martes, 5 de octubre de 2010

LA HAFTARAH DE LA SEMANA


HAFTARA NOAJ
ISAIAH 54:1 - 55:5
Igual que en la parashá de esta semana, en la que Hashem promete no traer nunca más un diluvio al mundo, la Haftará también transmite la promesa de Hashem de que no exiliará al pueblo judío tras la redención del actual exilio de Edom.
La parashá describe el terrible diluvio que destruyó la tierra, con todas sus criaturas, por decreto del D´s Compasivo. Da la impresión de ser un final, pero, en realidad, no es más que un comienzo. De las cenizas de aquel mundo degenerado surgió la simiente pura de Noaj. Del mismo modo, la destrucción del primer Beit HaMikdash, y la dispersión del pueblo judío, fue como un "diluvio", que en la superficie daba la impresión de ser un desastre total.
El profeta dice que, más que ser la ruina de la nación, en realidad, ésa fue su conservación, y como una madre que se ha quedado sola y llorando, Sión será consolada cuando el galut (exilio) haya cumplido con su función purificadora, y sus hijos retornen a ella.
EN MERITO
"... y Mi benevolencia no se alejará de vosotros..." (60:10)
La frase "no se alejará" aparece dos veces en nuestra tradición. Una vez, en este caso, y la otra, en Yehoshúa 1:5: "Este libro de la Torá no se alejará de vuestras bocas". Es el mérito del estudio de la Torá, que no se aleja de nuestras bocas, el que permite que "Mi benevolencia no se aleje de vosotros".
DIETETICA JUDIA
"Venid todos los sedientos... id al agua... tomad vino y leche" (55:1)
Así como el agua, el vino y la leche se conservan mejor en recipientes simples, la Torá, que sacia la sed de todos los que la estudian, se queda con aquél que es humilde.
La parte revelada de la Torá es como el agua: así como el cuerpo humano no puede sobrevivir sin agua, el pueblo judío no puede sobrevivir espiritualmente sin la Torá revelada.
Los secretos de la Torá son como el vino: deben ser bebidos con cuidado, y no todos son capaces de tolerarlos.
Los midrashim de la Torá son como la leche y la miel: son dulces y nutritivos, y nos infunden amor y temor a Hashem.


Tiferet Sion