lunes, 25 de enero de 2010

LA HAFTARA DE LA SEMANA


4:4 - 5:31

Contenido

Así como el tema de la Parashá de esta semana es la Canción del Mar, el tema de la Haftará es la Canción de la profetisa Devora. Tanto la Parashá como la Haftará describen la santidad de la Mujer Judía: en Egipto, Yojeved y Miriam fueron cruciales en el rescate de Moshé, quien fue el agente de la redención. Tras el cruce del mar, las mujeres judías, bajo el liderazgo de Miriam, quisieron enunciar tu absoluta confianza en Hashem, con su propia canción de alabanza. El pueblo judío había olvidado por completo cuál era su misión, y habían "tomado a las hijas de la población cananea entre los que vivían, por mujeres, y habían dado sus propias hijas a sus hijos (de los cananeos), y servían a sus dioses".
Hashem decreta que deben sufrir a causa de esto. Y parte del sufrimiento adopta la forma del cruel general llamado Sisera, literalmente, el "pacificador" o el "silenciador".
No obstante, en este punto extremo, Israel dirige su corazón a Hashem.
En la gloriosa Canción de Devora, vemos este cambio en el corazón del pueblo, causado por el poder purificador del sufrimiento.
Y todo se debió al mérito inolvidable de una mujer gloriosa, sostenida por el Espíritu de Hashem, ardiente de entusiasmo por Su Palabra, quien hizo avergonzar a los hombres, y quien con sus "palabras llameantes" los llenó de coraje y valentía.
No fue la espada de Barak, sino el espíritu de Devora, las palabras de Devora, los que obtuvieron la victoria.
(Adaptado de rabí Mendel Hirsch y el Jumash Artscroll Stone)

"Devora era una profetisa, una mujer ardiente" (4:4)
Con frecuencia vemos que las mujeres no pueden actuar como jueces bíblicos. Y la razón es que el juez bíblico debe poseer una cierta dureza, y las "mujeres son de naturaleza compasiva". Sin embargo, Devora fue una excepción. Ella era como una "antorcha", capaz de sobreponerse a su natural suavidad femenina, y de arder como un fuego, juzgando a los malvados.
(Ahavat Yonatan, en Maianá shel Torá)