miércoles, 17 de noviembre de 2010

LA PARASHAT DE LA SEMANA

MENSAJE DEL RABINO
PARASHAT VAISHLAJ
פרשת וישלח
“Y siguió Jacob su camino y encontraron en él ángeles de D´s. Y dijo Jacob cuando los vio: Este Es un campamento de D´s. Y llamó al lugar Majanaim” (Génesis 22:2-3)

Después de veinte años, Jacob emprendió el regreso a la Tierra de Israel habiendo formado una familia junto a sus dos esposas, Lea y Raquel quienes junto a Zilpa y Bilha, le dieron once hijos: diez varones y una mujer que conformarían más adelante las doce tribus de Israel.
La semana pasada había comentado que la primera salida había ocurrido después de una pelea entre los dos hermanos, Jacob y Esaú ocasionada por haberse quedado Jacob con la bendición de su padre.
Veinte años después se produciría el reencuentro, y la primera parte de la parashá describe el temor de Jacob frente a este reencuentro.
“…Aplacaré su ira con el presente que ve delante de mí y solo después veré su rostro” (Génesis 32:21)
Presuponiendo que su hermano todavía permanecía enojado después de tanto tiempo, Jacob envía a través de mensajeros, regalos a fin de apaciguar dicha ira. Dichos mensajeros le informan a su regreso que Esaú se dirigía hacia ellos con un ejército, lo que significaba que podría producirse un enfrentamiento.
Jacob hace cruzar el río a su familia junto a sus pertenencias y pasa solo esa noche. Se produce un encuentro con un hombre a quien la Torá no da un nombre propio, solamente se lo conoce como “ish”
En esa pelea, Jacob vence a ese ser, que lo bendice y cambia el nombre, de “Jacob” a “Israel”.
Inmediatamente después se produce el reencuentro entre los dos hermanos, que la Torá describe de la siguiente manera:
“Corrió Esaú a su encuentro y lo abrazó y echóse sobre su cuello y lo besó” (Génesis 33:4)
No hubo pelea sino abrazo y afecto. Luego de esa escena, Jacob presenta a su familia e invita a su hermano a sumarse a su campamento. Esaú tenía como objetivo dirigirse hacia otro lugar, Jacob se dirigió a Shjem donde erigió un altar a D´s.
D´s le pidió dirigirse a Bet-el, el lugar donde habido tenido el sueño de la escalera con los ángeles que subían y bajaban. En ese sitio Raquel, su esposa, dio a luz a Benjamín y después murió siendo sepultada en Belén.
En esta parashá también se anuncia la muerte de Isaac, quien fue enterrado en Hebrón al igual que los Patriarcas Abraham y Sara.
La parashá finaliza enunciando la genealogía de Esaú, llamado también Edom. Él, a diferencia de Jacob, sí tomó mujeres cananeas y formó familia con ellas, asentándose en el Monte Seir.
De este modo la Torá señala los caminos diferentes que tomaron los dos hermanos. La historia hebrea siguió la línea de Jacob a partir de este momento, mientras que la familia de Esaú fue la que dio origen a la monarquía edomita antes del establecimiento de la monarquía en Israel.
La particularidad de esta genealogía muestra que Esaú tuvo una descendencia, que al igual que Jacob, conformó una confederación de doce tribus.
Shabat Shalom

Rab. Ruben Saferstein