jueves, 16 de julio de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


Parasha Matot-Masei
פרשת מטות־מסעי

Las piedras grandes, primero...

Parashat Matot recuerda, entre otros pasajes, el pedido de las tribus de Reubén y Gad para heredar la tierra ubicada al este del río Jordán.Moshé, infiriendo que estos se rehúsaban a participar en la conquista de la Tierra de Israel, los amonestó severamente diciéndoles: "¿Vuestros hermanos irán a la guerra, y vosostros permaneceréis aquí?" (BeMidvar 32, 6).Al oír su respuesta, Moshé comprendió rápidamente que no se trataba de un caso clásico de deserción militar sino que sus razones tenían una raíz más profunda y compleja. Estas tribus deseaban aquellas fértiles tierras por tener numeroso ganado; no era su intención evadir el deber."Y acercáronse a él (a Moshé) y dijeron: "Edificaremos aquí corrales para nuestro ganado y ciudades para nuestros niños; y nosotros nos armaremos presurosos delante de los hijos de Israel, hasta que los traigamos a su lugar" (BeMidvar 32, 16-17).Moshé vio con buenos ojos su disposición a alistarse con el resto de las tríbus de Israel. Sin embargo, decidió corregir su enunciado: "Edificad para vosotros ciudades, para vuestros niños y corrales para vuestras ovejas, y lo que salió de vuestra boca, haréis" (BeMidvar 32, 24).RaSHI trae las palabras del Midrash Tanjuma al respecto: "Estaban más preocupados por sus bienes materiales que por sus hijos e hijas, dado que (en sus palabras) anticiparon su ganado a sus niños. Les dijo Moshé: "No así debe ser; hagan lo principal en primer término y lo secundario en segundo. Primero edifiquen ciudades para vuestros niños y luego corrales para el ganado".Moshé comprende que la falta de motivación no tenía que ver con la indiferencia. El análisis de aquellas dos tribus estaba distorsionado. Su escala de valores estaba invertida. Pensaban en sus ganados, sobre todas las cosas, postergando a sus hijos a un plano menor.Leí hace un tiempo acerca de un asesor de empresas que quiso sorprender a los asistentes a una de sus conferencias.Sacó de debajo del escritorio donde estaba sentado un frasco grande de boca ancha y colocándolo sobre la mesa junto a una bandeja de piedras preguntó: ‘¿Cuántas piedras piensan que entran en el frasco?’.Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco. Luego preguntó: ‘¿Está lleno?’.Todo el mundo miró y dijo que sí.Entonces sacó de debajo de la mesa un balde con canto rodado. Metió parte del canto rodado en el frasco y lo agitó. Las piedritas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes. El experto sonrió con ironía y repitió la pregunta: ¿Está lleno? Esta vez los asistentes dudaron: Tal vez no...Puso en la mesa un balde con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y el canto rodado. ‘¿Está lleno?’, preguntó de nuevo. ‘¡No!’, exclamaron los asistentes.Finalmente tomó una jarra de agua que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no estaba lleno.‘¿Qué hemos demostrado?’, preguntó aquel hombre a la audiencia.Un alumno respondió: ‘Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas’.‘¡De ninguna manera!, concluyó el experto. Lo que esta lección nos enseña es, que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después’.Este era el problema de las tribus de Gad y Reubén. Dejaron las piedras grandes para el final.

RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LAS PARASHOT DE LA SEMANA


RESUMEN DE LAS PARASHOT DE LA SEMANA

MATOT
Moshé enseña las reglas y restricciones que rigen los juramentos y los votos, y en especial, el papel del padre y del marido en el mantenimiento y la anulación de un voto. Los israelitas se enfrentan a Midián, matando a los cinco reyes midianitas, a todos los hombres, y a Bilaam. Moshé no ve con buenos ojos que se hayan tomado cautivas a las mujeres, porque fueron ellas las que indujeron al pueblo judío a que pecara. Moshé reprime a los oficiales. Se cuenta y distribuye el botín de guerra. Los comandantes le informan a Moshé que entre los israelitas no hubo ni una sola víctima. Presentan una ofrenda, que Moshé y Elazar toman y colocan en el Ohel Moed (Tienda de Reunión). Las tribus de Gad y Reuven, que poseen grandes cantidades de ganado, le piden a Moshé que permanezcan donde están, y no crucen el río Jordán para ingresar a Israel. Le explican que la tierra donde se hallan actualmente es muy apta para que paste su ganado.La respuesta inicial de Moshé es que tal pedido va a desalentar al resto de los israelitas, y es equivalente al pecado de los espías. Ellos le aseguran que primero ayudarán a los demás israelitas a hacer la guerra y conquistar a Israel, y que recién después regresarán a sus hogares, al este del Jordán. Moshé acepta su pedido, a condición de que cumplan con su parte del trato.

MASEI
La Torá enumera los cuarenta y dos campamentos que tuvieron los israelitas durante su travesía de cuarenta años, a partir del Exodo, y hasta que cruzaron el río Jordán en su ingreso a Eretz Israel. Hashem ordena a los israelitas que expulsen a los cananeos de Eretz Israel y que demuelan todos los vestigios de su idolatría. Se advierte a los israelitas que si no dejan a la tierra completamente libre de cananeos, los que queden serán como espinas en los ojos, y aguijones en los costados. Se definen los límites de Eretz Israel, y se manda a las tribus a que separen cuarenta y ocho ciudades para los leviim, quienes no reciben una porción normal en la división de la tierra. Se deberán establecer ciudades de refugio: aquél que asesine en forma inintencional podrá huir a dichas ciudades. La Torá permite el casamiento entre las distintas tribus. Las hijas de Tzelofjad se casan con miembros de su propia tribu, para que su herencia permanezca en su tribu. Así llega a su fin el Libro de Bamidbar/Números, el cuarto de los Libros de la Torá.