jueves, 1 de octubre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


EL ANTI PESAJ

Sukot, a diferencia del resto de las festividades de peregrinación, no conmemora ningún acontecimiento histórico puntual. En Sukot más bien celebramos el cuidado de Di-s por nuestros antepasados al hacerlos morar en cabañas durante la travesía del desierto.¿Por qué entonces no celebramos esta festividad en el mes de Nisan? ¿Acaso no dice la Torá: ‘En las cabañas hice habitar a los hijos de Israel cuando los saque de Egipto’?Tal vez la respuesta sea que sólo quien atravesó la experiencia de los Iamim Noraim, y se apegó a los valores espirituales que emanan de ellos, puede vivir en paz el desapego del confort, salir de su casa y pasar a vivir en una frágil Suká durante siete días.Sukot está en las antípodas de Pesaj, separadas exactamente por seis meses. Sukot al comienzo del otoño, y Pesaj al comienzo de la primavera.Sukot, en cierto modo, es el anti-Pesaj. Y no sólo por estar en las antípodas del calendario hebreo. Pesaj es la festividad del confort. Ponemos almohadones como respaldo y comemos recostados; nos tratamos unos a otros como si fuéramos reyes.Sukot es todo lo contrario. Nos ensuciamos construyendo la Suká con nuestras propias manos, nos mojamos (si llueve), vivimos siete días sin muebles ni vivienda firme y resignamos la intimidad que nos ofrece nuestro hogar.Sukot es la festividad en la que nos apegamos a las cosas sencillas de la vida y, aun así, ejercitamos la alegría, tal como nos pide la Torá: VeSamajta BeJagueja VeHaita Aj Sameaj. ‘Y te alegrarás en tu festividad y serás feliz’. Sukot nos enseña que no ‘somos’ lo que ‘tenemos’.Un desafortunado adagio popular dice: ‘El dinero no hace la felicidad; la compra hecha’. Mucha es la gente que vive la vida a la luz de este refrán. Corren afanosamente detrás del confort y los placeres; son esclavos del consumo y la holgura material. Hallan felicidad en ello, pero su felicidad es –a menudo- una mera ilusión óptica. Sukot llega a nosotros cada año con un mensaje opuesto al de aquel adagio. Sukot nos dice: Si logras ser feliz sin dinero y sin confort, entonces eres doblemente feliz. Sukot nos visita cada año con la felicidad en su estado más elemental. Di-s nos conceda la gracia de experimentarla y saberla apreciar.
RAB GUSTAVO SURAZSKI

LA ALEGRIA DE SUCOT


Y te alegrarás en tu fiesta

¿Quién puede decir que las fiestas judías no son de las más alegres que puedan existir en el mundo? La alegría, el baile, la música y la emoción son algunas de sus características más peculiares. Esto lo sabemos todos los que hayamos participado en alguna fiesta.Pero lo que no todos saben, es que de igual manera, las llamadas "festividades judías", es decir Pesaj, Shavuot y Sucot también llevan impregnado ese sello de la alegría, siendo la más enfática la festividad de Sucot: La Torá nos ordena explícitamente que en esta festividad debemos estar felices. ¿Cómo se nos puede ordenar algo tan ligado al estado de ánimo? ¿Acaso es algo que podamos controlar? Al respecto, hace un tiempo leí este relato que -espero- nos pueda ayudar a comprender el significado de la alegría. O por lo menos nos abrirá las puertas para la reflexión. El resto depende de vos.El Rabino Zelig Pliskin, docente de la Yeshiva Esh HaTorá, estaba disertando frente a un público nutrido de turistas en el Hotel "King David" de Jerusalén sobre el tema "La alegría" presentando su nuevo libro "Gateway to Happiness" (que está traducido al español bajo el título "Las puertas de la felicidad " - Ed. Yehuda). La disertación giraba alrededor de su tesis de que la alegría es producto de una decisión personal de estar en ese estado, más allá de las circunstancias coyunturales que conduzcan, o no, a aquella disposición anímica. Habitualmente, cuando el Rabino Pliskin termina su conferencia, deja sus notas y le pide al público que comente o pregunte sobre las ideas que acabó de presentar. Cuando el auditorio está muy colmado, la gente suele inhibirse, pero en este caso un hombre se levantó inmediatamente y pidió hacer uso de la palabra. "Rabino" - dijo - "mi nombre es Steve y debo decirle que me encantó su exposición, en especial la historia sobre el Jafetz Jaim, la cual yo nunca había escuchado. Sin embargo, existen situaciones que de ningún modo se pueden considerar favorables o provechosas. Ud. nunca encontrará una persona a quien se le pinche la goma del auto y que vea la ocasión como algo positivo..." El Rav Pliskin meditó unos segundos para responderle a Steve. Antes que pudiera comenzar a contestar, un señor que estaba ubicado a escasos metros de Steve, levantó la mano y pidió responder. "Con su permiso, quiero replicar a Steve. Mi nombre es Alan, soy abogado, y toda mi vida solía trabajar jornadas interminables y fumaba en forma excesiva. Esto fue así, hasta que un día comencé a sentir dolor en el pecho. Primero no le di importancia hasta que la aflicción se hizo cada vez más intensa. Fui a ver a mi médico que luego de analizar los estudios, me dijo con su mirada más que severa: 'Alan, si Ud. quiere llegar vivo a su próximo cumpleaños, deberá modificar rotundamente su estilo de vida. No más cigarrillo, limitar las horas de trabajo, cumplir un régimen estricto sin grasas ni sal, no podrá practicar deportes ni levantar cosas pesadas...' Mi médico nunca exageraba las cuestiones y por lo tanto, comencé a obedecer al pie de la letra cada una de sus indicaciones. Me hice todos los exámenes clínicos y me cuidé hasta en el último detalle. Después de un año, en una visita al médico, él miró nuevamente los estudios y con cara de satisfacción me exclamó: 'Alan: su situación ha cambiado notablemente. Ud. ya no necesita cuidarse en su régimen de comida, puede practicar deportes moderadamente, puede hacer una vida normal, levantar cosas y hasta puede cambiar la rueda de su auto en caso necesario'. Yo salí del consultorio aquel día como sobre una nube. Sentía como si hubiese vuelto a nacer. Salí con mi esposa a cenar para celebrar. A los dos días, estaba manejando por la ruta en medio de una lluvia muy fuerte, cuando repentinamente escuché un ruido sospechoso. Paré el auto y miré. La rueda de adelante se había pinchado. Saqué los elementos y las herramientas, y comencé con la tarea de cambiar la rueda. Mientras lo hacía me puse a llorar. Eran lágrimas de alegría y de agradecimiento. Hace apenas algunos meses, no hubiese pensado que llegaría en vida a la oportunidad de poder cambiar la rueda de mi auto. Ahora estaba aquí, en medio del chaparrón sintiendo como que hubiese vuelto a vivir".El Rabino Pliskin ,como así también el resto del público incluido Steve, escuchaban el relato de Alan. Más allá de la coincidencia por la cual Alan pudo responder a Steve, se llevaron una lección de la vida real única.

(El texto fue extraído del libro "Einei Hashem" del Dr. Meir Wikler - tora.org).

SI VAS A CONSTRUIR UNA SUCA


Eligiendo un lugar
Para construir tu propia sucá, primero elige un sitio que no tenga nada encima de el – es decir, que no haya un balcón encima, otro techo o un árbol. El área de la sucá debe ser al menos 70cm x 70cm, el espacio mínimo para que una persona normal pueda sentarse (su cabeza y la mayoría de su cuerpo) con una pequeña mesa dentro de la sucá. Si no tienes un patio trasero en tu casa no te preocupes, un balcón de apartamento también funciona perfectamente, siempre y cuando no sea techado.

Los muros

Una sucá “casher” necesita al menos dos muros completos y una pequeña parte del tercero. Los muros pueden ser de cualquier material, siempre y cuando sean lo suficientemente fuerte como para soportar un viento normal. Los muros deben tener por lo menos 1 metro de altura, pero no deben ser de más de 10 metros.
No debes construir muros especialmente para la sucá; se puede utilizar un muro de un edificio, o incluso una línea de arbustos. O si puedes encontrar un lugar que ya esté delimitado por 2 o 3 muros, ¡entonces gran parte del trabajo ya está hecha!

El techo
El término Talmúdico para el techo de la sucá es sjaj, que proviene de la misma raíz que la palabra sucá. El sjaj debe ser de cualquier material que crece de la tierra - es decir hojas o ramas (pero no metal, comida, etc.). Si estás utilizando tablas rústicas de madera, ellas no pueden ser más anchas que 35cm.
Además, el material del sjaj debe estar desconectado de la tierra – es decir, ¡no dobles un árbol o un arbusto para ponerlo encima de la sucá!
El material del sjaj puede ser colocado solamente después que los muros necesarios están puestos en su lugar.
El sjaj debe ser suficientemente denso como para dar mas sombra que sol durante el día. Sin embargo debe estar lo suficientemente abierto como para que las estrellas se vean a través de el durante la noche.

Como la sucá será tu “hogar” durante los siete días de sucot, es costumbre decorarla apropiadamente. Muchas personas cuelgan frutas y flores del techo, y colocan imágenes de Jerusalem en los muros y de otros temas judíos.

COSTUMBRES Y TRADICIONES DE SUCOT


USHPIZIN

Es costumbre dar la bienvenida a un invitado especial de nuestro pasado, en cada noche de Sucot. Estos ushpizín ("invitados" en arameo) descienden de su residencia celestial para venir a nuestra Sucá.
¿Quiénes son éstos selectos invitados? Abraham, Itzjak, Iaakov, Iosef, Moshé, Aarón y David.
Cada día de la festividad uno de los ushpizín guía a sus otros seis elevados compañeros, y nosotros los recibimos recitando un corto párrafo de nuestro libro de rezos. En Sucot dejamos la protección de nuestra morada permanente y nos solazamos bajo la sombra y seguridad de la Divina Presencia. Cada uno de estos ushpizín ejemplificó esta idea durante su vida. Abraham dejó la seguridad del hogar de su padre y partió para un largo viaje protegido sólo por Hashem.
Itzjak dejó su hogar y moró entre los filisteos. Iaakov fue forzado a dejar su hogar y mudarse con su siniestro tío Labán donde pasó gran parte de su vida en exilio. Otra razón por la que estos siete son los elegidos para ser nuestros "ushpizin", es que cada uno representa un rasgo diferente del carácter de Hashem. Abraham simbolizaba el rasgo Divino del Jesed (bondad); Itzjak la cualidad de Guevurá (fuerza espiritual);Iaacob la cualidad de Tiferet (gloria espiritual), y así con todos los demás. Son éstas las cualidades que intentamos internalizar muy dentro de nosotros, mientras luchamos constantemente por alcanzar nuestro potencial como criaturas hechas beTzelem Elokim, a imagen y semejanza de D"s.
Los comentaristas de la Torá señalan la costumbre de invitar a siete comensales pobres en concordancia con los siete ushpizin, pues así tendremos siete invitados celestiales y siete de carne y hueso, con la presencia de D"s flotando sobre todos ellos. Este alegre tiempo de Sucot llega justo cuando los campesinos cosechan los frutos de su labor y los pobres no tienen nada con qué celebrar. Específicamente en este tiempo, Hashem nos ordena dejar nuestras casas y morar en una Sucá por siete días, en donde todos seremos huéspedes de Él. En el refugio de la Sucá, no hay diferencia entre el rico y el pobre. Todos moramos bajo la protección del Todopoderoso, como lo estamos en realidad todo el año en nuestra casa, sólo que aquí es más notorio.