lunes, 12 de abril de 2010

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


Parashá Tazría - Concibiere

Resumen de la Parashá
El Eterno se dirigió a Moshé, indicando las leyes referidas a la mujer parturienta, quien al dar a luz un hijo varón, será impura durante siete días y durante treinta y tres días se purificará. En el octavo día se circuncidará al recién nacido. Si diere a luz una niña, será impura dos semanas y se purificará durante sesenta y seis días. En ambos casos de nacimiento, la mujer, una vez purificada, deberá dar ofrenda de expiación ante el Cohén en el Tabernáculo, consistente en un cordero y, si no fuere posible, presentará dos tórtolas o dos pichones de paloma.
Si una persona contraía la enfermedad de tzaráat (padecimiento comparable a la lepra) debía ser traído frente al Cohén Gadol o uno de sus hijos, quien debía examinar al enfermo y sería declarado impuro. Tenía prohibido entrar al Santuario. Se lo aislaba durante siete días y luego se lo volvía a examinar. Si aun mantenía la afección, debía continuar aislado durante otros siete días y luego, si la mancha no se extendía, se lo consideraría puro.
Las leyes relacionadas con la tzaráat se extienden en diversas condiciones dadas por el Todopoderoso. Incluso si la ropa hubiera tenido mancha de lepra, también debía ser presentada ante el Cohén y se mantenía aislada esa prenda durante siete días. Luego debía ser examinada nuevamente por el Cohén y si la mancha se hubiera extendido, sería impura. Debía quemarse la ropa. En caso de no haberse extendido la mancha, sería lavada la mancha y separada la ropa durante otros siete días. Al cabo de ese tiempo, el Cohén veía si la mancha no cambió de color, determinando que sea quemada la prenda.

Parashá Metzorá - Leproso


Resumen de la Parashá
El Eterno transmitió a Moshé, las leyes referidas al leproso para su purificación. La persona enferma de tzaraat, era declarada metzorá y enviada fuera del campamento de la congregación, para vivir y con sus ropas rasgadas. Debía gritar “impuro, impuro”, como señal para que nadie se acercara a tocarle.
Cuando la enfermedad se reducía, la persona era nuevamente examinada por un Cohén, fuera del campamento, y así asegurarse de que la recuperación era total. Las ceremonias de purificación se extendían durante ocho días, y se observaban ciertos ritos especiales durante el primero y el último día. El Cohén ofrecía sacrificios y en el proceso de purificación se usaba madera de cedro e hisopo. El ex metzorá era declarado miembro pleno de la comunidad.
Las leyes de tzaraat se aplicaban tanto a una vestimenta como a una casa. Si las ropas mostraban signos de tzaraat, podían llegar a ser quemadas. Si una casa aparecía repentinamente marcada con rayas verdes o rojas, era cerrada por siete días. Si las rayas se extendían, las piedras afectadas eran reemplazadas por otras nuevas. La casa era revocada y las viejas piedras y el polvo eran arrojados en un área contaminada, fuera del campamento. Si aún quedaban signos de tzaraat en las paredes, todo la casa era destruida y los materiales arrojados en el área contaminada fuera del campamento.
El Eterno también indicó sobre ciertas impurezas físicas, como ser pérdida de semen, flujo, que afectaban a las personas y por ello tenían prohibido entrar al Santuario o tocar objetos sagrados. Esta situación terminaba luego de un proceso de ceremonias específicas para su purificación.