lunes, 28 de junio de 2010

PALABRAS DE VIDA


Nuestro Patriarca Iaakov luchó con un ángel tal según nos relata la Torá. El suceso produce una novedad en la vida de Iaakov, cuando el ángel le dice a nuestro protagonista:
“Tu nombre no será llamado más Iaakov sino Israel”.
Iashar, en hebreo significa: lo recto o lo correcto.
Por lo tanto el nuevo nombre de Iaakov vendría a traducirse así: “Dios es recto-correcto” o, mejor “El hombre recto de Dios”. Con lo cual resulta que Israel es exactamente lo contrario de Iaakov. Veamos…
Iaakov es literalmente lo torcido, lo tortuoso, mentiroso y falso.
Iashar, precisamente lo opuesto.
Y si bien no entendemos el episodio de esta lucha nocturna en todos sus detalles, lo cierto es que se produce un cambio en el nombre, que ha de significar (como en todos los casos bíblicos) un cambio en la persona. Y este cambio es revolucionario: De lo tortuoso a lo recto; de la mentira (en la lucha por la vida), a la verdad.
Y es que la Torá en diversos momentos, juzga la conducta de Iaakov como engaño y de ninguna manera pretende encubrirlo o justificarlo. La Torá lo describe, lo muestra.
Pero Israel es la superación de Iaakov y los descendientes se llamarán fundamentalmente Hijos De Israel y no de Iaakov.
Ahora, de Dios está escrito (Deuteronomio 32):
Tzadik ve Iashar Hú”
Justo y recto es Él.
Si el hombre, si nosotros, fuimos llamados a ser “imagen y semejanza de Dios” debemos imitarlo justamente en “eso”. Y esa imitación es práctica. Imitar a Dios entonces, implica ser justo y recto….con los hombres.
Ser Israel, ser hijos de Israel, ser miembros de este Pueblo de Israel implica ese ideal: Ser en rectitud.
Adaptado del Libro “Torá, árbol de Vida”
Sem. Dr. Gabriel Pristzker