pues no tenían pescado ni frutas ni verduras, como en Egipto. El pueblo sólo recibía el maná.
Moshé sintió sobre sí la carga de dirigir al Pueblo, lo que era muy grande para él solo. El Todopoderoso le indicó reunir a setenta ancianos del Pueblo de Israel para que le ayudaran en la conducción de la Congregación. Sobre esos ancianos se posó el espíritu profético.
El Eterno envió entonces, grandes cantidades de aves (codornices) que cayeron sobre el campamento, y así la gente las recogió y muchos de ellos ávidos por comerlas, murieron ante la ira de Hashem.
Por último, en esta parashá, Miriam y Aharón hablaron contra Moisés, y ella fue castigada con lepra, que al transcurrir una semana se curó totalmente.