martes, 5 de octubre de 2010

PALABRAS DE VIDA


El pacto, siempre el pacto

Todos recordamos el pacto que le presenta Dios a Noé luego de hacer caer el diluvio sobre el mundo. En esa instancia, Dios le promete al nuevo padre de la humanidad no destruir el mundo. Pero en esa promesa hay una omisión que, si nos percatamos, nos produce escalofríos: Dios no promete que nosotros no destruiremos el mundo.

Como señala Rabi Ioshua de Kutna, el arco iris (el símbolo del pacto entre Dios y Noé) es un semicírculo. Esa es la promesa que Dios nos hace. La mitad de Dios debe ser completada con nuestros propios colores entrelazados.

Las relaciones que construimos gracias a la santidad, a la compasión y al amor son nuestro arco iris recíproco. Abarcando todos los colores, incluyendo no sólo a nuestra comunidad sino también a nuestros prójimos, nos enseña que en el pacto está el secreto de la salvación, de la nuestra y del mundo todo.

La idea de Brit, de pacto, es la espina dorsal del judaísmo. No hay ninguna idea más importante para el desarrollo de nuestra tradición. El judaísmo conservador, a medida que ha crecido, ha tomado en serio la idea pactual, algunas veces sin darse cuenta. El momento ha llegado para recordarla, para desarrollarla en formas poderosas y nuevas y crear un judaísmo que pueda cambiar la vida judía en nuestra Kehila, en Buenos Aires y más allá.

Esta clase de convicción es vital para el futuro del pueblo judío, una nación pactual nacida de la pasión por mejorar al mundo bajo la soberanía de Dios, como lo ¨cantamos¨ cada vez que en nuestra Sinagoga nos juntamos a rezar, cuando al final del Aleinu Leshabeaj decimos ¨Letaken Olam be maljut Shadai¨, “mejorar el mundo bajo la soberanía de Dios”.

Seminarista Dr. Gabriel Pristzker
Director Comunitario