miércoles, 19 de agosto de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


Parashat Shoftim

פרשת שופטים


Justicia en la batalla

Parashat Shoftim, contiene entre sus lineas una significativa cantidad de leyes referidas a la organización del estado y de la justicia.Los temas se van sucediendo con una rapidez asombrosa. Se comienza hablando del establecimiento de Tribunales de justicia, luego se hablará del respeto a los veredictos de los Batei Din y de allí se pasará a definir el cargo del rey y las limitaciones de su función.Sin embargo, después de abundar en detalles acerca de estas leyes, la Torá cambiará de rumbo y pasará a hablar de la guerra."Cuando salgas a guerrear contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, un pueblo más numeroso que tú, no les temas, pues el Eterno, tu Di-s, (está) contigo, el que te hizo salir de la tierra de Egipto" (Devarim 20, 1).El político y periodista francés Georges Clemenceau dijo alguna vez que ‘la guerra es un asunto demasiado grave para confiárselo a los militares’. Tal vez por eso, la Torá considera imprescindible establecer los límites a un acto que –por definición- pareciera no tenerlos.La Torá se encarga de decirnos que la guerra no es el juego del ‘vale todo’. Existen normas éticas a la hora de la batalla y ciertas barreras que no deben ser traspasadas. La victoria no debe cegar los ojos del hombre y autorizarlo a cometer abusos escudándose en la inmunidad que brinda su condición de vencedor -o bien- en el anonimato que otorga el combate. La guerra -aunque parezca mentira- también tiene reglas y la Torá se encarga de mencionarlas.RaSHI tiene un interesantísimo comentario acerca de esta sucesión temática entre justicia y guerra. ¿Por qué la guerra sucede a la justicia? ¿Qué tiene que ver un tema con el otro?Dice RaSHI: El texto vincula la salida de la guerra a la justicia para decirte...si haces justicia, de seguro que vencerás al salir a la batalla.Este comentario de RaSHI, no hace más que poner bajo la lupa uno de los temas más candentes de nuestra realidad israelí: los límites de la guerra. ¿Cómo hacer para empuñar armas en defensa propia y mantener la altura moral que emana de nuestra tradición? ¿Cómo hacer para defender nuestra integridad física sin perder integridad espiritual?Y lo más complejo: ¿Cómo discriminar entre la crítica antisemita y judeofóbica que lastima a Israel de la crítica legítima que habla de abusos de poder entre nuestros soldados que denigran a otros seres humanos por el sólo hecho de vivir detrás de una línea verde?Israel tiene desde hace más de medio siglo un desafío que le fue ajeno durante casi dos milenios: ¿cómo hacer la guerra sin dejar de ser quién es? ¿Cómo seguir siendo Iaakov y no transformarnos en Esav? ¿Cómo entender que la espada es un medio y no un fin? ¿Cómo defender una causa justa de manera justa?Tal vez el inicio de Parashat Shoftim haga hincapié en este último punto.Parashat Shoftim, contiene entre sus primeras líneas uno de los psukim más conocidos de toda la Torá: Tzedek, Tzedek Tirdof (Justicia, Justicia perseguirás).¿Por qué este imperativo de buscar justicia contiene dos veces la palabra ‘Tzedek' (Justicia)’? ¿No bastaba con decir Tzedek Tirdof?Dice Rabí Simja Bunem de Pshisja: "Incluso a la justicia, la debes perseguir por medio de la justicia".Las causas justas se defienden transitando caminos justos y acertados. Los objetivos santos –como es defender nuestra tierra- se alcanzan utilizando métodos santos.RaSHI –en su comentario a la Torá- no está diciendo solamente que hacer justicia te garantiza una victoria. RaSHI –al menos así lo entiendo yo- también quiere decirnos que si ganas una guerra olvidándote de la justicia, en realidad perdiste.


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


SHOFTIM

Moshé le dice a los Hijos de Israel que elijan jueces y policías en sus ciudades. Sobornar
esta prohibido, aún con la suma mas pequeña. Los árboles no deberán ser plantados cerca del Altar de D-os, como hacían los idólatras. Son detallados defectos y otros puntos de descalificación en los animales designados para hacer sacrificios. El Gran Sanhedrín toma decisiones obligatorias en nuevos casos, basado en el criterio de la Torá.
Aun un estudioso muy capacitado que se niega a aceptar las decisiones del Sanhedrín merece la pena de muerte. Un Rey Judío puede tener posesiones y símbolos de poder que
corresponden al honor de su puesto, pero no para acrecentar su auto-estima. El tiene que escribir dos rollos de Tora para sí mismo; uno de los cuales debe llevar siempre consigo para
que no se haga arrogante. Los Cohanim y Leviim no heredan tierra en Israel, sino que son mantenidos por medio de las ofrendas y diezmos de los Hijos de Israel. Todo tipo de
adivinaciones, incluyendo astrología y sesiones de espiritismo, son prohibidos. D-os le promete al Pueblo Judío que le enviará profetas para que los guíe, y Moshé explica como se distingue a un verdadero profeta de uno falso. Son creadas ciudades de refugio para uno que mata accidentalmente, y se convierte en refugiado de la venganza de la familia del fallecido. Sin embargo, a uno que mata con intención, si la corte lo sentencia a muerte, es ejecutado. Se le advierte a los Hijos de Israel no moverse de sus límites para incrementar su propiedad.
A dos testigos que conspiran para provocar un daño a alguien, se los castigará con el mismo castigo que trataron de causarle a la parte inocente. A un Cohen se lo unge cuando Israel va a la guerra para que el pueblo incremente su confianza en D-os. Entre los que están descalificados para ir a la guerra se encuentran cualquiera que haya construído una nueva casa y no haya vivido en ella aún, o quien es miedoso o temeroso de corazón. Se le debe dar la oportunidad de hacer la paz a los enemigos , pero si ellos se niegan, se debe matar a todos los hombres. Los árboles frutales son conservados y no cortados innecesariamente durante el sitio. Si se encuentra un cuerpo entre ciudades, los sabios de la ciudad más cercana deben hacer expiación por una posible negligencia.

domingo, 16 de agosto de 2009

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