martes, 19 de octubre de 2010

LA HAFTARA SEMANAL


Haftará Melajim II 3:1 - 37

DERECHOS Y OBLIGACIONES

No fue hace mucho que la Torá era el único sistema por el cual el acreedor no tenía ningún derecho sobre la persona física del deudor. El espíritu de la Torá asegura que el deudor pobre no tenga que sufrir un embargo sobre sus bienes muebles. E incluso donde termina la protección del acreedor, comienza la obligación de amar al prójimo. Pues todos somos hijos de Abraham y Sara. Esa es la tzedaká de Abraham, en contraste con la insistencia sodomita de recuperar hasta el último centavo.
INSPIRACIÓN: EL ALIENTO DE VIDA
Así como en la parashá los ángeles le prometen a Sara que ha de concebir y dar a luz un hijo, del mismo modo, en la haftará, el profeta Elisha le promete a la estéril mujer shunamita que ha de tener un hijo.
El niño (que luego ha de transformarse en el profeta Iona) muere en su juventud, y es resucitado por Elisha, quien lo devuelve a la vida colocándose él mismo sobre el cuerpo ya sin vida del muchacho, implantándole su propia alma.
Esta es una lección para todos los maestros: debemos dar "inspiración": insuflar nuestro propio hálito de vida a nuestros alumnos, dándoles nuestra propia alma.
MUJERES BENEVOLENTES
Así como Abraham y Sara eran ancianos y Hashem de todas maneras les dió un hijo, en la haftará de esta semana, Hashem les concede un hijo a la mujer shunamita y a su marido.
Entonces ¿por qué la Haftará comienza con un milagro totalmente distinto, el del aceite que llena una jarra tras otra,hasta que la viuda paupérrima del profeta Ovadia se hizo rica? ¿Qué conexión hay entre estas tres mujeres?
La respuesta es que todas ellas sobresalieron en Jesed (benevolencia) a los demás. Hasta el día de hoy Sara es el prototipo de la mujer judía. Su vida fué una labor incesante de recibir huéspedes y enseñarles que existe Hashem. La viuda de Ovadía también fué una heroína de jesed, tal como es descrita en la Haftará, y lo mismo ocurre con la mujer shunamita. Las tres son el arquetipo de la mujer judaí, por todas las generaciones.