jueves, 10 de diciembre de 2009

CELEBRANDO JANUCA


¡ JANUCA !

"No por la fuerza ni por el poder, sino por Mi espíritu, dice D-s de los ejércitos."

Zejariá (Zacarías) 4:6

LA CELEBRACION DE JANUCA
¡QUE SIGNIFICA LA PA LABRA JANUCÁ?
La palabra significa “inauguración”, y alude a la re-inauguración del Templo de Jerusalem luego de una lucha de tres años contra el imperio Sirio.

¿QUÉ CELEBRAMOS EN JANUCÁ?

Celebramos la victoria de los macabeos sobre los sirios a mediados del siglo II antes de la era común. El rey Sirio Antíoco Epifanes quería que todo su imperio sea culturalmente homogéneo. Así fue que prohibió que fuese profesada la fe judía. El Templo de Jerusalem fue profanado, se instaló un altar al dios Zeus, y los judíos fueron obligados a adorar a los dioses helenos. Un grupo de judíos liderado por Iehuda Macabi inició la resistencia, ante un ejército mucho más numeroso y fuerte. Luego de tres años de lucha, la resistencia judía doblegó al poderoso imperio, reconquistando el Templo. Pero al llegar al mismo lo encontraron profanado, exceptuando una vasija de aceite con una cantidad suficiente para dar luz al Templo durante sólo un día. Este tiempo no alcanzaría para poder reponer el aceite puro. Sin embargo, milagrosamente, el mismo duró ocho días, permitiendo producir aceite para que pueda alumbrar al Templo de Jerusalem en forma permanente. Esto es lo que celebramos en Januca y la razón por la que la fiesta dura ocho días.

¿CÓMO LA FESTEJAMOS?

Encendiendo una Janukiá, que es un candelabro con nueve brazos. De los mismos, uno sobresale por sobre los demás, que recibe el nombre de Shamash (servidor); allí irá la vela que encenderá al resto de las que componen a la Janukiá. Cada día se enciende una vela más que en el día anterior, lo que indica a su vez la cantidad de días de la fiesta; así, la primera noche se comienza a encender la vela que está más a la derecha de la Janukiá, y en la segunda noche -cuando se agrega otra vela al lado- se comienza a encender de ella, y se continúa encendiendo de izquierda a derecha. Así también en las noches sucesivas: se comienza por la vela agregada y se sigue encendiendo de izquierda a derecha, agregándose las velas de derecha a izquierda.

Una vez más, Janucá nos demuestra que cuando todo parece imposible, en tus manos está la capacidad de cambiar el rumbo de las cosas.

ALGUNAS COSTUMBRES DE JÁNUCA
El Sevivón (trompo): Bajo dominio griego, regía la prohibición de estudiar Torá. Por esa razón, mientras estudiaban en secreto, tenían a mano un trompo para sacar y jugar en el caso de que los griegos entrasen en las casas de estudio. Sobre las caras del sevivón, están escritas las iniciales en hebreo de la frase “Nes Gadol haiá sham” (Un gran milagro ocurrió allí).
Sufganiot (buñuelos): Dado que el aceite es el protagonista en el milagro de jánuca, se suelen comer alimentos fritos; en especial sufganiot, que son una especie de buñuelos o bolas de fraile. También se comen latkes de papa fritos.
Jánuque Guelt (regalos de Jánuca): Se acostumbra entregar regalos y dinero a los niños, para alegrar también sus corazones, y que tengan la posibilidad de hacer tzedaká.

¡ILUMINÁ TU PROPIO HOGAR!

Podés encender las velas de Janucá en tu casa, iluminando tu hogar y el corazón de tu familia, como símbolo del milagro del pueblo judío.

¿CUÁNDO ENCENDEMOS LA JANUQUIÁ?

La encendemos, de ser posible, ni bien salen las estrellas. Pero como es muy importante vivenciar y celebrar juntos el milagro de la salvación de Janucá, es importante hacerlo cuando todos los que viven en la casa estén presentes (por ejemplo, antes de cenar), aunque para ello se deban encender las velas más tarde.

¿QUIÉN PUEDE ENCENDERLA?

Cualquier miembro de la familia, pequeño o grande, mujer u hombre. Hay incluso casas en las que cada miembro de la familia tiene su propia Januquiá.

¿DONDE SE LA ENCIENDE?

Se acostumbra ponerla en un lugar cercano a una ventana (cerrada, para que el viento no apague las velas), para cumplir la Mitzvá de difundir el milagro de Janucá.

¿COMO ENCENDEMOS LA JANUQUIA?

Disponé de una vela por día, durante los ocho días que será utilizada como Shamash (vela piloto), más 36 velitas en total para encender, comenzando por una y adicionando una más cada día. Así, se enciende una vela el primer día, dos el segundo, y así hasta el octavo día. Se disponen de derecha a izquierda, encendiendo primero la vela que se agrega a la izquierda. Se dejan arder hasta que se consuman.

Viernes 11/12 por la noche. Se pronuncian las tres bendiciones y “Estas velas…”

Sábado 12 /12 por la noche, pronunciando de aquí hasta el final de Janucá, solo las primeras dos bendiciones y “Estas velas…”

Todas las noches, antes de encender las velas, se dicen las siguientes brajot:


Baruj atá Ad-nai El-heinu melej haolam asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu lehadlik ner Janucá

(Bendito eres Tú, Ad-nai, D-s nuestro, Rey del Universo, que nos ha santificado con Sus preceptos y nos ha ordenado encender la Vela de Janucá).


Baruj atá Ad-nai Elo-heinu melej haolam sheasá nisím laavotenu baiamim hahem bazmán hazé.

(Bendito eres Tú, Ad-nai, D-s nuestro, Rey del Universo, que hizo milagros a nuestros antepasados, en aquellos días, en este tiempo)


Y solo la primera noche, se agradece a D-s con la brajá Shehejeianu por haber llegado a ese maravilloso momento:

Baruj atá Ad-nai El-heinu melej haolam shehejeianu vekiemanu vehiguianu lazman hazé.
(Bendito eres Tú, Ad-nai, D-s nuestro, Rey del Universo, que nos concedió la vida, nos sostuvo y nos hizo llegar hasta este momento).


“Estas velas las encendemos por los milagros, las maravillas, los actos salvadores y las luchas que has hecho por nuestros padres en aquellos días, en aquél tiempo, por medio de tus santos sacerdotes. Estos ocho días son sagrados, y no tenemos permitido usar las velas, sino tan solo observarlas, para agradecerte y alabarte por tu gran nombre, tus milagros, tus maravillas y tus actos salvadores”.

¡A COCINAR SUFGANIOT!

Ingredientes

1 kg. de harina
4 huevos
100 gr. de margarina o aceite
1 cucharadita de levadura fresca
2/3 taza de azúcar
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de ralladura de limón
1 cucharadita de escencia de vainilla
3 cucharadas de brandy o similar
Agua tibia, cantidad necesaria

Elaboración

Colocá el azúcar, harina, levadura, brandy, ralladura de limón, aceite (o margarina) y sal en un bowl, y mezclá bien incorporando los huevos batidos y la vainilla. Para formar la masa, andá agregando agua tibia en forma gradual, amasando bien y dejando leudar en un lugar libre de corriente de viento (por ejemplo adentro del horno o microondas, obviamente apagados) hasta que duplique su tamaño.
Luego se vuelve a amasar y se forman bollitos, los cuales tenés que freir en abundante aceite caliente hasta que queden dorados. Luego colocalos en un papel de cocina absorbente y espolvoreá con azúcar impalpable.

Y lo más importante… ¡ Disfrutalos con tu familia en un verdadero espíritu de fiesta!

JAG SAMEAJ!!!
¡Feliz fiesta de las luminarias!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAIESHEV

פרשת וישב

¿ELIMINAR O ILUMINAR?

Todos sabemos que el fuego posee dos características: la capacidad de iluminar y la capacidad de eliminar.Además de ser contagioso, el fuego tiene la extraña cualidad de quemar y dar luz al mismo tiempo y en el mismo lugar y eso lo transforma en un elemento misterioso, casi mágico...El poder de quemar, comienza con mucho y termina con nada, en cenizas. El poder de dar luz, por el contrario, es lo opuesto. Es algo que crece: más velas, mayor luz.En tiempos de Januká, los Jashmonaim utilizaron ambos poderes: eliminaron e iluminaron. Estamos hablando de una gesta en la que hubo sangre y muerte y que finalizó con la reinaguración del Templo y el milagroso encendido de su Menorá. Se eliminó y se iluminó.¿Con qué nos quedamos nosotros?Existe en el Talmud, una disputa entre la Escuela de Shamai y la Escuela de Hilel acerca de cómo debían encenderse las velas en Januká.Para la escuela de Shamai, el encendido de las velas era en escala descendente: el primer día de la festividad se encendían ocho velas, el segundo se encendían siete y así sucesivamente hasta encender una vela en el último día de la festividad.Para la escuela de Hilel, costumbre que seguimos nosotros, las velas se encendían en sentido ascendente: una vela el primer día, y ocho velas en la última jornada.Supongo que en el transfondo de esta disputa también se halla sugerida la doble capacidad del fuego.Al igual que el fuego cuando quema, el mensaje de Beit Shamai es que el aspecto fundamental de la festividad radica en hacer extinguir el mal del mundo hasta que quede reducido a cenizas. Por ello las velas se encienden en escala descendente.Para la Escuela de Hilel, el mensaje es otro. No hay mejor manera de derrotar la osuridad, que encendiendo luz. No se puede matar a la oscuridad, pero cuando se enciende luz, la oscuridad huye...Por ello las velas se encienden en escala ascendente.El mensaje de Januká, es que aun cuando ciertos problemas deben ser solucionados por la fuerza, el problema no estará enteramente resuelto si luego no se arroja luz sobre él.El mensaje de Januká, es que más vale iluminar que eliminar y que las tragedias siempre son una ocasión para elaborar respuestas creativas, respuestas que arrojen luz sobre las sombras.
RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA VAIESHEV - Y RESIDIO

Libro Bereshit / Génesis (37:1 a 40:23)

Resumen de la Parashá

Esta semana la parashá comienza su relato señalando que Yaacob le hizo confeccionar para Yosef, su hijo más querido, una túnica de seda diferente a las de sus hermanos. Este hecho dio lugar a que éstos celaran de Iosef hasta odiarlo al punto de no hablarle amablemente.
Iosef tuvo dos sueños, que al darlos a conocer a sus hermanos, encendieron un odio aún mayor. El primer sueño mostraba que los manojos de las espigas de sus hermanos se inclinaban ante el de Iosef. El segundo sueño, indicaba que tanto el sol, la luna como once estrellas, se prosternaban ante Iosef. Se deducía de estos sueños que toda su familia se inclinaría ante él. Su padre, le reprendió ya que había despertado mayor enemistad de sus hermanos, pero Yaacob en su interior, sabía que esos sueños se harían realidad.
En momentos en que los hermanos de Iosef vigilaban los rebaños de su padre Yaacob, éste lo envió para observarlos. Fue al valle de Hebrón y llegó hasta sus hermanos. Pero cuando lo vieron llegar decidieron que ése era el momento oportuno para matarlo, arrojándolo luego a un pozo y después dirían que fue comido por una bestia salvaje.
Pero Reubén convenció a sus otros hermanos de que no mataran a Iosef ni derramaran sangre y que solamente lo arrojaran a un pozo. Su intención era salvarlo posteriormente. Así lo arrojaron y le sacaron su túnica de seda.
Reubén se había alejado del lugar, cuando se acercó una caravana de ismaelitas que llevaban especias a Egipto y a Yehudá se le ocurrió la idea de venderles a su hermano Iosef como esclavo. Así, junto a sus otros hermanos lo hicieron y luego tomaron la vestimenta de Iosef y la empaparon en sangre de una cabra para llevarla a su padre Yaacob, quien se creyó que su hijo menor, Iosef, realmente había sido devorado por un animal salvaje y lo lloró.
Yehudá tuvo tres hijos, y el primero de ellos se casó con una mujer cuyo nombre era Tamar. Al poco tiempo murió su esposo y ella se casó con el segundo hijo de Yehudá. También el segundo esposo murió y ante el temor de Yehudá de que su tercer hijo también muriera al casarse con Tamar, le pidió a ella que esperara hasta que ese hijo tuviera mayor edad para poder casarse.
Tamar sabía que de la descendencia de Yehudá vendrían los reyes de Israel y disfrazándose engañó a Yehudá y logró tener un hijo de él. Yehudá, mientras ella estaba en gravidez, ordenó que fuera quemada, pues no sabía que ese futuro hijo era de él. Pero Tamar pudo salvarse de esta condena, pues con elementos personales de Yehudá, pudo demostrar que él era el padre de su futuro hijo. Así le perdonó la vida.
Iosef fue vendido varias veces hasta por último llegar a manos de Potifar, un oficial del faraón de Egipto. No obstante, Iosef tuvo éxito en todo aquello que emprendía ya que el Todopoderoso lo hacía prosperar. En tanto, Potifar lo nombró administrador de su casa. La mujer de su amo intentó seducirlo a lo que él se negaba por temor a pecar ante el Eterno. En una ocasión ella reaccionó malamente y lo acusó de haber intentado seducirla y lo acusó ante su marido Potifar y éste lo encarceló.
Estando en prisión, Iosef fue nombrado encargado de los demás prisioneros. Allí también estaban prisioneros el jefe de los panaderos y el jefe de las bebidas, quienes debían ser sentenciados. Una noche ambos tuvieron un sueño, que fueron develados por Iosef y así el jefe de las bebidas sería liberado mientras que el de los panaderos sería ejecutado. Así ocurrió y Iosef pidió a este último que intercediera ante el faraón, pero aquel lo olvidó.