miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA PARASHAT DE LA SEMANA

MENSAJE DEL RABINO
PARASHAT VAIESHEV
פרשת וישב
Comenzamos a partir de esta semana con la saga de Iosef y sus hermanos cuya historia se desarrollará durante los próximos tres shabatot hasta finalizar con el libro de Bereshit.
Al ocupar cuatro parashiot constituye la narrativa más larga del primer libro de la Torá.
Desde el principio se describe la actitud de Iosef hacia sus hermanos:
“Esta es la historia de Jacob. Iosef, a la edad de diecisiete años, apacentaba los rebaños con sus hermanos y estaba con los hijos de Bilhá y con los hijos de Zilpá, mujeres de su padre. Y el muchacho traía a su padre malas referencias sobre la conducta de ellos” (Génesis 37:2)
La Torá no explica qué eran estas “malas referencias”. Hay traducciones que utilizan la palabra “habladurías “ y que éstas se referían a maldades que cometían algunos de sus hermanos que son ilustradas en la literatura del midrash con los siguientes ejemplos:
“Gad, el mejor pastor de todos los hermanos, elegía la guardia nocturna y si alguna fiera atacaba al ganado, la asía por las patas traseras y le rompía la cabeza golpeándola contra una piedra. Iosef les acusaba de matar secretamente y comer los mejores carneros.” (Testamento de Gad 1:1, Génesis Raba 1008-09)
“E Israel amaba a Iosef más que a todos los demás hijos porque era hijo de su vejez y le hizo una túnica talar con mangas largas(señal de distinción) Y cuando sus hermanos vieron que su padre lo amaba más que a ellos lo odiaron, al punto que no podrían hablar pacíficamente con él”(Génesis 37: 4)
A todo esto se sumó el engreimiento de Iosef frente a sus hermanos, sostenido con la capacidad de Iosef de soñar e interpretar sus propios sueños y también como veremos más adelante, los sueños de los demás. De los dos primeros sueños citaremos el segundo:
“… He tenido otro sueño. He aquí que el sol y la luna y once estrellas se prosternaban ante mí. Y se lo contó también al padre que lo reprendió diciéndole ¿Qué sueño es este que has tenido? ¿Acaso yo y tu madre nos prosternaremos rostro a tierra ante ti?” (Génesis 37:9)
Al igual que el primero, este sueño ubica a Iosef como figura principal de la familia, aún por encima de sus padres , y esto enojó muchísimo a sus hermanos quienes buscaron la oportunidad de deshacerse de él.
Esto ocurrió cuando el padre mandó averiguar qué era lo que sus otros hijos estaban haciendo, sabiendo que la tarea era la de pastorear animales. Iosef caminó una distancia considerable hasta encontrarlos en Dotan y ellos, al verlo, se refirieron a su hermano despectivamente como el “soñador” y discutieron entre ellos para ver qué es lo que podían hacer con él. Una de las propuestas había sido la de matarlo para luego arrojarlo a un pozo. Esta opción no prosperó, pero sí la de arrojarlo al pozo para que allí se muriera de hambre. Los hermanos le sacaron la túnica, la mancharon con sangre y le hicieron creer a su padre a su regreso que el joven había sido muerto por un animal salvaje.
Antes de volver a casa de su padre, los hermanos se sentaron a comer y vieron venir a una caravana de ismaelitas que se acercaba con especias para vender en Egipto. Entonces Ieudá sugirió vender a Iosef a dichos mercaderes, idea que finalmente se llevó a cabo y así fue como Iosef fue llevado a Egipto.
La Torá va a intercalar una historia referida a Ieudá para luego seguir con la historia de Iosef en Egipto, quien al haber llegado fue comprado por Putifar, oficial del Faraón, jefe de la Guardia.
“Y el Eterno fue con Iosef, por lo que prosperó, estando en la casa de su propio amo” (Génesis 39:1)
La Torá explícitamente ubica a D´s en el relato y esta fe y protección sería parte de la historia de Iosef hasta el final de la misma.
Iosef debió pasar por distintas experiencias que fueron muy incómodas para él. La primera de ellas tuvo que ver con la esposa de Putifar quien quiso seducir a Iosef y al no haberlo conseguido, inventó una excusa que provocó que Iosef fuese enviado a la cárcel.
Así el hijo preferido de Iaacob llegó a un lugar tan desagradable como la cárcel y dentro de la misma conoció al resto de los internos entre los cuales se encontraban dos funcionarios del Faraón: El jefe de los escanciadores y el jefe de los panaderos. Ellos habían sido encarcelados por “pecar” contra el Faraón. Los detalles son omitidos por la Torá pero cabe decir que ambos puestos eran ocupados por personas de máxima confianza para el faraón por los riesgos potenciales de envenenamiento dentro de palacio, y de acuerdo a la Torá, por alguna razón que el lector no puede conocer, fueron encarcelados temporariamente hasta tanto el Faraón decidiera qué hacer con ellos.
Iosef se vinculó con estas dos personas ya que ambos tuvieron sueños que Iosef interpretó correctamente, teniendo en cuenta que después el Faraón ordenó matar al jefe de los panaderos, y que al jefe de los escanciadores restituyó en el cargo.
La Torá finaliza esta sección diciendo que esa persona, el jefe de los escanciadores- se olvidó de Iosef, por lo menos por un tiempo ya que, como veremos en la próxima parashá no fue muy lejano.
Shabat Shalom

Rab. Ruben Saferstein