lunes, 26 de julio de 2010

LA HAFTARA DE LA SEMANA


HAFTARA EKEV
IESHAHIAU 49:14 - 51-13

Esta Haftará es la segunda de las siete "Haftarot de Consuelo", extraídas todas del libro del profeta Ieshahiahu.
"... Me ha abandonado Adon-i, y Adon-i me ha olvidado" (Ieshahiahu 49:14)
Parábola que el profeta emplea para explicar el tema "de la reunión de los dispersos de Israel". Todo comienza como una queja de Tzión -Israel, por lo prolongado de su exilio. A veces Tzión - Israel tiene la sensación de haber sido abandonado, pero el Amor Divino por Su pueblo es superior a la misma relación materno - filial (basado en Abarbanel).
"Alza en derredor tus ojos y mira..." (Ieshahiahu 49:17)
Ya se vislumbra el retorno de los hijos de Israel, que vendrán a embellecer Ierushalaim y la Tierra de Israel. D's promete que así ocurrirá inexorablemente.
"Pues tus ruinas y tus desolaciones y tu tierra arrasada..." (Ieshahiahu 49:19)
No deberás preocuparte más por tu desolación, porque tu territorio se tornará repentinamente angosto, tan grande será el número de tus hijos que retornan.
"Oídme a mí, vosotros que vais en pos de la justicia, los que buscáis a Adon-i. Reparad en la roca de donde fuisteis extraídos, y en la cavidad de pozo de donde fuisteis excavados" (Ieshahiahu 51:1)
Es una constante bíblica afirmar que, en toda sociedad, por más corrupta que sea, siempre habrá personas amantes de la justicia que van en pos de lo correcto.
El profeta se dirige a aquellos de sus coetáneos que buscaban a D's, insuflándoles ánimo y esperanza. Emplea la parábola de la "roca" y la "cavidad" en referencia al patriarca Abraham y la matriarca Saráh, que habían llegado a la desesperanza por no tener descendencia. Saráh, a una edad muy avanzada, rejuvenece con el nacimiento de su hijo Itzjak, quien asegurará la descendencia de Abraham.
Sirva de ejemplo esta situación a los "creyentes del pueblo de Israel", pues lo que ha hecho D's por Abraham y Saráh, lo hará también por su pueblo. Así como la esterilidad de Saráh desapareció con el nacimiento de su hijo, así los desiertos y páramos de la tierra de Israel se convertirán en tierras fértiles y productivas.
Al hijo de Saráh se lo llamó Itzjak -el que se regocija-; así también en la reivindicada tierra de Israel y sus vergeles se oriá el "regocijo" de la descendencia de Itzjak, fuente histórica de alegría.

Libro de Deuteronomio y Haftarot en versión castellana
Traducción, supervisión, selección exegética, notas y comentarios del Rabino Marcos Edery