lunes, 4 de enero de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA


Parashat Shemot
פרשת שמות

Una boca prestada

Cuando Dios llamó a Moshé para liberar a los hijos de Israel de Egipto, éste argumentó que era "lento de habla". ¿Cómo me va a escuchar el faraón si yo soy tartamudo?' (Shemot; 6-12), dirá Moshé a Dios. ¿Por qué Dios elige a una persona así para liderar a su pueblo? ¿Entre los seiscientos mil hebreos que salieron de Egipto no había nadie mejor que él? ¿ningún otro podía cumplir con esa misión sin necesitar de un hermano que le preste la boca y hable por él?Tal vez, justamente por ello Dios lo quería a Moshé. Su misión no era de un solo día; era una empresa de años. Guiaría a los hijos de Israel por el desierto, recibiría la Torá y habría de enseñarla al pueblo.Moshé habría de oficiar de puente entre Dios y su pueblo. Sería el 'instrumento de la redención', y Dios no quería un líder que genere falsas expectativas en la gente. El Toodopoderoso aspiraba a que el pueblo se enamore de la Torá, no de Moshé. Quería que el pueblo se vea seducido por el peso de los argumentos y no por el carisma del transmisor.Alguna vez les habrá ocurrido que quedaron encantados con alguna propaganda en la tele. Sin embargo, no siempre pueden recordar si les estaban vendiendo una gaseosa, un celular o un auto deportivo. En publicidad se suele decir en estos casos que el recurso se devoró al producto. La gente suele quedar tan encantada con el medio utilizado que ni recuerda que es lo que tiene que comprar.¿Cuantas personas en épocas de elecciones optan por un candidato simplemente porque habla bien, o viste bien, o tiene la dentadura recién hecha? Da igual. Cuando el recurso supera al producto, jamás se sabe que se está eligiendo.Y pareciera que ese era el gran temor de Dios. Podría haber elegido a un literato para enseñar la Torá y que su pueblo quede enamorado de su lenguaje. Podría haber elegido a un locutor de radio FM para enseñar la Torá y que su pueblo quede enamorado de su voz. Sin embargo, eligió a Moshé, al maestro lento de habla, para que enseñe la Torá y asegurarse que su pueblo - si lograba enamorarse - sólo se enamoraría de ella.

RAB GUSTAVO SURAZSKI