jueves, 16 de septiembre de 2010

MENSAJE DEL RABINO RUBEN SAFERSTEIN


Si preguntásemos en la calle judía y también en la de cualquier ciudad donde hubiere una comunidad judía, cuál sería el día más importante para los judíos, seguramente todos contestarían “Iom Kipur”.
Este es el día que más gente convoca en las sinagogas, en la que los judíos se amontonan a la noche para escuchar el Kol Nidrei, al mediodía lo hacen para recordar a sus fallecidos en la plegaria de Izkor y nuevamente a la noche del día siguiente a fin de escuchar el shofar y terminar el ayuno cantando el Hatikva.
Antes de que oscurezca se sacan los Sifrei Torá del Arón Hakodesh y se escucha la oración Kol Nidrei, en la cual se expresa la anulación de los votos y promesas incumplidas ante D´s. Su música solemne, su enunciado en idioma arameo, conmueven aún a la persona más alejada de la tradición.
Antes de comenzar el Kol Nidrei propiamente dicho, leemos la siguiente autorización:
“En nombre del Tribunal Celestial y de las Cortes Terrenas, con el consentimiento Divino, nos es permitido rezar junto a los transgresores”.
Esta última palabra se pronuncia abarianim que en hebreo significa efectivamente “transgresores”, pero que también, de acuerdo a comentaristas del majzor aluden a los “ibéricos” representando a aquellos judíos españoles del siglo XV y XVI que, al haber estado siendo perseguidos por el Tribunal de la Inquisición, ocultaron su judaísmo.
Junto a ellos recordamos a todos los judíos que por distintas circunstancias debieron ocultar su identidad. Francisco Maldonado da Silva, un médico tucumano del siglo XVII, quien viviera en Argentina y Chile, fue uno de los ejemplos más dramáticos de aquellos judíos que debieron vivir ocultando su fe. Marcos Aguinis escribió, basándose en este personaje, La Gesta del Marrano, en el que relata en una forma muy emotiva, el día de Kipur en la ciudad de Lima, cuando los judíos ocultos salían a caminar a la plaza después del mediodía con un escarbadiente en la boca, a fin de disimular su ayuno de Kipur.
El majzor que utilizamos para rezar incluye muchas plegarias penitenciales. Podemos destacar Al Jet y Ashamnu, que contienen oraciones en las que el congregante reconoce sus faltas. Ashamnu, así como muchos otros piutim (poesías sagradas) están escritos siguiendo el recurso del acróstico, o sea cada verso comienza con una letra distinta del alfabeto hebreo.
Durante el día de Kipur se rezan los servicios de Shajarit, Lectura de la Torá y Haftará, Izkor, Musaf, Minjá y Neilá, lo que hace un día muy extenso de plegaria y recogimiento. Por la mañana leemos en la Torá el relato del capítulo 16 del libro de Levítico que habla del ritual del chivo expiatorio, que era un animal que cargaba con las transgresiones del pueblo y era enviado por el Gran Sacerdote al desierto. La lectura profética de la mañana está tomada del libro de Isaías en el capítulo 57 y habla acerca del sentido del ayuno denunciando la hipocresía del ritual cuando no va acompañada por actos que concuerden con los mismos.
El servicio de Izkor es el destinado a la recordación de seres queridos fallecidos. En su memoria se pronuncia el Malé Rajamim y el Kadish.
La sección Musaf incluye la famosa plegaria compuesta por el rabino Amnon de Maguncia, Unetane Tokef. En ella está la famosa metáfora de que cada ser humano pasa delante de D´s como si fuera una oveja delante del Pastor (D´s)
Se incluyen oraciones y lecturas que destacan el martirologio judío de las distintas épocas, incluyendo oraciones que hablan de la acción del Ejército de Israel, tales como el famoso Kadish de Shmuel Agnon. Es bien conocida la lectura profética de la tarde correspondiente al libro de Jonás. Este relato comprende cuatro capítulos, en los que se describe la tarea encomendada al profeta de dirigirse a la ciudad de Nínive cuyos habitantes eran profundamente transgresores, a fin de que se arrepientan de sus malas acciones y así evitar la destrucción de la ciudad. Es curiosa la figura de Jonás quien, ante el pedido de D´s, trata de escapar de esa misión dirigiéndose hacia otro lugar distante viajando por mar, y durante ese viaje es tragado por un gran pez. En el interior del mismo, Jonás reconsidera su situación y al ser escupido al agua, entonces cumplirá con la tarea encomendada.
Este relato nos lleva al sentido del día de Kipur, que es el de volver a una senda de comportamiento correcto, cumpliendo con los preceptos y mandamientos, ya que en estos días definirán el veredicto de D´s, de rubricar una buena firma en los libros abiertos durante el Juicio Celestial.
Siendo el día de más convocatoria para la comunidad judía y además, por ser una jornada muy larga de plegaria y de reunión, deseamos que la solemnidad y la santidad de su mensaje pueda llegar a todos los congregantes y que nos permita comenzar con alegría, optimismo y esperanza este nuevo año.
Deseando a toda la comunidad G´mar jatimá tová y la rúbrica de una buena firma, los saluda con mucho afecto,

Rab. Ruben Saferstein