martes, 12 de octubre de 2010

MENSAJE DEL RABINO


PARASHAT LEJ LEJA
פרשת לך־לך

Luego de haber leído hace dos semanas el relato de la Creación del Mundo en parashat Bereshit, la Torá nos relató la historia de Noaj, la experiencia del Diluvio y la historia del mundo postdiluviano.
En este Shabat nos encontramos en los albores de la historia del pueblo de Israel a partir de la figura de Abraham, designado por D´s para dejar su tierra natal y dirigirse a otro sitio:
“Y le dijo el Eterno a Abram: Vete de tu tierra y de tu familia y de la casa paterna a la tierra que te señalaré. Y haré de ti un pueblo grande y te bendeciré y engrandeceré tu nombre” (Génesis 12:1-2)
Según observa Daniel Colodenco en su comentario a Bereshit, D´s no le indicó el lugar a donde lo llevaría. La ausencia de mención del lugar de destino volverá a repetirse en el episodio del “Sacrificio de Isaac” cuando la orden era dirigirse a una de las montañas. El destino fue la tierra de Canaán, lugar en el que no iba a permanecer mucho tiempo ya que se encontró con dificultades que le exigieron trasladarse a Egipto:
“Y hubo hambre en la tierra y Abram descendió a Egipto para vivir allí pues el hambre recrudecía en la tierra” (Génesis 12:10)
El texto bíblico utiliza la palabra “descendió” y éste es usado toda vez que se sale de la tierra de Israel, sin importar si el sitio de destino es geográficamente más alto o más bajo que la tierra de Israel.
El hambre fue la causa más fuerte para la salida de la Tierra Prometida y esta oración repite dos veces la palabra “hambre” para enfatizar la situación que se estaba viviendo.
De todos modos la estadía de Abram en tierra extranjera fue temporaria. Era un hombre rico y pudo regresar junto a con su familia al lugar designado por D´s.
La parashá describe la personalidad del futuro Patriarca de Israel desde la salida misma de su tierra natal. Ante la orden de dejar Jarán, Abram no se opuso despidiéndose de su tierra, su familia y sus padres. No salió solo, lo hizo con su mujer Sarai, su sobrino Lot y las personas que había adquirido en Jaran. En su lugar de origen había acumulado riquezas y de ese modo inició el camino hacia Eretz Israel.
Cuando llegó a Egipto con su mujer, éste le pidió que se hiciera pasar por su hermana a fin de evitar su muerte (la de Abram):
“Por favor, di que eres mi hermana para que me vaya bien por tu causa, para que pueda permanecer con vida gracias a ti” (Génesis 12:13)
Daniel Colodenco escribió que esta conducta de Abram mereció muchas interpretaciones, algunas de ellas negativas, por haber arriesgado el honor de su hermana a fin de salvarse él. Colodenco trae la opinión del comentarista Radak quien interpretó que Abraham se confrontó con un dilema moral, ya que si decía la verdad lo hubieran matado a él y violado a ella y por eso pidió a su mujer que mintiese.
Más adelante, cuando Abram y Lot dejaron Egipto, la Torá nos dice que hubo problemas entre los pastores de las dos familias y Abram adoptó un comportamiento conciliatorio a fin de evitar peleas entre dichas familias:
” ¿Acaso no se encuentra frente a ti la tierra entera? Si tú te dirigieses hacia el norte, yo me habré de ir hacia el sur, si tú te dirigieses hacia el sur, yo habré de irme hacia el norte” (Génesis 13:9)
Leemos aspectos multifacéticos de la personalidad de Abraham y que van a dar cuenta de sus actitudes frente a distintas situaciones. En esta parasha nos encontramos con su silencio, con la necesidad de mentir, pero también de conciliar en pos de evitar peleas en su propia familia.
Quería destacar lo que considero que es el mensaje más importante de esta parasha en cuanto al legado del pueblo de Israel: la promesa de D´s de legar al Patriarca y a su descendencia la tierra de Israel:
“Y D´s le dijo a Abram luego que Lot se separara de él: Levanta la vista y observa desde el lugar en que te encuentras, de norte a sur, de este a oeste. Pues toda la tierra que estás contemplando te la otorgo para siempre a ti y a tus descendientes. Haré que tu simiente sea como el polvo de la tierra de modo que si alguien pudiese contar el polvo de la tierra también podrá contar a sus descendientes” (Génesis 13:16-17)
Sin duda no ha sido fácil la interpretación de estas oraciones. Todavía se sigue derramando mucha sangre entre los pueblos por las consideraciones con respecto a la posesión de la tierra. D´s permita que en algún momento las diferencias puedan zanjarse y que la Tierra de Israel pueda conocer finalmente la paz.
Shabat Shalom,

Rab. Ruben Saferstein