martes, 19 de octubre de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA


Parashat Vaiera
פרשת וירא
La lectura de la Torá de esta semana continúa con la historia de nuestro Patriarca Abraham.
Habiendo realizado él mismo su propia circuncisión, formalizando de este modo el brit milá, el pacto con D´s, recibió en la entrada de su casa a tres personas que vinieron a anunciarle que en el futuro cercano, su mujer Sara tendría su hijo. La descripción de esta información provocó hilaridad en la persona de Sara quien, siendo una mujer mayor, descreía que podía quedar embarazada y tener familia. Esa reacción- risa- es lo que daría el nombre del hijo, Itzjak.
Inmediatamente después, los mismos emisarios se trasladan de la zona de Mamré a la ciudad de Sodoma donde residía su sobrino Lot.
“Y dijo el Eterno: El clamor de Sodoma y Gomorra es inmenso por su gravísimo pecado. Descenderé para ver si se ha hecho como el clamor de lo que llega hacia Mí y si no lo sabré” (Génesis 18:20-21)
D´s manifestó Su decisión de exterminar las dos ciudades por considerarlas lugares de inmoralidad extrema. Fue entonces que se produjo la reacción de Abraham cuestionando la legitimidad de dicha decisión:“Y le preguntó Abraham ¿Acaso destruirás al justo junto al inicuo? Quizás haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Destruirás todo el lugar con los cincuenta justos que hubiere allí? (Génesis 18:23)
Vemos acá una faceta del Patriarca que desconocíamos hasta este momento, la preocupación por los habitantes de una ciudad. Abraham cuestionó la decisión de la destrucción por la posible presencia de personas justas y eso desencadenó una suerte de negociación o regateo hasta llegar a una mínima cantidad de justos que tampoco existían en Sodoma, y que como consecuencia de ello, la ciudad desaparecería. Abraham, quien no había pronunciado una sola palabra cuando fue llamado a dejar su tierra natal, aquí aparece con toda la fuerza, cuestionando nada menos que a D´s para interceder por el futuro de una ciudad.
Los capítulos XXI y XXII fueron leídos durante los días de Rosh Hashaná y describen el nacimiento del Patriarca Itzjak. La parashá relata el Brit Mila del niño y el conflicto generado en casa de Abraham entre Sara y Hagar, la mujer con la que Abraham había tenido a su hijo Ishmael. Se describen los celos, las peleas y finalmente la decisión de expulsar a Hagar al desierto junto a su hijo. Con suma crudeza, la Torá relata la angustia de Hagar y su miedo a morir de hambre y sed en el desierto, y de como D´s escuchó su clamor y le manifestó Su promesa de hacer de Ishmael un pueblo grande y poderoso, y que diera lugar al surgimiento de la nación árabe en la región.
El vínculo con Yitzhak era muy estrecho y sin embargo D´s lo puso a prueba, pidiéndole el sacrificio de su hijo, en palabras más simples, le pidió que lo matara en el lugar que le sería mostrado. Hacia allí se dirigió Abraham junto a sus sirvientes y llegado el momento de bajar el cuchillo al cuerpo de Itzjak, D´s le pide que se detenga ya que había demostrado en forma acabada la fidelidad a D´s.
Esa prueba de fe trajo como consecuencia la bendición sobre Abraham:
“He de bendecirte sobremanera y multiplicaré inmensamente tu simiente como las estrellas del cielo y la arena que hay sobre la playa, y tu simiente poseerá el portal de sus enemigos y todos los pueblos de la tierra te bendecirán, a ti a tu simiente porque obedeciste Mi voz” (Génesis 22:17-18)
De este modo la historia de Abraham llega al punto en que la Torá nos prepara para saber cuáles serían los planes de Abraham para asegurar en su hijo la continuidad del pueblo de Israel, tema que será tratado en la próxima parashá.
Shabat Shalom

Rab. Ruben Saferstein