lunes, 21 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAIGASH
פרשת ויגש

Abominables Pastores

En el centro de la mesa del seder de Pesaj, se encuentra el maror (la lechuga)..La lechuga, además de ser amarga y recordarnos la amargura de la esclavitud en Mitzraim, tiene una particularidad: si palpamos el borde de las veremos que es blanda, pero luego se endurece al llegar al tallo..El camino de los hijos de Israel en Mitzraim siguió el mismo camino de la lechuga. Los hijos de Iaakov fueron recibidos en Egipto como huéspedes de estado. VeEtná Lajem Et Tuv Eretz Mitzraim VeIjlu Et Jelev HaAretz (Bereshit 45, 18) "Daré a vosotros la mejor tierra de Egipto para que comáis la gordura de la tierra". Unas cuantas décadas después, esos "huéspedes de estado" se transformarían en esclavos del faraón..De igual forma que ocurre con la lechuga, en un principio se trató de una realidad "blanda" que condujo finalmente a la "dureza" de la servidumbre..Esa tierra –‘la mejor tierra’ al decir del faraón- fue la tierra de Goshen. Aquella tierra era sin duda un buen lugar, un sitio fértil en donde no faltaría la comida. Pero también es cierto que la tierra de Goshen estaba algo alejada de la ‘acción’. Ese territorio se alojaba en ‘los suburbios’ del imperio y estaba alejada de la mayoría de las ciudades egipcias..¿Por qué les fue asignado a los hebreos un lugar tan alejado?.La Torá nos dice: Ki Toavat Mitzraim Kol Roé Tzon (Bereshit 46, 34). Los pastores de ovejas eran una abominación para los egipcios.
Abraham Ibn Ezra explica que los egipcios eran por entonces vegetarianos y no iban a permitir de ninguna manera que un hombre coma productos animales en su entorno..Los hijos de Israel eran apreciados en Egipto, pero su ocupación no lo era tanto..Unas cuantas décadas después, esos mismos egipcios que se desvelaban por la integridad de las bestias estaban arrojando a los niños hebreos al Nilo..Aquello no era abominable….Al leer el comentario de Ibn Ezra vino a mi mente la imagen del nazismo..Una de las más grande paradojas de la historia es que el régimen nazi fue uno de los precursores de las políticas de estado a favor de la ecología y del medio ambiente..En 1933 el nazismo aprueba la Ley de Protección de los Animales. Un año después se aprueba la Ley del Reich de la Caza y en 1935 entrará en vigor la Ley de Protección de la Naturaleza..Por entonces, aun nadie imaginaba que debía aprobarse una "Ley de Protección contra el Nazismo". A mediados de los años 30, el mundo ignoraba que ese régimen tan proclive al amor por la naturaleza protagonizaría el capítulo más funesto en la historia de la humanidad..Lastimar la naturaleza era abominable (¡y sin duda lo es!)…El problema es que para el nezismo, los crematorios no lo eran...Y el mismo Hitler –Imaj Shemó- era vegetariano..Muchas veces esta clase de desvelo, posee un lado oscuro..Eso es lo que ocurría con los egipcios y su "sensibilidad" y "humanismo". Los pastores eran abominable, pero una vida humana valía centavos


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA DE LA SEMANA


Parashá Vayigash - Y acercóse
Libro Bereshit / Génesis (44:18 a 47:27)

Resumen de la Parashá

Con posterioridad a que Binyamín fuera señalado como quien robó la copa de Iosef, Yehudá se acercó a éste y le dijo sobre el afecto especial que su padre Yaacob tenía sobre el único hijo que quedaba de su fallecida esposa Rajel y que si su padre al ver que Binyamín no regresaría, seguramente muriese. Yehudá le transmitió a Iosef que él había garantizado a su padre, que su hermano regresaría con ellos y así fue que le imploró dejara en libertad a Binyamín y que lo retuviera a él, en reemplazo.
Iosef no pudo contener la emoción que sentía y ordenó que salieran todos de la habitación, salvo a sus hermanos. Entonces rompió en llanto y les dijo: “Yo soy Iosef. ¿Vive aún mi padre? Los hermanos no pudieron responderle pues estaban sumamente asombrados y avergonzados por el trato que habían tenido con Iosef, en el pasado. Les pidió que se acercaran y los consoló pidiéndoles que no estuvieran tristes por todo lo ocurrido entonces, ya que el Todopoderoso lo envió a él, a Egipto, para que pudiera mantenerlos durante los años de hambruna. Luego les pidió que regresaran a la tierra da Canaán y dijeran a su padre que se traslade con toda su familia y bienes, a Egipto y que habitarían en la tierra de Goshen, donde tendrían alimento suficiente para el resto de los años de hambre.
El Faraón se enteró de la presencia en Egipto de los hermanos de Iosef y le pidió a éste que trajeran a Yaacob. Iosef les dio ropas y alimentos.
Cuando los hermanos llegaron a su casa y le informaron a su padre que Iosef estaba vivo y que era virrey en Egipto, no les creyó. Los hijos contaron todo lo sucedido y mostraron los carros que Iosef envió, entonces Yaacob entendió que todo era cierto. Decidió ir rápidamente a Egipto, para verlo antes de morir. En el camino hacia Egipto, Yaacob y sus familiares pasaron por Beer Sheva, lugar donde ofreció un sacrificio al Eterno.
El Todopoderoso se le apareció diciéndole que no tuviera temor por descender a Egipto, ya que de su descendencia nacería un gran pueblo. También le aseguró que lo traería de vuelta a la tierra de Israel, en referencia al momento de su muerte.
Fueron setenta personas las que llegaron a Egipto junto a Yaacob.
Iosef fue al encuentro de su padre. El encuentro fue de gran emoción y Iosef lloró al abrazarse con su padre. Yaacob le dijo: “Ahora sí puedo morir después de haber visto tu rostro, pues sé que vives”.
Luego Iosef informó al Faraón sobre la llegada de su familia. Así le presentó a su padre y a cinco de sus hermanos. Iosef les había indicado que dijeran que su profesión era la de pastores para así poder vivir en Goshen, tierra de buenos pastos. Yaacob bendijo al Faraón.
Iosef había recaudado, para las arcas del Faraón, grandes sumas de dinero por la venta de alimento. Pero el hambre continuaba aumentando y ante la falta de moneda, Iosef exigió a los egipcios que pagaran con su ganado y posteriormente sus tierras.
En Goshen, fue creciendo el número de israelitas y sus pertenencias.

LA HAFTARA DE LA SEMANA


HAFTARÁH: VAIGÁSH
IEHEZKEL 37:15—28

CAPÍTULO 37
El profeta Iehezkel que era hijo de Buzí, el sacerdote, fué exiliado, junto con los primeros exiliados, en los días del rey Iehoiajín en el año 597 a..e.c.
La primera profecía de él, que figura en el capítulo primero de su libro, fué pronunciada en el año quinto de ese exilio.
Iehezkel era sacerdote; seguramente, de los descendientes de Tsadok que eran los sacerdotes que estaban en actividad en el templo de Jerushalaim.
Iehezkel, el profeta, residía en Babel, en el seno de los exiliados, en un lugar llamado Tel Aviv, a orillas del río Kebar.
Este profeta, es llamado también, con el nombre de Ben-Adam — hijo del hombre — o mortal. A él le tocó vivir la difícil época de exilio y la destrucción de Ierushalaim.
A él pertenecen profecías como Maháseh Mercaváh — la profecía de la carroza celestial, que ha servido de base para el Misticismo Talmúdico, así como la profecía denominada Hahatsamot Haieveshot — los huesos secos — que habla de la resurrección y del renacimiento del pueblo de Israel.
En ese renacimiento del pueblo de Israel el profeta ve la reunificación de todas las tribus de Israel bajo un rey de la dinastía de David y observando la Toráh que D’s nos había otorgado.
La analogía entre la Haftaráh y la Parasháh “Vaigásh” es evidente, pues mientras que en la Parasháh “Vaigásh” somos testigos de la reconciliación entre Iosef y sus hermanos, como individuos, en la Haftaráh, Iehezkel vaticina la reunificación de las tribus de Israel, descendientes de Iahacov.

16 “...TOMA PARA TÍ UNA VARA DE MADERA...” Esta acción simbólica del profeta representa a las tribus de Israel.
Una de las varas representa al reino de Iehudáh, compuesto por dos tribus, mientras que la otra vara representa al reino de Israel, destruído a la sazón y compuesto por diez tribus.
El reino de Israel es llamado generalmente reino de Efraim ya que Efraim era uno de los dos hijos de Iosef.
El patriarca Iahacov, en su bendición a Iosef, le dice que Efraim y Menashéh son considerados para él como dos de sus propios hijos, y de allí que estos dos nietos de Iahacov formarán sendas tribus, llamadas Efraim y Menashéh.
El profeta recalca, enfáticamente, que la unión entre las tribus de Israel no será una mera reunión política sino que involucrará un renacimiento espiritual.
Hay una constante bíblica de tres elementos intervinientes en la historia de Israel que son: la tierra de Israel, la Toráh de Israel y la dinastía de David.
Es así como los profetas de Israel, en general, y Iehezkel en particular, vaticinan el renacimiento del pueblo de Israel.
Todo intento de separar estos elementos es tergiversar las palabras del Tanaj y sus claros enunciados.

25-28 El renacimiento de Israel está basado, no solamente en un retorno a la tierra, sino en el Pacto concertado por nuestros patriarcas con D’s. El profeta dice que D’s concertará con su pueblo un pacto de paz, un pacto eterno será.
El santuario de D’s volverá a estar en el seno del pueblo de Israel y eso será la evidencia para los pueblos, que D’s ha consagrado a Israel.