viernes, 31 de julio de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA



PARASHA VAETJANAN
פרשת ואתחנן

Equilibrio auditivo.

La Parashá de esta semana contiene uno de los pilares fundamentales de la fe judía: el Shemá Israel (Oye Israel). Es por ello que hoy deseo referirme a la centralidad del sentido de la audición en la religión judía.

Los judíos tenemos nuestra vida colmada de recordatorios visuales y auditivos. Estre los visuales, podemos citar –entre otros- a los tefilin, a la mezuzá, a los tzitzit, a las velas de Januká. Entre los auditivos, tal vez como ejemplo destacado, podemos mencionar al shofar. Estos recordatorios cumplen la misma función que cumple una brújula en alta mar. Son aquellos que nos marcan el camino y nos recuerdan quiénes somos y hacia dónde vamos.

Sin embargo los judíos siempre confiamos más en nuestro oído que en nuestros ojos. Se escucha para transmitir, y cuando el oído falla, el pueblo judío camina por la cornisa.

Un ejemplo muy gráfico aparece en el libro de BeMidvar. Allí se nos cuenta acerca de las señales de las que disponían los hijos de Israel durante su marcha por el desierto. Una nube les marcaba el sitio en el cual debían acampar y dos trompetas de plata labradas ayudaban a convocar a la comunidad a la hora de partir. (ver BeMidvar 9:22-10:2)

El Rabino W. Gunther Plaut comenta este pasaje bíblico: La nube era un recordatorio visual mientras que las trompetas eran un recordatorio auditivo de la presencia de Di-s. De algún modo, el instinto judío nunca confió en el testimonio de sus ojos. Moshé ejecutó señales, y éstas pudieron ser copiadas; sus palabras no. En el Sinaí, el énfasis no estaba tanto en lo que el pueblo veía como en lo que el pueblo escuchaba. La verdadera llave para entrar al mundo del judaísmo no es Ree (Mira) sino Shemá (Oye). La nube se fue, pero el sonido del Shofar queda.

En cierto modo, parece decir el Rabino, si el pueblo judío pierde la capacidad de escuchar se queda sordo… ¡pero también se queda ciego! Allí se pierde la brújula.

No por casualidad, el centro del equilibrio humano está cerca de los oídos. Y el idioma hebreo, con su habitual sabiduría, también nos enseña al respecto: La palabra ‘Equilibrio’ se dice en hebreo ‘Izun’, palabra que contiene la misma raíz lingüística que la palabra ‘Ozen’ (Oreja).

El equilibrio y el futuro del pueblo de Israel residen en mantener la milenaria capacidad de ejercitar el Shemá, para escuchar, transmitir y enseñar a aquel eslabón que viene detrás nuestro..

RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


Parashá Vaetjanán - Y rogué
Resumen de la Parashá

En esta parashá Moshé continúa recordando y criticando al Pueblo, sobre cómo él rogó al Todopoderoso que Le autorizara cruzar el Jordán para contemplar la Tierra de Israel, pero como el Eterno estaba irritado con él por culpa de acciones del Pueblo, sólo Le permitió verlo desde la cúspide del monte Pisgá. Al mismo tiempo Le ordenó designar a Yehoshúa para hacerse cargo del liderazgo sobre los Benei Israel.
Moshé exhortó al Pueblo a observar cuidadosamente las leyes y preceptos de Hashem, pues así serían reconocidos por otros pueblos como una gran nación y prevalecerían no obstante ser poco numerosos.
Moshé les recuerda que no olviden todo lo que vivido en el Monte Sinai cuando recibieron los Diez Mandamientos. Moshé advierte al pueblo que no hagan imágenes para idolatrarlas pues en el Monte Sinai no vieron ninguna imagen y solamente escucharon la voz del Eterno. A pesar de ello, Moshé profetiza que el Pueblo, después de asentarse en la tierra de Israel, cometerán idolatría y serán destruidos y dispersados entre las demás naciones. Pero si se arrepintieran sinceramente, recibirán la gracia y el perdón Divinos.
Moshé designó a las tres ciudades de refugio, Bétzer, Ramot y Golán, al este del río Jordán, para todo aquel que matase accidentalmente.
Moshé recordó al Pueblo los Diez Mandamientos, con los que el Eterno concertó con ellos un pacto eterno y que ellos pidieron a Moshé que sea él el intermediario entre Hashem y los Benei Israel. El Todopoderoso aceptó ese pedido y se alegró. Moshé les asegura que si ellos van a comportarse correctamente recibirán todo tipo de bendiciones.
Entonces Moshé formuló el Shemá, afirmando la unicidad de Hashem e instruye al Pueblo respecto de la fe y el amor al Eterno por todas las generaciones futuras.
También indicó que las leyes deberán ser recordadas eternamente como señal colocada en la mano y en la frente, los Tefilín, y en los marcos de las puertas de cada casa (la Mezuzá).
Moshé recuerda no tomar el nombre del Eterno en falso, el cumplimiento del Shabat, honrar al padre y a la madre, no matar, no cometer adulterio, no robar, no dar falso testimonio, no desear la mujer del prójimo, ni su casa, ni su campo, ni sus animales.
Moshé les advierte que cuando se asienten en la Tierra no se olviden de Hashem y los incita para que transmitan a sus hijos, todo lo que ellos vivieron.
Por último, les previno no casarse con gentiles, porque ellos los harán abandonar al Eterno
desviándolos de Su camino.
Israel es un Pueblo santo al que el Todopoderoso demostró Su amor librándolo de la esclavitud, y es su deber corresponderLe por medio de la observancia de Sus preceptos.