miércoles, 10 de noviembre de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA

MENSAJE DEL RABINO




PARASHAT VAIETZE
פרשת ויצא



“Y fuese Jacob de Beer Sheva hasta Jarán” (Génesis 28:10)

La lectura de la Torá nos habla de la salida del futuro patriarca Jacob hacia la tierra de sus abuelos en Jarán. El texto hebreo dice “fuese” o “salió” y de acuerdo a este verbo podríamos deducir que el viaje tenía un carácter de exploración o de reencuentro con su familia. Sin embargo, al leer la parashá anterior vemos que no fue una salida sino un escape debido a que supuestamente su hermano Esaú quería matarlo.
¿De dónde entendemos esto?
Jacob se había hecho pasar por su hermano, por recomendación de su madre, a fin de recibir la bendición paterna que correspondía al hijo mayor o sea Esaú.
Se vistió con ropa similar a Esaú, su hermano, y se presentó ante su padre quien estaba ciego y si bien éste reconoció que la voz era distinta, se confundió por la ropa y el vello que tenía en sus brazos.
Isaac bendijo a Jacob y al enterarse Esaú del engaño se enojó profundamente y por miedo, ayudado por su madre, aunque también con la bendición de su padre, preparó su salida de la tierra de Israel con la excusa de que iría a buscar mujer a la casa de sus abuelos.
El malestar de Esaú supuestamente perduró por muchos años y Jacob tuvo este presentimiento hasta que volvieron a reencontrarse los dos hermanos, como se va a relatar en la próxima parashá.
La sección que leemos este shabat se concentra en las vicisitudes de Jacob desde su partida.
“E hizo noche en el camino, porque ya se había puesto el sol, usando como almohada una piedra del lugar. Y soñó con una escalera cuya base estaba en la tierra y cuya cima llegaba al cielo, y ángeles de D´s subían y bajaban por ella” (Génesis 28:11-12)
Ese sitio iba llamarse Bet-el, casa de D´s y allí Jacob recibió la confirmación de la promesa hecha por D´s a su abuelo Abraham de recibir la tierra de Israel. Más aún, D´s no lo abandonaría en el trayecto a Jarán de donde regresaría después de muchos años.
En un estilo similar al relato de Eliezer, sirviente de Abraham cuando éste fue a buscar una mujer para Isaac, así Jacob conoció a quien sería su esposa. A la sazón, Jacob tendría varias mujeres, dos esposas y dos concubinas y con todas ellas tendría hijos que darían lugar al nacimiento de las doce tribus.
La parashá describe el vínculo con su suegro Laban y la forma en que este procedió para lograr el objetivo de retener a Jacob trabajando para él, y recién después de muchos años poder regresar a la tierra de Israel.
Vemos a un Laban malvado y poco escrupuloso, ya que engaña a Jacob haciéndolo casar primero con la hija mayor para después poder hacerlo con Raquel, quien fue la mujer que Jacob pretendía.
Asimismo las hermanas muestran sus celos una de otra cuando Lea había tenido hijos con Jacob pero no con Raquel.
Cada unos de los hijos de Jacob recibió su nombre y a continuación los enunciaremos de acuerdo al texto bíblico junto a su significado. Recordemos que fueron cuatro mujeres quienes dieron a luz a los descendientes de Jacob.
Rubén fue el primero y ese nombre responde al versículo: “Ya vio el Eterno mi aflicción y ahora mi marido me amará” (Génesis 29:32) Reuven significa “ved, un hijo”
Simón (escuchado) “Porque el Eterno escuchó que yo era aborrecida y me dio también a este” (Génesis 29:33)
Dan (juzgado) “ D´s me juzgó y escucho mi voz y me dio un hijo” (Génesis 30:6)
Neftalí (mi rivalidad) “Con gran ardor he rivalizado con mi hermana y he prevalecido” (Génesis 30:8)
Gad (buena suerte) “Viene la buena suerte” (Génesis 30:11)
Asher (dichoso) “Es para mi felicidad, porque las mujeres me felicitarán” (Génesis 30:13)
Isasjar (premio) “ D´s me premió porque he dado mi sierva a mi marido” (Génesis 30:18)
Zebulón (habitación) “D´s me ha otorgado un buen regalo. Ahora mi marido habitará conmigo porque le he dado seis hijos.” (Génesis 30: 20)
Dina. Aquí no hay explicación de la Torá del porqué del nombre.
Iosef (va a añadir) “El Eterno me añadirá otro hijo” (Génesis 30:24
Benjamín. Iba a llamarse Ben Oni, “hijo de dolor”, aludiendo a los dolores de parto de Raquel. Luego de parir murió la madre y Jacob puso a su hijo “Benjamín”.
Finalmente, después de muchas situaciones no muy agradables que fueron relatadas en la Torá, Jacob pudo emprender el retorno a la Tierra de Israel junto a su gran familia y próximo a reencontrarse con su hermano Esaú. Leeremos la próxima semana acerca de la característica de este encuentro.
Shabat Shalom

Rab. Ruben Saferstein