sábado, 21 de agosto de 2010

PALABRAS DE VIDA


El estribillo de la canción Lejá Dodí, que cantamos todos los viernes en la Sinagoga, y de hecho, todo el tema de la canción, en el cual el Shabat es representado como una “reina” a la que salimos a dar la bienvenida, se basa en una fuente del Talmud (Shabat 119a) donde se nos relata cómo dos grandes recibían al Shabat.
Rabí Janina solía ataviarse en honor al Shabat y decía a sus discípulos: “Vengan, salgamos a dar la bienvenida a la reina Shabat”. Rabí Ianai, vestido con su ropa sabática solía anunciar: bói kalá, bói kalá – “Ven, Novia; Ven, Novia”.
Cuando Dios creó al mundo en seis días y descansó al séptimo, al que bendijo y santificó, el Shabat se presentó ante él y se quejó:” ¡Amo del Universo! ¡Cada día de la semana tiene una pareja, pero yo soy el único sin un compañero!” A lo que Dios respondió: “El Pueblo de Israel será tu pareja” .
Así, cuando Dios dio la Torá comenzó el cuarto mandamiento con las palabras: “Recuerda al día Shabat para santificarlo”, como diciendo: “Recuerda la promesa que Yo he hecho al Shabat, que el Pueblo de Israel será su pareja”. Debe notarse que la palabra Lekadshó, “para santificarlo”, también significa “para casarse con él”, una alusión a la relación especial que hay entre el Pueblo de Israel y el Shabat, como la del novio y la novia, destinados el uno para el otro y unidos entre sí con lazos de devoción, lealtad y alegría.
Cumplamos nuestro compromiso con regocijo

Seminarista Dr.Gabriel Pristzker
Director Comunitario