jueves, 24 de junio de 2010

PALABRAS DE VIDA


De milagros cotidianos y bendiciones (nos despedimos de a poco de Januca)

Sería ideal que cada acto y placer en nuestras vidas, fuese de la noción de que es Dios a Quien servimos y es Él quien satisface nuestras necesidades y deseos. Para ayudar a inculcar esta toma de conciencia al pueblo de Israel, los sabios (desde tiempos de Ezra y su tribunal, siglo V a.e.c.) compusieron diversas bendiciones, y establecieron las ocasiones en que debieran decirse.
El solo hecho de que el día está repleto de ocasiones que requieren de bendiciones, nos brinda una fuente de inspiración constante. Solo activando el pensamiento, las personas podemos “sentir” a Dios gracias a la conciencia de que cada bocado y cada sorbo de bebida que llevamos a nuestras bocas nos otorgan una oportunidad de reconocer y agradecer al Señor por todo.
Aquí te contamos acerca de las tres categorías que hay de bendiciones:
1) “Birkot haneenin”: Las bendiciones de usufructo, que se dicen cuando obtenemos un placer físico, como por ejemplo al comer o al beber.
2) “Birkot hamitzvot”: Las bendiciones que preceden a un ritual religioso (que sea una mitzvá) como colocarse los tefilin, o al encender las velas del shabat.
3) “Birkot hodahá”: Bendiciones de alabanza y gratitud, como las que decimos al presenciar fenómenos naturales (como un rayo o el arco iris) , las bendiciones de la amidá y otra plegarias, y las bendiciones de agradecimiento por beneficios espirituales que no conllevan placer físico (como la bendición del “shehejeianu”) que decimos en diferentes ocasiones cuando sentimos alegría por haber presenciado un suceso especifico.
(Adaptado de Rambam, Hiljot Brajot 1: 2-4)

SEM. DR.GABRIEL PRISTZKER