lunes, 11 de enero de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAERA
פרשת וארא


El auténtico coraje

En nuestra Parashá, las plagas comienzan a caer sobre Egipto. Primero la sangre, luego las ranas, después los piojos, y así continuaría la historia con las siete restantes. Sin embargo, ocurría algo muy interesante en esta pulseada entre Moshé, Aharón y el faraón. Moshé y Aharón ejecutaban las plagas y los magos lograban imitarlos. Si Aharón golpeaba las aguas y las convertía en sangre, los magos del faraón hacían lo mismo. Si Aharón golpeaba el río con su vara y subían las ranas sobre Egipto, los magos del faraón también lo conseguían.Seguramente, el faraón y sus brujos creían que estaban poniendo en rídiculo a Moshé, a Aharón y al mismísimo Dios de Israel.Pero luego de la plagas de los piojos, la historia da un giro sin retorno: los brujos del faraón viendo que la plaga de los piojos se volvía incontenible proclaman ante el faraón: "Esto es el dedo de Dios" (Shemot; 8-15).¿Qué está ocurriendo aquí?Los magos egipcios entienden que consiguen imitar las plagas pero no pueden erradicarlas. Ellos pudieron llevarlas a cabo, pero erradicar ya es otra cuestión: sólo Dios podía hacer eso; su poder tenía esa peculiaridad inimitable.Los brujos egipcios logran comprender en la tercera plaga algo que al faraón le demandaría otras siete: el auténtico poder no se expresa trayendo la peste, sino erradicándola.En el mundo de las relaciones internacionales ocurre algo similar. Para salir a la guerra es necesario tener coraje y valentía. Pero el auténtico coraje se expresa cuando toda esa energía que se deposita en la batalla, se vuelca para el lado de la paz.Así como el poder de Dios se demostró cuando erradicó las plagas y no cuando las trajo, también el auténtico poder de los gobiernos terrenales se aprecia cuando están dispuestos a erradicar la guerra y no sólo a declararla.Estoy seguro que Itzjak Rabín Z'l, Menajen Beguin Z'l y tantos otros líderes judíos y no judíos a lo largo de la historria, necesitaron sobreponerse a más miedos al extender sus manos al enemigo del que tuvieron cuando empuñaron las armas para matarlo.No sé cuantas veces un gobernante fue asesinado por emprender un acto de guerra. Pero sí sé de muchos que pagaron con su vida por haber tratado de conseguir la paz.A menudo pareciera que la resistencia de una sociedad a la idea de la paz, es mucho más fuerte que la resistencia a hacer la guerra. A menudo siento que la palabra 'Paz' pasó de moda en nuestro país.En los '70 y en los '80 todo chico israelí le cantaba a la paz. Actualmente quien habla de paz enseguida es tildado de 'romántico' o - peor - de 'nostálgico'.Hoy en Israel aprendimos a conformarnos con mucho menos. Un alto al fuego nos alcanza; dormir tranquilos por las noches nos basta. Aprendimos a ser conformistas, que es mucho más triste que ser nostálgicos.Quiera Dios dotarnos con el coraje de mirar hacia delante sin resignación y, a nuestros dirigentes, la valentía para hacer la paz sin cavilación y temor.

RAB GUSTAVO SURAZSKI