lunes, 9 de agosto de 2010

PALABRAS DE VIDA


La felicidad escondida, perla de perlas

En el sexto día de la creación del Universo, Dios decidió crear al ser humano a su imagen y semejanza.
Los ángeles lo previnieron: De ser así, no existiría diferencia alguna entre el hombre y Dios mismo.
Le sugirieron, por tanto, quitarle algo al ser humano. Pero ¿Qué podían quitarle? Tras un largo debate, los ángeles propusieron: "¡Quitémosle la felicidad!". El problema, ahora, residía en elegir el lugar adecuado en el cual esconderla, a fin de que el hombre jamás pudiera hallarla. Un ángel dijo: "Ocultémosla en la cima del monte más alto del mundo". Dios argumentó: "Recuerda que el ser humano estará dotado de mi fuerza y algún día podría subir y encontrarla". “Escondámosla entonces, en el fondo del mar", sugirió otro ángel.
Dios repuso: "Recuerda que el ser humano tendrá mi inteligencia y algún día podría construir artefactos con los que descender y encontrarla".
Finalmente, un tercer ángel sugirió: "Creo saber dónde podemos esconder la felicidad para que el ser humano nunca pueda hallarla. La esconderemos dentro de él mismo. Estará tan ocupado buscándola afuera que jamás sabrá que la lleva consigo."

Seminarista Dr.Gabriel Pristzker
Director Comunitario