lunes, 28 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAYEJI

פרשת ויחי
LOS HIJOS DE ZEBULUN
Zebulún, en costa de mar morará (Bereshit 49, 13)
Parashat VaIejí contiene la bendición de Iaakov Avinu a sus hijos, los fundadores de las tribus de Israel. Los hijos de Lea son bendecidos en primer término y de acuerdo al orden de su nacimiento. Sin embargo luego de mencionar a los primeros cuatro hijos de Iaakov con Lea, la Torá invierte el orden de nacimiento y menciona en quinto término a Zebulún y en sexto lugar a Isajar.¿Por qué razón anticipó Iaakov la bendición de Zebulún a la bendición de su hermano mayor? ¿Por qué no mencionarlos según el orden de su nacimiento tal como se lo hizo con los primeros cuatro hijos?RaSHI nos explica que la tribu de Zebulún era la encargada del comercio y de traer comida a los hijos de Isajar quienes permanecían en sus tiendas ocupándose de la Torá. Parafraseando a Pirkei Avot (3, 21) diríamos que Isajar se ocupaba de la Torá, mientras Zebulún se ocupaba de la harina. Zebulún atendía el cuerpo; Isajar atendía el alma.RaSHI nos hace notar que también Moshé elige este orden a la hora de bendecir a las tribus de Israel: ‘Alégrate Zebulún, en tu salir; e Isajar, en tus tiendas’ (Devarim 33, 18). Nuevamente Moshé mencionará primero al más joven.¿Qué es lo que está ocurriendo aquí?El sabio español Rabí Itzjak Caro explica en su libro Toldot Itzjak que la recompensa de aquellos que sustentan a los estudiosos de la Torá es superior a la recompensa de aquellos que se ocupan directamente de ella. Esto evidentemente se puede inferir del orden en que son mencionados Zebulún e Isajar: ante todo la bendición para aquel que trae sustento; luego la bendición para el que estudia. La erudición siempre ha sido reverenciada por nuestra tradición. Pero la erudición por sí sóla no puede sustentarse…En el mundo de la televisión ocurre algo similar. Ciertamente, las caras conocidas de la TV son pocas. Pero detrás de ellas hay un grupo de productores, peinadores, maquilladores, cameramans y asistentes varios que hacen brillar al producto final.El orden de las bendiciones a Zebulún e Isajar nos enseña algo similar: no existe Torá sin harina. Y finalmente, termina siendo un merecido reconocimiento para todos aquellos Parnasim y Askanim que se desvelan por mantener viva la llama de la Torá aun cuando nunca hayan escrito un libro de Jidushim…Ellos son los auténticos hijos de Zebulún.

Parashá Vayejí - Y vivió
Libro Bereshit / Génesis (47:28 a 50:26)

Resumen de la Parashá

Después de vivir 17 años en Egipto, se aproximaba el final de los días de Yaacob y llamó a su hijo Yosef a quien pidió que le prometiera que lo sepultaría en la tierra de Canaán, junto a sus padres en la Cueva de Majpelá, el lugar donde estan Adam y Java, Abraham y Sara, Itzjak y Ribká. Yaacob se encontraba enfermo y Yosef junto a sus hijos Efráim y Menashé, fue hacia él. Yaacob expresó que ellos serían cabezas de tribus, al igual que sus propios hijos.
Mientras, recordó a su hijo Yosef sobre cuándo murió su esposa Rajel y que la sepultó en Bet Lejem. Luego, bendijo a sus nietos Efráim y Menashé. Yaacob eleva a Efráim y a Menashé al estatus de sus propios hijos, dándole así a Yosef una doble porción, lo que le saca el estatus de primogénito a Reubén. Como Yaacob es ciego por su edad, Yosef pone a sus hijos cerca del abuelo. Yaacob los besa y abraza. Yaacob colocó su mano derecha sobre la cabeza de Efráim (el más joven), y su mano izquierda sobre Menashé. Yosef creyó que su padre estaba equivocando al colocar la mano derecha sobre el menor y la izquierda sobre el mayor, cuando en realidad debía ser a la inversa, a lo que Yaacob sostuvo no estar equivocado ya que Menashé se convertiría en una gran nación, mientras que Efráim sería aún mayor. Yaacob le explica que su intención es bendecir a Efráim con su mano fuerte porque Yehoshúa descenderá de él, y también porque Yehoshúa será tanto el conquistador de Eretz Israel como el maestro de Torá del Pueblo Judío.
Cercano a su muerte, Yaacob llamó a todos sus hijos, quienes junto a su cama, fueron recibiendo uno a uno, las bendiciones. Profetizó sobre cada una de las tribus y describió las características de cada hijo suyo. Yaacob ordenó a sus hijos ser sepultado en la cueva de Majpelá, frente a Mamré, en el campo de Efrón en la tierra de Canaán. Allí estaban sepultados Abraham, Sará, Itzjak, Ribká y Leá.
Yaacob se va de este mundo a la edad de 147 años. Al fallecer Yaacob, Yosef se echó sobre él y llorando lo besó. Luego ordenó a los médicos egipcios que lo embalsamaran. Los egipcios lloraron a Yaacob durante sesenta días. Al cabo de ese tiempo, Yosef recibió el permiso del Faraón de subir a la tierra de Canaán para dar sepultura a su padre y así junto a sus hermanos y familiares cumplieron lo juramentado, inhumarlo en la cueva de Majpelá.
Al regresar todos a Egipto, los hermanos temieron que Yosef se vengara de todo lo que le habían hecho en el pasado, a lo que les contestó que no temieran y que los apoyaría a ellos y sus familias. Y residieron en Egipto y Yosef vivió ciento diez años.
Cercano a su muerte, Yosef hizo jurar a los hijos de Israel que sus restos serían conducidos a la tierra que el Eterno prometió a Abraham. Al morir su cuerpo fue embalsamado y colocado en un ataúd en Egipto.

LA HAFTARA DE LA SEMANA


REYES I (MELAJIM I)

RESUMEN DE LA HAFTARA

Así como en la Parashá leemos la última voluntad y el testamento de Iaacob Avinu, la Haftará trata sobre las palabras finales de uno de las figuras más grandiosas en la Historia, David HaMelej (el Rey David). David le ordena a su hijo de 12 años, Shelomó, que actúe como un hombre sabio y piadoso a pesar de sus jóvenes años, y que cuide y cumpla la Torá. Si Shelomó va a servir a D-os verdaderamente, con todo su corazón y alma, merecerá que todos los reyes de Israel desciendan de él. De la misma manera que Iaacob Avinu iluminó el paso para hacer de sus hijos un pueblo, David HaMelej ilumina el paso para hacer de Shelomó el padre de Reyes.